Usos múltiples

El timbre de las ocho

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Armando Meixueiro Hernández


De minorías vulnerables a minorías invulnerables

En la universidad privada donde trabaja César Labastida Esqueda, luego de una junta de rigor, lo comprometieron —o como en el mundillo administrativo prefieren decir: “le delegaron”— a realizar y documentar uno de los indicadores de la acreditación internacional que requería la Escuela: el indicador de inclusión. Esta acción, en el mundo laboral mexicano se traduce como:
—Hazlo tú, como puedas, bien, y a tiempo. Y no se te ocurra pedir dinero.

En un primer momento, al profesor Labastida le pareció muy ambiguo trabajar el llamado indicador de inclusión. ¿Qué significaba eso?¿Qué evidencias debía presentar? ¿Cómo se supone que una institución educativa cuantifica ese indicador?

Después de una sólida indagación en google, César descubrió que la inclusión se refería a grupos vulnerables en una sociedad. Y que específicamente se consideraba a minorías raciales, discapacitados y mujeres.

El profesor Labastida, entonces, solicitó a la coordinación administrativa, la información necesaria para poder sistematizar el indicador de inclusión. Allí lo recibió un burocrático empleado que parecía sufrir algún problema de lenguaje: emitía cortos mugidos indiferenciados para asentir o negar. Muy pronto, César entendió que de ahí no obtendría dato alguno. Entonces decidió, contra su voluntad, pedirle al jefe inmediato un escrito para suplicar las cifras y porcentajes pertinentes.

El jefe inmediato, un misántropo exiliado en el rincón más oscuro de su oficina, postergó, lo más que pudo, la cita con el profesor Labastida. Y cuando no quedó más remedio que encontrarse, el jefe hizo una apología sobre la misión superior de la juventud y le endosó más trabajo. César decidió abortar la petición por escrito.

Ya con la responsabilidad y el tiempo encima, por más que quería, el profesor César no veía diferencias notorias entre los estudiantes de la universidad como para informar sobre el indicador designado: No eran afroamericanos, ni coreanos, chinos, judíos o de algún grupo étnico del país. Tampoco veía en ellos algún rasgo de preferencia sexual diferente a los consabidos masculino o femenino. Y esto no se distinguía ni siquiera en la improvisada encuesta que había implementado el profesor Labastida, y que los alumnos habían respondido escueta y puntualmente. Tampoco era visible alguna discapacidad que pudiera contabilizar y referir. Al parecer, todos eran mexicanos, de clase media y mestizos. Eso sí, cada uno con sus diferencias particulares, pero que no ayudaban en la construcción del indicador que necesitaba, con evidencias y porcentajes.

Ya desesperado por no encontrar las diferencias que cumplieran con el estándar de inclusión, César pensó que sus conocimientos sobre investigación cualitativa le podían ayudar en esa emergencia. Se aprestó a realizar un grupo focal en la clase que impartía en el nuevo semestre, el primer día de clase. De cualquier forma se trataba de un grupo que iniciaba el último año de la licenciatura. Sacó su tablet, la colocó sobre el marco de la ventana del salón de clases, de tal suerte que fuera como un plano secuencia y pudiera grabar desde ahí. Acomodó siete bancas en forma circular. El maestro moderaría el ejercicio y les lanzaría preguntas. Las bancas restantes quedaron alrededor. Al comenzar la clase, se presentó en forma rápida y dio el encuadre del curso. Los estudiantes, atónitos, miraban con recelo la disposición del salón y las indicaciones del profesor. Este, seleccionó siete alumnos al azar y los hizo pasar a las sillas del centro. Al resto del grupo, les pidió que se sentarán alrededor de las bancas centrales, como observadores.

—Bueno, ya nos presentamos, pongan atención, vamos a hacer un ejercicio de grupo focal. Va la primera pregunta: ¿sienten que ahora la universidad es más incluyente que hace cuatro años, cuando llegaron?.

Los alumnos comenzaron a opinar generalidades, casi todos en contra de que la Universidad fuera más incluyente. Una estudiante de rasgos anglosajonas levantó la mano dentro del grupo focal. César ya con cierto desánimo le concedió la palabra.
—Solo les quería pedir, por favor, que hablen un poco más lento, ya que así de rápido, como lo están haciendo, no les puedo leer los labios.

Y entonces César Labastida se preguntó si no se trataba de toda una simulación esa parafernalia de documentar y sistematizar indicadores para una certificación internacional. Y si no ocurría que las autoridades, que dirigen la institución, son una minoría invulnerable de sujetos intratables, mutilados del cerebro, lisiados del corazón y usurpadores del poder político y económico. Una suerte de minorías privilegiadas que promueven paradójicamente la exclusión.

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

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