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LA CLASE


Rodolfo López Arzola


Algunas reflexiones sobre educación; sus procesos y secuelas

Hablar de educación es hablar de algo sencillo, de armonía. Sin embargo, ahora hay tantos nuevos conceptos que se necesitan varias hojas para explicar que es / implica la educación. Y son tantos que finalmente ya no sabe uno “donde quedó la bolita” y más difícil con los malabarismos conceptuales que se usan ahora, muy “vistosos” con los sistemas digitales.

Educación tiene que ver con armonía de los diferentes vectores que intervienen en cada uno de las etapas de los procesos educativos / formativos de cualquier persona. El reto es como hacer para que lo físico, lo intelectual, lo espiritual, lo cultural y lo social sean elementos pertinentes / armónicos en la formación de un estudiante.

Las plantas para su crecimiento necesitan de macro y micro elementos en sus correspondientes proporciones, dependiendo de la etapa de crecimiento (para dar buenos frutos / semillas). Esto es, debe haber armonía / proporcionalidad en cada etapa. Podrán tener todos los elementos mayores, pero si les falta uno de los menores, podrán inclusive tener flor, pero no fruto.

Lo mismo es en los procesos / etapas en la formación del ser humano, para cada etapa de vida del ser humano se requiere la armonía y proporcionalidad de los vectores mencionados.

Un@ director@ de orquesta filarmónica también tiene que aplicar el principio de Armonía proporcional pertinente en cada momento que estén tocando sus integrantes.

Esta descripción de armonía se supone que se lleva en la formación de los estudiantes en las universidades, pero se dan una serie de esquemas (“basados en criterios científicos”) que ya no permiten que se de esa armonía pertinente.

Claro que para compensar dicha situación se agregan materias “de relleno” para tratar de ayudar o intentar acercarse a esa armonía, pero que por lo general en los hechos no cumplen con el objetivo de armonía pertinente, pero se justifican muy bien para los parámetros indicadores / certificaciones que existen desde hace algunas décadas, como obligatori@s para evaluar si un sistema / método / programa educativo es “eficiente”.

Otras variaciones
Dentro de los “elementos mayores y menores” que se han quitado en las universidades tenemos como ejemplo, la historia, la lógica, la filosofía, los deportes, la música, etc. Pero no solo en las universidades, también en las escuelas primarias y demás niveles – lo cual es grave – varios de esos elementos “Mayores y menores” ya no se dan.

Esto es el “que” y aparte tenemos “el cómo“ se imparten las materias / temas que se dan.

Una más…

“La realidad real es la vida misma, la gran maestra, y mucho de la realidad virtual es adentro de las (j) aulas y en lo digital… “

Un factor fuerte que ha favorecido la tendencia de lo virtual sobre lo real, es la aparición de lo digital, que ha / y sigue justificando que lo virtual es más importante que lo real.

Porque es más cómodo para la estructura educativa y para l@s profesor@s, no salir de la (j) aula, porque “el tiempo es oro” y no puede perderse saliendo a la realidad real del mundo, afuera del territorio educativo.

Por ejemplo es incongruente en las escuelas rurales el que a niñ@s / jóvenes acostumbrad@s a trabajar físicamente desde pequeñ@s en el campo los sienten durante 5 horas en una (j) aula en un pupitre (si es que hay) , sin vincularlo con su realidad circundante, riquísima en materiales físicos y culturales para enriquecer / su programa de estudios.

Pero además es igualmente incongruente que no les reconozcan l@s profesor@s todas las habilidades y conocimientos (“competencias” les dicen ahora) que estos niñ@s / jovenes han desarrollado / adquirido en sus trabajos en el campo / sus casas. Y que muchas veces superan las los conocimientos y habilidades del(a) profesor@.

Hay otros casos que ejemplifican este tema: estudiantes de arquitectura que están por terminar su carrera, sin conocer como se hace una mezcla para hacer una simple barda en el último semestre o en toda su carrera.

De ahí que por estas “estrategias” seguidas / establecidas, los porcentajes de desarmonía formativa en los estudiantes alcance niveles impensables / increíbles, pero no detectados ni por la familia ni por otros indicadores de los sistemas educativos (que no existen, por supuesto).

Uno de los efectos en los estudiantes de estas “carencias” es en sus vidas personales, que incluye su percepción / actuación de / en la realidad real. Al no tener esa armonía pertinente en todos sus procesos educativos, sus percepciones de las personas y de la sociedad real tienen un alto grado de subjetividad / ficción / irrealidad.

Esa situación los hace altamente vulnerables al tsunami de información que circula en los medios de comunicación masiva e individual (mayormente digital).

Otra variación.

Un aspecto —dentro de otros muchos— resultado también de esos fenómenos relatados renglones anteriores, es la carencia de marcos de referencia amplios para poder entender mejor lo que sucede en la compleja vida real.

En las (J) aulas se trata / intenta, que aprendan ciertas teorías / métodos / valores para que las apliquen / conozcan / actúen en la realidad pero por lo general el interés principal es que pasen un examen como el principal indicador para el(la) estudiante / para el(la) profesor(a) / para los sistemas educativos.

Esa realidad virtual del examen es el modus vivendi / justificación principal para el/la estudiante, profesor(a) y para la estructura educativa, sea primaria o universidad o sistemas educativos.

La estandarización es una política totalmente incongruente / fuera de nuestra realidad real e histórica, como país, donde hay no uno, sino cientos de Méxicos.

Al no aplicar en los sistemas / formas / métodos de enseñar lo que Edgar Morín (el filósofo francés más importante del siglo pasado y aún vive) acuño: el pensamiento complejo, se deja de desarrollar una visión amplia en l@s estudiantes de lo que es la realidad real.

Porque es más cómodo / sencillo enseñar a “ver” una hoja que un árbol o el bosque. Sobre todo, porque exige un mayor grado de pedagogía pertinente a los sistemas y profesor@s.

Y sobre todo enseñar a que todo está relacionado con todo…esto también es parte de lo que implica el pensamiento complejo.

Obvio que reconocer que no se desarrolla esta forma de pensar (compleja) en l@s estudiantes no es fácil de reconocer esa gran y grave carencia por los sistemas y profesor@s (solo l@s maestr@s lo hacen)

Como anécdota, hace unas cuatro décadas hacia yo “experimentos” sobre este tema de pensar / reflexionar de l@s estudiantes y en una escuela privada del norte con un grupo de 6º año que recién había ganado un concurso nacional, les hacía preguntas de análisis, no de memorización y l@s estudiantes no sabían que responder…se desesperaban…al final la profesora —que ya estaba por jubilarse— estaba llorando y le pregunte por qué y me dice “y pensar que en toda mi vida de profesora no les enseñe a pensar, a reflexionar a mis estudiantes”.

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Aclaración necesaria: **Alumn@: A: sin, Luminis: luz. Una concepción Medieval. Ya no debería usarse. **Profesor(a), es el puesto, Maestr@, es el que enseña a pensar / reflexionar al(a) estudiante.

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Generar “marcos de referencia” en l@s estudiantes es de suma importancia, es una estrategia central sobre todo para entender mejor estos procesos de globalización. Para que l@s estudiantes (futur@s ciudadan@s) tengan más elementos objetivos del porque está pasando lo que está pasando en este mundo globalizado. De esa manera tendrán elementos básicos para impulsar acciones para generar / recuperar la armonía que como planeta necesitamos.

Y hablando del planeta es de suma importancia que l@s estudiantes entiendan todo lo que se refiera a la forma como la naturaleza (dentro de ella nuestro cuerpo) ha sobrevivido y sigue haciéndolo en forma armónica y pertinente pero para eso es más que necesario se les acompañe a ese proceso muy pertinentemente.

Porque armonía en nuestro planeta implica —entre otras cosas— necesariamente (como seres humanos) tener territorios donde las personas tengan identidad territorial y estructural como lo hace cada familia desde siempre: mi casa, nuestra casa “*mi* Papa, mi Mama, mis hermanos” y en ese espacio territorial hay una planeación de vida a corto, medio y largo plazo – pero también en lo general – por esas estructuras. Cualquier invasión en ese ” territorio” es de inmediato repelida / rechazada de muchas maneras_.

En este tiempo (siglo XXI) donde la mayor concentración está en el mundo urbano las personas que ocupan ese territorio deberán tener esas identidades mínimas mencionadas. Llámense municipio, colonias, barrios, etc. Pero igual en el mundo rural (casualmente en algunos lugares de México se dan / existen estos* fenómenos de identidad* desde hace siglos).

Obvio que las políticas públicas en las últimas décadas han sido lo contrario: que no se fortalezcan estas identidades mencionadas.

Estos conceptos / esquemas y otros similares y relacionados / analizados en este escrito deberían implementarse en formas diferentes / pertinente en todos los sistemas educativos, desde kínder hasta doctorado. Esto es si queremos tener ciudadan@s que les motive y entiendan él porque es importante su esfuerzo para tener un planeta más armónico.

Ciertas tendencias….

La exigencia de la “eficiencia” en cualquier estructura en las últimas décadas ha llevado a el diseño / acuñación de un mundo impresionante de “indicadores” en todos los espacios de trabajo y los sistemas educativos no podían quedar exentos de esta tendencia. Y en eso las evaluaciones para certificar pasaron a ser el centro y justificación de toda actividad educativa / empresarial.

En esas circunstancias se han generado innumerables formas de evaluar lo que hacen las escuelas / facultades / universidades / profesores / estudiantes / las organizaciones sociales / fundaciones, etc. y en función de eso se les otorgara o no una “certificación”.

Sin ese documento las instancias referidas y otras no tienen “vida institucional”, como sucedía en los primeros años de la invasión española en américa latina: si los indígenas no tenían acta de nacimiento no eran considerados seres humanos, primero, menos ciudadan@s.

En ese esquema de evaluar / certificar en base a indicadores la pregunta automática es: como cuantifican lo no cuantificable. Dentro de lo cual entran temas fundamentales en la formación del(a) estudiante.

Claro que hay ya formas / procedimientos / esquemas que intentan / justifican el diseño de ciertos indicadores para evaluar lo no cuantificable…que son “aceptados” pero no miden realmente lo que pretenden y que en el fondo es muy importante en la formación de l@s futur@s ciudadan@s.

Rodolfo López Arzola

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