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Sala de Maestros

Benjamín en Reynosa


Una novela fronteriza colectiva contemporánea creada por maestros

Benjamín Rojas encuentra Ángeles en Reynosa.(XVI, XVII, XVIII y XIX)

XVI

Benjamín Rojas tuvo otras experiencias con ese mismo video, al encargar a sus alumnos-maestros La historia de las cosas, como tarea. La mayoría de los alumnos la trataron de proyectar en sus escuelas, pero no tuvieron mucho tiempo. Quedaban, dos días, para salir de vacaciones en julio.

Se cerraba el curso 2009-2010 y todos los estudiantes y profesores de las escuelas de Reynosa salieron a disfrutar de vacaciones para regresar al nuevo ciclo escolar en agosto.

El maestro Pedro pasó la película al cuerpo docente de su secundaria. Cuando terminó la proyección, la maestra Dulce dijo:

—Yo pienso que el video no hace ver la realidad de las cosas; no debemos consumir artículos que desechemos rápidamente. También nos hace reflexionar sobre asuntos como el de las toxinas, en fin, me pareció muy bien el video.

Después de maestra Dulce, opinaron Gina y Barbosa. Con la mejor disposición la vieron y dieron su punto de vista. Cumplido la tarea se la llevó al maestro Benjamín.

En el camino, el alumno de la Maestría en Innovación, Pedro maneja por las calles y bulevares de Reynosa dirigiéndose a la UPN (Universidad Pedagógica Nacional), en el trayecto las personas que conducen se le meten intrépidamente entre los autos y se sienten victoriosos por ello. Se recuerdan mutuamente el 10 de mayo.

Pedro ve a mucha gente con gesto de enojo, piensa que en realidad no lo están. La gente tiene diferentes formas de ser, cuando uno las trata, concluye.

Pedro continúa conduciendo, al dar la vuelta sobre la avenida, se mete frente a él una camioneta roja; avanza una media cuadra ese vehículo y detiene para hablar con tres personas que estaban paradas sobre ella tapando la circulación de la calle:

—Que huevos— piensa Pedro.

Tenía ya un buen rato hablando con ellos como si fuera dueño de la calle. Pedro se baja molesto y les dice:

—Me permite pasar haciéndose a un lado con su camioneta— Pedro por dentro tiene miedo. Con la psicosis generalizada en la ciudad y el país. No sabe cómo le van a responder esas personas. Lo vallan a rafaguear, golpear, etc. El dueño de la camioneta voltea verlo:

— Con todo gusto en este momento me hago a un lado— al tiempo que prendió la camioneta y la movió.

Pedro se subió al carro lo puso en marcha y avanzó.

Ya avanzando, por dentro les mentaba la madre, pensando que eran unos hijos de su,

Por fuera, el dueño de la camioneta se subió a ella, con nobleza o haciéndose pendejo, y con señas le dijo:

—Pásale.

Pedro le dio las gracias, con mucha educación.

XVII

Se retira en su auto lentamente del lugar, manifestando con una sonrisa disimulada, la confianza que se debe tener (y que no se debe perder) porque todo está tranquilo, aunque por dentro siente ese miedo que lo acompaña inevitablemente.

Y absorto en sus pensamientos se pregunta, cuál será la razón que motivó a que hombres y mujeres que cuentan con las mismas garantías de cualquier mexicano, deciden dedicarse a un trabajo ilícito. Y que les deparará a las familias e hijos de ellos, pensarán en continuar los pasos de sus padres o dedicarse a algo menos peligroso, acaso los valores que se practican en sus hogares o que se les inculcan, son diferentes de los que ellos demuestran al momento de estafar, torturar o asesinar.

Pedro continúa pensando sobre la manera en que los docentes contribuimos en mejorar la situación de aquellos alumnos sobre los que tenemos conocimiento que están en riesgo de continuar con una mala orientación.

Porque si mal no recuerda, de los 50 alumnos que atiende en la secundaria en que trabaja 10 de ellos pertenecen a familias cuya actividad económica se centra en el narcotráfico, y empieza a pensar en la conducta de estos alumnos y la influencia que ejercen en el resto del grupo, sobre todo en aquellos cuyos núcleos familiares están desintegrados o son afectados por situaciones económicas inestables.

Para esto, al llegar a este punto de sus pensamientos está entrando al estacionamiento de la UPN, se estaciona ansiosamente apaga el motor del auto, se baja pone seguro a todas las puertas y se dirige a la cajuela para tomar su portafolios.

Rápidamente se dirige al aula de clase, y entra entusiasmado y comenta con casi todo el grupo, (bueno con los 10 compañeros que siempre llegan temprano), la idea que le surgió camino a la escuela, sobre realizar una investigación acerca de la práctica de valores en el nivel de educación básica, para lo que, varios de los compañeros manifiestan que es algo muy extenso. Pedro argumenta:

—Si podría realizarse, porque el grupo de maestría, lo integran profesores que laboran en los diferentes niveles de educación, y podrían apoyarse mutuamente, en la aplicación de estrategias para integrar al resto de los compañeros docentes en las escuelas que trabajan. Así trabajar en conjunto en la orientación y fortalecimiento de la personalidad de los alumnos con los que se estaría trabajando, a la vez que se impulsa su pensamiento a buscar o crear mejores oportunidades de vida.

Ceci pregunta:

—Entonces ¿los instrumentos para obtener información de padres de familia o alumnos, se elaborarían en conjunto? ¿Por nivel?

—Claro, y la información recaudada se analizaría por todos.

—Pues se escucha bien, podríamos intentarlo, que te parece si lo sometemos a votación

Pedro estuvo de acuerdo, en ese momento entra el maestro Benjamín saludando amablemente.

—Buenos días…— todos los presentes responden:

—Buenos días.

Pedro comenta al profesor sobre la iniciativa que propuso al grupo de compañeros. El maestro asiente con la cabeza de manera afirmativa pero no expresa nada verbalmente. Y agrega:

—Vamos a dar 10 minutos más para ver si llega el resto del grupo e iniciar.

Pedro continúa abordando al profesor Benjamín. Pero en esta ocasión comenta…

—Ahora ya entiendo porque el tema del libro “_El maestro equivocado_” y pienso que tal vez… no sea porque el maestro no realizó una buena elección de la profesión que quería desempeñar

—¡Ah no! entonces… ¿cuál es tu hipótesis?

—Pues que al igual que todos, o bien la mayoría de los maestros. Cuando eres estudiante te enamoras de tu profesión, y crees que puede ser mejor, dar buenos resultados, pero en la medida en que te desempeñas como docente en tu trabajo e intentas ser creativo, si te encuentras solo sin alguien afín a tu manera de pensar, al poco tiempo te desanimas, pero si unes fuerzas para emprender nuevas formas de trabajo, pues logras avances y cambios significativos, en lo personal y profesional.

Y pienso que El maestro equivocado le sucedió. No encontró eco en su lugar de trabajo para las propuestas que planteaba y el medio y sus maneras de sobrellevar el trabajo cotidiano y rutinario. Lo cambiaron a él, a tal grado, que se volvió igual.

—En efecto, podría ser una de las muchas hipótesis que podrían pensarse para esta lectura, pero en lo personal que te dejó a ti…

—Pues que para ser realmente agente de cambio siempre será necesario incluir a los compañeros de manera no impositiva sino propositiva; en forma más humana que es el lado que el docente ha dejado de fortalecer en la práctica, y que es la que puede abrir muchas puertas pues en la actualidad nadie se preocupa por nadie, solo vive su vida.

Pero bueno, ya llego el resto del grupo, profe, permítame tomar algunos minutos para exponer la idea de realizar una investigación en grupo.

—Adelante, mí estimando Pedro, el escenario es suyo.

XVIII

Andando el tiempo, Benjamín ha hecho muchos amigos y se ha relacionado tanto en el terreno laboral, como profesional y como su estancia en la ciudad se ha prolongado ha empezado a participar de las costumbres y tradiciones de esta ciudad fronteriza. Asiste con regularidad los viernes por la tarde a reuniones de amigos, caracterizadas principalmente por las clásicas carnes asadas, las cervezas heladas y la recreación a través de la música propia de la región, hasta ha empezado a adoptar la cultura norteña tanto en su manera de expresarse como en su vestimenta, ha cambiado su saco por una camisa vaquera, botas de cocodrilo, cinto piteado y texana. No necesita más al Beto para que lo transporte porque ahora ya conoce la ciudad y se ha comprado una 4x 4 y espera con ansia el receso vacacional para sorprender a sus cuates de la capital del estado porque ahora no viaja más en avión sino en su troca, más que bien arreglada.

Una de las personas con quienes Benjamín se ha relacionado es el profesor Raúl quien es secretario general de una delegación sindical de nivel primaria. Según se ha enterado es prospecto para ocupar el cargo de coordinador de la región en el próximo cambio seccional que ya se avecina.

Entablando conversación con él le hace ver que en los orígenes de su formación antes de ser master y ahora casi Doctor, está el ser profesor de educación primaria. El profesor Raúl le propone cubrir un permiso por comisión sindical de un compañero maestro que aspira a ser regidor del H. Ayuntamiento del municipio y anda en campaña en uno de esos partidos políticos que generosa y demagógicamente ofrecen cambiarle la vida al pueblo oprimido en un trienio y no sé cómo si no lo pudieron hacer en más de 70 años en el poder.

Benjamín Rojas se encuentra ante un reto profesional en un contexto laboral diferente, empieza a inquietarse en la idea de conocer de manera directa la realidad que se vive en este nivel educativo y aún cuando ha perdido contacto con esta etapa evolutiva de los alumnos acepta de manera interesada el reto. Cuestionando al líder sindical sobre los documentos necesarios para cubrir esta licencia. El líder le responde que no son necesarios que solamente habrá de cubrir de manera económica, pero que si el partido político en que se postula el maestro no gana la elección, entonces tendrá que regresar a su trabajo y se librará de esta manera de ser un prófugo del gis como tantos otros que andan por ahí, que les dicen “aviadores” y que tanto daño le hacen al sistema educativo.

El maestro Rojas se sorprende ante el planteamiento de que recibirá el cheque a nombre de otro y con la incertidumbre del tiempo que desempeñará el trabajo. Es más ahora hasta está pensando en la posibilidad de poder votar aquí y poder contribuir a el triunfo del compañero y prolongar su estancia en esta nueva experiencia laboral.

Le indican presentarse en la escuela Niño Artillero con el director, de parte del líder sindical diciendo que es amigo de él y aquí los amigos de los amigos tienen un buen sitio, de lo contrario no perteneces al círculo, sino todo lo contrario.

Llega el maestro Benjamín a presentarse con el maestro Francisco director de la escuela. Él ya lo había recibido vía telefónica, los antecedentes. Le da la bienvenida en forma muy cordial y le dice:

—Tu comisión es cubrir el grupo de sexto grado y entrarle a las comisiones que tenga que desempeñar. Para empezar tienes que organizarte para terminar los programas para el mes de febrero porque en esas fechas se aplica la evaluación de “Olimpiada del conocimiento infantil” para los alumnos de sexto grado y más tarde viene la aplicación del examen Enlace, el cual es muy importante para nosotros, de la secretaría nos han estado presionando para que los resultados mejoren porque nuestro Estado ocupó el último lugar, así que hay que trabajar.

Benjamín no salía del asombro, muchas ideas venían a su mente, cuando el director le preguntó

—¿Se puede o no maestro?— a lo que respondió:

—Claro que sí.

Después de una pausa continuó el directivo diciendo

—Qué bueno que tiene una actitud positiva hacia el trabajo porque verá como usted es el maestro de sexto y somos amigos, también le voy a encomendar la comisión de preparar al alumno que nos representará en el certamen Sentimiento juarista—aún no salía de su asombro cuando le cuestionó

—¿Sabe cantar el himno nacional?—y nuestro amigo Rojas pensó rápidamente y respondió:

—Claro, como todo buen mexicano

—Bueno,—agregó el directivo—haber si nos apoya en el concurso de entonación que convoca la Secretaría a través de las supervisiones escolares— el maestro Rojas seguía pensando si esto era por la simple razón de ser nuevo en la escuela o si nadie más podía o quería desempeñar estas comisiones y a la vez se cuestionaba a qué horas se dedicaría al desarrollo programático con tanta comisión.

El director le dijo que en la ceremonia de honores le iba a presentar con la comunidad escolar y más tarde en reunión de Consejo Técnico haría lo mismo con los compañeros maestros.

—Solamente con la recomendación de que se relacione con aquellos que pertenecen al grupo político en el poder de la delegación sindical y no hacerles caso a los que en cada cambio delegacional integran la planilla de oposición de lo contrario podía causarle una mala impresión al líder que lo recomendó para esta tarea.

Benjamín trataba de interpretar en su mente todo lo que rodeaba el contexto cuando fue cuestionado nuevamente por el directivo:

—¿Cómo la ve maestro?— solamente pudo decir:

—Está bien, voy a hacer todo lo posible para contribuir al trabajo de esta institución.

Le indicó que lo llevaría al salón de clases que se encuentra en la planta alta y en el trayecto le comentó:

—Mire maestro, en esta escuela debe usted ser muy cuidadoso con ciertos alumnos, hay que ser muy tolerante con ellos tanto en el trato como en las calificaciones porque son hijos de familias de respeto y a sus papás no les agradan los regaños y las malas calificaciones.

—¿Cómo está eso?—Cuestionó el maestro Rojas.

—Si usted sabe si no somos tolerantes pues nos exponemos a que nos den un levantón, nos amenacen con dañar la integridad de nuestras familias, etc. Yo entendí rápidamente eso después de que me vinieron a dar una visitadita aquí a la escuela y a partir de ese día somos amigos y a veces tengo que hacer como que no me entero ni veo lo que sucede;

—Creo que ya voy entendiendo—argumentó Benjamín, pero dentro de sí no podía comprender dónde quedaban algunos conceptos como la autoridad, la ética, el compromiso con la encomienda a la escuela y por ende al maestro.

Al llegar al salón entró en contacto con un grupo conformado por 52 alumnos. Los grupos son numerosos debido a que Reynosa recibe muchas familias inmigrantes de Estados de sur que vienen a buscar un mejor porvenir empleándose en los diferentes complejos de la industria maquiladora, el director saludó:

—Buenos días niños—algunos alumnos contestaron:

—Buenos días— mientras que otros con la algarabía que traían aún no se daban por enterados que el nuevo maestro y el director habían llegado al salón, el director tuvo que alzar aún más el tono de voz y volver a saludar:

—Buenos días, no es posible que no se den cuenta que estoy aquí— se refiere en particular a un niño que aún sigue hablando—Jorgito por favor siéntate- el alumno casi ni voltea a verlo sólo se sienta.

—Les presento al maestro Benjamín Rojas, él los va a atender a partir del día de hoy, se ponen de acuerdo con él porque la próxima semana les toca la venta de la tienda escolar— asunto del que no había enterado al profesor—bueno, pórtense bien porque no quiero problemas con ningún padre de familia —se despide del maestro y le dice:

—Le espero a la hora del recreo para realizar la reunión y presentarlo con los compañeros— está bien maestro.

Ya sólo con su grupo el maestro Benjamín se presenta y empieza a organizar la venta de la tienda escolar y sin darse cuenta transcurre el tiempo y timbran para el recreo de los alumnos y se dirige a la dirección a la citada reunión, es presentado por el director ante los doce maestros de grupo, personal administrativo y de apoyo. Él observa a simple vista dos grupos; el del director y el subgrupo de resistencia el cual es minoría, le sonríen y le saludan amablemente como queriendo ganar simpatía. El maestro Rojas entre un sentimiento de incomodidad recuerda las observaciones realizadas con anterioridad por el directivo con respecto a los contrarios, porque en él fluyen ideas de compañerismo y trabajo colaborativo donde se puedan compartir ideales y metas comunes que coadyuven a lograr la misión de toda institución educativa.

Así, en una sola mañana el maestro ve movidos sus esquemas y referentes laborales los cuales no imaginaba que coexistieran en una misma institución.

Observó que sus compañeros trabajaban en el individualismo cobijado por el mal entendido celo profesional, que no es otra cosa que un sentimiento egoísta o un caparazón para esconder la ignorancia y desconocimiento de los nuevos aires de cambio. También pudo darse cuenta que el maestro Carlos era el más preparado de la planta docente, había hecho diplomados y estaba cursando una maestría pero sus intentos por compartir con sus compañeros sobre sus proyectos y saberes no eran bien recibidos porque tenían hacia él, creencias, prejuicios y sentimientos de rechazo, porque según él—dicen los otros:

—Sabe y se cree mucho— así lo percibían los demás y él perdió el interés por compartir limitando sus proyectos solamente al ámbito áulico.

Pasaron los días y le comunicaron al maestro Benjamín que el maestro titular del grupo regresaba, por lo tanto quedaba ya sin efecto su compromiso de cubrir económicamente este interinato, fueron pocos días pero al maestro Rojas le pareció una eternidad, en pocos días logró grandes aprendizajes, sobre todo para él.

XIX

Días después regresaría definitivamente a la ciudad de México. Lo pensó mucho: la querencia a Reynosa se había vuelto costumbre y navegaba en el tuétano. Pero había que cerrar esta novela. Sin embargo, jamás olvidaría: el hermoso cielo de la frontera mexicana; el Río Bravo al atardecer, la carne asada aderezada con risas, plática, canciones y cervezas; los Ángeles y los Demonios que paseaban en camionetas 4×4; los soldados y la maña; los hombres y mujeres generosos, contradictorios, migrantes y locales que valientes encaraban la realidad; los misteriosos retenes con lámparas en la noche; los jóvenes que convierten en malecón festivo una calle los sábados desde la tarde; los cientos de moteles de 4 horas por doscientos pesos; las tiendas que venden café a las cinco de la mañana; el monumento por el que se pasa pero nadie sabe quién es; el polvo que maquilla la ciudad; las historias de la maquiladora; la forma en que cuenta su vida y su sueños las maestras; los alumnos que no hablan y los que hablan mucho; un padre con un niño que con un acordeón tocan todo su repertorio en un semáforo sin que falte El ausente; el camellón que está entre los hoteles City Express y el Holyday Inn; las carreteras a Camargo y a Matamoros; el parque de beisbol; las ventas de temporada en las banquetas; el pequeño museo local; los andamios del puente fronterizo; los tacos de barbacoa de res los domingos; el surrealismo fronterizo más querible los tacos árabes en la madrugada; el perro del aeropuerto arriba de las maletas; el afecto de los alumnos en las instituciones que lo cobijaron; y, la que indiscutible hospitalidad de los tamaulipecos aún en un contexto de guerra. Elementos todos que a Benjamín Rojas lo habían tocado y cambiado en forma contundente y para siempre.

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