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Orientación educativa

Educación Ambiental: Entre la vida y la locura

Miguel Ángel Arias Ortega


Historias de una imagen: En Reynosa

En las siguientes líneas, el lector podrá encontrar un conjunto de significados, interpretaciones y deseos que manifestaron los estudiantes de la Maestría en Educación Básica. Especialidad en Educación Ambiental, en la Universidad Pedagógica Nacional. Unidad 285 Reynosa, Tamaulipas.

El objetivo de este ejercicio es simplemente compartir con el otro, con los otros una interpretación, una trama, producto de lo que esta fotografía nos evoca. Al tiempo que busca seguir explorando nuevas formas de trabajar y abordar las cuestiones ambientales, donde la dimensión humana ocupe un lugar preponderante en las reflexiones, pensamientos y prácticas que todo educador desee realizar en esta dirección.

Compartamos las historias…

Miguel Ángel Arias

“DIFICULTADES DE LA VIDA”

Alma Leticia Moran Zúñiga

Diariamente un grupo de personas que viven en el continente Africano se levantan muy temprano en busca de un nuevo porvenir, algunos hombres entusiasmados inician el día pensando que todo saldrá bien, otros tantos decepcionados por la vida solamente pueden pensar que será un día igual que los demás, sin trabajo, sin alimento y sin ganas de seguir adelante. Algunos de ellos muestran una profunda tristeza de regresar y ver esas caritas de piel agrietada, entusiasmadas esperando un poco de alimento para seguir sobreviviendo en esta cruel vida, sus hijos.

Este grupo de hombres se transporta de un lugar a otro pidiendo un “aventón”, tolerando las diferencias y mal trato que les dan las personas que los transportan. Algunos de ellos tienen que recorrer grandes distancias caminando, lamentablemente algunos hombres no llegan a su destino, debido a que su cuerpo no resiste tanto desgaste físico, por la falta de algún alimento que ayude al cuerpo a tolerar esos desgastes.

Estas dificultades se presentan a diario. En África es muy poca la esperanza de vida, ahora me pregunto qué podemos hacer para ayudar nuestros hermanos que sufren los golpes de la vida en todo su esplendor, sin duda debemos valorar y cuidar lo que tenemos y no andar por la vida quejándome, porque no tengo gasolina para salir a pasear, al contrario debo estar contenta por todas las oportunidades que se presentan y que hacen que mi vida sea más ligera.

ALZAR LA MANO

Ana Alicia Robles Garza

Era un día de tantos como otro día, el sol no dejaba de brillar y el cielo azul se encontraba a los lejos, se percibe en el ambiente una situación de aceptación y a la vez de inconformidad, se observa a un grupo de más de doce hombres de color, están reunidos para protestar sobre alguna de tantas injusticias que existe en este mundo, para algunos cruel y despiadado, y para otros tan dulce como la miel, aquel grupo de hombres se encuentra para sólo esperar algo, una esperanza podría ser.

La expresión de la mayoría es de cansancio y resistencia a la vez, sin dejar de sentir una desesperación por atravesar esa valla que los detiene, uno de ellos puede decir con sus ojos más que con sus labios, la injusticia de los poderosos, los que tienen y nada dan, sólo migajas que recoger, y a veces ni siquiera eso. A lo lejos se observa una mano diciendo aquí estoy, yo también existo es un hombre al cual no se puede percibir pero, su imagen alzando la mano, dice más que todos los que se encuentran presentes, tantos como él que se encuentran tapados y que no podemos ver, alzan sólo su mano para extenderla cuando uno necesita de ellos.

“En busca de una oportunidad para sobrevivir”

Ana Gabriela Barrios Rodríguez

Una mañana calurosa y húmeda, hartos de tanta injusticia y del régimen que les gobernaba, un grupo de hombres salió en busca de nuevas oportunidades, ya que en su país no encontraban los medios para obtener siquiera los recursos que satisficieran sus necesidades elementales. Entre aquella multitud se encontraba Sadhir, junto con sus 4 hermanos y su padre, quien con cara de angustia, miraba hacia todas partes, dejando ver su desesperación; habían dejado en aquel pueblo a su madre enferma junto con sus dos hermanas.

Para ellos, el sólo hecho de intentar salir de su país representaba un mínimo riesgo a comparación de todas las tempestades y obstáculos a los que se enfrentarían. Aunque para la mayoría de nosotros parecería inútil arriesgarse, dado que las posibilidades de sobrevivir en tal travesía parecían nulas, para ellos representaba la única salida y esperanza de encontrar una nueva oportunidad de vida.

Mientras tanto, sus familias esperaban en algunos días recibir noticias de ellos, saber que habían llegado ya al pueblo añorado, donde vivirían en condiciones precarias, pero por lo menos con algo que comer y pocos recursos para que los suyos también lo hicieran.

Sadhir, sus hermanos y padre, junto con la multitud de hombres, se transportaban en una pequeña embarcación que recorrería las furiosas aguas del mar. Algunos con cara de asombro, otros con cierto temor, además de los que parecían no saber ni qué estaban haciendo y mucho menos a lo que se enfrentarían.

El futuro de estos hombres parecía incierto, sin embargo, la esperanza de vivir era más fuerte que sus temores e incertidumbre. Quedarse en aquel lugar representaría las mismas probabilidades de perder la vida por alguna enfermedad o por el hambre misma, que arriesgarse para preservarla.

Casi un día tomó llegar a tan anhelado destino. Un día que se percibía como una semana, en algunos lugares con un sol esplendoroso y, en otros con una lluvia intensa; pasaron calor, frío, sufrieron de hambre y sed, mismas que los llevaron a resistir hasta el final del recorrido.
Sadhir y sus hermanos, junto con aquel grupo de hombres que se había reducido considerablemente lograron superar aquella prueba.

Desafortunadamente, no todos corrieron con la misma suerte, algunos tuvieron la infortuna de quedarse en el camino, porque no resistieron el viaje, entre ellos su padre. Aunque la tristeza les embargaba, por otro lado gozaban aquel gran logro, el cual era apenas un pequeño paso para todo lo que les faltaba por realizar, pero que haría una gran diferencia en sus vidas, pues representaba una nueva ilusión para conservar su vida y la de su familia.

NUEVA FORMA DE VIDA

Ana Lucía Chuc Manzanilla

Había un grupo de hombres de raza negra que decidieron abandonar su país en busca de una nueva forma de vida, porque en el país de ellos ya estaban cansados, e indignados sobre la situación de pobreza en la que vivían y no tenían la manera de tener otro trabajo y darle de comer a sus hijos.

Pero se llegó un día cuando decidieron estos hombres salir de su país y mejorar la calidad de vida de su familia, y subieron a la balsa para navegar y llegar a otro país en busca de un trabajo en el cual les dejara un poco de más ganancias, al llegar al nuevo país no fueron recibidos como ellos esperaban, se encontraron con gente que también trabajaba en la pesca y no les permitieron que ellos llegaran y les quitaran lo poco de lo que tenían ya que esto era el sustento de sus familias.

Por lo tanto, decidieron quedarse ahí en busca de un trabajo aunque fuera diferente al que estaban acostumbrados hacer, pero no fue tan fácil ya que se encontraban con muchas personas que los ignoraban, no los querían aceptar, pero sin embargo ellos seguían intentando y no se dieron por vencidos.

Después de cinco días de tanto buscar, al fin encontraron un lugar en que pudieron lograr trabajar y después de mucho tiempo de arduo trabajo y habiendo reunido algo de dinero, decidieron regresar a su país natal para reencontrarse con su familia, así que una mañana de mucho calor emprendieron su viaje, llegaron a su país y tal fue su sorpresa de asombro al ver que la gente, ya se estaba muriendo de hambre, otros estaban muy desnutridos; así que rápidamente fueron en busca de los suyos para ver en qué situación estaban.

COSTEÑO DE CORAZON

Ana Patricia Álvarez Ruiz

Soy de la Costa Chica,
Orgullosamente Costeño.
Mi madre es una negra linda,
Yo le digo mi negra de fuego,
Ella vive con mi padre que es su fiel compañero.
Tengo 6 hermanos, unos de piel chocolate otros más que morenos,
Todos vivimos en la costa Chica del Estado de Guerrero.

Me llamo Ramón y por mis venas corre sangre negra, todos me llaman “El negro “.

Hoy quiero platicarles una historia de las que me contó mi abuelo.

…Cuando mis antepasados arribaron a estas tierras, lo hicieron siendo obligados, maltratados y humillados, recibiendo un trato indigno para cualquier ser humano.

Como tú ya sabes hijo, nuestra raza llegó hasta aquí siendo considerados esclavos, fuimos traídos como parte del botín que se ofreció a quienes en estas poblaciones eran los más ricos y poderosos. Fuimos puestos ante el mejor postor, quien más dinero ofrecía era quien se hacía merecedor del dominio de nuestra dignidad.

Los ricos hacendados llegaban hasta el puerto en búsqueda de sirvientes para trabajar en sus propiedades, que eran inmensas extensiones de tierra, muy productivas por cierto, mismas que daban a ganar a sus dueños muchísimo dinero y por nuestro trabajo no recibíamos ni un centavo. Solo los alimentos que nosotros mismos sembrábamos y cosechábamos.

Tus bisabuelos nacieron en una de las propiedades de las que te hablo, durante mucho tiempo sirvieron fielmente a sus amos, se levantaban cuando aún la luna no emprendía la retirada, las mujeres a preparar los alimentos de los amos y sirvientes y los hombres a comer algún alimento que le sirviera de sostén durante la extenuante y larga jornada de trabajo. Así transcurría la vida en aquellas chozas.

La recompensa a todas las penurias venía cuando caía la noche y los niños de las chozas rodeaban uno a uno a mi padre que solía sentarse y pasivamente contaba historias tan fantásticas que hacían volar la imaginación de cualquiera, nos hacían participar fielmente en ellas como si se tratase de un sueño, siempre había animales salvajes, personajes fantásticos, aventuras, risas, tristezas y sobre todo esperanzas, esa que siempre se guarda en el corazón de quien anhela la libertad. Todos los niños podíamos pasar largos ratos sentados en el suelo escuchando tan interesante relato, nadie interrumpía, todos escuchaban con absoluta atención.

Hoy esta es una tradición que se repite en mi familia, por las noches después de que todos volvemos a casa, después de que cada uno realizó sus actividades cotidianas, el punto de reunión: el corredor de los abuelos y cuando el abuelo dice la primer palabra todos prestamos atención porque en ese momento la imaginación de todos comienza una nueva aventura…

Me dirijo a mi casa después de visitar Cuajinicuilapan, perdimos el partido de basquetbol y mientras observo las caras tristes de mis compañeros de equipo mi pensamiento levanta el vuelo y nuevamente comienza una nueva historia que algún día habré de contar…

Sed de Olla

Carolina Luviano

Después del sopor del sol de mediodía, las callejuelas se revisten de bandejas preparadas para el advenimiento de muchas esperanzas a un mismo tiempo, atiborradas de alimentos. Las mujeres y niños esperan al lado de los festines. Son familias de piel agrietada y curtida por el esfuerzo de vivir.

Comienza a lo lejos a oírse los murmullos de pies que se alzan sobre las colinas. Como si el tiempo fuera nulo, los segundos parecen no avanzar. Apenas el viento mueve algunas greñas y la ropa en los tejados. Aparece una masa amorfa en el horizonte; terminando por enfocarse en el rostro extenuado de un hombre, de dos, de tres… Arriban al pueblo todos los hombres que han ido a los campos y han regresado con el sudor de la sobrevivencia. Poco a poco, cada olla y caldero, encuentra un par de manos y una boca que tome de ella sus alimentos.

LA BALSA DE LA ESPERANZA

Citlali Leal Castillo

En una comunidad situada en algún punto del continente africano se vive una situación muy peculiar, en los últimos meses se han presentado casos de una extraña enfermedad cuyos síntomas son la pérdida de conciencia y convertir a los afectados en seres disvariantes y fuera de sí.

La enfermedad ha llegado primeramente a las mujeres y niños. Las causas eran desconocidas hasta el día en que la hambruna que caracterizaba la zona se había acentuado y los hombres del lugar habían decidido viajar a través de un río cercano a otro lugar que les supliera alimento, al llegar a aquel lugar charcoso y donde en lugar de río solo se apreciaba un pequeño refriego de agua verdosa, en ese sitio solían dejar su medio de transporte que solamente era una estrecha balsa como un instrumento de escape. Cuando algunos hombres intentan moverla se percatan de que resultaba imposible, pareciera que el pequeño barco se encontraba inmerso en un lago de un concreto pegamento, tras varios intentos logran levantarla, su sorpresa fue observar que debajo de ella se encontraban cientos de objetos desconocidos para ellos, sin explicación alguna de qué hacían ahí o cómo habían llegado, lo que encontraron es lo que nosotros llamamos basura, restos de celulares, teclados de computadoras, infinidad de desechos de plástico, todo esto generó sustancias tóxicas en el agua que abastecía la angosta región, explicación suficiente para el desvarío que atacaba la población.

Al avanzar sobre el río los hombres notaron que los extraños objetos habían atascado su única salida pues rodeaban hasta donde sus ojos les permitían apreciar y la balsa que era su última esperanza tendría que abrirse camino entre esos sólidos obstáculos. ¿Sabemos hasta dónde pueden llegar nuestros actos? La conciencia de nuestros actos y sus consecuencias pueden consolidar la esperanza para otros.

ENTRE LA INDIFERENCIA Y EL OLVIDO

Claudia Iveth Gracia Silva

Son más de las 6 de la tarde y Amhed y un grupo de jóvenes de un pequeña comunidad de Haití regresa a sus hogares después de una larga jornada de trabajo, como todos los días desde hace casi 2 años, Amhed y su padre se levantan a las 5 de la mañana y caminan 15 kilómetros hasta el puerto donde los recogerá la embarcación que los llevará a un barco pesquero.

El trabajo es difícil y pesado, tienen que permanecer horas bajo el sol con muy poca alimentación y agua. La difícil situación de pobreza en la que viven Amhed y su familia requiere que trabaje 12 horas diarias, 7 días a la semana para conseguir al menos la alimentación básica. Amhed, con tan solo 21 años es el mayor de 6 hermanos, 2 de ellos murieron en el terremoto de 2010, antes de este suceso, los hermanos menores podían ayudar con el sustento de la casa lavando autos y pidiendo limosna, pero después, la situación se volvió cada vez más difícil con la gran cantidad de personas que quedaron sin hogar y sin trabajo.

También su hogar quedó destruido y las terribles condiciones de la ciudad los obligó a pedir refugio con familiares en un lugar más alejado de la ciudad, pero no con mejor futuro. Amhed y su padre son el único sustento que tienen sus 4 hermanos sobrevivientes. Este día su padre no ha podido acompañarlo a la pesca, debido a su avanzada edad y delicada salud, ya no le dan trabajo todos los días, es preferible para quienes los contratan llevar a los más jóvenes y fuertes, esto por desgracia genera una gran cantidad de adultos mayores desempleados, aun así todos los días, o cuando su enfermedad se lo permite, su padre camina los 15 kilómetros hasta la playa en busca de trabajo, algunas veces tiene suerte y lo eligen, pero otras tiene que regresar solo y sin haber conseguido ganar nada para su familia, con la esperanza de que su hijo tenga mejor suerte.

Antes de obscurecer los jóvenes pescadores se encuentran camino a tierra firme en donde recibirán su paga, la preocupación en sus rostros se debe a que este día no ha sido bueno para ellos, no hubo muchos peces y la paga será mínima, sin el sustento que llevan a su casa posiblemente mañana no comerán, Amhed ni siquiera se imagina que existen lugares en los que un bolso o unos zapatos cuestan lo que le pagarían a el por meses de arduo trabajo.

Esta es solo una de miles de historias de pobreza en el mundo, y no puedo evitar preguntarme ¿Cómo nos duele donar 100 pesos para ayudar a estas personas y sin embargo estamos dispuestos a pagar lo que sea por cosas materiales que en realidad ni siquiera necesitamos?, ¿Cómo podemos ser tan egoístas y tan indiferentes ante el dolor de los demás?

Sin embargo es muy difícil hacer que las cosas cambien solo con la voluntad de unos cuantos, son tantos los intereses políticos y económicos de por medio, que pareciera que, aunque existan quienes estén dispuestos a ayudar, nunca será suficiente. Por desgracia es más fácil para todos simplemente olvidar que existen personas como Amhed, que son reales y que nos necesitan.

“OJOS NEGROS”

Claudia Karina Barrios Rodríguez

La razón por la cual un grupo de hombres africanos se encuentran en algún medio de transporte —probablemente marítimo—, es porque están huyendo de su lugar de nacimiento.

Terriblemente, la falta de trabajo, carencia y/o ausencia de alimentos, las enfermedades que ahí abundan y la calidad de vida que tenían en aquel lugar, los ha llevado a tomar la triste decisión de abandonar a sus familiares, incluyendo madres, esposas, hijas o algún miembro del sexo masculino.

Todos ellos se están aventurando a algo desconocido, por tal motivo, tienen miedo, la incertidumbre por lo que les esperará se ve reflejada en sus rostros.

Para su desgracia, las personas que los están transportando, se dirigen a un lugar en donde su único destino es ser esclavos. Al llegar a ese lugar se dan cuenta que probablemente la situación es similar a la que dejaron atrás, pero con la desventaja de estar solos, sin la compañía de los seres que tanto quieren.

Es en ese momento donde ellos se enfrentan a un gran dilema, ¿siguen como esclavos a cambio de un mínimo pago, el cual es casi una miseria para ellos? O ¿regresan a la villa llena de carencias materiales pero en compañía de sus seres queridos?…¿Qué hacer?…

“SIGUIENDO SUEÑOS”

Cruz Reyes Velázquez

Dada la situación económica, política y social que existe en África, muchas personas están migrando hacia países europeos en busca de oportunidades laborales, así como de tener una mejor forma de vida, para ellos y sus familias. Por tal motivo se reúnen en áreas costeras que colindan con países como España, Francia, Italia o Grecia, y en viejas barcazas llegan a subir hasta 20, o más, para cruzar el Mar Mediterráneo, asumiendo los riesgos que esto conlleva.

En este caso, son miembros de una comunidad del centro de África, que viendo la pobreza y falta de alimentos que ahí existe, deciden aventurarse, a través de las fronteras, enfrentando retos tales como el cruzar selvas o localidades en conflictos bélicos, y en ese camino llegan a fallecer varios, en su intento de llegar a la frontera norte del continente.

Al llegar al norte africano, se dividen en pequeños grupos para buscar un sitio en el cual existan elementos, tales como fácil acceso al Mediterráneo, lanchas o barcos viejos que tengan la capacidad de transportarlos a todos hacia el otro lado del mar. Tras dos días de penurias en el poblado, uno de los grupos localiza una barcaza, la cual ha sido abandonada por unos pescadores porque es vieja y necesita reparaciones; el grupo se organiza para conseguir los materiales básicos para repararla, cosa que les lleva unos días; una vez hechas las reparaciones, prueban que no se filtre el agua y, al verificarlo, se lanzan al mar: siguiendo sus sueños.

“Una vez más”

Diana Vargas Méndez

Debido al hambre, la corrupción, la falta de oportunidades aquí vamos otra vez.

En un mapa la distancia entre Marruecos y España es muy corta y el mar muy estrecho, pero la opción de tener una mejor vida es inmensa. En la madrugada de un viernes frío me encuentro en un improvisado muelle al norte de mi país, con otro grupo de hombres que me supongo buscan un sueño similar al mío. Mohamed, la persona que nos empieza a organizar en una incómoda barca, es conocido por llevar a cientos de personas al viejo continente y regresar invicto, muchos mitos persiguen a este hombre de edad madura pero ninguno ha sido comprobado.

Empezamos nuestro viaje, la brisa helada y seca del clima me hace ver que debería haber comido algo más antes de venir, pero cómo si apenas pude tomar algo de leche y mordisquear un duro pedazo de pan que encontré olvidados en la estación de tren en mi camino, finalmente fue a parar a manos de alguien que iba a viajar, pero en este caso, no de la manera más legal que existe.

De los viajes que he hecho es la primera vez que encuentro un tesoro como lo es la comida y la primera vez que viajo en un barco bajo el mando de Mohamed, éste viaje tiene que ser diferente. Pasamos la primer bolla como señal de que cada vez nos acercamos más, a los pocos minutos, vemos lo impensable, lo que nadie hubiera imaginado ver en éstos viajes: un barco de pesca ilegal apuntándonos con sus armas. La temporada de los peces más raros y valiosos había terminado una semana antes, tal vez los peces no fueron suficientes. Un intercambio de palabras bastó para escuchar las detonaciones, yo fui el primero en morir. Después llegué a un lugar más bello que España, tal vez éste sí sea el lugar donde pueda cumplir mis sueños.

Africanos en Europa

Enrique Espindola

En un día nublado salen inmigrantes centroafricanos que partieran de las costas de Marruecos hacia las de España. Con el mismo sueño con el que un connacional cruza nuestra frontera del norte buscando mejorar sus expectativas de vida.

Los rostros de los hombres morenos reflejan frustración e impotencia, que ya probablemente alguna policía migratoria los haya descubierto y los mande de regreso a Marruecos o a sus países de origen donde probablemente intenten hacer la misma travesía a costa de sus vidas
Tal vez sean refugiados climáticos, tal vez de guerra, de lo único que estoy seguro es de que son migrantes y que sufrirán abusos de principio a fin.

La búsqueda

Esmeralda Martínez Flores

En una noche cuando nadie te ve, puedes tomar decisiones que pueden cambiar tu vida por tratar de mejorar en tu entorno, la cual hasta ahora no ha sido la más adecuada.

Es tiempo de que la embarcación vaya a zarpar, y en el pueblo se corrió el rumor que una balsa saldrá en busca de nuevos horizontes. En ese momento el pensar que pueden existir mejores oportunidades, y aspirar a un mejor futuro para él y su familia, es lo que motivaba a Joseph, el querer emprender la larga y peligrosa jornada a tierras lejanas y desconocidas. El riesgo del viaje no era tan difícil de afrontar como el pensamiento de dejar desprotegida a su familia por tanto tiempo. Pero el hambre de proveer todas las necesidades de su familia valía la pena cualquier riesgo o sacrificio de parte de él. Tomó la decisión y le comentó a su esposa Elizabeth que él subirá a esa balsa y luchará por lograr una tranquilidad económica; tiene la determinación de sobrevivir en el mar y atravesarlo y sus únicos acompañantes serán el amor a los suyos y la luna, la cual será su mejor amiga en esta travesía y la cómplice de su valor ya que pasará por tiempos difíciles de escases de lo más esencial.

Así como la historia de Joseph, también se repetía la misma historia por todos los rincones del pueblo, el hecho de no estar con los suyos, el no ver los cambios que surgieran con sus hijos, el no poder caminar y comentar lo aprendido en la escuela, el no poder proteger y simplemente el contemplar el rostro de cada mañana de su mujer. Todo eso se valora cuando uno se ausenta de su hogar por un largo tiempo, en la búsqueda incansable por un mejor porvenir. En sus rostros se notaba la incertidumbre y el temor de la situación, al no tener claro a dónde llegarían y qué actividad realizarían, después de varios días llegó el momento de tocar tierra, por fin algo firme, llegaron a trabajar a un viñedo. Todos los días era lo mismo, trabajar muy duro desde la madrugada hasta que el sol se ocultaba. La comida no variaba mucho, el agua era racionada por el hecho que todo estaba muy alejado por eso el agua era medida para cada uno de los trabajadores. Si pedias más agua, esta era vendida con una cuota muy alta, esto para evitar que los hombres pidieran más. Las enfermedades se hicieron presentes, Joseph tuvo una recaída de salud. Tuvo un accidente en su pie derecho el cual no le permitía caminar. No obtuvo un sueldo por casi dos semanas, así que se le dificultaba pagar su comida, no hay trabajo, no hay comida, ni atención médica era el slogan en ese viñedo. Sobrevivió gracias a los cuidados que sus compañeros de recamara le brindaban ya que eran los únicos pendientes de él, después de varios días en cama, logró incorporarse a su trabajo, así pasaron varios años, para ser más precisos, diez anos. En su pelo ya se notaban algunas canas y en su rostro mucha soledad, algunos hombres ya habían muerto y como aquella noche se vio rodeado de soledad, tomó la decisión de marcharse de ahí, el momento de regresar había llegado. Al llegar a su casa se percató que algunas cosas habían pasado en su ausencia, su madre la viejecita querida que tanto había amado, había muerto, apenas lo pudo creer, no había forma de haberle avisado, se asomó detrás de esa puerta una linda niña que ahora era toda una mujer preparada, sus tres hijitos ya eran todos unos adolescentes, y solamente dio gracias a Dios por todo ese tiempo que según él lo había perdido pero en realidad había ganado un logro más en su vida, ver realizados a sus pequeños y conservar a su linda compañera.

EN BUSCA DE PODER VIVIR

Héctor Cazares Bautista

Un día estando de vacaciones en las costas de África, me encontraba con mi familia disfrutando del bonito sol, ya que decidimos viajar a este lugar con el fin de apoyar a los niños que mueren día a día de hambre, no tenemos mucha comunicación con ellos y nos sorprende como estando una hambruna tan grande, siguen procreando, pero bueno eso no es a lo que fuimos, ya que el fin era vacacionar y dejar lo poco o mucha ayuda en esos lugares. El panorama no era muy alentador en las costas, ya que todos los aldeanos del lugar su cara no representaba mucha alegría, sino por el contrario mucha resignación.

Mirando frente al mar me llamó mucho la atención de una lancha sin motor, que arribaba a las costas de esta playa, me dio mucha curiosidad ya que los hombres que viajaban en esa embarcación no se bajaban aun cuando ya habían llegado, me acerqué y les pregunté, ¿de dónde vienen? uno de ellos me contesto… de buscar la libertad, comprendí que eran hombres que intentaron llegar al lugar que les permitiera vivir su vida con dignidad, les ofrecí agua de la que tenía y me la aceptaron, ya en confianza les pregunté su nombre uno a uno; yo me llamo humillación, yo pobreza, yo resignación, yo necesidad, yo hambre, yo maltrato… y comprendí que solo me querían expresar su sentir o la forma en la que vivían en ese lugar que no era nada agradable.

Hablé con ellos y les decía que el mar era muy peligroso y mucha gente ha naufragado en alta mar, uno de ellos contesto con enojo, por eso nos regresamos por las provisiones que se nos terminaron, ya que es la primera vez que intentábamos dejar este lugar de sufrimiento. De repente otro de ellos me pregunta y ¿usted de dónde viene? yo contesto, de un país que es muy bonito llamado México, vuelve a preguntar y ¿ahí no existe la emigración? le contesto que era muy parecido a ellos, nada más que allá hoy en día la inseguridad de nuestro país está incontrolable, por lo tanto los emigrantes corren mucho peligro, y para el país que emigran es para los Estados Unidos de Norte América, y ¿qué hacen cuando no logran pasar o llegar?, les conté que tuve una plática con un emigrante que lo habían regresado a México, él me contó que lo intenta varias veces hasta lograr su objetivo. De repente uno de ellos me sonríe con sus dientes blancos y me pregunta oye, quieres saber cómo me llamo, muy sonriente el hombre con cara de alegría y entusiasmo, me gustó su risa ya que antes sólo se les miraba cara de derrota, yo contesto claro que sí ¿Cómo te llamas? El contestó con mucha fuerza: “Esperanza”, ya que lo intentaremos una y otras veces hasta que lo logremos como lo hacen los de tu tierra, gracias por la plática, gracias a esta charla nos dimos cuenta que no estamos derrotados y lo lograremos.

Me retiré del lugar contento ya que sin pensarlo pude darles ánimo a estos hombres que traían la cara de derrotados, no dejemos que un fracaso nos derrote si una vez no se pudo el otro sí y si la otra casi lo logras, la siguiente no habrá dudas y lo lograremos.

EL ANHELO

Josefa Martínez Flores

Érase un día en la vida de un grupo de personas, de cualquier punto del planeta donde sus condiciones de vida les impiden soñar en un futuro mejor, es un grupo de personas de color de piel obscura, la historia nos ha enseñado que su situación en este mundo ha sido difícil, pasando por la esclavitud, la marginación y dándoles el grado de una raza inferior. Que racista y egocéntrica puede llegar a ser la especie humana. Debido a esta situación este grupo de personas tienen que abandonar su país, dejando atrás a una madre, una esposa, unos hijos, nadie sabe a cuántos seres queridos tienen que dejar, por ir en busca de mejores oportunidades de trabajo pero, si se sabe que al iniciar este viaje tal vez nunca más volverán a verlos puesto que su hazaña es muy peligrosa, enfrentaran mil peligros antes de llegar a sus destinos.

Cada hombre que forma parte de este grupo persigue un sueño, un anhelo, se llevan a la soledad como acompañante: soledad por dejar a sus amores; se observan cansados, tristes, con grandes dudas y preguntas sin respuestas, sus futuros son inciertos, pero eso sí, dispuestos a realizar sus sueños, que es una mejor vida para ellos y sus familias. Por este sueño es tan dispuestos a retar incluso a la muerte, enfrentarse a todo y a todos.

El viaje es incómodo, el espacio reducido, el tiempo eterno, aquí los minutos pasan lentos, las distancias se hacen más largas, los recuerdos un consuelo, pero a la vez una añoranza. Han pasado varios días, el cuerpo lo resiente; hace falta descansar, el espacio del barco se siente cada instante más pequeño, y el hambre ni hablar, la comida junto con el agua se están agotando, falta poco para terminar con esta travesía, no importa pasar por todo esto y por lo que hace falta, el anhelo de un mejor mañana da la fuerza para soportar todo sacrificio, el bienestar de los seres queridos y el darles todo lo que no se tuvo, da la fuerza. La situación social, económica, política, etc., obliga a muchos como estos hombres, a ir en busca de un mejor futuro, abandonando a sus familiar quedando un vacío en ellas, es triste ver que en sus propios países no se les da la oportunidad de un bienestar y así poder conservar integrada las familias. ¿Cuántos de estos hombres podrán cumplir con su anhelo?

DESAPEGO

José Jaciel Martínez Hernández

En los límites de Nigeria un grupo de hombres, jóvenes y niños buscan salir de este país en busca de una mejor calidad de vida para ellos y sus familias. Deben de recorrer un largo río el cual los llevará a la ciudad más cercana donde ya alguien los espera con la promesa de un mejor futuro. Saben que su salario no es alentador; pero también saben que cualquier pago significaría el poder tener algo de comida en casa que mengüe la hambruna que los ataca.

En sus miradas se vislumbra un mejor futuro pero a su vez la lejanía familiar de la cual serán presa por largos meses. En las culturas de este país la relación familiar es la más importante dentro de su sociedad; se enfrentan al hecho de intentar no morir con sus familias por la escases de alimentos, tal como lo han padecido algunos otros.

Si bien al lugar al que se dirigen no es un paraíso, ellos piden en sus corazones que no se convierta en infierno.

HISTORIA

José Fernando Moreno

Todavía vienen a mi lejanos recuerdos, de aquellos momentos imborrables de mi vida, en las que un día tomé la firme decisión de emigrar de mi pequeño y humilde pueblo, huyendo de la pobreza extrema y de los graves problemas sociales que aquejan a mi país. Sin importarme tan siquiera, que ahí dejé a mi afligida y amada viejecita, ¿Qué fue de ella?, no lo sé, nunca jamás pude volver, ¿Cómo pude haberla abandonado? Sin embargo en su gran corazón de madre, entendió que era necesario realizar este viaje, sin boleto de regreso. Qué el Señor la tenga en su Santa Gloria y la colme de bendiciones.

En muchas ocasiones llegan a mi mente ya cansada pensamientos y reflexiones sobre el ¿Por qué el hombre vive del hombre?, ¿Cómo somete a los propios sin tener consideración?, quizá por el simple deseo del poder, causando así estragos que golpean enormemente a la sociedad. Nada en esta vida es aceptable, cuando todo ello es a costa de la tristeza, el dolor, el sufrimiento y la pena de otros.

Luego a veces pienso en mis nobles compañeros que viajaban junto a mí, ¿Qué será de ellos, ¿Qué estarán haciendo?, sólo deseo que hayan logrado culminar sus deseo anhelados. Espero que hayan encontrado la felicidad y la tranquilidad tantas veces esperada. Vaya un afectuoso abrazo para ustedes, ¡Les extraño!
¿Qué tendremos que hacer para adquirir esta paz y tranquilidad que tanta falta hacen en nuestra sociedad actual? ¿Cuándo terminaremos con la injusticia y la inequidad en la distribución de los recursos? ¿Hasta cuándo contaremos con políticos que verdaderamente se interesen en los problemas sociales y económicos de los más necesitados?

Es necesario revalorar, retomar el camino, reflexionar, impregnar de valores nuestro ser, para lograr así una relación de manera positiva con los nuestros, con nuestro planeta.

¡La Tierra es un paraíso, pero nadie sabe conservarla! ¡La vida es bella y cuesta tan poco vivirla plenamente!

TERRIBLE REALIDAD

José Santiago Covarrubias Lee

Después de casi medio mes de espera, dos largas semanas de esperar, por fin llegó la comida a una comunidad enclavada en una de las zonas de menos acceso del continente africano. Las familias podrán alimentarse con el apoyo de la comunidad internacional por lo menos una semana y media antes de iniciar de nuevo la espera de la siguiente ración de comida enviada por el mundo. Las familias en esta localidad son numerosas debido a la falta del control de la natalidad además de estar muy propensos a enfermedades como el VIH y el cólera. El destino de esta población está en peligro así como su existencia cultural. La mayoría de los niños en edad escolar no tiene acceso a la educación, puesto que no existen escuelas en las que desarrollen sus estudios más elementales.

EL SUEÑO TRUNCADO

Lucila Navarrete Acevedo

Se percibe el reflejo de la necesidad, frustración, cansancio, desesperación y hasta enojo en el rostro de los migrantes Turcos dirigiéndose a Grecia pero para su mala fortuna ya fueron descubiertos por los guarda costas y los mandarán de regreso a su país natral. Sin importarles el porqué de su decisión de escapar de la tierra que los vio nacer y crecer, donde están sus seres amados por los cuales buscan el mejor porvenir, el de enfrentarse a sus propios miedos, a la aventura de lo desconocido arriesgando su vida por un sueño tal vez posible de alcanzar, pues en su país querido no existen los medios para subsistir, no hay comida, trabajo, ni los medios para alcanzar un mejor nivel de vida. Hay que huir, salir de la pobreza y perseguir tu sueño de vivir.

Te parece conocida esta historia ocurrida en el otro lado del mundo? ¡Sí! Sí lo es, aquí en nuestro país México pasa lo mismo que del otro lado del mundo ¨la emigración¨ por nuestros hermanos centro americanos y por nuestros compatriotas. Esto es común sobretodo aquí en la frontera de Tamaulipas y en especifico en Reynosa, frecuentemente en los medios sale la nota lamentable de que a cierto emigrante se le trunco el sueño americano ahogándose en el traicionero Río Bravo, que tras una calma aparente en sus aguas, en su interior surgen los mortales remolinos provocando la muerte de los buscadores de sueños. Esta historia sale una y otra vez.
Sin olvidar la terrible barbarie ocurrida en agosto del año pasado en mi adolorido estado de Tamaulipas por la delincuencia y mafias organizadas en el poblado de San Fernando, donde setenta y dos migrantes centroamericanos fueron asesinados por no unirse a dichos grupos delictivos. Lo ocurrido es terrible y no puede ni debe olvidarse. Las autoridades deben de hacer lo que les corresponde para que no vuelva a ocurrir una historia semejante.

Esto nos muestra lo vulnerable y desprotegidos que se encuentran los emigrantes, no nada más en nuestro país México, sino a nivel mundial. Debemos de respetar los derechos humanos, el derecho a la vida y tender la mano al extranjero y con mayor razón al propio hermano nacido en el mismo suelo.

“Comete tres veces el mismo pecado y acabarás por creer que es lícito.” Proverbio Judío

LA BARCA DE LA VIDA

Ma. De los Ángeles López Moreno

Después de vivir como 25 años en Cuba, José y sus 14 amigos deciden emprender el viaje que tanto habían planeado, ese viaje era su libertad y mejor calidad de vida, ya que en su pueblo solo era miseria, no tenía suficiente comida, tampoco trabajo para poder darles a sus esposa, hijos o hermanos, ya no lo necesario sino lo indispensable para sobrevivir. Sabían que este viaje sería incierto y peligroso, pues tenían que pasar varios días en el mar, para llegar a los Estado Unidos, Luis uno de ellos le prestaron una barca, era pequeña para todos, irían apretujados, sin embargo era su transporte no tenían más, el dueño de ella sabía que si llegaban con suerte, se la pagaría cuando enviaran dinero a su familia. Esta travesía la harían solo los hombres, las mujeres se quedarían a cuidar a sus hijos, ya estando en su transporte se despiden de sus familiares, hijos, padres y hermanos, no sabían que doliera tanto el dejar a sus seres queridos, con los ojos nublados por las lagrimas, se fueron alejando poco a poco, en su rostro se refleja una angustia y miedo a lo desconocido, la barca se ve desgastada por el trabajo, es de color blanca en la parte superior, en la inferior tiene colores llamativos, contrastan con lo que ellos sienten, en especial en sus corazones.

PARA PODER SOBREVIVIR

Marianella Carrillo Hernández

En un lugar del continente africano, a orillas del mar se ubica una ciudad llamada Namibia en la cual existe una pobreza extremadamente grave, donde sus habitantes carecen de muchísimas cosas, muchas de ellas necesarias para tener una vida digna, como es la comida, el agua y servicios médicos.

La mayoría de los habitantes están desesperados porque muchos de sus seres queridos están muriendo de hambre, y ellos no pueden hacer nada para evitarlo, pues es imposible mejorar esa situación. A los padres de familia se les parte el corazón al escuchar a sus hijos decir “Papi tengo hambre”. Al escuchar esto los cabeza de familia quieren buscar una solución para poder alimentar a sus hijos y evitar que sigan muriendo los habitantes por no tener alimentos.

Una noche, vieron unas luces a lo lejos y rápidamente se enteraron muchos habitantes, y tenían la esperanza que fuera alguna persona que pudiera ayudarlos, al transcurrir el tiempo la luz se fue acercando más y más, cuando menos pensaron vieron un barco pesquero varado en las orillas de Namibia, el barco había parado sus motores para cargar combustible, al darse cuenta los habitantes de la presencia de ese barco, se hizo la multitud y un grupo de varones se acercaron al barco.

Al llegar al barco se encontraron con los pescadores y entablaron una conversación, los habitantes les comentaron de todas las carencias que ellos tenían en ese lugar y lo único que querían era que los llevaran a otra ciudad para buscar alimento para sus familias. Los pesqueros les dijeron que sí, pero que solo podían ir unas 20 personas, cosa que provocó una desesperación aún más grande para todos, pues cada padre de familia quería realizar ese viaje para poder traer algo para sus familias.

Los habitantes se pusieron de acuerdo quienes serían las 20 personas que emprenderían ese tan esperado viaje, eligieron a los que tenían más bocas que alimentar.

Quedaron de que muy temprano antes de que saliera el sol iniciarían el recorrido que tanto esperaban, eran las 5 de la mañana y los 20 afortunados estaban ansiosos en subirse al barco, muchos de sus familiares y parte de la población estaban igual de emocionados, pues ellos serían quienes al tener éxito el viaje, cambiarían su vida por completo.

Llegó la hora de partir, se subieron los 20 viajeros, los pescadores ya estaban arriba, elevaron anclas y todos decían adiós y deseaban buen viaje a quienes veían como unos posibles héroes, porque les salvarían la vida que poco a poco estaban perdiendo.
El barco zarpó y emprendió su camino, los pescadores iban hacia las costas de Brasil, en el trayecto les dieron de comer y platicaron con ellos, les comentaron que el viaje sería largo, de días o meses pero a ellos no les importaba pues era una misión muy importante que tenían que hacer, lo que ellos pretenden es ir a otro lugar y traer todo el alimento posible para ellos y sus familias, así como también buscaban salir adelante y así evitar que más habitantes de Namibia mueran.

El viaje fue muy largo, llegaron a su destino, pidieron ayuda en ese país, les regalaron animales, semillas, agua en tanques y un sin fin de cosas para toda su gente, el mismo país de Brasil les ayudó a regresar a su lugar de origen, los habitantes agradecieron a los pescadores, a todas las personas que en ese país les tendieron la mano y emprendieron el viaje de regreso en barcos de carga propiedad de los brasileños.

Paso el tiempo y al fin llegaron a su tierra a Namibia, todos los que estaban en tierra gritaban y brincaban de alegría, otros lloraban de felicidad, pues ya no habría más muertes y tendrían una mejor calidad de vida.

EN BUSCA DE LA VIDA

María Sandra Negrete Fuentes

Un grupo de hombres de raza negra va en busca de una nueva vida, saben que ésta es incierta, pero es preferible tener la esperanza de encontrar un mejor destino, pues en su lugar de origen, la única certeza que existe es la falta de trabajo y, por lo tanto la inexistencia del sustento para vivir.
Aunque la barca en la que viajan es vieja y solamente pueden ir en una sola posición, pues no hay mucho espacio, no importa mucho, están sumidos en sus pensamientos y recuerdos de lo que se queda atrás y los planes anhelados de lo que harán al llegar, algunos tienen amigos, conocidos o familiares que los esperan, otros sin embargo solo se acompañan del deseo de una nueva vida que les permita encontrar un trabajo y enviar dinero a los seres queridos que se quedan; aunque hace frío en la noche, no se siente tanto, porque van tan juntos que el calor humano de sus compañeros es suficiente.
En sus rostros se refleja la incertidumbre y la tristeza de dejar atrás sus raíces; el hambre no se siente, ya están acostumbrados a eso, lo único que hace soportable este viaje es la esperanza de tener un futuro.

ALGO NUEVO

Martha Beatriz Cerón Castro

La gente está sorprendida… a orillas del río acaba de llegar un cayak rojo, pero de un rojo brillante, tan brillante que hasta lastima la vista, solo, sin tripulante llegó con la corriente del río, lo trajo el río, nadie se explica cómo apareció ahí, jamás habían visto nada igual.

Algunos hombres quieren acercarse y tocarlo, otros sólo observan con mucho interés, asombro e incredulidad, es un bote diferente, muy diferente a los que ellos están acostumbrados a usar.

La mayoría de los presentes son hombres, las mujeres se han quedado en casa al cuidado de los hijos y de las labores propias de las mujeres de la comunidad: construir ollas de barro y en espera del compañero que traerá los animales que cazó.

Pero… hoy no habrá comida para preparar, sólo existirá la plática y el asombro de la aparición del cayak en el río, algo nuevo en esa comunidad, algo que hoy rompió la rutina y la vida monótona que habían llevado.

EL VIAJE DE LA ESPERANZA

Mayra Liliana Castillo Pérez

En un país donde la pobreza es la realidad de todas las personas que lo habitan, donde la tragedia ha dejado una huella difícil de borrar, porque lo único que sus habitantes han conocido es la miseria, ahí donde nadie quisiera estar, viven ellos, un grupo de hombres llenos de una gran sed de lucha, de esperanza, por un mejor futuro, no solo para ellos, sino pensado en sus seres queridos, en esas personas por las que están dispuestas a sufrir e incluso morir, sí, escucharon bien, morir, esa palabra que a muchos nos aterra, para ellos es tan cotidiana que si llega o no, es lo que menos les importa, porque lo verdaderamente importante para ellos es sobrevivir a un mundo lleno de injusticias, donde el que más tiene, despilfarra su dinero en guerras inútiles.

Para poder cumplir ese sueño un gran número de hombres se amontonan en una pequeña lancha y se aventuran en una viaje incierto por el mar, pero qué importa si el paisaje es desolador, si lo rayos del sol queman el cuerpo entero, si la sed y el hambre te hacen delirar; qué importa pasar por todo este peregrinar si mi familia va estar mejor, eso es lo que se repite constantemente uno de ellos. Sé que al lugar donde lleguemos nunca me voy a dar por vencido, no dejaré que el cansancio me agote, que el trabajo me agobie, yo lucharé por ellos, por todos aquellos que dejé atrás, no porque yo quisiera, sino porque las circunstancias de la vida me han llevado a eso.

No sé si cuando regrese las personas que más amo estarán todavía con vida o si todavía me recordaran, lo único que se, es que me voy y me alejo de mi tierra, de mis costumbres, de mis amores, de todo aquello que me hace feliz en esta realidad tan nefasta en la que estamos viviendo.

Sé que es difícil desprenderse de lo que más amas, pero más difícil es ver cómo cada una de esas personas sufre y muere sin que puedas hacer nada, es por ello que tomé la decisión de irme, de dejarlos, de partir y no saber si lo que hice es o no lo correcto, pero lo único que me mueve ahora es la esperanza, esa luz que ilumina mi camino, que me hace imaginar un mejor futuro y que me dice que no me detenga que lo intente, que luche, porque es mejor morir en el intento a nunca haberlo intentado y morir lentamente en vida viendo como nunca hiciste nada por salir adelante.

EL VIAJE

Mayra Luz Huitron Díaz

Las personas de color y sobre todo los hombres luchan por la vida día a día, buscan sobre salir del hambre y la esclavitud. Estas personas zarpan hacia la búsqueda de oportunidades que les permitan una mejor vida para ellos y familiares, sacrifican tantas cosas como el dejar a sus seres queridos, sus costumbres y tradiciones, todo por alcanzar esos sueños de superación y solución a los problemas de pobreza y desigualdad de oportunidades.

En el momento de partir se puede notar en algunos rostros angustia, temor y miedo, en otros rostros esperanza de encontrar aquello que están buscando. Su travesía es larga y difícil y a la vez fascinante. Desde el principio se abren a la comunicación con los compañeros de viaje, comparten sus pensamientos e ideales, si están en el mismo viaje es por algo en común, a lo mejor buscan lo mismo, lo parecido o lo contrario, muchas veces lo que más se recuerda son aquellas personas con las que compartes momentos de angustia o felicidad.

En estas personas prevalece la unión y la solidaridad de luchar por de sus ideales, muchas veces se van siendo unos y regresan siendo otros, nadie regresa como subió, hay quienes parten siendo soñadores y regresan con sus sueños rotos, llenos de desesperanza y, otros parten con temor y miedo al fracaso y regresan siendo unos triunfadores, nadie tiene asegurado su regreso, ni cómo será este.

En el viaje se van a encontrar de todo, con personas positivas y con ganas de triunfar, pero también con personas perezosas y sin ganas de trabajar, pero hay quienes nunca se dan por vencidos por encontrar lo que están buscando.

POR UN MUNDO MEJOR

Miguel Bustillos Ramírez

Existía un grupo de personas que estaban cansados de la opresión a la que vivían en su lugar de origen, debido a la tiranía por parte de su presidente y de sus colaboradores; no sabían qué hacer, ya que si peleaban no sería la forma correcta de actuar porque se bajarían al nivel de ellos; si se manifestaban en lugares públicos solo ganarían una bala en la frente y una cabeza desprendida del cuerpo que rodaría por las calles de aquella gran ciudad. Uno de ellos ideó una estrategia para fabricar un bote lo más resistente posible para poder cruzar aquel extenso mar que los separaba de un mejor futuro; pero cómo dejar sus raíces, sus costumbres y todo aquello que los identificaba por su nacionalidad, así empezó a reunir a las personas ideales para tan ardua misión, tanto para la fabricación del bote, como para las personas que tendrían en su momento que exponer lo que sucedía en aquel lugar.

Pasaron muchas noches que fueron testigos silenciosos de aquellos cansados trabajos.

Un verano de los más calurosos fue el gran día en que zarparon con la finalidad de que el mundo entero se diera cuenta de la realidad por la cual estaban pasando. De más de treinta personas que participaron solo quedaron quince por las terribles temperaturas a las que se enfrentaron, a la falta de comida y de agua que escaseaba día con día. Pero lo más sorprendente fue que nunca desistieron de lo que querían hacer y eso gracias a que cada uno de ellos pensaba lo importante que era que llegaran, porque dentro de ellos existían un sin número de personas queridas y ajenas entre niños, niñas, ancianos, jóvenes, hombres y mujeres que habían depositado su fe en ellos y, por tal motivo los llevaban en su corazón, ya que en el azul del mar se reflejaban cada uno de los rostros con tristeza pero con un brillo de esperanza por aquellos hombres que se habían embarcado.

Un día llegaron a aquel país vecino que les brindó asilo político y los recibieron con el mejor de los tratos que alguno se pudiera imaginar. Poco a poco se fue dando a conocer en cada rincón del mundo gracias a los medios de comunicación que lo hicieron posible y cuando iban a intervenir las fuerzas armadas, el cruel monarca junto con sus compinches —como todo cobarde — decidieron quitarse la vida para no ser enjuiciados.
Los cambios no los hace una multitud sin ideales, sino aquellos que llevan plantados en su corazón la semilla que quieren depositar para un mundo mejor, pensó —tiempo más tarde — aquel hombre que había logrado el cambio de su natal país.

SER MEJOR

Nancy Edith Zarate Zamora

Dentro de una sociedad existen muchas comunidades donde todos tenemos que buscar la manera de cómo analizar y vivirla para sobrevivir y subsistir en la vida.

Nos trasladamos a una ciudad de África, donde nos encontramos con un grupo de personas en su totalidad hombres de una tés oscura, con unos ojos relucientes y a la misma vez apagados, como queriendo mostrar algo pero en realidad nada. Al conocerlos y acercarnos, nos damos cuenta que están a punto de emprender un viaje con rumbo no sé, creo que ni ellos saben, al subirse todos a una barca un poco sucia, enmohecida y con frutas dibujadas, como queriendo salir o huir de una realidad y buscar otra, ellos comentan y se preguntan cómo y a dónde iremos a parar. Es ahí donde me doy cuenta que lo que en realidad buscan es salir de esa sociedad en la que están viviendo, entonces al preguntar por qué se van, alguien contesta, porque no tenemos nada y buscamos algo.

Ellos emprende su viaje dejando atrás todo su pasado y su historia en búsqueda de lo mejor para ellos, esto es lo que sucede todos los días en nuestra sociedad, buscamos y queremos encontrar lo mejor para nosotros.

LA SUPERVIVENCIA

Olga Lidia Lira Solís

Es un grupo de personas de color, Africanos todos, están parados frente a una embarcación pequeña, apostada en la orilla de la playa, esa pequeña barca al parecer está cargada de víveres por lo cual están las personas desesperadas alrededor, a decir por su expresión todos quieren llegar o acercarse a ella y mitigar un poco el hambre.

Todas esas personas saben que una vez que se descargue la barca de todos los alimentos, ellos podrán viajar en ella, si así lo desean, a otro lugar para encontrar mejores condiciones de vida, distintas a las que actualmente están padeciendo.
Como cada vez que alguien los visita, ellos saben que solo se irán los mejores, los más jóvenes y los más saludables.

Estos seres humanos tienen los mismos sueños y aspiraciones que los demás seres de cualquier lugar del planeta, solo que ellos no tienen las mismas oportunidades, por lo tanto se deben resignar a vivir de lo que sus padres les heredaron, o arriesgarse a viajar hacia lo desconocido, pero que igual puede ser mejor que lo que están viviendo, porque si deciden quedarse, lo que sí tienen asegurado, es una vida de hambre y miseria como la que viven en el presente.

UN EDÉN CON ESPÍRITU DE MUERTE

Peniel Esquivel Martínez

Durante nuestro diario vivir nos encontramos con cosas que nos desagradan, muchos sufren por su aspecto físico, es fácil escuchar conversaciones entre mujeres donde manifiestan estar gordas, quererse operar la nariz, las caderas, en fin un número interminable de aspectos a cambiar. También nos encontramos con la diaria competencia de elite social, donde el renombre de una etiqueta puede significar el tener una amistad o no. Es fácil sentarnos a la mesa y decir que cierto platillo no es de nuestro agrado, por lo tanto deseamos que se nos haga una comida que verdaderamente sea apetecible a nuestro organismo. Pero, ¿es verdaderamente importante todo esto?

Existe un lugar dentro de este gran planeta azul, que fue exiliado del club de la vida, un lugar donde las personas no tienen voz, donde su identidad quedó aplastada por la sequia de su tierra, donde sus sueños se extinguieron en cada mirada de muerte, donde su vida acaba a los 42 años.
Aquí los niños no sueñan con juguetes, sueñan con tener un bocado que pueda calmar el hambre que los atormenta día y noche, sueñan con un día despertar y no sentir más ese dolor que carcome sus entrañas, sueñan con borrar de su mirada la palabra epidemia o mejor dicho maldición que corre por toda su comunidad.
Los hombres de este lugar no se juntan todas las noches a jugar póker o a comparar que auto trae más caballos de fuerza; no, aquí los hombres ruegan a un ser supremo el despertar al día siguiente, tienen la ilusión de poder salir y conseguir algo que llevar de comer para sus familias, tienen el anhelo de poder encontrar un medico o una cura para las enfermedades de sus hijos, ya que no soportan verlos morir, diario salen con la esperanza de volver a su hogar.

Hombres que lloran, que sufren, que no comprenden por qué les ha tocado estar en esa situación, que a pesar de todo se aferran a una vaga idea de salir, ser libres, ser sanos, poder gritar de felicidad, de poder caminar sin sentir que sus pies flaquean debido a la desnutrición que hay en su organismo, hombres que desean experimentar lo que es beber un vaso de agua limpia y sentir en su alma un aliento de vida.

¿Vivir o morir? ¿Cuál sería la verdadera bendición?

LA INCERTIDUMBRE DE LO QUE ES LA VIDA

Perla Gracia

La siguiente historia es como la que muy a menudo podríamos ver, narra la incertidumbre que se vive cuando no tienes una calidad de vida aceptable.

Mi historia se ubica al Este de África, un lugar muy remoto, donde la pobreza que ahí impera es extrema, donde la educación es casi nula. Un grupo de jóvenes cansados de esta vida y alentados por Azis, un joven soñador deciden emigrar buscando un lugar mejor para ellos en este mundo y así poder salir adelante y mantener a sus respectivas familias, ya que con lo que ellos pescan y venden, no les alcanza.

Así pues se embarcan en esta aventura, pasando un sin fin de vicisitudes en su travesía, sin lugar a dudas ellos pensaron que dicho viaje sería fácil pero no, las dificultades que pasaron son mucho más complejas de lo que podría pensarse. Mientras avanzaban hacia lo que ellos pensaban era la solución a sus problemas en sus rostros y miradas denotaban la incertidumbre por lo que en ocasiones muchos de nosotros pasamos cuando no tenemos la seguridad y la estabilidad en nuestras vidas y hacemos como ellos aferrarse a lo que tenemos más cerca, como si con ello se resolvieran los problemas, sin embargo hay que ser como Azis que nunca dejó de alentar a sus compañeros de viaje, por muy duro que fue el camino y tener presente que la vida tiene muchas alternativas solo que hay que buscarlas.

Después de días de camino agotador llegaron a su destino Azis le dijo a los que en alguna ocasión le recriminaron el haberlos alentado a salir de su poblado, solo hay que tener constancia en lo que se proponen y sobretodo desafiar lo que es la incertidumbre de la vida.

HISTORIA AFRICANA “UN DÍA SIN HAMBRE”

Ricardo Alberto Rocha Huerta

En un remoto pueblo de pescadores africanos, existía la malvada hambruna. Se alimentaba del dolor de los demás, de sus esperanzas nunca cumplidas. Esa señora que no permite la felicidad de los seres humanos.

Esa felicidad que para muchos es tener un carro lujoso, una residencia en la playa y una gran empresa que le permita vivir con ciertos privilegios. Para otros es dar gracias a la vida por ver un nuevo amanecer y llevar un mendrugo de pan que le facilite su supervivencia.

Pues bien, este lacustre lugar es un ejemplo vivo de la desigualdad social que existe entre los pueblos — cualquier parecido con tu entorno es pura coincidencia—, ya que para los gobiernos todo está funcionando muy bien. Como todos los días, ellos esperaban con ansiedad la pequeña lancha que los proveería de insumos para mitigar un poco su realidad.

Ese ángel que le extiende la mano en algunas ocasiones. Gracias es lo que pasaba por sus mentes sin saber que lo que les dan, les hunden cada vez más profunda la daga y los condena a una vida azarosa e insatisfactoria. Esa es su realidad, estiran sus manos para que el todo poderoso le dé una migaja. Ese pan que un día fue de ellos y que fue arrebatado de sus bocas.

Pero así es la vida, comentaba con voz rasposa un singular individuo. Este personaje de piel brillosa y sudorosa. Con ropa deshilachada y un poco sucia, pelo quebradizo y un poco desalineado por el aire. Su amigo entrañable de la infancia lo escuchaba y movía la cabeza en señal de aprobación. Mientras la gente se abalanzaba a la barcaza para tomar lo que un día fue suyo.

Mientras todos tomaban con ansiedad lo que el buen tirano les daba, una mujer pedía a gritos medicina para su pobre hijo que se encontraba postrado en su choza. Pero, qué decepción, el todo poderoso, solo pensó en dar alimento.

Sus lágrimas rodaban por sus mejillas como riachuelos corriendo con gran velocidad. Su color turbo reflejaban la profunda tristeza y desesperación de no poder ayudarlo.

Quien es el culpable de mi desgracia comentaba en su mente varias veces, ¿quién me designo esta vida? ¿Acaso yo elegí esto? ¿Quién está impidiendo que sea yo feliz? ¿De quién es el yugo que cuelga por nuestro cuello?

Pero nadie le da respuesta, solo el clamor mudo del pueblo se mueve como aire pasando por las mentes insatisfechas. Cae la tarde y el pequeño madero se dispone a perderse en el azul gigante que se lo devorará y que algún día volverá a traerles esperanza y alegría.

¿UNA BALSA DE TRAGEDIA O DE ESPERANZA?

Ruth Salazar

A lo lejos en el puerto de Marruecos se aprecia una balsa, descolorida y en muy malas condiciones, el aire que se respira alrededor de ella es una mezcla de ansiedad, de nostalgia, de esperanza, de fe. Un grupo de africanos — podemos saber el continente de su procedencia— porque sin hablar con ellos su color los delata, están inquietos por abordar la balsa, y unos cuantos que ya están arriba de ella, se encuentran desesperados por empezar esa travesía, que para muchos significa una oportunidad de sobrevivir, oportunidad que les fue negada en sus ciudades de origen. Estos jóvenes saben que parte de su pasado quedara atrás, un profundo sentimiento encontrado gobierna su mente y su corazón, están contentos de dejar esos recuerdos amargos, pero al mismo tiempo con una profunda tristeza por abandonar a sus seres queridos. “Es difícil dejar a tu familia y saber que tal vez nunca los volverás a ver”, comenta uno de ellos. La mayoría de estos hombres, y mayormente jovencitos, cambian el estar con sus seres queridos, por unos cuantos Euros que podrán ganar; siempre y cuando que lleguen salvo a su destino, esta ilusión es acechada por contrabandistas e incluso oportunistas que ofrecen un viaje disfrazado de garantía. Y si lo logran su mente y su cuerpo están preparados para soportar los trabajos más difíciles, que hasta los residentes de esas ciudades ven con desdén.

Los hombres van destinados al campo, al trabajo físico pesado, las mujeres a maquilas o a la prostitución y, si bien les va, a la limpieza del hogar. Pero a ellos no les importa ni les asusta el trabajo, ya que en lugares como Sierra Leona, Nigeria y Mozambique, lo que predomina es la explotación, el desempleo, las enfermedades y, en general la muerte.

Muchos de ellos prefieren morir en el intento que quedarse a esperar su agonía.
Su historia es muy similar a la que viven nuestros compatriotas mexicanos, aquellos que tratan de obtener el sueño americano, cada uno vive sus propios riesgos pero al final de cuentas si logran realizar ese deseo sabrán que habrán triunfado.
Me pregunto cuántos africanos, salvadoreños, mexicanos ¿Sobrevivirán esta travesía?, ¿Cuántos de ellos volverán a su lugar de origen?, estas son preguntas sin respuesta para muchos de ellos, pero saben que vale la pena arriesgarse para poder tener una pequeña esperanza de vida.

Zuman el pequeño jovencito de la foto, a su corta edad ha vivido experiencias aterradoras, es aquel que se cubre su frente con una franela blanca de algodón para aminorar el calor que hace aún más grave esta espera, tiene tan solo catorce años de edad, pero lo vivido lo motiva a atravesar ese mar, su sueño es poder algún día estudiar y así dignificar su vida. ¿Cuántos Zumanes habrá repetido la misma hazaña?, pueden ser cientos, miles, millones, que al final han logrado en esa balsa una tragedia o una esperanza.

EN BUSCA DE NUEVOS HORIZONTES

Sandra Magallán Medina

Cuando en África la pobreza es extrema, sus habitantes tienen que partir en busca de nuevos horizontes, por lo general lo hacen los hombres, al partir realizan viajes muy largos en botes o lanchas, en condiciones infrahumanas, siempre a la deriva, esos viajes se tornan difíciles y no todos corren la suerte de sobrevivir, pero todos llevan en su mente una idea fija, salir en busca de nuevas oportunidades, que jamás encontrarán en su país. Sus ojos reflejan una infinita tristeza, la incertidumbre, el desconcierto, el anhelo de encontrar en otros lugares los recursos para poder sobrevivir, sabiendo de antemano que se enfrentarán a personas diferentes con su forma de vida y su cultura; lejos muy lejos, dejan atrás sus familias, esposas, hijos, que en su país nunca encontrarán oportunidades de estudio ni de una superación mínima. En el rostro de los viajeros se detecta en su semblante un rictus de indiferencia, quizá muchos de ellos servirán de trabajadores con un sueldo miserable, o quizá vuelvan a servir de esclavos en un mundo que se mofa de moderno, pero la esclavitud sigue disfrazada, pero lo más triste, es que en sus ojos se refleja una decisión determinante, la convicción de no volver jamás, sólo permanece una idea fija, volver por los que quedaron atrás, volver por los suyos, permanecen allí en un bote, con el pecho adolorido, conteniendo las lagrimas, de unos ojos que se secaron de tanto llorar, ahogando a la vez un grito de libertad.

NUEVA VIDA

Sonia Argentina Flores

En una tarde calurosa de un día cualquiera se ve en el muelle del puerto una barcaza que contará una historia más de vida.
Arriba de ella se encuentran hacinados hombres de raza negra que esperan ser trasladados sin otro fin que salir del lugar donde nacieron.

En sus rostros se dibuja la angustia, desesperanza, cansancio y por qué no, hasta desconfianza e incertidumbre por el futuro que les espera, quizá porque sus esperanzas están puestas en ello, esperanzas de una nueva vida, una vida donde no exista el hambre, la pobreza o la discriminación. Un lugar donde volver a comenzar, donde poder demostrar que a pesar de vivir en la adversidad y corriendo todos los riesgos lograrán hacer posible ese sueño que les mueve a dejar su hogar, su familia, su comunidad y pensar en volver algún día por todo aquello que dejan atrás.

BÚSQUEDA INCIERTA

Xochitl Marisol Vargas Juárez

Esta historia inicia en un lugar de Nigeria, África donde existen poblaciones con extrema pobreza, así como en otros lugares del mundo, pero que por fortuna no me toco vivir.

La falta de recursos económicos y desorganización del gobierno que se impone ante la sociedad de manera deshumana, obligando a los de color a huir de su país natal con la esperanza de lograr llegar a otro lugar con el afán de vivir en mejores condiciones, ser tratados con respeto e igualdad, es decir en busca de la sobrevivencia.

Para quienes huyen y abordan el bote, reflejan en sus caras la incertidumbre hacia lo desconocido, pero saben que el riesgo vale la pena, ya que su sueño es cambiar las condiciones de vida, que en países desarrollados prometen alcanzar y que en su tierra, es imposible.

Ellos se alejan hasta de su familia como el caso de Kalem, quien deja atrás a todos sus seres queridos, por el sueño europeo o para algunos el sueño americano, que para lograr su objetivo tienen que pasar fraudes, muertes, maltratos, hambre; pero siempre con una meta bien definida —que todo ser humano busca —, es decir sobrevivir.
Esto es contrario a las condiciones de otras personas, quienes a costa del sufrimiento de muchos, obtienen ganancias sin importarles que otros mueran de hambre.

07/09/2011

Miguel Ángel Arias Ortega
Es Pedagogo y Doctor en Educación Ambiental

Ana patricia Alvarez Ruiz. 09 de Octubre de 2011 21:16

Estimado Doctor, gracias por fomentar en sus alumnos maestrantes la cápacidad para imaginar y escribir,más aún por publicar los humildes escritos en tan excelente revista. De sus estratégias aprendemos y en lo personal, llevo las actividades a mis aulas de trabajo.

Claudia Karina Barrios Rodríguez. 10 de Octubre de 2011 20:42

Fue muy grato haber participado en esta dinámica, definitivamente una buena estrategía didáctica.
Saludos

MARTHA BEATRIZ CERON CASTRO. 16 de Octubre de 2011 03:20

Muchas gracias Doctor por publicar mi escrito tan sencillo, debo dar el reconocimiento a sus enseñanzas, es un verdadero lujo tener un asesor como usted,,,

XOCHITL MARISOL VARGAS JUAREZ. 30 de Octubre de 2011 21:07

en la práctica docente normalmente se pide a los alumnos escribir algo, ya sea un cuento, una historia, una narración, etc. y el docente, teme escribir por el prejuicio de no hacerlo bien, de evidenciarse; cuando en realidad la transformación aulica inicia con el profesor. gracias por su colaboración en la formación de la maestría

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