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LA CLASE


Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Nancy V. Benítez Esquivel
Armando Meixueiro Hernández
Miguel Ángel Arias Ortega


Formación Ambiental e Intervención educativa: procesos formativos, decisiones, experiencias y aprendizajes

Introducción

En los casi 20 años del trayecto del Programa Académico de la Maestría en Educación Ambiental (MEA) de la Unidad 095 Atzcapotzalco Distrito Federal, de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), han sido múltiples los hallazgos en la formación docente, que nos gustaría documentar y compartir. El propósito del Programa Académico se ha centrado en formar ambientalmente a nivel de Maestría a más de trescientos profesores de educación básica, media y superior, y otros actores de la sociedad civil preocupados por la situación ambiental, quienes actualmente desarrollan su actividad profesional vinculada a la educación en general y a la educación ambiental en lo particular. Con once generaciones de Maestría (1992- 2011), cinco del Diplomado en Educación Ambiental y actualmente la Especialidad de Educación Ambiental de la Maestría en Educación Básica en la misma sede de la UPN y en otras como la Unidad Reynosa en Tamaulipas.

Para los fines de este artículo compartiremos los recientes hallazgos en una parte del proceso educativo del Posgrado. Nos enfocaremos a la intervención educativa como posibilidad formativa.

La intervención educativa fue apareciendo, prácticamente desde el inicio del mismo en el Programa Académico en principio, por ejemplo, en la atención a solicitudes de instituciones educativas de diferentes partes del país, en las que básicamente nos pedían apoyo en la formación de recursos humanos y docentes para el campo de la educación ambiental. Lo que nos planteamos desde el principio fue apoyar estas solicitudes por periodos cortos (no más de un año) pero intensos, dado que nuestro interés fundamental ha sido mantener el corazón del Programa y su función operativa en la unidad 095 de nuestra casa de estudios. De tal suerte que éstas han sido algunas de las intervenciones:

  • Curso de Formación ambiental de docentes. Dirección General de Secundarias del Estado de México (1994);
  • Ciclo de Conferencias e intercambio de experiencias en los Los Tuxtlas, Veracruz, San Andrés (1995);
  • Diplomado en Promotoría de Educación Ambiental, Zona Metropolitana de Ciudad de México (1995);
  • Maestría en Educación Ambiental del Instituto de Posgrado de Chiapas, Tuxtla Gutierrez/ San Cristóbal (1997);
  • Especialización en Educación Ambiental de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, Distrito Federal (2000)
  • Diplomado de Educación Ambiental para Maestros de Educación Básica, con la Unesco / Conalmex , Tabasco ( 2006)
  • Especialización en Educación Ambiental. UPN, Reynosa Tamaulipas (2010-2012)

También hemos encontrado otras experiencias de intervención educativa en talleres y conferencias que el Colegio ha brindado a lo largo del país. Lo que nos ha llevado a organizar dos Coloquios Nacionales de estudiantes y egresados de Programas Académicos de Educación Ambiental: Distrito Federal, 2007 y Teapa, Tabasco, 2010.

Sin embargo, como ya lo comentábamos, nos gustaría en esta ocasión destacar los procesos de formación de docentes en la Maestría, relacionados con la intervención educativa, así como en los productos que desarrollaban nuestros maestros y alumnos. Lo que nos ha llevado a cuatro momentos que se trabajan en el escrito:

1) Realizar un esfuerzo de discusión teórica por la comprensión del concepto de Intervención educativa y su puesta en marcha, tanto en el Colegio como en los alumnos;
2) Sistematizar nuestro quehacer como equipo de trabajo y dar ejemplos;
3) Potencializar estos procesos de intervención educativa, como agentes de la transformación en las escuelas, sobre todo en Educación ambiental;
4) Compartir esta experiencia pedagógica ambiental de formación con otros colegas del campo.

1.- Algunos elementos teóricos para la reflexión de la articulación entre formación ambiental y la intervención educativa.

Aunque podría considerarse cierta carga negativa o incluso terapéutica, por el peso que se le dio al término intervención por su trayectoria en disciplinas como la historia (intervención como invasión o conquista), la medicina (intervención quirúrgica) o en la psicología (intervención en crisis) a nuestro juicio el hecho educativo está marcado en forma inevitable por la intervención. Reconociendo que en la historia de la pedagogía, sobre todo en el inicio de la modernidad occidental la parte de normar y disciplinar escolares, se conformará.

La intervención educativa en educación ambiental puede tener múltiples usos y finalidades: con un contenido, objetivo, competencia, conocimiento, proyecto, habilidad. Y se puede realizar de diversas formas: como diálogo, investigación, facilitación, construcción, compartir, enseñar, mostrar, ejemplificar, transferir o desarrollar o producir colectivamente para finalmente ser incorporado, asimilado o aprendido por un sujeto o comunidad. Lo que sí es recomendable es que los sujetos a ser intervenidos nunca sean considerados como una tabula rasa o el vacío que se tiene que hay que ocupar. Tal vez lo más importante a la hora de intervenir educativamente sea el saber previo y la forma en que se pone en juego didácticamente el saber a incorporar, y con ello, para tratar de transformar la realidad.

Hay que tener presente que los orígenes de la intervención en lo social, se encuentran en la Ilustración en Francia, en la orientación pedagógica que impulsa la metamorfosis de los discursos, las prácticas y las instituciones en una transición hacia la modernidad. Michel Foucault (1989) señaló como el surgimiento de la modernidad que le descubrió las libertades al ser humano, también inventó las disciplinas, que dan origen a la sociedad normalizadora. La disciplina es ingrediente fundamental en la racionalidad de occidente y de una primera forma de pedagogía permeada de un poder micro-físico del cual todavía no le es fácil desprenderse.

En el siglo XIX con la irrupción de las disciplinas, las intervenciones se vuelven sistemáticas, organizadas y fundamentadas, se generan dominios de saber que imponen nuevos objetos, conceptos y técnicas de intervención que en definitiva construyen nuevos sujetos de conocimiento. La intervención gana consistencia en la medida que se endurece y cae en la tentación de la imposición. En la escuela, por ejemplo, se van a ir haciendo normales y cotidianas prácticas para hacer dóciles a los cuerpos: atender al llamado, formar fila, mirar al frente, estarse quietos, ocupar el banco en el lugar que se les asigna a cada uno, saludar a las autoridades, levantarse a un costado del pupitre cuando ingresa un directivo o un profesor, entre otros, comportamientos que aseguran la rectitud y la aceptación de las normas y horarios.

En el siglo XX la intervención de lo social y educativo se extiende, se convierte en un instrumento político estatal, que pasa del asistencialismo al reformismo y al populismo hasta llegar a políticas públicas de bienestar social de los años cuarenta de este mismo siglo.

En el contexto actual muy probablemente por un Estado en retroceso, que se bate en retirada, como regulador e interventor social, el concepto de intervención educativa se ha ido modificando hacia la construcción de un espacio de libertad. Se construye en intersticios/lugares donde es posible reconstruir la historicidad de los sujetos, recuperando la trayectoria de vida, su subjetividad y representaciones, su multideterminación y su condición de sujetos carentes, de sujetos incompletos y de su profunda necesidad de construir nuevos escenarios de futuro. Tiene que ver con la irrupción definitiva de los enfoques humanos y cualitativos, en el que las personas son únicas, sujetos con quienes establecer una comunicación no directiva que posibilite enriquecimiento mutuo. La intervención educativa hoy toma en cuenta la autonomía, la autogestión, la recuperación del pasado y la territorialidad, el intercambio que fortalece. El otro no es alguien a moldear sino portador de una historia social, cultura y relaciones interpersonales. No implica agregar o quitar nada, sino solamente hacer ver aquello que el contexto ofrece: el escenario, el clima impiden visualizar. Es más integración que fragmentación. Es una forma discursiva y práctica distinta, de vinculación con los otros. Se construye en la relación y elucidación, no en la imposición. Es intercambio más que dogma (Foucault, 1979; Carballeda, 2002).

El tema de la intervención educativa adquiere una relevancia importante hoy en día para las cuestiones ambientales, toda vez que las condiciones de deterioro ambiental y marginación social que se hacen presentes en diversos puntos del planeta y de nuestro país, nos obliga a la construcción de nuevas alternativas de respuesta a este tipo de adversidades. En lo concreto, demanda la edificación de diferentes formas para acercarnos y leer los problemas de la realidad, nuevas formas de hacer intelegible el mundo y las relaciones que los sujetos establecemos con nosotros mismos, con los demás sujetos y con el medio ambiente. De ahí que la intervención educativa se constituye es un vehículo ideal para los proyectos de educación ambiental, dada la apertura metodológica y didáctica que permite el libre curso de saberes que se enriquecen. En los que temas emergentes como: el consumo sustentable, la educación para los medios, la promoción de una cultura de paz, democracia, equidad social, solidaridad, la educación para el género y la sexualidad, la multiculturalidad y la sustentabilidad, se entrelazan y afirman mutuamente en busca de abrir brecha para lograr un mundo más justo, equitativo y duradero (Sorhuet, 2010).

Las intervenciones en educación ambiental no necesariamente tienen que ser exitosas, en el sentido que el occidente del siglo XX, lo entendió como logro por encima de algo, casi siempre material, sino su valor puede encontrarse en lo que nos puede enriquecer en términos de aprendizaje. Una gran debilidad, por ejemplo en las instituciones educativas, es cómo se entiende el fracaso escolar: como algo que no se puede mejorar, como algo definitivo, como la imposibilidad de seguir adelante. Fracaso es, desde esta limitada razón, lo contrario al éxito: lo que está por debajo de alguna expectativa. En intervención de educación ambiental hay que estar muy atentos, como lo sugiere Germán Llerena (2009) a la lógica institucional y tener presente qué se puede obtener, donde se privilegie más el proceso que el resultado final.

2.- Como comprendemos la intervención en los procesos de investigación en la MEA

¿Cómo hemos encontrado otra manera de formar? La Maestría hoy centra su atención en la transformación del estudiante de posgrado, donde se prioriza la adquisición de algunas de las competencias básicas del saber ambiental, la investigación y, en su caso, la elaboración de un proyecto de intervención que posibilite su profesionalización. Lo anterior se ha ido conformando por que detectamos dos áreas de oportunidad que tenían que subsanarse, a saber: las materias del programa académico eran impartidas en forma autónoma, con escasa relación con los cursos del mismo semestre; replicando con esto, la fragmentación del conocimiento que tanto criticamos, y por otro lado, la educación ambiental se trabajaba sólo en algunas materias del plan de estudios.

La primer área, la mejoramos en forma continua, colocando en el centro de la formación ambiental, el desarrollo de un proceso de investigación, el cual es reforzado y enriquecido con la articulación múltiple, diversa y compleja de los contenidos aportados por las otras materias.

En la segunda área, prácticamente reconstruimos el sentido de cada seminario, renovando totalmente los programas de estudio desde el horizonte alcanzado en la década pasada acerca de la educación ambiental a nivel nacional e internacional.

En términos de intervención e investigación educativa lo que hemos aprendido en este recorrido son experiencias que nos guían como las siguientes:

1.- Desarrollar investigación e intervenciones educativas es una actividad irrenunciable para la Coordinación y el colegio de docentes de este Programa Académico, pero esto se hace por la búsqueda de la certeza en el campo, darle mayor pertinencia, profundidad y movido por resortes internos y sobre todo, rigor académico.

2.- Los alumnos a más tardar en el primer semestre habrán definido su objeto de investigación en educación ambiental. Este será el centro de su trabajo formativo, integrado a los contenidos de los dice seminarios curriculares. La finalidad es que tengan un problema que les permita pensar e intervenir en este campo.

3.-.La formación es más que titulación, aunque esta sea indispensable. Un apoyo en esta dirección es la realización del Taller de Intervención en Educación Ambiental, que es extracurricular.

4.- El desarrollo de la frontera del conocimiento en educación ambiental es indispensable generar andamios formativos, por lo que nos interesa mucho enseñar a compartir productos de intervención educativa en revistas electrónicas y la participación en eventos académicos.

5.- Las prácticas de campo tienen como corazón, el ir a interactuar in situ con educadores ambientales.

6.- También nos interesa que publiquen en Revistas especializadas y en libros como el caso de Educación Ambiental en la formación docente en México: Resistencia y esperanza.

7.- Los profesores-investigadores, no surgen por generación espontanea, pasan por un largo proceso de formación en el que son acompañados por nuestros catedráticos de planta.

8.- Estamos extendiendo la intervención educativa a otras unidades de la República Mexicana con la Especialidad en Educación Ambiental en la UPN.

9.- En la materia de Diseño curricular y formación docente, permite la construcción de una perspectiva para su consolidación y/o desaparición, pero sobre todo para el enriquecimiento del bagaje profesional y de la posibilidad de crear estrategias fundamentadas. Evaluamos implementaciones de la educación ambiental en ámbitos formales e informales. Después proponemos estrategias de intervención educativa-ambiental.

10.- En el proceso formativo la asunción del eje de investigación como articulador de los productos de investigación e intervención a obtener en cada espacio curricular: la elaboración de la tesis no se circunscribe a los espacios de ese eje, puesto que en los demás se busca contribuir a su conformación y el cuerpo de profesores tienen parte activa en la revisión y comentario de los trabajos. Desde el tercer semestre los alumnos presentan sus proyectos de intervención al grupo de profesores y en el cuarto semestre se establecen las tutorías para avanzar en la obtención del grado.

3.- Seis notas sobre la formación por la intervención en la MEA

1. Aunque en sus inicios, la MEA se propone formar investigadores en el campo, y ello sigue explícito en el diseño oficial del programa, en los hechos se ha dado un viraje importante al asumir que los estudiantes se gradúen preferentemente con la puesta en práctica y evaluación de sus diseños curriculares entendidas como intervenciones que modifique la realidad escolar o social donde desarrollen sus prácticas profesionales.

a) Dos premisas básicas y que centran las discusiones educativas profundas y en las que recae la resistencia, la utopía y la esperanza:

b) Educar es intervenir. Quien se dice educador lo hace desde el aula o el grupo de visitantes del parque o desde la comunidad, no desde el escritorio ni del grado académico. Sin duda el investigador, interviene, en tanto determina la realidad que investiga, pero no necesariamente asume la necesidad o convicción de hacerlo.

2. En contrapropuesta a la visión de un maestro que solo ejecuta un programa. La MEA está convencida de un profesor (o en sentido más amplio, el educador) es diseñador, desarrollador y evaluador de currículum, en el nivel en que le corresponde actuar. No sólo interpreta lo que le es dado. La realidad es lo dado; dándose.

3. El proceso de intervención como parte de la formación de educadores ambientales en un intento de traducir el proceso que propicio y vemos a lo largo de la formación de nuestros estudiantes, distinguimos estas etapas:

a) Introducción y adquisición de herramientas básicas.

b) Reconocimiento de las muy diversas teorías que den cuenta sobre de la crisis ambiental en el entorno próximo y global y de elementos de educación ambiental, el desarrollo y de sustentabilidad en los planes de estudio con los que trabaja.

c) Diseño de la intervención. El trabajo aquí se centra mucho en la congruencia interna de los elementos que la integran: propósitos, contenidos, estrategias y recursos; así como en la pertinencia, dada por el contexto. En el diseño es muy importante incluir la evaluación y la manera de recabar evidencias, así como una previa revisión de aquellos trabajos de investigación, que sobre la temática que se desea abordar, se han realizado en nuestro país.

d) Aplicación o puesta en práctica. Es la parte más rica del proceso, dado que el diálogo con la realidad a través del dispositivo diseñado transforma significativamente a los estudiantes, aun cuando la puesta en práctica sea en la escuela y con el grupo que ya conocen. Es aquí donde cobran relevancia las expresiones, emociones, sentimientos, dificultades, etc. El diario de campo y la video grabación, entre otras formas de recabar evidencias juegan un papel importante.

e) Evaluación de la experiencia. Ésta es quizá la etapa más delicada y en la que los estudiantes se quedan solos, pues al egresar, apenas la iniciaron. Hemos percibido que son importantes tres momentos: a) la descripción o recuperación de la experiencia, que consiste en la reconstrucción de lo sucedido, en un escrito suficientemente detallado que integra las distintas evidencias recabadas. b) el análisis de la experiencia en la que se enfrenta la dificultad de utilizar categorías para hacer emerger los por qué de lo ocurrido, con especial atención en el papel del educador y los elementos de la propuesta de educación ambiental. c) la evaluación propiamente, la valoración de lo ocurrido en relación con lo diseñado, que arroja a su vez los aprendizajes que son las aportaciones del estudiante al campo.

4. Factores propiciadores:

a. Reconocimiento la formación de educadores ambientales y la intervención son procesos siempre inacabados.

b. La comprensión del estudiante y de la situación que vive apoya más que la crítica.

c. Confianza en que cada estudiante/profesional tomará las mejores decisiones para generar autoconfianza en el ejercicio profesional.

d. Error como factor de aprendizaje.

5. Dificultad en llevar a los alumnos a la concreción de su proceso de formación, a través del desarrollo de una investigación, la cual debe contender dos componentes imprescindibles: lo educativo y lo ambiental. En el proceso de intervención, la investigación es muy útil para:

a. contextualizar
b. diagnosticar
c. analizar y evaluar la experiencia.

Sería conveniente sincronizar ambas líneas y encauzar a los estudiantes en la misma dirección, considerando además que para cada una de las acciones de investigación enunciadas se requiere de diversas herramientas.

6. Perspectiva:

  • Centrar la discusión en el proceso pedagógico de la educación ambiental: el conocimiento de cómo se aprende lo ambiental y la función social de la educación ambiental. Es decir, tanto el aprendizaje como la enseñanza en torno a aquello que distingue a la educación ambiental.

4.- Reflexión final

Podemos considerar, por lo aprendido y encontrado, que la intervención educativa siempre ha de considerar al contexto, el entorno próximo y planetario, el tiempo y las referencias particulares en que la educación ambiental entra en acción en procesos de formación. No se trata de imponer o prescribir algo sino de construir colectivamente. No hay una forma única, guía, receta o manual bueno para cualquier ocasión. Hay que considerar que los destinatarios, objetivos y alcances de los procesos de educación ambiental dependen de los contextos donde se desarrollan y de los ámbitos desde donde surgen. En cada caso las actuaciones son diferentes, con distintos logros y muy válidas. En muchas intervenciones educativas existen programas sociales, comunitarios, o ambientales donde la educación ambiental está implícita por sí misma (Andelman, 2009) lo importante es partir de lo que se tiene para, junto a la gente, ir hacia adelante, rompiendo los criterios prescriptivos y buscando el enriquecimiento mutuo, a través del desarrollo de procesos pedagógicos vinculados a lo ambiental. Esto con el firme propósito de contribuir desde la formación y educación en la UPN 095, a la construcción de nuevas posibilidades de futuro de nuestro país para las cuestiones ambientales, donde la superación de la pobreza y la marginación social, así como la detención de los procesos de deterior del medio ambiente, sean los puntos de arribo para la mayoría de nuestras acciones en la formación docente.

Bibliografía

  • Andelman, M. (2009) Educación ambiental en acción. Red Iberoamericana de Educación Ambiental G-idea. 20-VI -2009
  • Carballeda, A. (2002) La intervención en lo social. Exclusión e integración en los nuevos escenarios sociales. España. Editorial Piados.
  • Foucault, M. (1989) Vigilar y castigar. Buenos Aires. Editorial Siglo XXI.
  • Llerena, G. (2009) Agenda 21 escolar. España. Universidad Autónoma de Barcelona.
  • Sorhuet, H. (2010) Entrevista de alumnos de la Maestría en Educación Ambiental de la Unidad 095 de la Universidad Pedagógica Nacional. Caminos Abiertos 178.

20/IX/2011

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

Nancy V. Benítez Esquivel
Maestra, poeta y educadora ambiental

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

Miguel Ángel Arias Ortega
Es Pedagogo y Doctor en Educación Ambiental

Paula Garcès Cedillo. 06 de Octubre de 2011 22:09

Leì con interès su artìculo, Sinceramente los felicito por la labor educativa que realizan en esta casa de estudios UPN 095. Gracias por compartir parte de lo que han encontrado y se realiza en la intervenciòn educativa en la educaciòn ambiental, tan importante en nuestros dìas. Aunque yo trabajo en otro nivel educativo confìo en lograr desde ahì esa transvesalidad de contenidos ambientales. Felicidades maestros.

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