Usos múltiples

El timbre de las ocho

Armando Meixueiro Hernández
Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


Después de promesas y elecciones, la vida y la democracia deben seguir

Como todos los domingos, César Labastida se brinda al placer de la lectura. Se levanta temprano, pone a calentar el agua de su té, saca del refrigerador dos jugos y sirve en un vaso, combinando mango con naranja. Prepara su té remojando la bolsita en el agua ya depositada en la tasa.

Da pequeños sorbos, a una y otra bebida. Se sienta es su mullido sillón, y abre el libro En el enjambre de Byung-Chul Han. El separador de hojas le indica que su lectura quedó en el capítulo que habla sobre psicopolítica. Sobresale un párrafo que llama su atención:

“Hoy se realiza otro cambio de paradigma. El panóptico digital no es ninguna sociedad biopolítica disciplinaria, sino una sociedad psicopolítica de la transparencia. Y en el lugar del biopoder se introduce el psicopoder. La psicopolítica, con ayuda de la vigilancia digital, está en condiciones de leer pensamientos y de controlarlos. La vigilancia digital se desprende de la óptica del Big Brother, no fiable, ineficiente, perspectivista. Y es tan eficiente porque carece de perspectiva. La biopolítica no permite ninguna intervención sutil en la dimensión psíquica de los hombres. En cambio, el psicopoder está en condiciones de intervenir en los procesos psicológicos.”

Al rato encenderá el televisor. Espera ver los octavos de final, del mundial de Rusia. Sus expectativas sobre México se han desmoronado, sobre todo después de la derrota contra Suecia. Por esa razón y porque quedó exhausto de los mensajes electorales es que hoy lee lo que le gusta, antes de votar. Tiene decidido su voto desde hace tiempo y está convencido más que nunca que es lo mejor para su país. No necesariamente para él. Que sabe que mañana irá a trabajar como cualquier día. Y sabe que 130 millones de habitantes en su país deberán continuar con sus actividades habituales de sobrevivencia al amanecer del lunes 2 de julio. Está convencido de que el trabajo es una bendición.

César está preparado, como muchos de sus compatriotas (pinche palabrita, piensa), para cualquier escenario, ha vivido emocionado: alianzas, coaliciones, frentes nacionales, candidatos carismáticos, fraudes descomunales, brincos en la madrugada de las tendencias ganadoras, caídas de los sistemas de conteo, albazos nocturnos en los que todos ganaron, movimientos poselectorales, delitos electorales, “mapaches”, “ratones locos”, tarjetas con tiempo aire, festejos y caras largas, cubetas, tortas y frutsis…

Como siempre, después de dos o tres semanas de guerra electoral vuelve la calma. El profesor César le escuchó decir, alguna vez, al premio nobel José Saramago, que la democracia no acaba cuando se deposita el voto en la urna, sino que ahí empieza. Y él está totalmente de acuerdo con el escritor portugués.

Por eso César Labastida Esqueda sabe que, gane quien gane; o mejor, a quién las instituciones electorales le levanten la mano, luego de la parafernalia de las encuestas de salida, los conteos rápidos, los reportes noticioso, las cadenas informativas, sea en forma tersa y transparente el resultado de la elección o sea fraudulenta y llegue una imposición, él tendrá que seguir en su lucha democrática que dirime en las escuelas y los salones de clase, igual que siempre, después de las elecciones.

César cierra el libro. Observa en la televisión que está por iniciar el juego. Calcula que puede regresar en veinte minutos. Se levanta, pone los trastes en la cocina y corre rumbo a la casilla electoral con su credencial de elector en la mano para perderse lo menos posible de la pasión del futbol.

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

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