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Tarea

Cuentos en el muro

Alfonso de Garay


Dos personas y con suerte, la tercera

Había una vez una señora que debía viajar en autobús. Cuando la señora llegó a la estación, le informaron que su tren se retrasaría aproximadamente una hora. Un poco enojada, se compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua. Buscó un lugar donde sentarse en la plaza afuera de la estación.

Mientras ojeaba la revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un periódico. De pronto, el señor que estaba atrás de el comenzó a mirarla un poco extraño, haciendo que la señora se pusiera a pensar que estaba imaginando ese hombre. 

Como respuesta, el señor le pregunto que ¿que pensaba de la plaza en la cual estaban?, mirando a la señora a los ojos y sonriendo. Un poco enojada la señora, le respondió que no tenia idea ya que ella no conocía a ese señor.

A continuación el chico que estaba a su lado le pregunto qué ¿por qué no le contesto la pregunta que le había hecho el señor, que si le había ofendido? Pero la señora le respondió que ella no era la típica señora que platicaba en cualquier lugar y con cualquier persona

—¡Gracias! —dijo el señor de atrás de ella.

—De nada —contestó la señora con gran rudeza.

Después de unos minutos se dio cuenta que el trato que le había dado a una persona mayor y a un joven no era la mejor, así que decidió abrirse un poco y responder la pregunta en voz baja y un poco apenada.

Descubrió que el señor era dueño de esa Central de camiones y el hijo el director, puesto que, por contestar y ser amigable se pudo conversar mejor.

Alfonso de Garay

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