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LA CLASE

Educación Ambiental

Verónica Judith Gómez Barbosa
Eusebio Martínez Chavarría


Nos salvamos o nos morimos

Introducción

En este tiempo de la posmodernidad el mundo se encuentra en una situación crítica y no sólo el mundo sino todo el universo. No se trata de ser alarmistas, pero sí es bueno reflexionar sobre lo que acontece en esta bella casa que es de todos. Es poco lo que podemos aportar en unas cuantas líneas, se hará el intento por despertar un poco la conciencia sobre lo que pasa al mundo que habitamos, mencionaremos algunos riesgos y lo que acontece por no cuidar el medio ambiente.

Los bosques se acaban, el agua y el aire se contaminan y quien sufre las consecuencias es el mismo hombre y sobre todo los más vulnerables. Hay que abrir los ojos, la mente y el corazón para que en las escuelas se siembre la semilla de lo que puede aportar cada institución que nuestra casa se conserve bella y más habitable.

Se hace alusión, un poco, sobre la encíclica “Laudato si” que habla el Papa Francisco sobre el tema y se dirige a todo el mundo para cuidar lo que tenemos entre manos: nuestra tierra. También se sugiere algo sobre lo que puede hace cada institución educativa con sus alumnos, la importancia de los maestros que fungen como tutores y la responsabilidad de todo el alumnado y el cuerpo docente. La intención es despertar la conciencia de todos para tener una mejor calidad de vida.

La lucha por la vida

Habitamos una casa hermosa con un sinnúmero de maravillas y poco a poco le vamos quitando las bellezas que posee. Los bosques ya no cubren la tierra del verde esperanzador de vida, las estaciones poco a poco cambian, las temperaturas son extremas y la madre naturaleza grita que está a punto de acabar por la mano inconsciente del hombre.

Como docentes, tenemos entre manos una responsabilidad tan importante que nadie puede suplir porque convivimos tiempo y espacio con los jóvenes que habitan esta morada común. El profesor, en todos los niveles de la enseñanza debe tomar como compromiso acompañar a sus alumnos en el trayecto de sus estudios. Ese acompañamiento es grupal e individual porque el estudiante requiere de alguien que lo escuche y lo guíe en su estancia dentro de su escuela.

En el nivel superior también es necesario ese acompañamiento para poder llevar a buen término la culminación de su carrera profesional. Los docentes debemos caminar juntos para apoyarlos en sus dificultades académicas, también hay que aprovechar para incluir dentro de su preparación una educación ecológica y el cuidado del medio ambiente. La tutoría es una actividad complementaria que se debe fortalecer en las instituciones educativas, es una herramienta que se ha descuidado y no se ha aprovechado para crear conciencia de lo que se vive en el mundo.

Cierto que hay que elevar el nivel académico, evitar la deserción, bajar el índice de reprobación y elevar la eficiencia terminal, y ¿por qué no educar en el cuidado del medio ambiente? Una educación que no quede en la teoría, es necesario poner manos a la obra en mejorar esta tierra que se le dio al hombre para que la cultive, la cuide y la haga fructificar. Se le dio el universo para su cuidado y ¿qué está pasando con el cuidado de “Nuestra Casa común”? como la llama el Papa Francisco.

En nombre del tener, del consumir, del vender, se ha hecho todo para que la casa se deteriore y se vaya consumiendo. Se piensa en tener en lugar de ser, se piensa en destruir la naturaleza con tal de estar bien por un tiempo, la tecnología invade al mundo y crea problemas de contaminación de ríos, lagos y mares. En el nombre del tener se destruye. Se debe de pensar en el bienestar sin destruir y menos echando a perder las cosas en contra del mismo hombre.

Lo que ha creado la sociedad de mercado, ha producido suciedad de mercado. Es el momento de hacerse una pregunta, así lo dice José Mujica: “¿Estamos gobernando a la globalización o la globalización nos gobierna a nosotros?” hay que crear conciencia en los alumnos, ya que la crisis no es sólo de competencia económica, ni solamente ecológica, sino también de cuestión política. Que entiendan que se ha venido a la vida para intentar ser felices y la felicidad es un camino que hay que recorrer juntos cuidando lo que se ha recibido y cuando el maestro y el alumno entiendan esto comenzarán a crear conciencia y cuidarán lo que tienen entre manos. Se debe de recordar que la vida es una y es corta y luego se nos va. ¿Por qué acabar con lo bello? ¿Por qué en nombre del progreso se deforesta? ¿Para qué matar animales y hombres? No lo entiendo.

En la escuela se debe de formar en el cuidado de la tierra, del espacio y de más allá del espacio. Se debe de formar en la sobriedad, en el amor a la creación y en la solidaridad entre los seres humanos. Pepe Mujica afirma: “el híper consumo es el que está agrediendo al planeta.” (Mujica, 1992) Se trata de hacerlos pensar en que los gobiernos y los fabricantes ya no hacen artículos duraderos sino de los que dicen: úsese y deséchese. Se está produciendo basura y ¿qué pasa con esos desechos? ¿a dónde van a dar? El océano puede ser que tenga más plástico que especies de animales marinos, qué triste es ver que la gente tire sus botellas al mar o las deje en la playa que disfrutó con gusto. El mundo muere porque el mismo hombre hace que muera lentamente.

La tutoría cómo ayudaría a crear conciencia en los alumnos, que los lleve a reflexionar en el modo de vivir, de pensar en los demás y de cuidar la naturaleza y el universo entero. El tener y el consumismo hacen que la persona se cree necesidades que en realidad no lo son. Hacen creer al hombre que el consumir y el tener le dan la felicidad. El tener no hace al ser humano feliz y menos se puede afirmar que es rico. Vuelvo a citar a José Mujica: “verdaderamente pobre, es el que necesita infinitamente mucho. Y desea, desea, desea mucho más y más”.

Se está viviendo en crisis del medio ambiente, crisis del agua, crisis de enfermedad, de falta de lugares hermosos naturales. Esas crisis son por la ambición de los seres que habitan el planeta. Hay que crear conciencia en los alumnos para un cambio en la manera de vivir, de comprar y de cuidar. Es cuestión cultural y quien puede dar ese paso es la escuela, sin descartar que la primera escuela es el hogar.

Si pensáramos que el hombre ha venido a este mundo a ser feliz, cuidaría más de nuestra casa común, no se preocuparía por trabajar más para consumir o comprar más. Hay que pensar que el desarrollo va de la mano de la felicidad. Tener por tener no tiene sentido, explotar la naturaleza de forma indiscriminada es fatal. Trabajar para conseguir lo necesario para vivir sin ir en contra del medio ambiente, ser feliz es tener tiempo para disfrutar con la familia, con los hijos, con los amigos, etc. No hay que acabar con la naturaleza si no ella acabará con el hombre.

“Laudato si.”

En torno al tema del cuidado del medio ambiente y de la ecología, la Iglesia católica siempre ha estado presente para hablar y colaborar en el cuidado de nuestra tierra. Lo más reciente que se ha escrito es la encíclica del Papa Francisco: “Laudato si”. Citaremos algo en relación al cuidado de “nuestra casa común.”

Creemos que el punto medular de la encíclica del Papa Francisco está en esta reflexión: “¿qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?” ( no. 160). El pensamiento nos lleva a soñar lo que será el futuro de nuestra linda tierra, cómo imaginamos el mundo sin bosques, con mares contaminados, en lugar de selvas tendremos bosques de cemento y acero, con mucha tecnología pero, sin oxígeno. Triste realidad que se empieza a vivir.

El panorama es triste e incierto, a pesar de ver todo negro existe la esperanza de que hay personas que luchan por conservar “la casa común” en buen estado y Francisco dice: “la humanidad tiene aún la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común (13)… no todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, pueden también superarse, volver a legir el bien y regenerarse.” (Francisco, 2015).

La encíclica está algo extensa y profunda como para tratarlo todo en unas cuantas líneas, daremos una visión muy general y sólo mencionaremos los capítulos de dicha encíclica.

1- “Lo que está pasando en nuestra casa.” EI cambio climático. La cuestión del agua. La pérdida de la biodiversidad. La deuda ecológica.
2- El Evangelio de la creación.
3- La raíz humana de la crisis ecológica.
4- Una ecología integral.
5- Algunas líneas orientativas y de acción.
6- Educación y espiritualidad ecológica.

Sólo mencionamos los capítulos, cada capítulo trae sus puntos a tratar y que invitan a una reflexión profunda sobre lo que nos toca vivir aquí y ahora, sobre todo a repensar lo que hemos hecho y lo que haremos con este maravilloso mundo que nos estamos acabando por la ambición, la tecnología y el deseo de tener.

Quisimos hacer notar que las iglesias también se ocupan y se preocupan del tema ecológico. Invitamos a leer la encíclica del Papa Francisco, coincide con los puntos de vista de los científicos y estudiosos del medio ambiente. Urge trabajar con nuestros alumnos en torno al tema que estamos tratando.

Nuestros estudiantes.

Cada vez más muestran interés por el cuidado del mundo que vivimos y que les tocará vivir, hay interés y preocupación, ya no hay apatía ni indiferencia. Ellos expresan su preocupación y deseo de trabajar en favor de un mejor ambiente para una mejor vida de calidad. Han emprendido con campañas limpieza, de reciclado, separación de basura, de reforestación y cuidado de lo que ya existe.

Cada tutor ha de estar solícito para apoyar e involucrarse en las campañas que emprendan los muchachos y ser un líder que mueva a los alumnos a involucrarse en las tareas del cuidado del universo. Hay que insistir que somos seres en relación y no podemos evadir las cuatro relaciones esenciales del ser humano: con el cosmos, con el prójimo, con el trascendente y con nosotros mismos.

Insistir en que vivimos y la ayuda debe de ser mutua. Cuidar de los animales, las plantas, el agua, y el aire, es en bien de todos nosotros, tener presente que si contaminamos podemos hacer mal a los seres humanos más vulnerables. Hay que crear conciencia de cómo hay que cuidar esta bella tierra que nos fue dada para embellecerla más.

Conclusión.

Estas líneas escritas con la mente y el corazón son un llamado a la conciencia de cada ser humano a vivir sin destruir lo que se nos ha dado para cuidar y embellecer lo que nos ha sido entregado por el ser Trascendente.

Hay una obligación: cuidar y cultivar los bosques, no contaminar el agua ni el aire que son fuente de vida, no explotar a la madre tierra sólo con el fin de buscar riqueza sin pensar en el prójimo, hay que pensar que se puede morir mi hermano aunque la riqueza sea para una minoría.

Maestros y estudiantes juegan un papel importante: ser guardianes del medio en donde se desarrollan y no sólo de ellos sino de todos los humanos que poblamos y disfrutamos de la naturaleza y del universo entero. Se deben de formar ciudadanos planetarios, que amen lo que tienen y que piensen que entre más respetemos nuestra tierra nos irá mejor.

Este tema es preocupación de todos y no de unos cuantos, no son los científicos quienes salvarán el planeta, ellos aportan su sabiduría, todos somos los responsables de hacer esta casa más habitable y agradable.

Se tiene que trabajar hombro con hombro y con un compromiso que se ha de cumplir lo más pronto posible.

Bibliografía

  • Francisco, P. (2015). Enciclica Laudato Si. En P. Francisco, Enciclica Laudato Si (pág. 192). Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
  • Mujica, J. (13-14 de junio de 1992). Discurso de José Mujica Cumbre de Río+20. Discurso de José Mujica Cumbre de Río+20. Rio de Janeiro, Brasil.

Verónica Judith Gómez Barbosa

Eusebio Martínez Chavarría

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