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Tarea

Poesía coral

Jesús Caballero y Díaz


A 50 del 68

¡Aurora!
¡Sí! si te buscase, no te hubiera encontrado.
¿Quién eres?
Soy yo recuérdame.
Adelanté mis manos,
le vi a los ojos, le sonreí.
¿Tus manos?
¿Las tuyas?
¡Eres tú!
¡Sí, soy yo!
¿Cómo es posible?
Solo son cincuenta años.
Solo fueron…
Tu voz…
Los ecos de la tuya.
Hoy nos falta la aflicción.
No nos faltó el recuerdo.
Ni me sobró la ausencia
¿Qué hacemos? ¿A dónde vamos?
Aurora, ¡di mi nombre!
Te recuerdo, tú voz, tus manos, nunca me dijiste tu nombre.
Aurora…
Tú si el mío…
Fueron la angustia, el miedo, la carrera,
El encuentro, la captura de tu mano,
Aquel largo silencio,
Acurrucados en el portal del templo evangélico.
Cubrí tu boca con mi diestra, con la zurda te abracé
Los granaderos nunca nos vieron
Iban ocupados, golpeaban y pateaban caídos en la otra acera
¿Cuánto tiempo permanecimos acurrucados?
Nunca lo supe, no lo recuerdo
solo que me gritaste ¡Aurora¡
No te detenías, corrías en sentido de los granaderos,
Te tomé de los hombros,
Me deje llevar, tú mandabas, corrimos juntos.
corrimos Aurora, buscaba donde escondernos,
un quicio, un zaguán abierto, la salvación.
Solo cincuenta años, hoy sesenta y ocho, ¿tú?
Los mismos, te veo, te reconozco, eres la misma.
Aún no me dices tu nombre, pero:
¡Ojos y manos de mi salvación!
¡si te dije mi nombre! ¡lo recordaste!
¡Salvador!
El ulular de las patrullas se terminó
el silencio increíble se aturdió con nuestros pasos
sin ritmo, ni presión, sin destino declarado, sin previsión alguna.
Salvador me dio gusto reconocerte
recordar aquel momento
es inolvidable, esta en mis genes, en mi memoria,
En mis sueños, en alguna escritura
¿Lo publicaste? ¿alguien lo leyó?
Nunca lo supe, fue casi anónimo,
Una publicación efímera, al borde del 68
Debemos vernos, hablar, contarnos
Cuentas y cuentos: fábulas y ensueños.
Di tú cuando.
Di tú primero.
Dejémoslo a las leyes del azar,
El azar no tiene leyes Aurora,
Por eso.
Mutuas sonrisas, lejos cercanos,
No compromisos…
Mejor, sin promesas
Hasta que el azar vuelva a juntarnos
Hasta ese día.
Dio media vuelta, sin apurar el paso tomó el autobús
Di media vuelta, la llevé en mis ojos, en mi acelerado latir
Y como dijo el poeta: la dejé partir.

Pueblo de la Candelaria, Coyoacán, Ciudad de México, 2 de julio, 2018.

Jesús Caballero y Díaz
Maestro y formador de docentes

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