Reunion_de_organizaciones_civiles
LA CLASE

Tema del mes

Laura Collin Harguindeguy
Rafael Molina


Las Organizaciones de la Sociedad Civil en México: de la invisibilidad al protagonismo

Resumen

Se propone que la sociedad civil es producto de un doble desarrollo, la construcción histórica social de un sujeto social y su reconocimiento teórico. A partir del caso de México, se intenta demostrar como la inclusión de las Organizaciones de la Sociedad Civil, como protagonistas de la gobernanza ha incidido en el cambio de las características definitorias de la sociedad civil.

Presentación: La Sociedad Civil como sujeto histórico.

Los actores y sujetos sociales aparecen como el resultado de una doble construcción: la fáctica, o correspondiente a la realidad donde aparecen como producto de procesos de transformación social o tecnológicos que posibilitan su emergencia; al mismo tiempo responden a una construcción teórica, a partir de la cual, en la medida en que se reconoce su existencia como fenómeno, tanto se puede explicar y denominar al sujeto social o al actor, como anticipar su existencia. La construcción teórica, al denominar y definir, visibiliza y permite el reconocimiento del nuevo sujeto o actor social, y en ocasiones lo anticipa, provocando su emergencia. Las condiciones de la emergencia y constitución de la Sociedad civil como esfera diferenciada del gobierno implicaron una construcción histórica-social, con desarrollos paralelos: la construcción del individuo como sujeto social con la capacidad analítica y crítica y la posibilidad de la asociación de manera autónoma. Desde la perspectiva teórica, se consideran como condiciones del surgimiento de la sociedad civil la constitución de ciudadanos, en tanto sujetos, individuos con autonomía y capacidad crítica, su capacidad de asociarse libremente, sin coacciones ni por necesidad, es decir que el prerrequisito de su existencia remite a la autonomía: autonomía económica, autonomía de criterio y autonomía organizativa. Cohen y Arato, retoman a Parsons para definir lo que consideran los principios de la sociedad civil:

[…] el primer principio, específicamente moderno de las asociaciones: la voluntariedad, que permite una entrada y salida relativamente fáciles, basada en el principio normativo de la libertad de asociación. El Segundo de esos principios es la igualdad de los miembros, que constituye un patrón de organización horizontal en vez de jerárquico. La tercera es la del procedimiento, en el sentido tanto de proporcionar reglas formales definitivas tanto para regular la discusión como para votar1.

A estos principios los consideran como la aplicación de la gran tríada moderna de libertad, igualdad y solidaridad, aplicada al modelo de la asociación. En la revisión histórica de la emergencia ciudadana, se agrega la necesidad la autonomía asegurada por la propiedad y por el mejoramiento personal garantizado por la educación. Algunos de los autores que analizan la emergencia de la sociedad Civil llegan al extremo de solo reconocer como ciudadanos a quienes teniendo un patrimonio podían abstraerse de la presiones de la necesidad. La limitación de la ciudadanía a quienes poseen patrimonio que se remonta a Grecia y Roma, no solo se fundaba en pretensiones aristocráticas de exclusión del otro, sino en el reconocimiento de que la necesidad genera dependencia, de hecho cuando en Roma se incorpora al pueblo al sistema de elecciones, también se inventa el clientelismo, la compra de votos y la corrupción.

En el caso de México y de muchos otros países latinoamericanos, donde las estructuras corporativas y autoritarias se prolongaron en el tiempo y el espacio aun después de la emergencia de los estados nación bajo la forma republicana la sociedad civil parecía no haberse desarrollado. Estados que conservaron estructuras de representación y gobierno de corte autoritario, caciquil o clientelar, y donde fue necesario generar los conceptos de transición y alternancia2, para señalar los procesos recientes de democratización, y donde el autoritarismo y el paternalismo parecían impedir el pensamiento crítico y la organización autónoma, hasta que en tiempos recientes la sociedad civil apareció como por arte de magia, y prácticamente de manera simultánea en la mayoría de los países de la región. En el caso de México, al estado emergente de la revolución se le reconoció una capacidad demiúrgica3, en la medida en que generaba sus propios interlocutores, creó a los campesinos al instaurar la reforma agraria, a la burguesía, desarrollada a la sombra del gobierno, sus negocios y financiamiento, cuando no a su intervención directa en la economía, confederó a los sindicatos y a todos los corporativizó, mientras que a quienes podían ejercer la crítica los excluyó o ignoró. Por lo tanto cuando el gobierno convocaba al dialogo o a la concertación, en realidad realizaba un soliloquio.

El contexto de la emergencia de la Sociedad Civil, en la posmodernidad

_Las Organizaciones de la Sociedad Civil, han adquirido un protagonismo inusual desde al menos hace quince años. Se las considera las protagonistas de una nueva forma de gobierno, la gobernanza, según Lecay4, se las convoca a integrar consejos consultivos en las dependencias gubernamentales, en los que supuestamente se definen las políticas públicas y los programas, se invita a sus dirigentes a incorporarse en la conducción de programas de gobierno5, sobre todo de contenido social; son incorporados con la figura de candidatos ciudadanos, en las listas de candidatos a puestos de representación popular de los partidos, que inclusive modifican sus estatutos para poder incorporar a estos actores, supuestamente no partidistas6, se convirtieron en sujeto de financiamiento público de diversos programas gubernamentales como los fondos de Coinversión Social, y se les encargan mediante sistemas de subrogación la operación de proyectos diversos. Algunos autores consideran que ante el retiro del estado en la atención del bienestar social, las Organizaciones de la Sociedad Civil, pueden cumplir una función supletoria en la atención de programas sociales. Hasta hace 20 años, ni siquiera las propias organizaciones existentes, sabían de su existencia. No, no es un error tipográfico, en 1992, cuando el Gobierno comenzó a convocar a las entonces denominadas Organizaciones no Gubernamentales (ONG´s), las unas no sabían de las otras, era un movimiento amplio, pero desarticulado, cada organización si bien no se consideraba única y ya existían algunas redes, se consideraban un movimiento minoritario, y aislado. En los primeros contactos, se encontraron cerca de 3 mil OSC. Luego se multiplicaron exponencialmente. Las ONG´s se multiplicaron como hongos.

La emergencia de las OSC

En México, emergieron del subsuelo al impulso del movimiento telúrico, en 1985. Las Organizaciones de la Sociedad Civil, algunas con años de existencia, aparecieron a la luz pública en el contexto del temblor del 857, cuando ante el pasmo gubernamental, se hizo evidente que la ayuda internacional se canalizaba a organizaciones sociales en vez del gobierno. La catástrofe y la posterior reconstrucción visibilizaron a un movimiento hasta entonces desapercibido, que brincó a la arena pública como un actor social alternativo a los tradicionales del espectro corporativo, movimientos gremiales-sindicales y políticos-partidos. Ante la ausencia de un concepto que permitiera catalogarlos o nominarlos se optó por la negativa con el término Organización no Gubernamental (ONG).

Si bien en México la aparición en la arena publica pareció emerger de las entrañas de la tierra, en realidad la moda vino del exterior. A la luz pública de los foros internacionales convocados por la ONU, particularmente La Cumbre de la Tierra, realizada en Rio de Janeiro en 1992. La Cumbre de la Tierra reunió a un total de 108 Jefes de Estado y de Gobierno, mientras que en forma paralela se celebraba en la misma ciudad el ‘Foro Global de las ONG’, al que asistieron un gran número de representantes para “explicar su propia visión del futuro estado medio ambiental y de desarrollo socio-económico del mundo”8. Unos 30 mil activistas locales y extranjeros, numerosos representantes de Organizaciones No Gubernamentales, y más de ocho mil periodistas participaron del foro paralelo, que esta vez, en vez de ser ignorado o reprimido, recibió toda la atención por parte de la ONU, hecho que se reflejó en los instrumentos emergentes de la Cumbre: la Declaración de Río, el Programa 21, la Convención sobre Biodiversidad, la Convención Marco sobre el Cambio Climático y la Convención de Lucha contra la Desertización, sobre todo de la agenta 21, a cuyo cumplimiento de comprometieron, la mayoría de los países participantes. Prácticamente, cada uno de los capítulos en los que se divide la agenda, con sus respectivas bases para la acción y actividades, incorporó la participación de la sociedad civil, como coadyuvante en el cumplimiento de los compromisos: La agenda 21, por tanto oficializó la participación de la Sociedad Civil Organizada. El escenario, es importante pues la relación establecida en Río, en un foro internacional convocado por las Naciones Unidas, establecerá como interlocutor permanente, de la Sociedad Civil Organizada a los Organismos Internacionales, fundamentalmente el PNUD (Programa de Naciones Unidas Para el Desarrollo) de la ONU. A partir de ese momento la moda se generalizó, Por una parte en la mayoría de los documentos de los organismos internacionales se empezó a hacer referencia a las ONG,s pero sobre todo y más importante por sus repercusiones al interior de los Estados Nacionales, también se comenzó a incluirlas como coparticipes casi obligados, si se quería acceder a préstamos o financiamiento de programas. En la medida en que debían figurar en el diseño de los proyectos oficiales también se convertían en sujeto de la evaluación de los proyectos; de esta manera los organismos internacionales empezaron a solicitar informes sobre el avance de las relaciones entre los gobiernos y la sociedad civil. De manera paralela el PNUD, inauguró una serie de sucesivos programas de fortalecimiento de la Sociedad Civil, por su cuenta y otros radicados en diferentes dependencias gubernamentales, sobre todo las que relacionadas con el desarrollo social, como la Secretaria de Desarrollo Social, y con el medio ambiente como Semarnap-luego T, en el caso de México9.

Esta fue la aparición pública, sin embargo según Lecay, los orígenes de esta relación pueden remontarse a 1973, cuando la Comisión trilateral promovida por Rockefeller, encargara a tres académicos: Crozier, Huntington y Watanuki, el análisis de los problemas que enfrentaban las democracias y que las hacían ingobernables En el informe, los reconocidos académicos sostenían que las demandas sociales superaban la capacidad de respuesta del estado:

Bajo esa circunstancia, buscar una mayor participación social en la vida política y una mayor responsabilidad y protagonismo estatal, en lugar de lograr mayores niveles de gobernabilidad en las democracias, agravaría sus diferencias. Por ello se encontró la solución en la reducción de la participación social y en la tecnificación de la conducción de la sociedad, confiándola a actores sociales (empresas, asociaciones y grupos de interés), los cuales resolverían los conflictos a través de la conciliación10

Es decir que, en opinión de los académicos consultados, el papel a cumplir por las asociaciones y grupos de interés_, sería el de_parachoques11. En cuanto a las empresas la situación no presentaba problemas, pues estas suelen estar federadas y confederadas por ramas y sectores de la producción y presentan una larga historia de negociación con las autoridades, el problema era definir cuales podían ser esas asociaciones y grupos de interés”. Los actores sociales asociados de aquel momento solían ser conflictivos: los sindicatos, los partidos y asociaciones políticas, justo lo que se pretendía evitar. La solución al dilema se encontró, en las Organizaciones de la Sociedad Civil.

El concepto de Sociedad Civil, presenta una larga historia, que se remonta a los griegos y romanos. En tiempos modernos fue retomado por Hegel e incorporado a la discusión teórica contemporánea12. A efectos prácticos, se le asimiló con las asociaciones no lucrativas, o tercer sector, en la acepción británica, constituido por grupos organizados en función de una tarea común. David Winder del Synergos Institute13 propone identificar a la sociedad Civil con las organizaciones sin fines de lucro y actividades de ayuda mutua hechas por ciudadanos dedicados a los asuntos que afectan y conciernen al interés común, tanto los grupos que operan en beneficio de los propios miembros como los que funcionan en beneficio de otros. La autonomía y separación con respecto al gobierno se asume como elemento constitutivo al punto que se propone denominarlo como el tercer sector, es decir un sector separado y diferenciado en la conformación del estado, que supone la existencia de 1) organizaciones estructuradas; 2) localizadas fuera del aparato formal del estado; 3) que no distribuyen lucros conseguidos entre sus directores o entre un conjunto de accionistas; 4) auto gobernadas; 5) individuos comprometidos en un significativo esfuerzo voluntario14. La cuestión era entonces encontrar esas asociaciones y esa fue la tarea a la que se avocaron, diversas instancias de la ONU, y que se concretó en proyectos como los antes mencionados. En el caso de México, las convocatorias por parte del Gobierno a integrar espacios de concertación con las ONG´s, mediante la instauración de fondos de coinversión, la convocatoria a Foros de ONG´s Estatales y Sectoriales, y la realización de proyectos de investigación específicos orientados a formular directorios. Si bien, muchas organizaciones se crearon posteriormente, atraídas por los recursos que empezaron a fluir desde del gobierno, muchas de las organizaciones no gubernamentales o de la Sociedad Civil, existían desde antes de que el gobierno o los organismos internacionales las descubrieran.

Las Organizaciones de la Sociedad Civil preexistentes

Las organizaciones emergentes en los 90 presentaban una pluralidad de formas organizativas, modalidades de acción, intereses e ideologías. En un primer momento se identificaron de cerca de 3000 organizaciones de la sociedad Civil. Las organizaciones de la sociedad civil, en México pueden apelar a diferentes modalidades, la más utilizada es la de Asociación Civil aunque también existe la posibilidad de constituirse como SC (Sociedad Civil), y las Fundaciones, en algunos estados como en el DF y Jalisco existen formas específicas como las de IAP (institución de asistencis privada). Cualquiera de estas formas comparte como signo distintivo que las diferencia de las sociedades mercantiles y determina su fin publico el estar caracterizadas y registradas como organizaciones sin fines de lucro. Para la constitución de estas “razones sociales”, se requieren ajustarse a un diseño normativo como modalidades asociativas, que implica la existencia de asociados para su registro, es decir que desde el marco jurídico se está reconociendo como características al libre asociación de personas autónomas, para un fin común, y al descartar los fines de lucro, se enfatiza sobre el fin social de la asociación y la ausencia de “necesidad” de dinero, o más bien autonomía económica personal y como grupo. Condiciones reflejadas en sus actas constitutivas donde por lo general manifiestan su independencia con respecto al gobierno, partidos e iglesias, se declaran como socios que se reúnen libremente con un fin común y que aportan recursos a la constitución de la organización.

Las fundaciones, generalmente producto de alguna donación, suelen ser financiadas y estar vinculadas a intereses empresariales, que cumplen funciones sociales caritativas o de ayuda social, que sirven tanto para “lavar conciencias”, como para ganar legitimidad15. Con similar sentido asistencial-caritativo, un buen número de organizaciones operan proyectos específicos como orfanatos, asilos y otras casas de asistencia, que también recurren al financiamiento privado, en la forma de donaciones. Mientras que la gran mayoría de las organizaciones, por lo general pequeñas, y siempre con problemas de financiamiento, se diferencian de las anteriores pues en vez de dedicarse a la asistencia social, pretenden involucrarse en acciones de desarrollo, y se conciben a sí mismas con un sentido más militante, abrazan las llamadas causas ciudadanas: que supone el compromiso con aspectos particulares de la vida social que consideran insuficiente o deficientemente abordadas desde el gobierno o el mercado. Entre estas destacan las dedicadas al apoyo a las mujeres impulsadas por feministas; las ecologistas; las avocadas a la atención de los problemas de pobreza y vulnerabilidad, incluyendo el trabajo con indígenas y las de atención a la población discapacitada, entre otras. El abordaje, puede ser desde la perspectiva educativa, el desarrollo de proyectos productivos, de mejora de la calidad de vida, como los proyectos de autosuficiencia alimenticia o de autocuidado de la salud, o la combinación de dos o más de estas orientaciones. En otros casos se trata de organizaciones para la movilización y la protesta, como las constituidas en contra de la globalización. Un sector de las OSC ha optado por la denuncia y la movilización para llamar la atención sobre esferas problemáticas de la realidad como las concernientes al respeto o las denuncias por violaciones de los derechos humanos, la depredación de recursos naturales, o se organiza procurando el consenso a favor o en contra de políticas específicas, como por ejemplo la movilización en contra del Tratado de Libre Comercio. Estas organizaciones suelen moverse en el plano del cabildeo, la esfera pública de la denuncia y el intento de influencia sobre las políticas públicas y han logrado incluir en la agenda temas no considerados como prioritarios o siquiera existentes, desde la óptica gubernamental. Entre las causa ciudadanas que han alcanzado notoriedad e inclusive logrado espacios públicos se pueden mencionar a los movimientos feminista, ecologista y de la población con discapacidad.

En cuanto a su origen, muchas de estas organizaciones fueron producto de algún tipo de ruptura o desprendimiento con respecto a organizaciones promovidas por la iglesia16, de movimientos como el feminista, o después de haber participado en partidos políticos, o proyectos de gobierno. En la mayoría de los casos al cambiar la orientación ideológica o política de las cúpulas, y por tanto al tomar otro cariz la relación con los beneficiarios, algunos activistas optan por separase pero manteniendo el vinculo con las comunidades con quienes continúan trabajando, como asesores o de manera informal y posteriormente asumen su constitución formal. En otros casos fueron las instituciones las que excluyen a miembros no dóciles, o concluyen el proyecto. Atendiendo a este origen, el concepto por la negativa puede agregar al de no gubernamentales, no clericales o no partidarias. Cabe reconocer, que si bien en algún momento se desligaron de la tutela clerical, o de partidos, en muchos casos las vinculaciones persisten pudiéndose realizar un análisis de redes y su vinculación con algún tipo de poder institucional. En una primer clasificación a partir de las practicas de las ONG se pueden identificar tres discursos ideológicos políticos, el liberal filantrópico, el desarrollista, y el autosuficiente utópico, o alternativo.

Si bien las Organizaciones no Gubernamentales, preexistían con participación pública en acciones asistenciales y de desarrollo social, con presencia creciente desde principios de siglo, un desarrollo exponencial a partir de los años setentas y visibles a la luz pública a partir del terremoto de 1985, prácticamente habían sido ignoradas por el Gobierno17. La inexistencia de relaciones entre el gobierno y la Sociedad Civil encuentra su justificación en la política de Estado surgida de la Revolución Mexicana, que al adoptar un modelo corporativista, prefirió crear sus propios interlocutores sociales, una política paternalista y un fuerte intervencionismo estatal en la vida pública. Por otra parte la ruptura de relaciones con la iglesia como resultado de la guerra cristera, mantuvo un clima de tensión entre el gobierno y las organizaciones con vínculos con la iglesia entre las que se inscribieron mayoritariamente las OSC.

Desde la perspectiva de la historia local la relación OSC Gobierno se facilitó e inició vinculada al proceso de modernización del Estado, que supuso una transformación radical del pacto corporativo mantenido desde el fin de la revolución, con la llamada nueva reforma y el ajuste estructural que requería de la consolidación de una nueva correlación de fuerzas sociales, la búsqueda de nuevos actores con los cuales construir una nueva hegemonía. En este caso manifiesta y declaradamente el cambio de los actores corporativos por “ciudadanos”, que implicaba la incorporación de la llamada sociedad civil. El  proceso modernizador habría de enfrentar otro de los obstáculos que enrarecían el dialogo, al descalificar al jacobinismo vigente desde el triunfo de la revolución, modificar la constitución y visibilizar las relaciones del Estado con las iglesias. Con la llegada del PAN (Partido de Acción Nacional) cuyas simpatías católicas nunca pretendieron disimular, ni tampoco su aversión al corporativismo y con una base social predominantemente urbana y ciudadana, las relaciones con la llamada sociedad civil, no solo siguieron adelante en la apertura de canales de interlocución; mas aun al ofrecer posiciones gubernamentales, a destacados directivos de organizaciones sociales, se volvieron amorosas por no decir promiscuas y a decir de uno de los más connotados impulsores de la Organización Social Ciudadana, Luis Lopezllera18, han redundado en el descabezamiento de la Sociedad Civil Organizada.

Gobernaza y OSC

El análisis y la discusión en torno a la Sociedad Civil y su participación en el desarrollo, adquiere mayor relevancia cuando se reconoce el papel que le asigna el modelo de Gobernanza, impulsado por los teóricos del neoliberalismo. Lecay propone que la gobernanza funciona como un instrumento con un objetivo concreto transformar al poder político, presentando al mercado como una instancia de regulación económica y social y con un papel determinante de actores no estatales en la toma de decisiones, en especial los actores sociales, la generación de redes y con multiplicidad de instancias, privilegiando pautas de coordinación interactiva y de autoorganización, a las que califica como una manera virtual de democracia, en la que se finge el consenso y la contribución social para que las decisiones sigan concentrándose en unos pocos actores19, por su parte Monedero20 le atribuye un objetivo definido y oscuro: debilitar a las instituciones con el fin de fortalecer el poder de los intereses privados. La propuesta de la gobernanza como nuevo modelo se ha concretado en la constitución de Consejos Consultivos, en la mayoría de las dependencias y programas de Gobierno, y foros de consulta, organizados generalmente por candidatos, o las cámaras. Entre otros se pueden mencionar los Consejos Consultivos de: Desarrollo Sustentable, Educación, Salud, para el Desarrollo Social, de Políticas de Población, de Transporte, los Consejos Consultivos Estatales, y en algunos casos municipales. Inclusive Nafinsa, tiene su propio Consejo Consultivo integrado por Empresarios. Con excepción de este último, la mayoría de las dependencias y que han integrado un Consejo Consultivo, corresponden con las áreas de interés de las Causas Ciudadanas. En cuanto a los participantes en el caso de Semarnat, donde la influencia del PNUD continúa, se evidencia la permanencia de la idea de Sociedad Civil, pues considera como posibles consejeros: “Grupos conformados por organizaciones sociales, no gubernamentales, con perspectiva de género, de jóvenes, de pueblos indios, asociaciones empresariales y de profesionistas, instituciones de educación superior e investigación y del Congreso de la Unión”21. Por el contrario en el caso de Sedesol, resalta el carácter individual y por designación de los Consejeros: “Quince consejeros, invitados por el Titular de la Secretaría de Desarrollo Social, que deberán ser ciudadanos mexicanos de reconocido prestigio en los sectores privado y social, así como de los ámbitos académico, profesional, científico y cultural vinculados con el desarrollo social”22. Ya como miembros de causas ciudadanas como en el caso de Semarnat, o como ciudadanos de reconocido prestigio en su ámbito, la pregunta es quien define la representación. Al respecto López llera opina que:

Es evidente que no se cuenta con una sola instancia de la sociedad civil con suficiente reconocimiento y que pueda influir en las políticas sociales tanto públicas como privadas. Nuestra postura es que la sociedad civil no se representa sino se presenta, no solicita reconocimiento sino reconoce. No maneja discursos ni promesas como los políticos sino se pone a prueba en la acción y los resultados23.

Ante la falta de formas de autoselección, el Gobierno ha optado por incorporar a las organizaciones más potables, mas grandes, más poderosas, con mayor capacidad de cabildeo: “Las instancias que procuran alguna presencia pública son aquellas derivadas de círculos pudientes (p.ej. Cemefi). Otras mencionables son aquellas que cuentan con respaldos internacionales inequívocos (p.ej. Greenpeace), sugiere el mismo autor pero agrega que quienes comienzan concertando con el gobierno terminan trabajando para él:

Es de señalar que parecería que quienes se han destacado por representar a la sociedad civil ante el gobierno resultan trabajando luego para el gobierno. Se podría citar una larga lista de personalidades que hoy trabajan para el persistente Ogro Filantrópico así bautizado por Octavio Paz24.

La reiterada queja, formulada por López-llera en cuanto a descabezamiento de la Sociedad Civil por su ingreso a las instancias de supuesta coordinación, se agregan las de representatividad de los convocados, en muchos casos las organizaciones afines al mercado, pero sobre todo vale preguntar ¿cuál puede ser la capacidad de incidencia de tales instancias? En el caso de Sedesol la referencia es tan vaga que resulta prácticamente imposible definir que puede o no puede proponer o decidir un consejero:

Que la Ley General de Desarrollo Social establece el Consejo Consultivo de Desarrollo Social, como el órgano consultivo de la Secretaría de Desarrollo Social, de participación ciudadana y conformación plural… y Que conforme a la Ley General de Desarrollo Social, el Consejo Consultivo de Desarrollo Social tiene entre otras funciones, emitir opiniones, propuestas, recomendaciones, estudios y promociones tendientes a apoyar a la Secretaría de Desarrollo Social sobre la aplicación y orientación de la Política Nacional de Desarrollo Social25.

Como su nombre lo indica los Consejos Consultivos, al ser precisamente “consultivos” no tienen lo que se denomina efecto vinculante, pueden proponer, sugerir, pero nada garantiza que sus ideas, propuestas o sugerencias tengan algún efecto práctico. Lecay considera que la presencia de esta instituciones sociales, participado en la gestión de gobierno, en realidad, puede generar la agudización de las desigualdades existentes, asimismo señala la inoperancia de tales esquemas si no existe una sociedad civil fuerte y organizada, tanto como una población educada y capacitada. A los señalamientos de la autora se puede agregar que la agudización de las desigualdades puede devenir de la generación de nuevas elites, integradas por los dirigentes de las organizaciones más posicionadas, o con mayor capacidad de cabildeo. Algunos de los cuales, por su nuevo protagonismo, se alejaran de la sociedad, ya por no disponer de tiempo suficiente, como por no querer ofender al nuevo empleador —eso si no demasiado, pues para conservar el puesto en el consejo, deberán demostrar que tienen “bases sociales”—. De la existencia de conflictos en el seno de los consejos, baste como ejemplo el suscitado en Inmujeres. En la entrevista realizada por Hypatia Velasco Ramírez las consejeras renunciantes afirmaron que existe una crisis de los Consejos Consultivos a nivel nacional, toda vez que “los diversos gobiernos han pretendido conformar consejos que se acomoden a las necesidades de quien preside el Gobierno o Instituto en turno, cancelando de ese modo la pluralidad y la diversidad de la participación ciudadana”26. Motivo por el cual las consejeras renunciantes decidieron conformar una nueva OSC: Transparencia Feminista, es decir que a las no gubernamentales, no clericales, no partidistas habrá que agregar las no concejales.

La capacidad de incidencia, de los representantes de la Sociedad Civil incorporados en Consejos Consultivos no parece muy sustantiva, se encuentra limitada a la opinión y la sugerencia y en el fondo pareciera circunscribirse a la necesidad de legitimidad por parte del gobierno. En despecho de tales limitaciones no deja de constituir una opción tentadora para muchos dirigentes de OSC, siempre necesitados o ansiosos de recursos ingreso, motivo de discordia y de rupturas al interior de redes, entre quienes levantan como principio la autonomía y quienes defienden el coqueteo con el poder y un efectivo mecanismo para el descabezamiento de los movimientos sociales.

Las nuevas OSC

Si la vinculación de las Organizaciones de la Sociedad Civil con el Gobierno, iniciada en 1992, redundó en lo contrario de lo que esperaban conseguir, en tanto por un lado se ha limitado la capacidad crítica y propositiva de las organizaciones y por la otra se produjo un descabezamiento de los liderazgos sociales, de manera paralela surgieron nuevas organizaciones que se autodefinen como Sociedad Civil. La emergencia de estas nuevas organizaciones si bien en algunos casos obedece a similares motivos que las precedentes, es decir el compromiso con causas ciudadanas, también surgieron muchas motivadas por la posibilidad del acceso a los fondos gubernamentales y a la búsqueda por otros medios de participación política, así como al tradicional comportamiento gubernamental de generar sus propios interlocutores. Al respecto resulta significativo el caso de Tlaxcala. Al momento del inicio de relaciones entre el Gobierno y la Sociedad Civil, en 1993, cuando se constituyeron los fondos de coinversión, en Tlaxcala solo se registraron 4 Organizaciones, y fue el único estado en la República que rechazó el Fondo de Coinversión Social27, para 2005 la Dirección de Atención a Grupos Sociales del Gobierno del Estado (DAGSGE), tenía registradas cerca de 150 organizaciones. Al producirse el siguiente cambio de administración en el Gobierno del Estado, la legislatura decidió cancelar los fondos de apoyo instituidos por el gobernador anterior, el motivo implícito para semejante medida (admitido soto voce) fue que se trataba de organizaciones promovidas desde el gobierno, en su apoyo, es decir eran organizaciones para-gubernamentales. El resultado de la supresión de los fondos de apoyo fue la desaparición de un número aún no determinado de esas organizaciones28. Antes de la desaparición de las organizaciones por falta de financiamiento público se realizó una encuesta para identificar las formas organizativas y modos de operación29 de tales organizaciones. Los resultados indican que sobre todo las organizaciones de reciente constitución, es decir aquellas constituidas en el transcurso de la administración que instituyó los fondos, no se ajustaban a los modelos organizativos y operativos de las organizaciones preexistentes, o los conceptos aplicados para la definición de la Sociedad Civil.

En materia organizativa predominaron los modelos jerárquicos, más apegadas a criterios administrativos que a criterios de homogeneidad o de equidad entre los integrantes, aún cuando se pregona desde una perspectiva teórica la igualdad entre los integrantes. En cuanto a la autonomía, es decir que las OSC se localizarían: “…fuera del aparato formal del estado”30 la realidad muestra un sistema de control estatal muy definido, el cual tiene como objetivo mantener relaciones de control y dependencia de las OSC. Los mecanismos de registro, instaurados desde la administración anterior, han permitido a los gobiernos no solo conocer sino fundamentalmente regular a las organizaciones. Para ello se creó la Dirección de Atención a Grupos Sociales del Gobierno del Estado (DAGSGE), la cual además de registrar a las organizaciones se encarga de canalizar, las inquietudes, gestiones, solicitudes, tanto individuales como de las organizaciones a las oficinas gubernamentales correspondientes, convirtiéndolas en apéndices de las dependencias y programas gubernamentales. La mayoría .de la OSC del estado optaron por registrarse, para acceder a las ofertas de financiamiento y apoyo derivadas del registro.

Desde la perspectiva teórica, una de las características principales de la Sociedad Civil radicaría en la voluntariedad, que implica el interés, el conocimiento de los fines del organismo, las posibilidades de tiempo para efectuar las actividades correspondientes, y compromiso de trabajo. Sin embargo, si bien en un 64% de los casos se confirma en la práctica las formas de afiliación implican no sólo la voluntariedad, sino mecanismos de atracción mediante la amistad, el compadrazgo y la promoción y no sólo mantienen relaciones desinteresadas de trabajo, sino formas disimuladas de trabajo remunerado, de interacción clientelar con las instituciones y de formas veladas de promoción político electoral. En cuanto a la procedencia de los recursos de las OSC, se evidencia la persistencia de dependencia con respecto al financiamiento público, y de la esfera política, que tradicionalmente alimentaba y financiaba “por debajo de la mesa” las actividades de los grupos que les servían. Actualmente, tal financiamiento se canaliza disfrazado en la forma de apoyo a la Sociedad Civil. Para ajustarse al modelo, algunos de los grupos vinculados al poder como “mutantes” adoptaron la modalidad formal de OSC, para camuflados con ese ropaje, seguir ganado espacios en el ámbito de la política, sin perder sus vínculos y “camisetas”. En el caso de Tlaxcala esta situación se comprueba al analizar las fuentes de financiamiento y los vínculos de trabajo de las OSC. Si bien algunas mantienen los tradicionales canales de la Sociedad Civil, antes del contacto con el Gobierno, las redes, las iglesias, los fondos internacionales y la IP, mayoritariamente se orientan a la obtención de recursos vía la gestión ante dependencias de Gobierno. De los 100 casos analizados en Tlaxcala, 68 se relacionaban con dependencias de Gobierno, mientras que solo 20 reconocieron vínculos con las iglesias, 16 con la iniciativa privada y 10 con organismos internacionales. En cuanto al financiamiento de proyectos, la mayoría admitió recibir financiamiento gubernamental de diferentes dependencias mientras solo 34 realizan sus acciones con recursos propios31. La modificación de las fuentes de financiamiento si bien amplía las posibilidades de trabajo de las organizaciones, sus líneas de vinculación y acción, y les permite mayor flexibilidad limita desde la perspectiva teórica su margen de autonomía. Las organizaciones reconocen realizar trabajo de gestoría ante las dependencias de Gobierno, tanto de nivel Federal como Estatal.

Si bien los objetos sociales declarados por las organizaciones en la mayoría de los casos implican acciones de desarrollo a diferencia de una de las características que a la vez ha sido señalada como fortaleza y debilidad de las organizaciones sociales que realizan trabajo de desarrollo en las comunidades, y que es el concentrarse en un trabajo sistemático y constante con un número reducido de beneficiarios, que redunda en calidad más que cantidad, las acciones que manifiestan realizar las organizaciones recientes no son ejercidas con continuidad. Por el contrario las nuevas OSC realizan acciones esporádicas, a baja escala, donde los beneficios son mínimos, pero reales lo que permite a las OSC tener presencia en sus ámbitos de acción, o sea, en las comunidades. Acciones limitadas en cuanto a efectos de desarrollo pero que sin embargo rinden frutos en otros ámbitos, fundamentalmente, en el de la política. A pesar  de realizar acciones aisladas, en las comunidades beneficiadas por la labor de gestoría, se generan lazos de lealtad hacia quienes les tramitan o consiguen beneficios, credibilidad hacia los líderes, que se traducen en capital político, de allí que la participación política constituya el siguiente paso. Las nuevas organizaciones sociales, aparte de realizar acciones de gestoría social, promoción cultural, ecológicas y de generar empleo para sus afiliados, se convirtieron en un poderoso trampolín político. Los representantes han saltado al ring electoral con buenos resultados, se constituyen como líderes sociales. Se observa que las OSC se han vuelto cantera de noveles políticos, cuya jerarquía, reconocimiento social, apoyo electoral está garantizado en función de su capacidad negociadora y de impulso al trabajo social. De las organizaciones encuestadas y entrevistadas en 2005, 1 postuló candidato a gobernador, 4 diputados federales, 13 respectivamente a diputados locales y de presidencia municipal, mientras que 20 lanzaron candidatos para presidencias de comunidad, y 12 como líder de partido. En total 63 cargos electivos surgieron de OSC. En cuanto a los logros si bien no obtuvieron ninguno de los puestos de representación más importantes (gubernatura y diputaciones federales, obtuvieron 9 diputados locales (69% de los presentados), 9 presidencias municipales (69%), 15 presidencias de comunidad (75%), 6 líderes de partido (50%). Más del 50% de las organizaciones han participado en procesos político-electorales y logrado un promedio de 60 por ciento de éxito. La política constituye un objetivo y una práctica, de las nuevas OSC, que confirma la predicción de Habermas32, en cuanto a destrucción del modelo de diferenciación entre la sociedad civil y el Estado mediante la fusión de niveles. Vale preguntar, si tal fusión mantiene la identidad de las Organizaciones de la Sociedad Civil, como autónomas, críticas, y propositivas, o si constituyen nuevas modalidades de acción política, por fuera de los partidos. Finalmente, es necesario reconocer que las OSC constituyen un “amortiguador” entre la esfera política y la esfera social, en el contexto de las crecientes diferencias socioeconómicas. En el análisis de las organizaciones de la Sociedad Civil en Tlaxcala, se observa que una minoría, generalmente las constituidas antes de los 90, se ajusta al modelo antes definido, de OSC, crecientemente se constituyen o operan como intermediarios o gestoresante y de las dependencias gubernamentales, asimismo se observa una tendencia a transitar de la esfera autónoma de la sociedad civil y los proyectos sociales a la esfera de la política.

Mutatis mutandi

Las OSC, preexistentes a la emergencia pública, que habían surgido en los intersticios de las instituciones normativas, o de los aparatos ideológicos del estado, en el sentido gramsciano33 y althuseriano34, incluyendo como tales no solo a los de gobierno, sino también a las iglesias y a los partidos, habían construido con dificultades las condiciones que les permitían asumirse como sociedad civil: la capacidad de ejercicio del pensamiento crítico y de manera concomitante la autonomía que entre otras cosas permiten que el pensamiento crítico se concrete, o en sentido contrario que la dependencia anula o limita el pensamiento crítico.

Muchas de las OSC preexistentes al momento del contacto, provenían del pensamiento crítico desarrollado en los intersticios del corporativismo autoritario. Por una parte el pensamiento crítico propio de los remanentes de la izquierda post 68 y de la derrotada guerrilla de los setentas, que pasaron de la movilización política a los proyectos de desarrollo, y por otro de la izquierda católica es decir de la teología de la liberación, que si bien contó con el aval y la promoción de al menos 5 obispos, fueron marginales a la jerarquía católica y finalmente marginados cuando la jerarquía con Juan Pablo II a la cabeza opto por posiciones más conservadoras. Los grupos vinculados a la iglesia, las CBS y la teología de la liberación enfrentaban una doble marginación el abandono por parte de la jerarquía cuando esta viro hacia la derecha, y el secular propio de la invisibilidad de la iglesia que se arrastraba desde el S XIX con las leyes de reforma, y el laicismo post revolucionario, que provoco las relaciones clandestinas entre un estado excomulgado y una iglesia proscrita35. Los grupos de izquierda fueron marginados y en cierto sentido clandestinos. La sociedad civil mexicana fue autónoma por vocación pero también por marginación. Con los nuevos esquemas de gobernanza, no solo salieron de la clandestinidad para ingresar a la esfera pública, sino que adquirieron un protagonismo inusual, pero también se vieron tentadas por la existencia de recursos públicos y formas de participación en y con el gobierno que les limitan la autonomía, al mismo tiempo han surgido nuevas OSC tanto interesadas en el acceso a recursos como las que encuentran en este tipos de organizaciones nuevas formas de liderazgo y de participación política. En el primer caso de no gubernamentales parecen transitar a para-gubernamentales, en el segundo hacia la esfera política. En ambos cabe preguntarse que tan civil es la sociedad civil, o buscar nuevas conceptualizaciones más acordes con la nueva realidad. En el caso de los coautores de este texto, Rafael Molina prefiere conceptualizar a las nuevas OSC como sociopolíticas-pragmáticas, mientras que Laura Collin, más drástica opta por denominarlas oportunistas clientelares.

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Notes

1 Cohen y Arato 2002: 164

2 Véase Valdivieso, Rene, (Coord) (2004), Gobiernos locales y Alternancia en Puebla 1990-2000,

3 Véanse al respecto Roger Bartra (1993), Laura Collin (2008).

4 Lecay, (2006)

5 Valgan como ejemplos el Vocero de la Presidencia en la anterior administración: Rubén Valenzuela, y la directora del Indesol en la primera parte de la administración Foxista.

6 Tejeda, José Luis (2004).

7 Arredondo, Vicente (1993:6).

8 CNUMAD, 2002

9 Programa Ba´asolay PNUD-SEDESOL-SER- OSING, y Fondos de Coinversión Social Programa de Fortalecimiento de la Sociedad Civil y Políticas Públicas en la entonces SEMARNAP, hoy SEMARNAT Por su parte La representación del PNUD en México mantiene una oficina denominada: Unidad de Sociedad Civil del PNUD México

10 Lecay, Op. Cit., p.117

11 Para el concepto de parachoques, véase a Ulf Hannerz (1986)

12 Vease Cohen y Arato, Op. Cit.

13 David Winder (1997).

14 Lester Salamon y Melnik Anheir (1996).

15 Algunas de estas fundaciones, se escapan a esta clasificación y tienen fines de “desarrollo”, como la la “Fundación para el Desarrollo Rural.

16 Véase Collin Laura (2007).

17 Enrique Valencia, (1997).

18 Comunicación personal. Luis López llera fue el primer civil que dirigió al Secretariado Social de la Iglesia, al separarse del mismo se dedico a impulsar la constitución de Organizaciones Sociales y Redes de todo tipo. Actualmente coordina junto con su esposa Cristina Lavalle a la red Tlaloc, y es miembro del espacio EcoSol, entre otras filiaciones

19 Lecay, Op. Cit., p.11,

20 Monedero, Juan Carlos (2005).

21 Consejo Nacional /Semarnat (2008)

22 Sedesol (2005). Decreto por el que se crea el Consejo Consultivo de Desarrollo Social.

23 Lópezllera, L. (14 de Junio de 2002). ¿Cómo vemos los actuales Desafíos?

24 Lopezllera, Op. Cit., p. 3

25 Sedesol, Op. Cit.

26 Velazco-Ramírez, Hypatia (2007). Renuncia al Consejo Consultivo de Inmujeres-DF .

27 Indesol. (1996). Informe de la Dirección General de Concertación Social. Mexico: SEDESOL.

28 En este momento se está realizando un sondeo para identificar a las organizaciones que desaparecieron en este período

29 Molina-Sandoval, R. (2005).

30 De acuerdo con la propuesta de Salomon, 1996 antes citada

31 24 organizaciones recibieron financiamiento del gobierno del Estado, 25 de Sedesol (Secretaría de Desarrollo Social), 8 de Sagarpa (Secretaria de Ganaderia); 9 de Fonaes (Fondo Nacional de Empresas Sociales); 9 de Indesol (Instituto de Desarrollo Social); 12 de Copladet (Coordinación de Planeación del Gobierno de Tlaxcala); 30 de Sefoa (Secretaria de Fomento Económico); 20 del DIF (Dirección de Infancia y Familia). Fuente Molina-Sandoval, R. (2005).

32 J. Habermas (1999).

33 Véase Buci-Gluksman, C. (1979).

34 Louis Althuser (2003).

35 Según la definió Pedro Álvarez Icaza. Comunicación Personal.

Tomado de https://journals.openedition.org/nuevomundo/47723

Laura Collin Harguindeguy

Rafael Molina

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