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Tarea

Cuentos en el muro

Larissa Ávila Molina


La tetera

Florencia y Pedro se conocieron cuando tenían 21 años en una fiesta, hoy, ambos de 25 años, están pensando en el futuro. 

Florencia sabe que lo que Pedro le dice que quiere para el futuro tal vez no es realmente lo que en realidad quiere, sabe que solo ella está segura de querer una vida con él y a veces no logra comprender porque si él no es del todo un buen hombre. Florencia lo ama y ha soportado varias cosas y situaciones que al parecer de sus amigos y familia son imperdonables pero su apego a Pedro es demasiado grande como para dejarlo ir. 

Pedro por otro lado le tiene un inmenso cariño a Florencia, es la única persona que ha estado ahí para el incluso cuando no se lo merecía. Sabe que sus errores son graves y que muy pocas mujeres se atreverían a estar con alguien como él y por más que no sienta el mismo amor que Florencia siente por el sí se separan difícilmente encontrará a una mujer que lo ame de esa manera, se podría decir que más que cariño Pedro cayó en la comodidad de la costumbre. 

Otro viernes por la mañana llega y Florencia se da cuenta que otra vez Pedro no llegó a dormir. Al igual que el amor de Pedro se convirtió en un sentimiento de costumbre quitándole todo el valor, Florencia siente como costumbre el sentirse enojada y preocupada, es un sentimiento que siente de manera tan frecuente que ella misma aprendió a vivir con el como algo normal. 

Son las 9:00 de la mañana y se escucha la puerta del departamento abrirse, Pedro con la misma ropa de un día anterior y con un fuerte olor a alcohol va hacia la cocina en donde Florencia se prepara el desayuno. La discusión de nunca acabar comienza y los dos sabiendo cual es el final, Florencia saliendo de prisa hacia el trabajo y Pedro yendo hacia el cuarto para dormir todo el día, empiezan a argumentar sus puntos a favor. Florencia cansada de discutir y con el tiempo encima escucha como Pedro susurra “ya ni te quiero”. Palabras que pensó que nunca escucharía hacen que algo en ella cambie como si después de tantos años despertará. En menos de un segundo pasó por su cabeza la pregunta ¿qué estoy haciendo aquí? Fue por su bolsa, agarró sus llaves, volteó a ver a Pedro directamente a los ojos y le dijo “no me importa”. Con todas sus fuerzas lanzó la tetera con agua hirviendo hacia Pedro y sin mirar atrás salió apresurada de ese departamento por última vez. 

Larissa Ávila Molina

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