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Sala de Maestros

Maestros en la historia

Jesús Caballero y Díaz


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El país en el 1968 se estuvo llenando de graduados universitarios desempleados el aumento del número de instituciones de educación superior tanto estatales como privadas fue mayor que el aumento de las empresas candidatos a emplearlos, incluso su modernización tendió a reducir la plantilla laboral y los gobiernos federal y estatal se comprometieron organismos internacionales a desfavorecer la educación pública para favorecer la inversión privada yla participación de las iglesias.

Los jóvenes desempleados se incorporaron a los pequeños negocios del menudeo, del pequeño comercio establecido y de la oferta de servicios de transporte como empleados o como pequeños y novatos empresarios con bajos ingresos que no alcanzaban apagar las colegiaturas pagadas en las instituciones privadas, ni responder a la meta de tener un empleo fijo de contrato de mediano a largo plazo y con las prestaciones laborales de orden legal, situaciones que han creado frustraciones emocionales y desesperanza.

Las cifras de ANUIES revelan también que las universidades abrieron su matrícula en las carreras tradicionales de derecho, contaduría, administración de empresas ingeniería de sistemas, saturando la oferta de sus servicios profesionales y la oferta de empleos, el ejercicio liberal de la profesión, el autoempleo reveló la falta de preparación para participar en los negocios particulares: abrir un despacho, alquilar un local, amueblarlo, anunciar su presencia en el mercado no bastaron para atraer una clientela, mucho menos buscarla, en consecuencia el joven profesionista se desilusionaba, abandonando el intento.

Un panorama social semejante fue el ambiente de 1968, el país pasó de milagroso desarrollo en los primeros años sesenta en los cuales aumentaron las empresas, los empleos mejor remunerado le llamaron un desarrollo estabilizador al freno del desarrollo, al control de la inflación, reprimiéndola la producción, el comercio, el empleo y del consumo, los egresados lo advirtieron, la permeabilidad se suspendió, la clase media se estacionó, los aspirantes en las aulas de educación superior lo supieron: descubrieron que el publicitado milagro había concluido cuando el gobierno responsable de las políticas públicas de la promoción de la economía incumpliera su mandato, es decir reconociera su fracaso e intentara estudiar la situación y el país recuperara su desarrollo, nada de eso, se impuso el control de la inflación.

Ese control acabó siendo el abandono de la responsabilidad económica, el descontento social fue acompañado de una actividad discursiva demagógica que invitó a aceptar “patrióticamente” el descenso de la calidad de la vida.

En las familias la inducción de los hijos al estudio tuvo una finalidad económica, el bachillerato como escalón a la formación profesional pareció detener el acceso al trabajo, por su parte los jóvenes descubrieron su tiempo, su oportunidad de autorrealización y de identificarse como grupo como banda, pandilla, grupo escolar, porra deportiva: crearon su propia cultura, los medios los apoyaron, su música, su baile los unió, en cambio el deporte preferido los enemistó:

Fue el futbol americano en sus ligas de competencia juvenil, intermedia y mayor de los doce a veinte años en donde los jóvenes no se conformaban con , vivir como espectadores crearon sus visiones deportivas callejeras y escolares: la expresión preferida fue “el tochito”: un “americano” de patio escolar y o callejero, igual que las tocadas rockeras vecinderas.

Sin embargo la competencia clasemediera por el empleo comenzó a dividir a la juventud citadina, hubo una especie de lucha de clases: “los negros”, “los nacos” proletarios del IPN despreciados por los “nais, nice” “popis” de la UNAM. La rivalidad de los estadios pasó a las calles, del “Tochito tocado” al primer encontronazo.

Las autoridades citadinas, su policía fue enviada a poner el orden con su presencia la cual no se detuvo el ataque policial llegó a los golpes, a los macanazos y las detenciones, los estudiantes polis buscaron refugio en el edificio de la Vocacional hasta ahi llegaron los granaderos, es decir las fuerzas policiacas armadas para reprimir las expresiones juveniles, en lugar de un supuesto dialogo civil conciliador gobierno citadino-juventud escolar se convirtió en programa de represión diálogo de las armas contra las legítimas expresiones de atención gubernamental.

El propio pueblo, su juventud que debiera ser objeto de su apoyo, dejó de ser comprendido escuchado, atendido; en cambio una escalada represiva que incluyo al ejército federal al considerar el gobierno diazordacista a las expresiones juveniles escolares como una rebeldía social antigubernamental, al sentimiento de culpa oficial continuó la venganza: un plan de contención de la expresión juvenil desde la presunta raíz de origen: las instituciones de educación superior: los espacios de desarrollo de la juventud popular.

En realidad Díaz Ordaz continuó con la represión emprendida por el Presidente López Mateos contra las expresiones de mejoramiento de la calidad de la vida de los trabajadores, las instituciones sociales y sindicales y sus movimientos de solicitud de atención a sus demandas de reconocimiento de sus derechos laborales constitucionales no solo fueron ignoradas fueron reprimidas con violencia policíaca y encarcelamiento de sus dirigentes:

lo mismo el movimiento de los pasantes de Medicina universitarios por considerar a su Internado, hospitalario como un trabajo obligado a salario y prestaciones laborales, que el movimiento ferrocarrilero por la atención al mejoramiento del servicio y de sus servidores, así como el movimiento magisterial por un sindicalismo que defendiera sus derechos laborales y no el charrísimo cómplice de la devaluación del servicio educativo.

El desarrollo compartido apoyado por la Alianza por el Progreso México-USA había concluido en perjuicio de la sociedad y del pueblo, las medidas gubernamentales antiinflacionarias lo suspendieron y lo sustituyeron por una política de represión social que transitó del gobierno de López Mateos al de Díaz Ordaz culminado en 1968 con la invasión militar al campus universitario que significó lo peor: el gobierno mexicano contra el pueblo mexicano, hoy sabemos: en atención al orden económico mundial, ordenado desde Washington y Wall Sreet. La democracia mexicana y su soberanía enterradas por una consigna internacional.

Jesús Caballero y Díaz
Pueblo de la Candelaria, Coyoacàn
Ciudad de México a 15 de agosto de 2018

Jesús Caballero y Díaz
Maestro y formador de docentes

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