Usos múltiples

El timbre de las ocho

Armando Meixueiro Hernández
Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


La emergencia y la permanencia de los movimientos estudiantiles

—A lo largo de la historia de México, en el siglo XX y a principios del siglo XXI, los movimientos estudiantiles han jugado un papel activo y trascendente, prácticamente desde la segunda década en el siglo XX, con la búsqueda de la autonomía de la Universidad Nacional. Son una constante y de una importancia fundamental. Hay varios ejemplos a los que me voy a referir…—explicaba uno de los tres ponentes, en el Seminario sobre el 68, que escuchaba César Labastida en compañía de los alumnos de la universidad pública en la que trabaja.

—El movimiento estudiantil del 68 detonó una gran cantidad de reformas: universitarias, electorales, políticas, sociales, culturales, obreras, hasta de insurgencia armada. Se trata de un movimiento planetario con una gran cantidad de aristas… —aseguró el segundo ponente.

—…Sobre lo expuesto por mis colegas que me antecedieron, creo que, en efecto, el movimiento del 68 fue muy significativo, pero ya va siendo hora de decirle adiós. Comenzando por quitar mitos como el de que dentro de los muchos estudiantes que participaron en las marchas no iban armados, o que es indefinida la cantidad de muertos y desaparecidos…. Lo esencial es ir pensando qué sigue, sobre todo viendo lo que está pasando ahora en nuestro país… —Enfatizó el tercer ponente.

César Labastida recordó la gran fuerza que muchos de los movimientos estudiantiles han tenido en la transformación social de las sociedades, no sólo en la cultura mexicana o Latinoamericana, sino en el planeta entero. Reconocía no ser experto en el tema, pero le ilusionaba aventurar algunas conjeturas sobre la emergencia de este sector enmudecido en la sociedad.

Un novel maestro, licenciado en pedagogía y colega del profe Labastida cuando impartió clases en preparatoria, ya lo había instruido y adoctrinado sobre la capacidad que poseen los estudiantes como catalizador de las contradicciones en una sociedad.
—Ya te he dicho, César, —le confiaba el joven pedagogo.— que desde los experimentos escolares que emprendieron los precursores de la escuela activa, a finales del XIX, los estudiantes han emergido cuestionando el modelo de sociedad que se estaba instaurando. Basta leer las experiencias escolares de Cecil Reddie en Inglaterra, Demolins en Francia, y sobre todo de Wyneken en Alemania con el movimiento wandervögel. Sin lugar a dudas, ellos fueron los iniciadores de la contracultura y de las manifestaciones rebeldes entre los jóvenes. Y ni qué decir de lo que se cocinó en Summerhill, la escuela de Neill, o en la escuela de Barbiana…

El profesor César Labastida, encajado en el asiento donde escuchaba a los ponentes, continuó reflexionando alrededor del movimiento estudiantil que acababa de manifestarse en septiembre del 2018; evocó los ingredientes que lo han ido caracterizando y del que se ha ido enterando a través de los medios de comunicación y de testigos cercanos: injusticias contra maestros y estudiantes, porrismo, venta de droga al interior de la Universidad, nombramiento de autoridades sin considerar la capacidad o la colectividad escolar, violencia, abuso de autoridades con respecto a cuotas voluntarias, asaltos, violaciones, marchas, paros, bajos ingresos salariales de profesores por asignatura, acosos escolares, toma de decisiones limitadas y tardías, incapacidad en la seguridad interna…

El profesor Labastida asoció, sin mucho esfuerzo, otros movimientos estudiantiles que le parecían significativos: el movimiento del CEU de 1986 y la huelga estudiantil de 1999 encabezada, entre otros, por el Mosh, ambas movilizaciones en la UNAM en México; la revolución Pingüina del 2006 y el movimiento estudiantil encabezado por Camila Vallejo del 2011, en Chile; los movimientos estudiantiles que había escuchado, tangencialmente, de Ecuador, Colombia y Argentina, pero que le representaban un interés particular, ahora, por lo escuchado hasta ese momento…

Concluyó el último ponente del Seminario sobre el 68. César Labastida coincidía con él, y creía que era imperativo y urgente hablar de todos estos movimientos estudiantiles, más allá del 68. Y le parecía necesario realizar una reflexión más profunda sobre ellos. El moderador abrió un tiempo para preguntas y respuestas.

El profesor César Labastida, luego de sus disquisiciones, se dispuso hacer algunas de las cuestiones que ya le inquietaban. Levantó la mano. Esperó la indicación.
—Perdón profesor, no le voy a dar la palabra, —desdeñó el moderador del Seminario.—porque aquí y ahora lo más importante es la participación de los estudiantes…

El moderador aguardó la intervención de la juventud y, como en el verso de García Lorca, se encendieron los grillos. Al final, no hubo la ansiada participación estudiantil; entonces, todos los asistentes al Seminario, con dispositivos digitales entre sus manos, huyeron en silencio.

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

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