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Sala de Maestros

Maestros en la historia

Paco Ignacio Taibo II


Escribimos

Escribimos desde la sensación mutante de que nada de lo que se pone en el papel ha de alterar la historia, ni siquiera la historia personal, y sin embargo desde la clara percepción de que en medio de la selva urbana de antenas de televisión alguien nos escucha y todo está cambiando.

Escribimos desde las pasiones desgastadas, y no por ello menos pasionales, de los que se saben propietarios de la letra en países dominados por las ondas y el analfabetismo funcional; bromeamos en las ferias del libro y decimos que 60 firmas nuestras, libro incluido, se canjean por una de Maradona y dos de Ronaldo.

Escribimos desde las vocaciones de la voluntad, la leyenda, la utopía, el humor negro, la sátira, el melodrama voluntario, el realismo accidental. Escribimos como si nos fuéramos a morir si no pudiéramos contar un cuento de hadas, las pesadillas del dictador, el paisaje del estadio de básket después del partido, y efectivamente nos morimos si dejamos de hacerlo.

Escribimos como si nos fuera el alma en el intento, como si fuéramos a perder el culo en el último tranvía nocturno si no ponemos el acento, construimos el personaje secundario, encontramos la palabra que describe el smog en las noches, cuando no es posible verlo.

Escribimos porque creemos en el poder de la palabra, en su insignificante capacidad transformadora. Sabemos que la literatura es el gran instrumento de destrucción de las neuronas averiadas, que es el barco alienígena que navega en nuestras cabezas; que nadie será el mismo después de haber leído el diario de Ana Frank, que no se puede ser racista a los 40 si en la adolescencia fuiste sandoka-salgariano, que cuando Lenin fallaba, Robin Hood era infalible, que se liga mejor con los poemas de Neruda y que el conde de Montecristo es es portador de algo tan sagrado como la vocación de la venganza, el mejor de los instrumentos políticos en estas tierras.

Escribimos desde el lugar que nos ha escogido y que hemos decidido nuestro, desde una América Latina, último reducto de las pasiones en un planeta descafeinado y light. Ni en estados terminales de locura cambiaríamos nuestra condición de narradores latinoamericanos por la cuenta de banco de un bestselleroso americano o un estilista moderno europeo.

No necesitamos una cuota extra de exotismo para que nuestros lectores nos quieran, compartimos con ellos el amor por cosas reales o inventadas, como el Río de la Plata al atardecer, la lluvia en Managua, el color escarlata, el penacho de Moctezuma, los maratones de barrio, los personajes que se cortan las venas por amor, los puestos de comida callejeros a la salida del Hospital General, las manifestaciones políticas que dominan las calles en Caracas, la sensación de que un libro es tan útil como una hamaca en la selva amazónica peruana, la idea de que el sexo es una fiesta peligrosa.

No tenemos intenciones de volvernos provincianos. No encontramos razones para renunciar desde nuestra esquina del planeta al interés por la astrofísica, los últimos juegos de ordenador, las novedades del off Broadway, la solidaridad con los hambrientos del cuerno de oro o las noticias de la nueva conquista del Everest en los Himalaya.

No pedimos más de lo que ya tenemos: la posibilidad de escribir y que nos lean. Y narramos por tanto, desde la feroz y divertida rabia del que ha perdido el avión tantas veces y en tantos aeropuertos, que empieza a recobrar el sentido del viaje.

20 /IX/2011

Escribimos se publicó en Primavera Pospuesta. Una versión personal de México en los 90. Joaquín Mortiz, 1999. México. pág. 11 y 12.

Paco Ignacio Taibo II
(1949) escritor de novelas policiacas con sesgo social y político (Días de combate, No habrá final feliz, Cuatro manos, Algunas nubes, Cosa fácil, etc.), también biógrafo del Che Guevara y de Francisco Villa. Organizador todos los años de la Semana Negra en Gijón, España. Taibo II es uno de los escritores más influyentes de los últimos cuarenta años en México y uno de los más traducidos a otros idiomas.

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