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LA CLASE

Educación Ambiental

Teresita del Niño Jesús Maldonado Salazar


Sobre el Dr. Antonio Fernández Crispin

Colegas y amigos:

Ser educador ambiental implica transitar por caminos desconocidos, asumir un compromiso con la transformación de la sociedad, ser tenaz hasta la necedad, para continuar en este campo amenazado, casi exterminado por el embate de las políticas educativas del neoliberalismo.

Hoy tengo el privilegio presentar a un gran educador ambiental José Antonio Sánchez Crispín. Resumir su trayectoria científica, pedagógica y social no es una tarea sencilla, destaco algunos de sus rasgos. Realizó su carrera de biólogo en la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa de donde egresó en 1987. En 1990 ingresó como académico a la Escuela (hoy Facultad) de Biología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), en la que desde el principio enfrentó el riesgo de crear y de ejercer un trabajo autónomo. En 1994 con profesores de la BUAP impulsó un proyecto interdisciplinario de Evaluación de la Educación Ambiental a nivel primaria en Puebla. Éste fue replicado en 2004. La investigación se reportó en un libro editado por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla. También tuvo el reconocimiento de la SEP como el mejor proyecto de investigación educativa en el estado de Puebla.

Continuó sus estudios de Maestría en Investigación Educativa en la Universidad Iberoamericana, campus Puebla y que concluyó en el año 2000. Posteriormente, ingresó al Doctorado en Ciencias Biológicas, en la Universidad Autónoma de Madrid, bajo la dirección del doctor Javier Benayas, el cual terminó en 2002. El tema de investigación tanto la tesis de maestría como de la de doctorado versaron sobre las representaciones sociales de la educación ambiental en maestros de primaria de Puebla.

La educación requiere de esfuerzos articulados y con dirección, es por eso que José Antonio al regreso del doctorado trascendió de los proyectos educativos para favorecer la formulación de políticas públicas, participó en la elaboración del Plan Estatal de Educación Ambiental y en el capítulo de Educación Ambiental del libro sobre el Estado de la Biodiversidad (Puebla).

Hoy lo reconocemos por los años dedicados al estudio cotidiano; por su ejemplo como educador, formador de generaciones e investigador. Ha dirigido varias tesis de licenciatura y maestría y ha participado en el comité tutorial de doctorado en temas como Evaluación de la educación ambiental en preescolar a través de dibujos, Conocimiento tradicional de flora y fauna en comunidades indígenas o equivalentes, Representaciones sociales de la problemática ambiental en estudiantes universitarios.

La trayectoria de José Antonio me recuerda las enseñanzas de Freire, quien señaló que existe una correspondencia indisoluble entre la acción y la reflexión. Ambas, en relación dialéctica, establecen la praxis del proceso transformador. La reflexión sin acción se reduce al verbalismo estéril y la acción sin reflexión es activismo. La palabra verdadera es la praxis. José Antonio, ha impulsado esta acción transformadora a través de cursos de capacitación sobre la enseñanza de las ciencias para maestros de todos los niveles educativos.

La palabra y el diálogo son elementos constitutivos del trabajo de José Antonio, afortunadamente su palabra se escucha en diversos espacios, pues ha presentado más de 100 ponencias en diversos congresos.

El conocimiento que procede de la investigación cuando va unido a un compromiso es una fuente de fuerza que se difunde y provoca procesos sociales, José Antonio ha publicado 10 artículos en revistas indexadas, tres libros, varios capítulos en libros nacionales e internacionales. Ha arbitrado varios artículos en revistas, libros y congresos a nivel nacional e internacional y proyectos nacionales de investigación para el CONACYT. Es miembro del SNI nivel 1 y en 2011 coordinó los trabajos del exitoso el II Congreso Nacional de Investigación en Educación Ambiental para la Sustentabilidad.

México perdió el rumbo —sobre todo en educación— y le urge reconstruirse, para ello necesitamos la energía de la sociedad para recuperar la esperanza y renovar la educación ambiental. Esto requiere de educadores e investigadores comprometidos como el doctor Sánchez Crispín que nos contagien su entusiasmo. Vivamos en este coloquio la esperanza y renovemos nuestro compromiso de Educar para transformar.

Teresita del Niño Jesús Maldonado Salazar
Egresada de la Maestría en Educación Ambiental de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 095

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