Libros_poesia
Orientación educativa


Alfredo Gabriel Páramo


Esbozos sobre la lectura

Escuchar hablar a muchos profesores de nivel universitario sobre sus alumnos puede hacer que cualquier persona se sienta realmente deprimida y que crea que la mejor opción ante la vida es convertirse en personal de limpieza en Chernobil.

Curiosamente, muchas de las quejas se centran en que los estudiantes no leen, mientras que alguien apunta que sí lo hacen, pero que no entienden. Puede que eso, y mucho más, sea cierto, pero ¿hasta qué punto son culpables los jóvenes? ¿Nada que decir del entorno cultural, familiar… educativo? La verdad es que esos mismos profesores que se quejan de que sus alumnos no leen, tampoco lo hacen. Cuando mucho, rumian incansablemente los textos en los que basan unas clases aburridísimas, verticales y autoritarias.

La televisión, el cine, constantemente se burlan de las personas que leen. Los retratan como aburridos, sin vida, sin experiencias. Además, los planes de estudio generalmente presentan obras obligatorias como Pedro Páramo que, independientemente de otras consideraciones, no tiene nada qué decir a estudiantes que se enfrentan a su segunda obra seria en la vida (La primera fue El Quijote, en un acercamiento aburrido y pedante en la secundaria).

Cuando los alumnos leen, la mayoría de los docentes pretenden que los lectores obtengan datos, no que entiendan los textos. La lectura de comprensión es un arte olvidado. Además, los libros se asumen como una carga, como algo que debe vencerse. La lectura debiera ser esa verdadera experiencia de realidad virtual que definen algunos expertos, debiera ser un vehículo que transporte a otras realidades, a otros mundos, y esto puede lograrse con cualquier tipo de texto, incluidos los escolares.

Además, como dice Stephen King, leer brinda la única oportunidad real de practicar la telepatía porque solo esos textos posibilitan estar dentro de la mente de otra persona, conocer sus ideas, sus deseos, sus intereses.

Debemos dejar de ver la lectura como una carga o como una ocupación de perdedores. En más de una ocasión he escuchado cómo la gente regaña a personas que leen “por estar perdiendo el tiempo” o “no hacer nada de provecho”. El criterio monetarista para medir el valor de las actividades, además de inhumano, es idiota y parcial. Quien lee no pierde el tiempo.

En alguna ocasión se tapó la cisterna de la casa donde vivía en el estado de Morelos. Llegó el dueño a arreglarla y yo traté de ayudarlo, pero mi torpeza es notoria en algunas actividades. El tipo molesto, me dijo que mejor lo dejara trabajar solo. “Eso es lo que pasa con esos que se la pasan leyendo —escuché que rezongaba—, no aprenden a hacer nada útil”. No sé si tenía razón. Lo que me consta es que el que estaba paleando caca ajena con una temperatura de 35 grados no era yo.

Alfredo Gabriel Páramo
Escritor, periodista y consultor. Twitter @lavacadiablo www.karacteres.com

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