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LA CLASE


Dilma Cecilia Martínez Muñoz


El Frankestein de la autonomía curricular

El pasado 25 de mayo del 2018 el Moderno Prometeo llamado Reforma educativa, mostró una más de sus múltiples añadiduras y centró la discusión del CTE en dos grandes rubros: el primero la asignación del calendario escolar de 185, 195 o 200 días, que en sí mismo representa algo que debemos analizar muy profundamente, pues nuestras autoridades se han encargado de ir amalgamando un bien orquestado plan en la Reforma Educativa sin dejar nada al azar aunque así lo parezca. La principal arma de la implementación de la Reforma Educativa ha sido el silencio, la falta de lectura de los docentes sobre sus implicaciones y el bombardeo mediático de las bondades de la misma, situación que ha funcionado como la humedad que se trasmina en todo y no te das cuenta hasta que ves las paredes enmohecidas y es casi imposible eliminarla.

Los que hemos sido detractores de la reforma desde sus inicios, la hemos considerado un Frankenstein, un Moderno Prometeo, pero estamos muy conscientes que al final de cuentas, por muy remendado, incongruente y muerto que parezca, tiene vida y es sumamente peligroso pues posee oscuras pretensiones que alimentan este modelo neoliberal que no deja aliento a los más vulnerables. Prometeo se presenta servil ante sus creadores, aquellos que han decidido privatizarlo todo, desde el agua hasta el sol, los mismos que no tendrían por qué dejar fuera el jugoso negocio de la educación.

El segundo tema a discusión en CTE como remiendo de Prometeo, fue la Autonomía Curricular, un “nuevo componente” del Modelo Educativo que entrará en vigor este agosto del 2018, por supuesto, perfectamente embonado en temporada electoral y pretendiendo salvar los constantes ataques a esta reforma respecto a que no tenía nada de pedagógica y sí mucho de laboral.

La autonomía curricular nos pretende vender la idea de que cada escuela se encuentra en libertad de ofertar este componente curricular para mejora de la educación de la niñez mexicana, una tentadora propuesta que “no requiere mayor inversión de recursos” pues en apariencia brinda a los estudiantes la posibilidad de adquirir nuevos aprendizajes clave que le permitan desarrollarse de manera armónica, organizados estos en forma de clubes dentro de cinco ámbitos que abordaremos más adelante. Sin embargo, esta autonomía curricular plantea algunas situaciones que es importante reconsiderar porque de ellas posteriormente emanan una serie de preguntas, dudas y sin razones que estoy segura nos estamos haciendo las y los docentes respecto a la implementación, organización y puesta en marcha de dicha autonomía curricular.

En primer término el apartado de Autonomía curricular menciona que se deben tomar en consideración el hecho de que lo que antes se denominaba talleres hoy se denominarán clubes, incrementando de tres a cuatro horas y que por si fuera poco podremos “desarrollar” diversas estrategias de intervención docente que les permitan trabajar simultáneamente con alumnos de diferentes edades y grados escolares. Ambos planteamientos representan una enorme problemática no sólo pedagógica sino mayormente administrativa (pág. 616 a 617 Ámbito de la Autonomía curricular)

Otro aspecto que se menciona es la oferta curricular la cual propone en el punto dos trabajar con tres metodologías: Aprendizaje Basado en Problemas, Trabajo por proyectos y/o Estudios de caso. Que de entrada lucen inocentes, incluso tentadoras. Pero si al inicio se hablaba de que su principal ventaja era “no gastos” por qué al final de este apartado hace referencia a Asignar Recursos y lo define como un componente donde las comunidades escolares cuenten como apoyo, recursos y acompañamiento, progresivamente para desarrollar las acciones planteadas. En el párrafo final hace una acotación que cito textual: En este sentido las escuelas, como las de tiempo completo, que reciben recursos directos y con jornada diaria más larga que la de las escuelas regulares, podrán utilizar dichos recursos para el buen funcionamiento de la oferta curricular de este tercer componente (pág. 620). Situación que a todas luces pone de manifiesto no solo el interés principal de que los particulares entren con sus recursos ofreciendo parabienes en este paraíso de la autonomía, sino el ya viejo interés de la SEP por implementar las escuelas de tiempo completo, donde el colectivo docente trabaja más y gana lo mismo (el cual hasta el momento parece no funcionar). Además algo que debe ser una señal de alarma es que los clubes propuestos por el colectivo, deben pasar por la anuencia de un Comité Técnico de Autonomía Curricular compuesto por dos organizaciones de la Sociedad Civil y dos organización de la iniciativa privada. (Según documentos circulados en la Fase cero) puerta abierta a la intervención de particulares.

Uno de los aspectos de mayor complejidad en la implementación es al que denominan ámbitos, los cuáles según el documento rector se estructuran en cinco:

1. Ampliar la formación académica
2. Potenciar el desarrollo personal y social
3. Nuevos contenidos relevantes
4. Conocimientos regionales
5. Proyectos de impacto social

Cada uno de estos cinco ámbitos maneja una lista ilustrativa inicial de posibles alternativas a elegir por los colectivos escolares para sustituir los talleres e insertarse en la modalidad de clubes. De manera sucesiva el documento va describiendo cada uno de los ámbitos y sus posibles listas ilustrativas del menú de opciones a elegir.

Es importante acotar que únicamente en el ámbito 1 correspondiente a la formación académica, se encuentran dos notas aclaratorias, resalta la nota 263 que hace referencia a que si un estudiante decide utilizar la opción de “Nivelación académica” perteneciente al ámbito uno, deberá estar integrado por alumnos de los tres grados, pero además acota que los alumnos que participen especialmente en estos grupos pueden acceder “por lo menos” a otro espacio curricular de la oferta de autonomía curricular. Aunque parecen palabras sencillas en lectura, en la práctica implica una gran complejidad, pues ese término de “por lo menos” genera incertidumbre sobre la manera en cómo se llevará a cabo la aplicación (pág. 621), ¿Acaso los estudiantes pueden estar rotando de clubes en el año? ¿Pueden elegir más de una opción? Dichas dudas por supuesto no se aclaran en el incipiente apartado que contiene la explicación de la autonomía y que hasta el momento no tienen resuelto las autoridades locales, estales y nacionales y si acaso ya lo resolvieron no lo han dado a conocer a las y los docentes que somos los que llevaremos la carga real de la implementación de la nueva añadidura de su Moderno Prometeo, y lo único que nos queda es esperar los ansiados lineamientos que la SEP publique para que expliquen este componente de Autonomía curricular.
De lo anterior se desprenden también otros cuestionamientos:

  • ¿Qué mecanismos se establecen para elegir los posibles clubes a impartir?
  • ¿Cuáles son los instrumentos adecuados para hacer la selección de los estudiantes que forman parte de los clubes?
  • ¿Cuánto tiempo tarda dicha selección y no importa que con esa selección se violente la normalidad mínima al aplicar instrumentos para asignación?
  • ¿Se pone énfasis en una selección darwiniana disfrazada de igualdad de oportunidades?  
  • Si los clubes supuestamente  privilegian lo que los estudiantes desean ¿Lo que los y las docentes saben hacer no es válido?
  • ¿ Tendrán las y los docentes  que estar complaciendo deseos juveniles y acaso esos deseos son compatibles entre épocas generacionales con lo que los maestros pueden o saben hacer?

Continuando con nuestro Frankenstein-Prometeo, aparece también un subtítulo que no queda muy claro “El futuro de los talleres de Tecnología”, ambiguo para la enorme responsabilidad administrativa que implica, el cual hace énfasis en lo siguiente: Es importante señalar que la decisión que se tome en cada escuela, deberá garantizar los derechos laborales de los docentes de tecnología de manera plena. También se debe dar oportunidad a estos profesores de actualizarse para que puedan hacerse cargo de otros espacios curriculares, en el marco de este tercer componente.

¿Cómo podrían no ser garantizados los derechos de manera plena?

¿Hay riesgos administrativos o laborales en la implementación de este componente?

¿A qué se refiere con que los maestros de taller se pueden hacer cargo de otros espacios curriculares en el marco del tercer componente? ¿Ya pueden rotar los docentes en diversas asignaturas académicas y de adiestramiento? ¿Las claves de hora académica y hora de adiestramiento desaparecen o se vuelven iguales?

Y para cerrar con broche de oro el apartado de Autonomía Curricular, aparece el subtítulo “Escuelas de verano” considerado según el texto como una extensión de las actividades del componente de la autonomía curricular, que se calendariza en una parte del periodo vacacional.  Que según menciona es completamente voluntario. Será por ello que año con año solicitan la elección de calendario, ¿Por qué esto si les interesa que lo decidamos, incluso que lo firmemos y que esté la totalidad del personal de acuerdo? ¿Qué trasfondo laboral conlleva cada uno de los calendarios? Quizá por ello somos tentados cada año con gozar de diez días más de aparentes vacaciones y un período intocable en el mes de julio y todo el módico precio de llevar a cabo los consejos escolares  por la tarde, ampliar la jornada laboral y llevar en horarios vespertinos las actividades propias de festividades. Pero también el calendario de 195 ofrece sus seducciones, pues se toman CTE en contra turno y se pueden extender vacaciones en los periodos de diciembre o Semana Santa. Este Moderno Prometeo tiene más rayas que un tigre y no da pisada sin huarache, para ha sido ganar-ganar, para el magisterio la reforma educativa ha sido perder-perder.

Pues bien, todos los puntos anteriores, se discutieron en tan sólo una jornada laboral. Tal vez en los escritorios de Nuñolandia y los artífices del Nuevo Modelo, la autonomía curricular debe verse maravillosa y se cocinó en unos meses, pero en las escuelas de verdad, enfrentaremos un reto mayúsculo para lo cual no hay un rumbo claro.

No podemos dejar de lado por supuesto que las y los docentes estaremos sometidos a nuevas asignaturas disfrazadas de clubes, para lo cual requeriremos capacitarnos, aprender, estar a merced de las empresas de actualización que como buitres caerán sobre las escuelas para ofrecer cursos y diplomados que actualicen las y los docentes en algunos casos en desventajas económicas, contextuales, digitales y demás, para poder complacer la nueva ocurrencia de Prometeo que suena a primer mundo pero se enfrenta a la terrible precariedad del tercero.

Aunado a ello sumaremos más horas a nuestra jornada, invisibles por supuesto para ser pagadas, pues todas esas horas de capacitación, perfeccionamiento e implementación de nuevos saberes, terminarán siendo remuneradas con en el  mismo sueldo ( Un ejemplo de ello podemos encontrarlo en los y las docentes de nuevo ingreso de la Sección 42 en el Estado de Chihuahua, que han perdido las prestaciones denominadas IRP y CCR que eran aquellas que utilizamos los maestros en servicio como horas de descarga por el tiempo invertido en preparación de clase, revisión de exámenes, búsqueda de materiales, organización de eventos, festivales, concursos, etc. Y los de nuevo ingreso solo reciben la remuneración de hora dada, hora pagada).

Seguimos entonces siendo partícipes y víctimas a la vez de todo aquel instrumento que sirve para  afinar la perversa maquinaria que elimina prestaciones y preteder explotar al máximo al magisterio nacional. Sabemos que la tendencia del Estado es deshacerse de todo gasto público y trasladarlo a particulares, su estrategia ha sido muy clara los últimos años, primero desacreditan, luego los quiebran y con ello justifican el inevitable final avalado incluso por la ciudadanía. TELMEX, Ferrocarriles de México y muchos otros ejemplos más fueron entregados a particulares. ¿Qué salva a la educación mexicana de estos buitres hambrientos?, nos acercamos de manera acelerada a la privatización educativa.

Como si todo lo anterior no fuera poco, está el conflicto administrativo para hacer compatibles las horas de los que anteriormente daban tres horas de talleres y hoy se suman a impartir cuatro horas de clubes, así como de los que somos de cargas académicas y seremos removidos de ellas para insertarnos a la nueva ocurrencia “pedagógica”. Todo esto genera indudablemente zozobra ante una Ley General del Servicio Profesional Docentes que está siendo interpretada al gusto y deseo de las autoridades en turno y un sindicato entreguista. Con ellos surgen algunas interrogantes referentes al ámbito laboral:
1. ¿Tiene la nueva distribución de horas académicas y de adiestramiento una repercusión legal?
2. Una acotación hecha por autoridades locales sobre la orden de que ningún maestro por ningún motivo puede contar con alguna hora de descarga, incluso aunque por cargas horarias sea necesario (Ejemplo: mi asignatura es español y lleva una carga horaria de 5 horas, aunado a la hora de tutoría quedan en ocasiones dos horas de descarga que utilizo en la capacitación de los estudiantes y actividades de academia ante esto) utilizando por supuesto el discurso que es hacer más con lo mismo ¿Qué pasará con las horas de descarga? ¿Cómo podrán empatarlas a los nuevos horarios de clubes sin que sobre una? ¿Quitarán horas académicas para asignar horas a los clubes?
3. A los y las docentes de nuevo ingreso que tienen cargas horarias incompatibles pero que se ha recibido la orden de que hora que no tengan frente a grupo en asignación es hora no pagada, ¿Cómo harán para que queden empatados? Si tienen 18 horas y los Clubes son de cuatro ¿Perderán esas dos horas? ¿Se las pagarán como eventuales? ¿Entrarán a alguna asignatura como auxiliares?
4. Los perfiles que tanto argumentaron eran intocables y pusieron como “pero” para cambiar o asignar horas a docentes incluso que habían ganado primeros lugares en las evaluaciones propuestas por la LGSPD, ¿Ahora ya no importan? ¿Se equipara una formación  de licenciatura con un diplomado o un curso de actualización en algún rubro establecido en las listas ilustrativas? ¿Alguien les cree la idea de que esto representa un reto de aprendizaje cuando por años nos obligaron a especializarnos o éramos despedidos? ¿Los técnicos podrán ingresar con igual valor que un licenciado o siguientes grados académicos? ¿Es una manera más de saturar a los y la docentes? ¿La formación en las normales ha sido una vez más golpeada por esta reforma educativa? ¿No importa tener formación docente, solo importa saber algo de las listas ilustrativas?

Bajo un panorama nada favorecedor para el magisterio nacional y un clima electorero, se discutió someramente en un CTE que no daba para tanto, pero que sí dejó la clara eliminación de una semana más en nuestro receso escolar para la supuesta capacitación, me nacen algunas interrogantes que como maestra en activo espero puedan ser respondidas por alguien, pues ni las propias autoridades educativas tenían claro lo que se va a hacer al respecto y esperan con ansia que en estos dos meses restantes a la entrada del nuevo modelo, salga algún remedo de información que pueda poner pies y cabeza a este monstruo educativo.

Estas y más preguntas irán surgiendo a medida que este Nuevo Prometeo crezca, mientras tanto unos cuantos luchan, otros más escribimos nuestro descontento, pero el grueso del magisterio nacional, la niñez y la juventud, así como las familias mexicanas nos supeditamos a los deseos de este Moderno (viejo) Prometeo, la maquinaria neoliberal  y el capitalismo salvaje.

Publicado originalmente en Educación futura

Dilma Cecilia Martínez Muñoz

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