Discurso_
LA CLASE

Educación Ambiental

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán

Palabras leídas en la Inauguración del VI Coloquio Nacional de Estudiantes y egresados de Programas Académicos de Educación Ambiental, el 234 de mayo del 2018, en el Centro de Interpretación Ecológica de Tamaulipas.

Entre el Cielo y el suelo; la pertinencia del sexto Coloquio de Programas Académicos de Educación Ambiental

El objetivo principal de la educación en las escuelas debe ser la creación de hombres y mujeres capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente repetir lo que otras generaciones han hecho; hombres y mujeres que son creativos, inventivos y descubridores, que pueden ser críticos y verificar y no aceptar, todo lo que se les ofrece.

Jean Piaget

Estimadas Autoridades políticas, educativas de las instituciones convocantes, nacionales, estatales y municipales y cívicas que nos acompañan.

Muy querido Presidente Municipal de Gómez Farías Tamaulipas, Ing. Humberto Alanis, gracias por su hospitalidad, Mtro. Gonzalo de los Reyes, Director de Formación del Estado de Tamaulipas; Mtro. Felipe Ramos de León, director de la Escuela Secundaria Verde, que ayer nos albergó.

Representantes de las Instituciones convocantes: Universidad Pedagógica Nacional, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Universidad de Guadalajara de otras aquí representadas como la Universidad Iberoamericana, , la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, la Escuela Normal Superior de México, el Tecnológico de Cocula, Jalisco, etc. Asistentes de más de 10 estados de la república mexicana, sean ustedes bienvenidos

Muy queridos educadoras y educadores ambientales, de reciente acceso, en desarrollo o formación, consolidados o ya internacionales que nos acompañan.

Gracias a todos por estar aquí intentado hacer cosas nuevas y persistiendo en otras, en particular, gracias a la sede Reynosa de la Universidad Pedagógica Nacional, por solicitar la sede y organizar detallada y pulcramente este evento que cumple su primera década de vida. De hecho once años.

Gracias Lucy y gracias Yadira por los cientos de comunicados que respondieron siempre en forma eficiente; siempre respetuosa, para lograr esta suma de esfuerzos y estar aquí. Gracias por las alegrías y también por las angustias.

Como es de su conocimiento el Coloquio Nacional de Educación ambiental, en esta búsqueda itinerante de caminos creativos, inventivos y descubridores, ha recorrido ya varios delos Estados de la República Mexicana, se volvió andariego en la misma medida de la Educación Ambienta fue creando o consolidando procesos formativos en el país. Así, permítanme el recuerdo, ha estado en Ciudad de México (1997 y 2014), Tabasco (2010), Sinaloa (2012), Jalisco (20116) y ahora estamos en Tamaulipas; cuna de insignes educadores y educadoras que le han dado sentido a educación de esta patria.

La Dra. Lucy, directora de esta UPN Reynosa, fue la gran impulsora para que en el bellísimo Estado de Tamaulipas fuera el lugar de realización del VI Coloquio Nacional de Estudiantes y Egresados de Programas Académicos de Educación Ambiental , también fue la que propuso que por primera vez se realizará en una Área Natural Protegida. Grandiosa idea.

También —como ustedes saben— las Áreas Naturales Protegidas, según la definición de la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, son zonas del territorio nacional y aquéllas sobre las que la nación ejerce su soberanía y jurisdicción, en donde los ambientes originales no han sido significativamente alterados por la actividad del ser humano o que requieren ser preservadas y restauradas y están sujetas al régimen previsto.

Esta misma ley establece distintos tipos de áreas como lo son:

Reservas de la biosfera; Parques nacionales; Monumentos naturales; las Áreas de protección de recursos naturales; Áreas de protección de flora y fauna; los Santuarios; los Parques y Reservas Estatales, así como las demás categorías que establezcan las legislaciones locales; Zonas de conservación ecológica municipales, así como las categorías que establezcan las legislaciones locales; y las Áreas destinadas voluntariamente a la conservación.

El ambiente no reconoce fronteras, por lo que hay organismos internacionales como la UNESCO que consideran estas reservas como altamente relevantes y prioritarias en términos de conservación, investigación y desarrollo estas zonas por eso les asigna el termino de Reservas de la biosfera, que nuestro derecho ambiental ha recuperado. Que placer estar en esta tierra, tan cerca del Cielo y en este Centro de Interpretación Ecológica, que es como una nave espacial didáctica aterrizada en la orilla de un mar de vegetación verde que reposa debajo de las nubes.

En tal sentido las reservas de biosfera son zonas compuestas por ecosistemas terrestres, marinos y costeros, reconocidas por el Programa sobre el Hombre y la Biosfera de la UNESCO (que funciona desde 1971). En cada una de ellas se fomentan soluciones para conciliar la conservación de la biodiversidad con su uso sostenible, el desarrollo económico, la investigación y la educación.

Sólo con esta figura que alcanza el estatus de patrimonio de la humanidad, en México hay 42 reservas de la biosfera a nivel federal administradas por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas que representan 12’652,787 hectáreas y  que son aproximadamente un 6,44 % del territorio nacional. El Cielo es una de las últimas aceptadas en esta selección.

La reserva de la biosfera El Cielo, en donde nos encontramos, es una maravilla natural, única en el planeta, abarca 144 mil hectáreas en que existen cuatro diferentes ecosistemas, a saber:

  • Selva tropical, la más al norte del continente americano.
  • Bosque mesófilo o de montaña.
  • Bosque de pino y encino.
  • Matorral xerófilo o desértico.

Estamos en un lugar que no tiene parecido en el planeta y de indescriptible belleza. Un cacho de este cielo terrenal lo disfrutaremos el próximo viernes en una sumersión rápida, profunda y ciertamente agitada. Entraremos a la puerta de la Sierra madre oriental.

El VI Coloquio Nacional de estudiantes y egresados de Programas Académicos de Educación Ambiental tiene como lema la Educación Ambiental como contenido inevitable en el diseño en el curriculum y las prácticas educativo-ambientales del siglo XXI

¿Por qué lleva este lema? Por qué en nuestro país hace menos de dos años se presentó el llamado Nuevo Modelo Educativo por parte de la Secretaría de Educación Pública, con cinco grandes ejes de trabajo, que son sin duda importantes y de incuestionable valor, pero que al carecer de la dimensión ambiental son por lo menos incompletos.

Los ejes son: 1) La Escuela al Centro; 2) el planteamiento curricular; 3) formación y desarrollo profesional docente; 4) inclusión y equidad; y 5) la gobernanza del sistema educativo.

Todos ellos deberían, pero no tienen, este ingrediente de la educación ambiental que tiene como consigna ser un proceso a lo largo y ancho de la vida de los seres humanos, para comprender, contener y ayudar revertir los síntomas de una crisis ambiental, por lo que problematización del estilo de desarrollo para, por ejemplo, sobrevivencia de las especies vivas, particularmente la humana, en los años y décadas por venir. En tal sentido es una educación que debe vivir y convivir en todos los contextos educativos, porque como dijera Aute, nos va la vida en ello. Eso es lo que está en juego en este tipo de educación.

Nadie puede negar qué la escuela debe estar en el centro de la educación, pero no en lo abstracto; la escuela y los colectivos escolares desarrollan prácticas educativas dentro de un contexto natural, social, cultural, económico e histórico determinado. Tienen además un desarrollo propio: una escuela suele ser muy distinta a otra, estando las dos en la misma localidad a metros de distancia.

La escuela no es un espacio ideal, sino un lugar de concreción de posibilidades, construyéndose permanentemente, un espacio educativo comunitario en el que se pueden detonar sueños, esperanzas y sin duda aprendizajes; es un espacio repleto de aprendizajes mutuos. Es un espacio también para el desarrollo y sobrevivencia de la educación ambiental.

La educación ambiental debe estar en el corazón, el cerebro, la estructura ósea, la sangre y los órganos del currículo de las escuelas en, por ejemplo, sus contenidos de preescolar a posgrado, puede ser un gran articulador de saberes verticales, pero también horizontales, con la educación que sucede en la familia, los centros culturales, los medios y las redes sociales. La educación ambiental puede ser el gran puente entre los diferentes ámbitos educativos.

Muy concretamente, en lo concretito, —como se decía en el movimiento del 68— lo que nos articula aquí y ahora es la formación de educadores ambientales y en eso no podemos dar marcha atrás, que feliz coincidencia que los programas académicos aquí reunidos estamos convocando en este momento para seguir formando nuevas generaciones. Cada vez estamos más comprometidos y más diferenciados en nuestros proceso de reclutamiento, de procesos formativos, de investigación e incluso de articulación e intercambio entre nosotros mismos.

Que lo sepan los próximos funcionarios de educación del color o alianza que sea: no nos vamos a detener: vamos a insistir en que esta educación ambiental ya tiene una larga raíz, tronco y florece y se fortalece en espacios como este coloquio. Si creemos en esta nueva relación de los gobiernos con la sociedad civil, y más vale que ellos se la tomen en serio.

La educación ambiental habló hace mucho tiempo, practico e investigo desde de ingredientes educativos como la transvesalidad, las competencias, la planeación estratégica y la prospectiva; los aprendizajes esperados y desesperados; la construcción de futuro educativos; el empoderamiento; la contención de la crisis ambiental y de cambio climático, la transformación en el uso de las energías fósiles, las políticas públicas: habló investigo y practicó —y que le pregunten a Armando, si no, con dos palabras claves la resistencia y la esperanza, como sustantivos imprescindibles en nuestro campo. La educación ambiental nos enseñó a dudar y a investigar, a no aceptar todo lo que nos dicen por ejemplo los medios de comunicación. Nos enseñó a verificar y a proponer. Nos enseñó a ser valientes y no subordinados.

La educación ambiental jamás fue punitiva o descalificadora para formar a sus hombres y mujeres nuevas que ya empiezan a tener presencia en todo el país en forma orgánica y decidida.

Quiero agradecer, por tanto, la presencia de todos ustedes, todos han hecho un esfuerzo por estar en este Centro de Interpretación Ecológica. En particular de nuestros homenajeados. El Mtro. José Guadalupe Rincón Andrade y el Dr. Antonio Fernández Crispin, que reconoceremos en unas horas. De campesino a campesino, es decir, de educadores ambientales a educadores ambientales. El profe Rincón viene desde Sinaloa en carretera y va a recibir un reconocimiento maravilloso, inscribiendo su nombre con letras de oro en el puerto de Mazatlán. Fernandez Crispín, investigador nacional, viajó desde Puebla. Y además dictará una conferencia magistral en unos momentos, hechos ambos que valoramos mucho.

Agradecer los más de 70 trabajos y 10 libros que se presentarán en las seis mesas estos tres días. La presencia de otros invitados y de estudiantes asistentes por primera vez a un Coloquio, como nuestros nietos de la UPN Reynosa, que recibimos con profundo afecto.

También quiero agradecer las facilidades de maestros y autoridades la Secundaria que ayer nos albergó, de la Presidencia Municipal , de La UPN, por las facilidades obtenidas, de la Dirección Estatal y local de este maravilloso Centro de Interpretación Ecológica.

Pido un aplauso para todos ellos.

Antes de despedirme y prepárame para el panel que conducirá el Dr. Arias, me gustarían dos agradecimientos más para maestros y alumnos de los Programas Académicos aquí presentes y con mucho énfasis a los que han asistido ya varias veces a este evento bi-anual. Algunos de ellos por sexta vez como: Armando, Miguel Ángel, Oswaldo, Nancy, Sonia, Beatriz; otros han venido cuatro y cinco veces, en fin, no quiero cometer el agravio de no nombrar a todos.

Felicidades, bienvenidos a esta tierra fraterna y hermosa, este es su sexto Coloquio!

Educar para transformar, buenos días y muchas gracias.

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

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