Usos múltiples

El timbre de las ocho



Editorial

Como siempre César piensa, solo y su alma, en la sala de maestros. A César le tocó la ceremonia de la Independencia. El preferiría hablar del 19 de septiembre, más que del 15 y 16 como es costumbre. Es más; le gustaría hablar de ese gran fenómeno social que ocurrió después de temblor. No de las desgracias que ocurrieron ese lamentable día hace 26 años o como ahora algunos locutores se cuelgan la medalla o son recordados cuando se quitaban el micrófono antes de salir corriendo o desde la comodidad del teléfono en el auto relataban.

Le gustaría que los alumnos de la prepa donde trabajan comprendieran el valor de tres palabras: intervención, solidaridad e independencia y el impacto, de éstas, en la gente las tres semanas posteriores al temblor en la Ciudad de México.

César piensa en el silencio posterior al sismo hace más de cinco lustros. Recuerda a sus padres: como se veían entres si, queriendo afirmar que este temblor, sí había sido distinto a todos los que juntos habían vivido. Pero también el silencio de la ciudad, que fue roto minutos después por el ulular de las ambulancias. Hace memoria de cómo esta ciudad ya no en silencio pero si en movimiento se recobró a ella misma. Como la vida se puso por delante del miedo, el hambre, la incertidumbre, el pánico de los gobernantes, la clase social, la necesidad, el trabajo, el cansancio y los bienes materiales. Salvar vidas; ayudar vidas; restablecer vidas. Intervenir en forma positiva en la vida de los demás.

César se recuerda sentado en su viejo auto una —Caribe blanca—, escuchando como los medios, por lo menos las estaciones de radio, se transformaron de su función de anunciar, pasar canciones y noticias cada hora, a documentar como la sociedad civil tomaba el mando y accionaba. Como la ayuda mutua funcionaba. Como se podía prescindir de los gobiernos, sin que se deje de trabajar —como le habían dicho Jorge y otros cuates anarquistas, echando chelas atrás de la Universidad Metropolitana—, como la solidaridad y el tequio podía operar aún en una ciudad caída y descomunal como la Ciudad de México. Cesar se dirigió a la colonia Roma y en cadenas humanas paso piedras, aguas, medicamentos y alimentos. Quiso hacer más pero los días se le pasaron entre eso y en una combi de sus primos transportando cosas para otros , solo por sentirse útil y solidario.

Piensa que el joven que inicie debería hablar de una independencia en sentido amplio: social, internacional, democrática, económica y política. Como la de esos días de hace 26 años.

En eso se asoma el Coordinador de piso y le pregunta:

—¿Va necesitar la bandera de la Independencia en la Ceremonia? ; ¿y la sotana del cura Hidalgo? ¿ o en que estaba pensando para la ceremonia?

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