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Deserciones

Lo ético, lo estético y lo patético del Sistema Educativo Nacional

Alfredo Villegas Ortega


15 de mayo

Los verdaderos maestros son más que profesionales al servicio de un proyecto, un programa o una institución. No siguen rutas trazadas, ni comparten los objetivos de las castas que sólo piensan en su propio beneficio.

Los maestros genuinos van más allá del objetivo inmediato, el aprendizaje sin contexto, la palabra sin ejemplo, la acción sin compromiso social.

El maestro, ante todo, debe mostrarse como un ser humano, que acierta y falla, que rectifica sus errores, pero que ratifica su compromiso con el cambio, porque no se conforma con hacer que funcione una maquinaria, sino que aspira a una transformación social en la que se instale la justicia como plataforma para convivir, amar, luchar y recuperar parte de la dignidad que dejamos en la loca carrera por civilizarnos sin habernos humanizado primero.

Un maestro sabe que no sabe todo, que no es enciclopedia, porque su tarea no es vaciar información contenida, datos acumulados, fórmulas complejas o técnicas específicas. Su tarea está más ligada a propiciar el encuentro de significados y el cultivo de la inteligencia. Enseñar a pensar, a comprometerse. Tender los puentes entre un pasado del que se recupere la identidad, el capital cultural y la experiencia, con un futuro en el que se vislumbre otro mundo más solidario, sano y comprometido.

Ese puente es el hoy, y se afianza con la tarea conjunta, incluyente, humana. Ese puente es tan sólido como su tarea y la de muchos otros hombres y mujeres en todos los ámbitos de la vida. Con ellos es posible pensar en ese mundo que de otra forma parece inalcanzable.

Felicidades, maestras y maestros. No dejemos pasar la oportunidad de seguir sembrando. No es toda nuestra la responsabilidad por el desastre en el que el que nos encontramos, pero nuestro concurso para recomponer las cosas es tan importante y grande como la necesidad de niños y jóvenes por aprender a pensar y a recuperar la esperanza por vivir otra realidad.

Gracias maestros y maestras.

Alfredo Villegas Ortega
Maestro en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional y Académico de la Escuela Normal Superior de México.

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