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Orientación educativa



Datos tomados de la historia del Señor del Encino que publicó el señor cura Juan Francisco Navarro Gutiérrez en 1988.

'Señor del Encino' Ocotes de Moya, Jalisco (Yahualica de González Gallo)

Yahualica de González de Gallo es un pueblo de la región altos sur del estado de Jalisco donde se venera la imagen del Señor del Encino.

El Señor del Encino es una imagen de Jesucristo crucificado que fue descubierta por el hallazgo de un campesino originario de un rancho llamado Ocotes de Moya perteneciente al pueblo de Yahualica. La leyenda cuenta que el campesino era alcohólico, maltrataba a su esposa recurrentemente y cada domingo tenía la costumbre de acudir al pueblo de Yahualica a embriagarse, alquilaba la banda de música y recorría las principales calles del pueblo gritando con entusiasmo: “¡Viva la madre de Dios! Después de derrochar su dinero regresaba a Ocotes en su caballo. Necesariamente por su camino pasaba por debajo de un corpulento árbol de encino, al pasar, siempre una de las ramas le tumbaba el sombrero al suelo; después de varias veces de ocurrir este suceso, un día enfadado y molesto trajo un hacha y cortó la molesta rama. Al dar el hachazo a la rama, brotó sangre de ella, ya que le había dado al brazo de un crucifijo delineado en la rama. Asustado, el hombre acudió con el sr. cura de Yahualica quien se dirigió al lugar y vio que el árbol de encino se figuraba la imagen del Santo Cristo. El señor cura llamó a un escultor quien sacó la imagen perfecta de nuestro señor Jesús crucificado. Añade la leyenda que sólo le faltó un dedo que era la rama que el campesino cortó, desde aquel momento hasta la actualidad han intentado colocarle el dedo, pero siempre se cae y jamás ha querido pegar.

Este acontecimiento ha sido transmitido de generación en generación (tradición oral).

En el lugar donde estuvo el árbol de “encino” existe una cruz sobre piedras en la que se encuentra esta descripción: “Esta cruz conmemora el lugar del hallazgo del señor del encino. En medio de estas dos piedras estaba el encino donde se encontró delineada la imagen en el año de 1747”.

Desde el año 1747 hasta 1831 la imagen sólo era conocida en las cercanías de Yahualica. Estos datos fueron tomados por las descripciones escritas de personajes como Benito Torres y Vicente Gómez R.

La devoción y la fama por los fervores recibidos que el Sr. Del Encino realizó a quienes con fe le pedían hizo que el señor cura José María Casillas le proporcionó la imagen a un escultor para que le diera pasta y coloración y fue, entonces cuando fue aprobado públicamente el culto a la imagen.

El 22 de noviembre de 1882 el señor cura José María Rojas adornó al Señor del Encino colocándole los rayos que circulan la cruz.

LA PRIMERA VISTA DEL SEÑOR DEL ENCINO A YAHUALICA JALISCO

Fue en el año de 1833 cuando el señor cura Cesáreo Villegas mandó traer la imagen de los Ocotes de Moya en procesión (caminando) desde el pequeño rancho hasta el pueblo de Yahualica, la distancia que existe entre los 2 lugares es el 19 kilómetros aproximadamente, fue porque una peste: el cólera morbus azotaba al pueblo; esta enfermedad ya había cobrado varias vidas, la gente de aquel entonces, con fe realizó fervientes rogativas y, con aquella procesión del Señor del Encino por las principales calles del pueblo, la epidemia cesó. Esto ocurrió el 27 de septiembre de 1833 y, desde aquel año hasta la actualidad, cada año la imagen hace este recorrido. En el pueblo de Yahualica se realizan fiestas patronales en honor a esta imagen de nuestro señor Jesucristo y, a otras imágenes religiosas que también son veneradas en el pueblo.

Del año 1833 a 1973 la imagen original era la que llevaba al pueblo de Yahualica, hasta que en 1973 fue esculpida la imagen peregrina que es la que hace su entrada solemne cada 27 de septiembre y, es regresada a su santuario de Ocotes de Moya un jueves antes del miércoles de ceniza, esta tradición persiste hasta la actualidad.

La imagen original está en su santuario de Ocotes de Moya.

Al principio la imagen estaba en una nueva pequeña ermita, pero el 19 de febrero de 1866 se comenzaron a realizar los cimientos de una nueva capilla formal y, el 4 de febrero de 1868 se hizo la bendición de ésta. Fue hasta 1956 cuando el señor cura José González quiso construirle un santuario amplio, pidió las licencias necesarias al Arzobispo Don José Garibi Rivera quien encargó al ingeniero José Luis Amezcua el proyecto y, el 9 de febrero de 1961 se realizó la bendición y la colocación de la primera piedra. Con las donaciones de los devotos logró construir el santuario que hasta la fecha existe en los Ocotes de Moya.
Desde 1954 existe la tradición de que el primer domingo de septiembre se reciben a los peregrinos de la ciudad de Guadalajara, Jalisco que vienen a visitar la imagen, esta peregrinación fue iniciada por los señores Donanciano Gómez Ruvalcaba (Chano) y José Gerardo Velazco.

La imagen del Señor del Encino, ya es reconocida a nivel nacional e internacional por varios milagros que ha realizado a quienes con fe acuden en su auxilio.

Fotos: Fernando Varela
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