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LA CLASE


Oswaldo Taboada Martínez


La pobreza de la educación en México

La pobreza es un concepto complejo, que en sí mismo contiene una serie de variables, vertientes, aristas y opiniones que le llevan a ser difícil y ampliamente definido. Pero para hacerlo rápida y contundentemente he decidido apoyarme en el gran Sociólogo Francés Pierre Bourdieu, quien considera que, la miseria, la pobreza, la ignorancia, y demás problemas que dan origen a desigualdades sociales, son originadas, y a su vez, forman parte de un macrocosmos social, en el que se nace, y del cual es muy difícil, aunque no imposible (pero casi) salir. Por cruel que lo parezca, en materia de problemas como la pobreza, cabe aplicar el viejo refrán: Cuna es destino. Aquí una reflexión del autor, en referencia a lo mismo:

No tenía que esforzarme para compartir el sentimiento, inscripto en cada palabra, cada frase y sobre todo el tono de la voz, las expresiones del rostro o el cuerpo, de la evidencia de esa especie de mala pata colectiva que, como una fatalidad, afecta a todas las personas reunidas en los lugares de relegación social, donde las miserias de cada uno se ven redobladas por las nacidas de la coexistencia y la cohabitación de todos los miserables y sobre todo, tal vez, del efecto de destino que está inscripto en la pertenencia a un grupo estigmatizado. (Bourdieu, 2007, p. 68)

Desafortunadamente, la educación escolar, se encuentra inmersa en este tipo de círculo vicioso, en el que la pobreza, aunada a un cúmulo importante de desigualdades entre las que se destacan; la “brecha digital”, las instalaciones adecuadas, los recursos económicos, los espacios insalubres, el clima, y demás problemas que conforman una lista enorme y casi interminable; le afectan, y por obvias razones, también afectan a los actores más importantes de dicho proceso; los alumnos y los profesores.

Lo anterior, lo refuerzo con otra reflexión de Bourdieu, quien en su tratado sociológico “La Distinción”, muestra lo difícil que es el analizar las diferencias de clase que se originan, dependiendo de los capitales, económico, social y cultural de cada individuo, que en definitiva, le forjarán como agente social, dentro y fuera de su entorno. Aquí su idea:

…unas relaciones como las que unen el capital escolar o la edad con los ingresos, disimulan la relación que enlaza entre sí a las dos variables aparentemente independientes, determinando la edad y los ingresos con una fuerza que varía según el capital escolar y la profesión, determinada a su vez, en alguna medida, por el capital escolar al mismo tiempo que por otros factores menos visibles, como son el sexo o el capital cultural y social heredado. (Bourdieu, 2012, p. 119)

Es así que, para Bourdieu, la pobreza es parte del capital (cultural, social, simbólico y económico) heredado. Por ello, es posible entonces, hablar de pobreza económica, pobreza cultural, pobreza educativa, pobreza de valores éticos, etcétera.

Y en este caso, la pobreza (cultural y económica) reflejada en la educación, concretamente, en sus procesos de enseñanza, es lo que me motivó a escribir estas líneas, mientras observaba unas fotografías realizadas por algunas de mis alumnas de la UNAM, que cursaban la Licenciatura de Diseño Gráfico al momento que captaron las imágenes.

Lo primero que vino a mi mente fue el preguntarme ¿Cómo puede una administración gubernamental decir que nuestro país está avanzando, cuando en materia de educación pueden verse en la ciudad capital, gráficas como las siguientes?


Abordando a la educación. Mariana García Barrera

La fotografía muestra una improvisada aula, al interior de un vagón de tren abandonado al costado de una vía, donde con el paso de los años se asentó irregularmente, una población que ahora vive su cotidianidad, y es a este lugar, a donde envía a sus hijos, para que, de alguna forma, casi mágica, obtengan una “adecuada educación”, que les prepare y posibilite un mejor futuro.

La siguiente imagen titulada “Educación express”, muestra el mismo vagón del tren, al que la Secretaría de Educación Pública seguramente tiene inventariado como una “escuela digna”, que obviamente incluye unas impresionantes instalaciones deportivas…


Educación express. Mónica Pérez Sánchez

¿Y qué decir de las siguientes instalaciones de una escuela de lámina? que en los días extremadamente cálidos que actualmente se padecen en primavera y verano en la Ciudad de México y su área metropolitana, así como los muy fríos en el invierno… Un rápido vistazo a la fotografía y entonces… ¿Cómo se puede hablar de calidad educativa, de reformas, de igualdad, de mejoras, de futuro?

Otro ejemplo es el de una escuela de lámina, en donde las temperaturas al interior ascienden a los 33 grados centígrados, ¿Es la instalación adecuada para que unos niños estudien? Su proceso de aprendizaje debe ser extremadamente complejo.


El lujo de estudiar. Marlén Mariana Mateos Vigueras

El calor y el sueño se conjuntan, y generan un desinterés por parte de los alumnos, en cualquier clase que el profesor pudiese estar impartiendo. Bajo estas temperaturas un niño, lo que quiere es un vaso de agua que le refresque, y no una compleja clase de matemáticas o de historia.

La cruda realidad es que en México estamos más que cansados, agotados, exhaustos de escuchar discursos en los que se “informa lo que se realiza”… y en los que siempre falta mucho por hacer, pero que… “haiga sido como haiga sido”… o más recientemente, “lo bueno cuenta, y cuenta mucho”… las cosas se están haciendo.


La diferencia de querer seguir adelante. Marlén Mariana Mateos Vigueras

Esta realidad, fácilmente visible en cuanto a instalaciones educativas se refiere, es observable en prácticamente toda colonia, barrio, pueblo, y/o comunidad popular de nuestra ciudad, o de nuestro país.

Y es por ello que me atrevo a decir que, en materia de educación pública en México, no falta mucho por hacer… falta hacerlo todo… Cada día que pasa, la educación cae y cae y cae en un abismo, que parece no tener fondo. Hay que trabajar ya, pero no a través de documentos reformistas de escritorio, que han demostrado no servir para nada…

Pero, en fin, ese tipo de reflexiones y comentarios deberán formar parte de futuras reflexiones por parte de un servidor. Simplemente quiero concluir utilizando la muy recurrente, pero igualmente seria frase… Una imagen dice más que mil palabras.

BIBLIOGRAFÍA

Bourdieu, P. (2007) La miseria del mundo. Buenos Aires: FCE de Argentina.

Bourdieu, P. (2012) La distinción. Madrid: Santillana.

Junio 11 del 2018

Oswaldo Taboada Martínez
Doctor en Comunicación Aplicada por la Universidad Anáhuac

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