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Usos múltiples

Mentes peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Armando Meixueiro Hernández


Marea Humana o la diáspora contemporánea de la especie

Con cierta frecuencia el cine y en particular los documentales hacen su trabajo para transparentar lo real; para hacerlo próximo e inteligible a un gran público. Lo anterior, suponemos, es porque la realidad, aunque seductora, también a veces, de tan cotidiana se nos vuelve invisible y escurridiza o pensamos que así es —sin remedio— y no vale la pena ahondar más en los asuntos que la componen.

Lo anterior viene a cuenta porque en las tres últimas décadas nuestra generación, hemos sido testigos —como habitantes humanos de este planeta— de cómo la especie humana volvió al nomadismo o por lo menos una considerable parte de la población comenzó a vivir una pesadilla errante. A ser desterrada de su país y obligada a buscar la vida cruzando las fronteras, los mares ríos, bosques, montañas y desiertos, a la buena de dios. Abandonada a su suerte.

En los últimos tiempos, uno de los movimientos migratorios más grandes de la humanidad sin precedente en la historia, es, como todos sabemos, el de américa latina (ya no solo la población mexicana) hacia los Estados Unidos de Norteamérica. El gran disparador de este flujo poblacional es la pobreza y la violencia que han provocado las medidas macroeconómicas que han imposibilitado el desarrollo de la región. Una estimación baja asegura que más de 12 millones de mexicanos (casi el 10% de la población) viven en el país del norte y que desde ahí mandan las remesas que son ya la principal entrada de divisas del país. Caso único en el mundo y de una complejidad avasallante.

El cine ha documentado este fenómeno desde hace mucho tiempo. Así tenemos ejemplos de obras de distintos géneros desde mediados de siglo veinte hasta la actualidad como: Espaldas Mojadas (Galindo, A.1955), Sede de mal (Welles, O. 1958) El Rey del Tomate (Delgado, M: 1964) Deportados (Martínez, A: 1975), La Ilegal (Ripstein, A: 1980), El norte (Nava, G: 1980), Babel (González, A: 2006),

La frontera infinita (Sepúlveda J M: 2007). Siete soles (Ultreras, P: 2008), Norteado (Pérezcano R: 2010) La vida precoz y breve de Sabina Rivas (Mandoki L: 2012), La Jaula de oro (Quemada-Diez, D: 2013) ¿Quién es Dayani Cristal? (Silver, M: 2013), Desierto ( Cuarón J: 2015), etc. La mayoría de estas cintas retratan tragedias de incomprensión, la persecución y la dificultad en la relación entre los que buscan trabajo y las reacciones de personas del país al que llegan.

Del mismo modo, hay una considerable cantidad de películas que han documentado movimientos migratorios internos en Europa: Luces distantes (Schmid H-C: 2003) o Pelle EL conquistador (August B: 1987) o de otros países a Europa como Las cartas de Alou (Armendáriz, M: 1990), o Biutiful (González, A: 2010) Mediterránea ( Carpignano: 2015) solo por referir algunos ejemplos.

Sin embargo, no existía un obra documental que diera cuenta del fenómeno reciente de la migración masiva de gran cantidad de población de África, Medio Oriente y Asía a Europa tratando el fenómeno integralmente. Como un todo , no como casos aislados. Ese hueco es el que pretende llenar el documental Marea Humana (Weiwei.A, EUA: 2017) que ilustra el caso de más 65 millones de refugiados que han sido desplazados de sus territorios de origen casi siempre por acciones de violencia como las guerras o el despojo de sus territorios.

La cinta comienza con una punto perdido en la el mar mediterráneo, que al acercarse notamos que es una barcaza llena de personas con chalecos rojos que son recibidos en la playa y cobijados con una especie de papel aluminio tratando de evitar que se enfermen o mueran. Seres humanos desesperados y desesperanzados.

Pero no solo son seguidos en su llegada a la playa. Se acompaña a estos miles de refugiados por el desierto, en los campos de refugiados en África, en territorios de guerra, o en una bodega en Berlín, se les entrevista en sus trayectos de recorrido interno por diferentes países hasta que chocan con bardas, cercas o alambrabas. El director —siempre implicado en el film— nos trata de compartir la vulnerabilidad de estos seres humanos, de todos los sexos y edades, carentes de cualquier derecho humano. Los pocos objetos se concretan a ropa, una back pack, alguna cobija

Ilustrada con una magnífica fotografía a veces a aérea y otras a ras del suelo, la producción utiliza diferentes estrategias como poemas, citas, datos, entrevistas y definiciones que permiten entender los diferentes contextos sociales, del tsunami poblacional que se volvió incontenible en el viejo continente. Vemos repoblamientos y entendemos los despoblamientos, ante por ejemplo, ruinas de ciudades abandonadas o las fotos familiares que se quedaron pegadas en la casa destrozada.

Marea Humana es también un road movie.y un rompecabezas sobre la migración y los refugiados actuales en Europa. El recorrido es muy extenso: Kenia, Iraq, Jordania, Turquía, Gaza, Grecia, Francia, Alemania un total de 23 países. Las imágenes de gente con cobijas, uniformados de blanco, o con persistentes bolsas de plástico que guardan restos de alimentos para un futuro incierto y próximo o las casas de campañas que no resiste una perenne lluvia. Vemos bellos paisajes atravesados por estas filas de humanos a la deriva huyendo de una limpieza étnica o una guerra que no entienden.

Marea Humana es una película intensa con un enérgico rostro humano multiplicado hasta el infinito, hasta la des-humanización, en el que vemos un mapa del mundo actual: peregrinos sin nación, armas, porterías maltrechas y gente de muchas religiones, credos y culturas en igualdad de afectación. Con otro objeto ya inevitable en esta fuga: los celulares y sus múltiples usos. Policías y gases lacrimógenos. Basura y carencias. Muchas alambradas, humo y rostros de niños que sobreviven, siempre riendo, como olvidando su frágil condición.

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Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

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