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LA CLASE

Tema del mes

Lina Salas Ramírez


¡A tomarse la calle! El espacio público también es de los niños

Generaciones anteriores concebían los espacios de integración de la niñez como un conjunto de experiencias (físicas, por lo general) que se daban en la calle. Juegos como carreras de sacos, trompo, canicas, Jimmy, Yermis, El Escondido, Pimbol, Timbol, saltar la cuerda, o esa cancha improvisada de fútbol que se armaba con piedritas, eran posibles porque el espacio público era de ellos en gran medida. Si bien había que apartarse un momentito cuando un carro se dejaba ver en la esquina; tanto los conductores de esos autos, como los niños, y los papás en casa o en las terrazas, sabían que había que hacerlo todo con calma pues existía el acuerdo tácito de que la calle era también para jugar.

No obstante, con el paso de los años esto ha cambiado. Tal vez por el aumento del número de automóviles en las ciudades, por la ampliación de las pequeñas calles para convertirlas en autopistas, por sensaciones más fuertes de inseguridad, por la inmersión de la tecnología en la vida cotidiana, por cambios en las dinámicas de crianza o por una combinación de todas las anteriores, los niños permanecen cada vez menos en la calle. Han perdido la hegemonía en un espacio que era de todos pero que, por amplio y libre, se les daba en especial para correr, saltar y compartir con otros niños. Su apropiación de estos espacios comunes queda relegada a pocos y especiales momentos en el año, uno de ellos el Halloween.

Me explicaba Alexandra Mancera, pedagoga de nuestro proyecto, que este contacto de los niños con el espacio público propicia su participación activa y con ella se manifiesta el desarrollo social a través de progresivos niveles de autonomía, decisión, responsabilidad, opinión y criterio. Los niños se encuentran en el espacio que les pertenece a todos para desarrollar procesos de identidad, socialización y construcción de ciudadanía que les posibilitan tener efecto en los entornos familiar, institucional y comunitario; a nivel social y político. Entonces, su participación activa es más que un momento de esparcimiento en un lugar que puede poner un poco nerviosos a los padres; más allá de eso, se constituye en la posibilidad de expresar su ser como niños y niñas en lo cotidiano y lo compartido como sociedad. Les permite incidir respecto de lo que acontece en su calle, su barrio y su comunidad, con lo que los lenguajes propios de su generación se convierten en discursos válidos para la construcción de consenso.

Es eso lo que sucede cada noche de disfraces (o fin de semana, en los mejores casos). Aún en un horario considerado “para adultos”, los espacios de integración se vuelcan a favor de los niños. Las calles se decoran, los vecinos se preparan y todo está dispuesto para recibirlos. El discurso social es una bienvenida a los niños, a sus formas de expresión, a su participación y al compartir de la comunidad; un escenario único, festivo y pasajero que nos muestra la vida ideal de los grupos humanos, en la que todos son considerados como iguales e imprescindibles: adultos y niños lo ocupan libremente, como en las amables ilustraciones de los libros de escuela donde se habla de espacio público. Por eso en MaguaRED creemos que esta fecha es un momento para aprovechar en la medida en que crea posibilidades para legitimar las voces, saberes y lenguajes de los niños y niñas, haciéndolos sentir valiosos.

Los niños permanecen cada vez menos en la calle. Han perdido la hegemonía en un espacio que era de todos pero que, por amplio y libre, se les daba en especial para correr, saltar y compartir con otros niños.

América Latina es la región más urbanizada del planeta, tiene el 80% de su población ocupando las ciudades y por ello en todo el continente se han ido proponiendo alternativas para afrontar los desafíos que impone esta urbanización acelerada (ONU Habitat, 2012). Es vital tener en cuenta a los niños de cero a seis años, que son también parte de la sociedad (una muy importante), y si están de acuerdo e interesados en el tema los invitamos a leer este estudio que se realizó en Rosario, Argentina, y que contempla conceptos como “ciudadanización”, juego, derechos culturales y participación.

“Las ciudades se construyen colectivamente a lo largo de procesos sociohistóricos complejos; se expresan en una pluralidad de semblantes (morfológicos, políticos, económicos, culturales e identitarios) y, en ellas, los distintos grupos poblacionales configuran y vivencian experiencias que dan sentido a la denominada vida urbana. Lejos de ser tejidos homogéneos o equilibrados están formados por igualdades y desigualdaes, antagonismos y protagonismos, encuentros y desencuentros. (…) La alusión a lo local, entonces, involucra un conjunto de interacciones y de ‘ciudades dentro de la ciudad’”. Bloj, 2011.

Que tengan una fiesta feliz y que transformen sus comunidades en espacios de integración y construcción colectiva 🙂 Hay mucho para hacer desde casa, y de la puerta para afuera.

Publicado en “Maguared”:https://maguared.gov.co/a-tomarse-la-calle-el-espacio-publico-es-tambien-de-los-ninos/

Lina Salas Ramírez
Gestora de Comunidades MaguaRED

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