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Sala de Maestros


Xóchitl Adriana Hernández Martínez


La educación en línea, promesas y potencial

Comúnmente se ha considerado a la educación como una de las llaves de acceso al siglo XXI, si bien en el último siglo se ha preponderado al progreso económico y científico, es evidente que estos has sido desiguales al interior de la población; esta realidad hace que se perciba a la educación como una vía para contrarrestar la pobreza y la exclusión ya que como señala Aguerrondo (2008), el conocimiento tiene virtudes intrínsecamente democráticas. A diferencia de las fuentes de poder tradicionales (la fuerza, el dinero, la tierra) el conocimiento es infinitamente ampliable. Su utilización no lo desgasta sino que, al contrario, puede producir más conocimiento. Un mismo conocimiento, puede ser utilizado por muchas personas y su producción exige creatividad, libertad de circulación, intercambios, críticas constructivas, diálogo.

En nuestro país, pese a los esfuerzos realizados, el acceso, cobertura y calidad de la educación superior sigue siendo un reto por superar. La UNAM (2012) publicó información relativa al VI Informe de Gobierno de la administración 2006-2012 en donde se refiere que la cobertura total de la educación en este nivel en ese periodo fue equivalente a 32.8% de la población de 19 a 23 años. Si bien en la última década se pasó de 18% en 1999 a 33% en 2012, sólo tres de cada 10 personas en edad de cursar estudios superiores tenían oportunidad de acudir a las aulas universitarias. Esta cifra ubicaba a México por debajo de países latinoamericanos como Chile, Argentina, Brasil, Colombia y Cuba.

Cinco años después la cifra no había cambiado, en agosto del 2017, el periódico Excelsior publicó que, de acuerdo con datos oficiales de la SEP, sólo 3 de cada 10 jóvenes de entre 18 y 22 años tenía la oportunidad de asistir a alguna universidad o institución de educación superior.

El reporte Panorama de la educación 2017 recientemente publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revela que México es uno de los países con mayor cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan, alcanzando un total del 23% en este segmento. Así mismo, el reporte da a conocer que, aunque el gasto en instituciones educativas en México creció entre el 2013 y 2014, el gasto anual sigue siendo bajo en términos absolutos. Es decir, México gastó 3,703 dólares por estudiante en 2014 en instituciones educativas de educación básica, media y superior, cuando el promedio de la OCDE es de 10,759 dólares, siendo este el nivel más bajo de los países pertenecientes a la organización.

Con base en los datos presentados es claro que queda un largo camino por recorrer. Si bien en los últimos años los esfuerzos se han centrado en tres estrategias principales para el acceso y cobertura: la creación de universidades tecnológicas y politécnicas, la educación en línea y el crecimiento de instituciones privadas, la eficacia de dichas estrategias puede ser cuestionada en cuanto a capacidad y calidad.

En relación a los programas de formación en línea, aunque es cuestionada como estrategia para atender las necesidades en la educación, puede representar un vehículo para la democratización en el acceso a la información y el conocimiento. Por su puesto se reconocen sus limitaciones pues son precisamente los más desfavorecidos quienes no tienen a su alcance la infraestructura y tecnologías requeridas, sin embargo, en la búsqueda de nuevas formas de enseñar y aprender la educación en línea ofrece un espacio flexible pues permite atender a un mayor número de estudiantes con menos recursos, además de superar de barreras espaciales y temporales.

LAS TIC EN LA EDUCACIÓN

En el mundo actual la información se multiplica y se distribuye de forma casi instantánea y las Tecnologías de la Comunicación e Información (TIC) han jugado un papel decisivo en este fenómeno. Es tal su relevancia que se considera que éstas han dado forma a la llamada sociedad del conocimiento y de la información, en donde se ha establecido de forma indiscutible la necesidad de renovar saberes a lo largo de toda la vida.

Es evidente que estos recursos han alterado significativamente la forma de comunicar, interactuar, enseñar y aprender, trabajar e innovar, por ello nuestras instituciones actualmente enfrentan un enorme reto que no puede ser postergado, con base en la trascendencia de esta necesidad de formación, ya que como señala Carneiro (2009) si el conocimiento es el motor de las nuevas economías, su combustible es el aprendizaje. Por eso, el aprendizaje a lo largo de la vida surge como el mayor reto formativo presentado a las personas y a las organizaciones en el nuevo siglo.

En este contexto, las TIC surgen como la herramienta para derribar las barreras espaciales y temporales de modo que más personas puedan acceder a la educación; así mismo, es por medio de la multimedia y el Internet que se dispone de nuevos recursos y modalidades educativas. Sin embargo, las nuevas exigencias recaerán en gran medida en las instituciones educativas, lo cual implicará su transformación, así como la adopción de nuevos roles y responsabilidades por parte de sus actores, autoridades, profesores y estudiantes.

Si bien las expectativas son altas, la incorporación de estas tecnologías en la educación no es sencilla y su aplicación tampoco garantiza una mejora en el aprendizaje. Coll (2009) retoma los estudios comparativos internacionales y regionales de Balanskat, Blamire y Kefala, en el 2006; y Benavides y Pedró, en 2008, entre otros, en donde se ponen en evidencia las enormes diferencias entre países e incluso dentro de un mismo país o región, en lo que concierne a la incorporación de las TIC a la educación, al equipamiento y a la conexión de los centros educativos a Internet.

Coll también menciona algunos trabajos llevados cabo en España, Escocia, Cuba y Estados Unidos, los cuales coinciden en destacar dos hechos importantes. En primer lugar, el poco uso que profesores y alumnos hacen habitualmente de las TIC a su disposición en sus instituciones y, en segundo lugar, la limitada capacidad que estas tecnologías tienen para impulsar procesos de innovación y mejora de las prácticas educativas.

Así, debe tenerse en cuenta que, si bien las TIC has surgido como herramientas para la transformación de la enseñanza y la mejora del aprendizaje, podemos encontrar una discrepancia entre las expectativas y la realidad; sin embargo, es una realidad que existe también un potencial innegable por ser alcanzado.

E-LEARNING Y BLENDED LEARNING

Como se mencionó en el apartado anterior, la implementación de las TIC en la educación representa una posibilidad para resolver muchos de los conflictos educativos a los que nos enfrentamos en la actual sociedad del conocimiento, por ejemplo, facilita la optimización y ahorro de recursos de tiempo y dinero; permite superar las barreras geográficas; y posibilita la formación constante y a lo largo de toda la vida.

Al hablar de la aplicación de las TIC en la educación, es pertinente describir que se entiende por enseñanza en línea o e-learning y su evolución, así como la modalidad en la cual se centrará este trabajo, blended learning.

El e-learning, se entiende (Rosenberg, 2000) como la aplicación de tecnologías basadas en Internet para proporcionar un considerable número de soluciones para la adquisición de conocimiento y habilidades. Para Cabero (2006) el llamado e-learning, aprendizaje basado en la red, teleformación, o aprendizaje virtual, se refiere a aquella formación que utiliza la red como tecnología de distribución de la información, ya sea esta red abierta (Internet) o cerrada (intranet). Se trata de la formación a distancia basada en tecnologías de la información y de la comunicación, principalmente apoyada en Internet, la cual facilita la comunicación entre el profesor y los alumnos haciendo uso de determinadas herramientas síncronas y asíncronas para la comunicación.

El propio autor expone que este tipo de enseñanza se caracteriza por su flexibilidad, ya que, a diferencia de la formación presencial tradicional, permite a los usuarios avanzar a su propio ritmo de aprendizaje, así como disponer de los recursos en diferentes lugares y momentos. La formación en esta modalidad admite también la combinación de diferentes materiales auditivos, visuales y audiovisuales.

Entre sus diversas ventajas se puede mencionar que pone a disposición de los estudiantes una gran cantidad de información en la red (abierta o cerrada), y la información puede ser actualizada con facilidad. Además, con una misma aplicación puede atenderse a un mayor número de alumnos y esta puede reutilizarse en diversos cursos. Otro aspecto importante es que el e-learning promueve la autonomía del participante y pueden ofrecerse diferentes herramientas de comunicación sincrónica y asincrónica para los estudiantes y profesores, lo que facilita una formación grupal y colaborativa.

Lo anterior es un elemento esencial, pues una crítica al uso de las tecnologías en la educación es que con frecuencia sólo se centra en automatizar conocimiento, es decir, se desarrolla una práctica repetitiva de conceptos en un ambiente aislado ante un objeto inanimado, la computadora.

A partir del e-learning, surgió una nueva modalidad en la educación apoyada en las TIC, el llamado blended learning, conocido también como educación flexible, semipresencial o modelo híbrido. Este es una variante del primero, en el cual se combinan tanto la formación presencial como la formación a distancia. Se puede pensar que su surgimiento despunta de las limitaciones del aprendizaje virtual.

Marti (2009), advierte que, si bien el blended learning permite combinar los elementos positivos de las modalidades virtual y presencial, no basta con incorporar esos componentes, es necesario adoptar un modelo pedagógico adecuado que se centre en el estudiante.

En este proceso de diseño es esencial determinar qué parte de un curso debe ser presencial y qué parte virtual; qué parte debe ser tutorada y qué parte autónoma; qué parte síncrona y qué parte asíncrona; qué papel debe jugar el docente presencial y qué parte el tutor virtual o facilitador, si es que se cuenta con estas figuras o si un mismo profesor llevará a cabo ambos roles; en qué casos es pertinente implementar ejercicios, tutoriales, foros de discusión o actividades individuales y en grupo.

En concreto, el mismo Marti subraya la importancia de responder a las siguientes interrogantes al poner en práctica un curso en modalidad blended learning: ¿Cómo organizar este conocimiento? ¿Cómo diseñar las comunidades de aprendizaje o de práctica? ¿Qué tecnologías y recursos podemos emplear?

EL PAPEL DEL DOCENTE EN LA FORMACIÓN EN LÍNEA

Como se ha expuesto, en los últimos años la transformación que las TIC han originado en todos los ámbitos, incluyendo la educación, ha suscitado cambios en los roles y responsabilidades de sus actores principales en la formación en línea en el presente, lo que nos lleva a un tema central, el rol del docente en la implementación de las tecnologías en un curso presencial, semi presencial o a distancia.

En primer lugar, es importante mencionar aquellas habilidades necesarias para la llamada alfabetización digital, pertinentes tanto para académicos como alumnos. Para Gisbert y Cabero (2007) un ciudadano en la sociedad del conocimiento debe ser capaz no sólo de navegar en la red, consultar e intercambiar información, no es suficiente estar en la red, los autores refieren que se deber ser parte de ella. Es decir, es esencial desarrollar habilidades particulares que permitan identificar cuando es necesario buscar información; trabajar con diversas fuentes y códigos de información; lograr dominar la sobrecarga de ella; evaluar y discriminar las diversas fuentes; organizar y usar la información eficientemente; y comunicar a otros la información encontrada.

Al adentrarnos en el rol del docente en un entorno tecnológico se puede mencionar cambios significativos, el profesor deja de ser un transmisor del conocimiento y la fuente principal de contenido para convertirse en un facilitador del aprendizaje, un colaborador y un guía en este proceso. Este deja de controlar y dirigir todos los aspectos de aprendizaje para dar paso a la autonomía en el estudiante, en donde se le presentan diversas opciones y él es responsable de este proceso (Resta 2004).

Además del perfil descrito anteriormente, los educadores han asumido funciones relacionadas con el diseño, así como el desarrollo de recursos y entornos de aprendizaje en línea. En este caso los docentes desempeñan la función de evaluadores y seleccionadores de tecnologías, lo cual también implica la necesidad de conocimientos técnicos en búsqueda del diseño indicado que favorezca el aprendizaje. Esta tarea es relevante pues el diseño y desarrollo también involucra adaptar la propuesta a las características de los usuarios y de los contextos en los que se implementarán; al realizar esta labor, es probable que el profesor requiera la colaboración de expertos en las TIC.

Cabero y Lloret (2004) refieren que adicionalmente, el docente debe tener una acción tutorial y orientadora, esto como respuesta a las demandas de los estudiantes, quienes requieren que el académico adopte una posición más activa, interviniendo e indagando sobre aquellas situaciones problemáticas que surjan en el proceso de formación. Si bien, esta función no es nueva para el educador, se requiere de un cambio en su orientación debido a las particularidades de la formación en línea, considerando las variables tiempo y aislamiento.

Aunado a esto, los autores mencionan dos funciones principales del tutor virtual: técnica y organizativa. Su función técnica se basa en aquellos aspectos relativos a la comprensión y utilización del entorno virtual, algunas actividades que se realizan son ofrecer apoyo técnico, asegurar que los estudiantes comprenden el funcionamiento de entorno y modificar materiales. Esta función también comprende las cuestiones didácticas del proceso de enseñanza y aprendizaje, como son proporcionar explicaciones sobre los contenidos presentados, diseñar actividades para facilitar la comprensión de la información e introducir temas de debate.

En cuanto a la función organizativa, se refiere al asesoramiento personalizado a los participantes en cuanto a técnicas y estrategias de formación; algunas actividades que lleva a cabo el tutor virtual en este aspecto pueden incluir: motivar a los estudiantes, informar a los usuarios sobre su progreso y compartir estrategias para la mejora de su desempeño. Así mismo, esta función abarca aquellos aspectos socioemocionales para integrar al participante en el entorno y crear un ambiente positivo. Entre las actividades que realiza el tutor se puede mencionar: dar la bienvenida a los usuarios, facilitar la creación de grupos de trabajo, estimular la participación, dinamizar la acción formativa y el trabajo colaborativo.

REFLEXIONES FINALES

En la actualidad se considera necesario replantear las funciones y características de la población docente y estudiantil considerando dos factores, primeramente, que el proceso educativo hoy en día se lleva a cabo en un contexto en donde estos actores se encuentran inmersos en un mundo tecnológico; en segundo lugar, la inminente necesidad de que los individuos adquieran y renueven sus conocimientos a lo largo de toda la vida.

Así, la educación con apoyo en las tecnologías y sus diversas vertientes, surgen como una opción para hacer frente a los problemas de cobertura y costo. La promesa de la formación en línea es superar las barreras geográficas y temporales y así alcanzar la democratización en el acceso a la información y el conocimiento. Si bien la implementación de las tecnologías no garantiza el aprendizaje y su práctica requiere de capacitación e infraestructura es indiscutible que es posible potenciarlo con el apoyo de las TIC.

Es claro que para alcanzar estas expectativas no se debe pasar por alto a uno de los agentes principales del proceso educativo, el docente. Como se puede observar, las funciones del profesor en la educación en línea exigen de una importante colección de características y habilidades que van desde el diseño de recursos y el asesoramiento técnico, hasta la aplicación de estrategias de motivación. Si se contempla que en la mayoría de los casos el docente no cuenta con el apoyo de un administrador, diseñador, o tutor, se comprende que en la práctica se experimenten deficiencias en un curso impartido en un entorno tecnológico.

De allí la necesidad de destacar la importancia de la formación de los profesores, su preparación técnica y pedagógica para la implementación de las TIC pues depende en gran parte de él la ejecución exitosa de estas tecnologías en un curso en línea. A pesar del enorme desafío, los docentes parecen estar dispuestos a emprender esta búsqueda por nuevas formas de enseñar y aprender.

BIBLIOGAFÍA

  • Aguerrondo, I. (2008). El Nuevo Paradigma de la Educación para el siglo. Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). [Fecha de consulta: 10 agosto 2018]. Recuperado de http://campus-oei.org/administracion/aguerrondo.htm
  • Alemany D. y San Vicente, C. (2018). Blended Learning: Modelo Virtual-Presencial de Aprendizaje y su Aplicación en Entornos Educativos. España: Universidad de Alicante. Recuperado de https://www.researchgate.net/publication/237508493
  • Cabero, J. (2007). Tecnología Educativa. España. Edit. MCGraw-Hill
  • Cabero, J. (2006). “Bases pedagógicas del e-learning” en Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento (RUSC). Vol. 3, No. 1. UOC [Fecha de consulta: 30 agosto 2016]. Recuperado de http://www.uoc.edu/rusc/3/1/dt/esp/cabero.pdf
  • Carneiro, R., Toscano, J. y Díaz, T. Los desafíos de las TIC para el cambio educativo. España: Fundación Santillana, 2009. Recuperado de https://www.oei.es/historico/metas2021/LASTIC2.pdf
  • Fuentes, M. (2017). México social: educación superior, la desigualdad. Excelsior. Recuperado de: https://www.excelsior.com.mx/nacional/2017/08/08/1180263 [Fecha de consulta 09/08/2018]
  • Martí, J. (2009). “Aprendizaje mezclado (B-Learning). Modalidad de formación de profesionales” en Revista Universidad Eafit.
  • Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2017). Panorama de la educación 2017. España: Fundación Santillana.
  • UNAM. (2012). Estado actual de la educación superior_. http://www.planeducativonacional.unam.mx/CAP_01/Text/0106a.html [Fecha de consulta 08/08/2018].

Xóchitl Adriana Hernández Martínez
Doctorante en Educación (UCI), Maestra en Educación con enfoque en Nuevas Tecnologías Aplicadas (UNID), Licenciada en Enseñanza de Inglés (UNAM), Miembro del Comité Académico de Elaboración de Reactivos EGAL-EIN (CENEVAL), Consultor Externo British Council, Profesora FES Acatlán y ENALLT (UNAM).

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