Museo_semilla
Deserciones

Mirador del Norte

G. Arturo Limón D.


Niños, madres y maestros,  todos son nuestros

“..la nobleza de nuestro oficio arraigará siempre en dos imperativos difíciles de mantener: la negativa a mentir respecto de lo que se sabe y la resistencia ante la opresión.”

Albert Camus

Dedicado a Samuel, un “mosquito” que se prepara para comenzar su vuelo que sin duda,  llegará  alto llevándole tan lejos, como sus sueños y trabajo le lleven. G.A.L.D.

Una necesaria reflexión, recordemos que;

La mejor cosecha de la vida, no nos llegaran con las Afores, sino con esos trabajos que de manera callada cultivamos con amores, aquí hablaré solo de tres;  el amor a la infancia, a las múltiples madres La Patria, La escuela,  La tierra, y la hermosa mujer que nos formó, resguardo en su vientre para llegar aquí y por ser también muy importante y significativo, en estas fechas y siempre haré memoria, hablaré de historia y describiré quienes son y por qué son tan valiosos nuestros maestros, comencemos.

Ocupados los alumnos y maestros de UPNECH campus Chihuahua en cerrar calles para manifestar nuestro desacuerdo con las acciones emprendidas contra nuestro hermano campus de Nuevo Casas Grandes y su director Juan Durán Arrieta por rectoría, el pasado día 30 de abril nos dimos cuanta y comentaba con las alumnas que este año perdimos la oportunidad que nos habíamos dado el año previo cuando fueron abiertas generosamente las puertas del Museo Semilla de manera gratuita para recibir a niños de la colonia Martin López de la periferia de la ciudad de Chihuahua, gracias a gestiones de las alumnas de la licenciatura en Intervención Educativa de la Línea de Inicial de sexto semestre. Justo en ese momento, cito aquí a un año de ese Día del Niño esa experiencia como un referente de acción a favor de los niños porque fue de verdad conmovedor ver aparecer al maestro Florencio Márquez ataviado como el personaje del Principito de Exupery, con perrito a la mano incluido y cabellos casi color dorado que me hicieron agradecer por maestros que son capaces de amar a sus alumnos y a los niños, para caracterizarse así para ellos.

Después de su visita al Museo Semilla, los niños vinieron al Campus Chihuahua donde las jóvenes estudiantes que durante todo el día todo se mantuvieron ataviadas con vestidos alusivos a personajes del gusto infantil tales como el capitán América, Mariposas y Hadas, y demás de ponerles juegos quebraron piñatas con ellos, esa jornada fue tan memorable, pero diferente a la de un año después cuando expresaron su apoyo a los compañeros de Casa Grandes y generaron un resultado que muchos no esperaban y algunos supusieron imposible, (derivado de la acción de alumnos maestros de ambos campus y otros que participaron y siguen atentos a lo que ocurre o ocurrirá aun en la institución), la destitución de la rectora de UPNECH que se dio tres días después oficialmente en mayo 3 cuando a decir de los alumnos de Casa Grandes aun participó vía telefónica en la negociaciones que buscaban la restitución al cargo del maestro Juan Durán aunque se dijera que se había dado días antes el 28 de abril, la verdad quienes la vivieron al conocen y a decir de docentes y alumnos del Campus Casas Grandes asi fue y aquí se consigna para mérito de ellos, que lucharon y lucharon hasta el fin por su director. PARA

Haya sido como haya sido, ya es y solo deseamos que la UPNECH retorne pronto a la vida académica que tanto añoramos en nuestra institución, que está por cumplir ya 40 años la UPN.

Y es aquí donde asocio lo relativo al festejo del Día del Niño 30 de abril El Día de la Madre, que es para cada cual un espacio a vivir en el recuerdo, en la gratitud, pero siempre en la memoria del corazón asi que me quedare con el del Día del Maestro que será en breve, si, ya a 48 horas del momento que se publiquen estas líneas, será el 15 de Mayo para los maestros que han dado muestra de ser guerreros por sus derechos y por la esencia misma de lo que es de valor para la Patria, ellos y ellas son Hombres y Mujeres de Estado verdaderamente preocupados por las Próximas Generaciones, y en eso son muy diferentes y me atrevo a decir superiores a otros cuyos que en sus límites de políticos partidistas solo demarcan su actuar en ver las próximas elecciones.

LOS ACTORES

Desde este espacio vaya mi abrazo para los maestros, para ellos que en Chihuahua y México Todo son un ejemplo vívido de la trascendencia del trabajo cotidiano a favor de la infancia y la juventud, les comparto esta historia de la pluma de Juan Villoro publicada en 2010 pero hoy referida espero de manera pertinente, en la referencia pero de la hechura de la Vida misma cuando vemos como la vida de un niño y un maestro se enlazan va pues su título es,

“Bravo Mosquito”

“Con esta frase que cifraba un destino, el maestro de escuela Louis Germain felicitó a Albert Camus cuando era un adolescente

Se han cumplido 50 años de la muerte de Albert Camus. El rebelde al que no le faltaron enemigos es visto como un heroico defensor de la ética individual en un mundo de simulacros y engaños colectivos.

Alguna vez confesó que le hubiera gustado ser escultor. Su obra perdura como las piedras del Mediterráneo, el mar esencial que le reveló el hechizo del mundo.

Nada de esto hubiera sido posible sin la presencia de dos maestros. Huérfano de padre (caído en la Primera Guerra Mundial), Camus nació en un pobrísimo barrio de Argelia. Creció con una madre analfabeta y una abuela tiránica. Apasionado del futbol, jugaba de portero porque es la posición en la que menos se gastan los zapatos. En El primer hombre, la novela inconclusa que llevaba en el coche donde murió a los 47 años, escribe: “la infancia… ese secreto de luz, de cálida pobreza”. La precariedad fue su ámbito absoluto. Sólo al ingresar al liceo supo que otros eran ricos.

A los 9 años estuvo a punto de abandonar la escuela. Su madre fue a ver al maestro Louis Germain y le habló de sus dificultades: Albert debía trabajar. Germain se ofreció a darle clases gratuitas dos horas diarias para conseguir una beca.

Sin padre ni hermanos mayores, Camus fue el “primer hombre” en su travesía. Pero no estuvo solo. A los 17 años enfermó de tuberculosis y otro profesor lo ayudó. Jean Grenier fue a verlo al hospital. Como Germain, se sorprendió de las carencias de ese alumno al que había colocado en la primera fila. El biógrafo Olivier Todd compara el temperamento de maestro y alumno: “A Camus le gusta admirar a muertos y vivos mientras que Grenier acumula crueldades y reticencias… El estudiante, a pesar de sus quejas, anhela la felicidad; en cambio, el profesor no… Lleno de salud, el adulto disfruta menos que el joven, presa de gripes y fiebres”.

15 años mayor que su discípulo, Grenier le presta libros, discute la situación política de Argelia, lo acerca al comunismo, lee sus textos, mostrando que ninguna generosidad supera a la de la crítica (no vacila en escribir al margen: “superfluo”), le consigue trabajo como meteorólogo (oficio transitorio que también desempeñaron Sartre y Heidegger), y al hablar de su común pasión por los gatos explica que nada hace tan feliz a un macho como tener collar, pues eso enloquece a las gatas.

Cuando Sartre le dice a Camus que su maestro es Hegel, el autor de La peste responde: “el mío es Grenier”. Fiel a su origen, valora las opiniones del profesor que conoció a los 17 años. Grenier lee el manuscrito de El extranjero y lo califica con un 12 sobre 20: “la impresión con frecuencia es intensa”, agrega sin entusiasmo. Albert le pregunta si en verdad piensa eso. El maestro detecta la inseguridad que ha provocado y responde: “El extranjero es excelente”.

En 1947 Camus viaja en el Citroën recién estrenado de Grenier a la tumba de su padre. Ahí concibe El primer hombre, donde su maestro aparece como Victor Malvan: “En tiempos en que los hombres superiores son tan adocenados, era el único que tenía un pensamiento personal”.

Ciertos artistas tratan de borrar sus deudas. Así exaltan la inaudita novedad de su talento. Camus fue el caso opuesto: vivió para honrar a los maestros que lo sacaron de la pobreza. La profundidad de su obra no se entiende sin esta ética de la gratitud.

A propósito de Grenier, su mentor intelectual, anotó en 1933: “¿Sabré alguna vez todo lo que le debo?”. Y al recibir el Premio Nobel escribió a Germain, su primer maestro: “Sin usted, sin la mano afectuosa que le tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto”.

En 1924, Louis Germain juzgó que el niño al que daba clases gratuitas estaba listo para presentarse a examen y recibir una beca. Se calzó las polainas de las grandes ocasiones y lo llevó al liceo. Antes de la prueba, le regaló un croissant. Fue el primero en enterarse de los resultados. Cuando vio a su alumno, soltó una frase que cifraría un destino: “Bravo, mosquito”.

Albert Camus había aprobado”.

EL BOOMERANG QUE SIEMPRE PAGA

Vale la pena asociar aquí las tres figuras aquí referidas en estas fechas, los niños, las madres y los maestr@s, para las madres como dije antes cada cual damos la gratitud a su enseñanzas y amor, ser retribuidores a su amor [D1] y afanes es apenas ser suficientemente cabales con la vida, pero cuando un niño o un joven es puesto por el destino, la coincidencia o sencillamente ese desafío diario que llamamos trabajo, que nos permite la oportunidad de servirle como el caso del joven Albert Camus y su entrañable maestro el señor Germain quizás la vida les permitirá un día ser correspondido a lo hecho por ese abrumador boomerang de la gratitud que retorna como en esta caso con una carta como la que aquí transcribo, enviada ya no por el joven Camus sino por el Premio Nobel de Literatura 1957 Albert Camus, juzgue usted su valor.

CARTA

Querido señor Germain:

He esperado a que se apagase un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, la mano afectuosa que tendió al pobre niñito que era yo, sin su enseñanza y ejemplo, no hubiese sucedido nada de esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y le puedo asegurar que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso continúan siempre vivos en uno de sus pequeños discípulos, que, a pesar de los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido.

Le mando un abrazo de todo corazón.

Albert Camus

G. Arturo Limón D.
G. Arturo Limón D. Miembro del Cuerpo académico de Sustentabilidad UNAM, y Miembro de la Comisión de Educación en Mesoamérica de la UICN. Profesor investigador de la Universidad Pedagógica Nacional de Chihuahua UPNECH

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