6081_recibiendo_documento_rtr_upn
LA CLASE

Tema del mes

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


A propósito del libro Adiós al 68, de Joel Ortega Juárez

La palabra libro está muy cerca de la palabra libre. Solo la letra final las distancia. No sé si ambos vocablos vienen del latín (libro) pero lo cierto es que se complementan perfectamente; el libro es uno de los instrumentos creados por el hombre para hacernos libres. Libres de ignorancia, libres también de los demonios del tedio, de la trivialidad, de la pequeñez. El libro afirma la libertad, establece la individualidad, al mismo tiempo fortalece a la sociedad y exalta la imaginación.

Sergio Pitol

I

Joel Ortega Juárez, no es un socialista o comunista, como lo creí buena parte de mi vida, ni es un anarquista o liberal, tampoco un anti-todo, es como deja ver el libro que nos convoca, un personaje imprescindible de la historia de México, desde la esquina en la que quiere estar: la del libertario. Libertad, libro, libertario son las tres palabras que detonan en esta personalísima obra y que causaron una seria ruptura epistemológica en mi concepción de Joel y del movimiento estudiantil.

II

El autor diferencia perfectamente este libro de Adiós al 68 de los ya muchos que hay sobre el movimiento estudiantil de 1968, incluyendo La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska o Los días y los años Luis González de Alba o 68 de Paco Ignacio Taibo II por solo citar lo más conocidos. La diferencia está en la forma de vivir, percibir, criticar y ahora, recrear el movimiento. Está en la reflexión con la profundidad, de lo discutido por décadas y analizado desde todos los ángulos. El ser un protagonista del hecho narrado y asumirlo valientemente en esta narrativa.

III

Joel Ortega sintetiza algunos de los elementos constitutivos que lo han acompañado a lo largo de su vida: la formación inicial en la secundaria, los compañeros de la adolescencia, las tempranas militancias, el ingreso a la juventud comunista, su actuación en el 68 y la marcha del jueves de corpus en 1971, la puerta falsa del movimiento armado, su paso por el sindicalismo independiente en la universidades, la fundación Frente Democrático Nacional en 1988, las asambleas del zapatismo después de 1994, la alianza para sacar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) de los pinos en el 2000, , hasta llegar a los movimientos #yo soy 132, la resistencia posterior a Tlatlaya y Ayotzinapa. El libro nos implica, nos seduce, nos hace participes con una crónica de los días trascendentales para México.

IV

Joel no solo es un sobreviviente ¡maldita sea! (grita Joaquín Sabina citado en el texto) de estas inmensas batallas por más de 50 años en diversas trincheras. El libro Adiós al 68 es una fuente inagotable de pensamiento liberador en más de un sentido. Nos ayuda a tener una mirada perspicaz, aguda, infatigable, que critica despiadadamente el capitalismo de compadres a la mexicana, pero también al pequeño priista que todos llevamos adentro (lo aceptemos o no) en este país, al que llama gen del nacionalismo revolucionario. Critica también el modelo estalinista que vivió en carne propia en el exilio en la ex –URSS. Crítica a algunos militantes de izquierda que por su trayectoria denotan la fragilidad de sus convicciones.

V

El libro tiene un magnífico apartado sobre los compañeros ya fallecidos. No es un relato complaciente: describe a sus amigos de muchos años de vida como seres humanos, con defectos y virtudes, contradictorios y con frecuencia luminosos: Roberto Escudero, Álvarez Garín, Eduardo Valle y por supuesto su querido Marcelino Perelló. No hay un intento de la apología; son frescos realistas de hermanos de vida.

Otro apartado igual de importante es el de los archivos finales en el que se encuentran, fotos, volantes del movimiento, una carta de Lucio Cabañas, testimonios, etc.

VI

Lo que acompaña la lectura de este libro es un aliciente para continuar la espiral de la historia. Que no es quebrar un mito, es sobre todo contestar las preguntas: ¿Después de 10 lustros qué es lo que sigue, ante la oportunidad histórica para México, después de lo que pasó el primero de julio del 2018 en las urnas, en que la mayoría votó por el cambio?; ¿Qué es lo que sigue más allá de esperar pacientemente a que todo cambie o salga mal con el nuevo gobierno?; ¿ Qué es lo que sigue que nos lleve más lejos de no olvidar el 2 de octubre?

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

Agregar comentario