Usos múltiples

El timbre de las ocho

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Armando Meixueiro Hernández


Lo cualitativo, la técnica pedagógica finlandesa y la educación incluyente

César Labastida imparte la materia de Metodología Etnográfica y Cualitativa en una Escuela de Periodismo, de la zona metropolitana, desde hace algunos cuatrimestres. Tal vez 10. No la ha dejado y se siente vinculado cognitiva y afectivamente con esta labor profesional, a pesar de que ya está saturado de la labor docente.

No confía en ese tipo de investigación porque ha escuchado en los trabajos que se presentan en Congresos de Educación esa mirada evaluadora y prescriptiva hacia la docencia. Le parecen depredadoras las observaciones que se hacen de los profesores de educación básica. Esos trabajos, hechos sin pasión, pero con un supuesto rigor metodológico terminaron por formar en él un prejuicio y volverlo ciego de las bondades, que no conocía, del enfoque cualitativo.

Aceptó impartir la materia porque era una temporada de vacas flacas para él. Le habían quitado casi todas las materias de otra Universidad. El temido director de la Escuela de Periodismo le dijo que si le interesaban las clases de investigación, le quedaba, sin maestro programado, esa materia para el periodo siguiente. César pensó que no perdería nada probando en diez y seis semanas. Además bolsillo vacío, mata prejuicio.

El profesor Labastida Esqueda, tal cual es, lo asumió como un reto, con responsabilidad y a la finlandesa: como un buen pretexto para auto-formarse y aprender. Así que buscó un libro introductorio y leyó el fundamento de esa metodología. Fue seducido por ese tipo de investigación: la mirada horizontal, humana, creativa, innovadora, profunda, artística, única, democrática, social, inexacta y realizada desde abajo. Todo ello le proporcionó el universo cualitativo.

El profesor Labastida se entusiasmó tanto y lo comunicó tan bien con sus alumnos que le pidieron repetir ese curso. Entonces se le ocurrió que cada periodo cuatrimestral, mientras lo recontrataran, lo dedicaría a leer, conocer, practicar y dominar las diferentes técnicas cualitativas. Una por una, como primer alumno de su materia: a la finlandesa.

Así, en los siguientes periodos, fue cumpliendo su propósito. Los fue dedicando a la entrevista a profundidad, la representación social, la historia de vida, el método Delphi, análisis de contenido, etc.; aprendió también a enseñar técnicas de observación, a describir y conectar esas descripciones con crónicas y otras narrativas; aprendió y enseñó a leer, construir datos, interpretar e inferir sobre instituciones, fenómenos, lugares, eventos, formas narrativas, culturas, conductas, frases…

Y en este periodo, el profesor César se había propuesto profundizar en los grupos de enfoque, de tal suerte que les pidió a sus alumnos un tema, lo problematizó y les ayudó a hacer la guía de tópicos, les compartió un formato de descripción y registro de los focus groups y les indicó como se facilitaba.

Lo siguiente fue desarrollar la práctica en el mismo salón de clase. Previo a un calendario de cada clase y después de la teoría, los alumnos organizaban y ejecutaban completo el grupo focal. Variaban mucho los temas: aborto, ligues y rupturas por las redes sociales, la comercialización del cine mexicano de comedia, entre otros.

Pero un tema fue quedando hasta el final, porque los alumnos lo consideraban de poca importancia: la inclusión en la institución de educación superior. A César, por el contrario, le parecía un tópico verdaderamente rico, como ocurrió de manera imprevista.

—Buenos días, mi nombre es Carlos y vamos a hablar de cómo la educación superior está realizando, o no, acciones para una sociedad más incluyente. Le voy a pedir que se presenten:
—Regina,
—Yo soy Fernanda.
—Carolina,
—Mi nombre es Claudia,
—Yair…
—Gracias, la primera pregunta para quien la quiera responder: ¿somos una generación más incluyente que la de nuestros padres?

Regina toma la palabra:
—Por supuesto que sí, ellos ni siquiera se lo preguntaban.
—Quien sabe —dice Ana.-– ellos nos educaron.
—En general, creo que le damos menos importancia a cosas que para ellos eran vitales. —afirma Fernanda.
—¿Cómo cuáles? —puntualiza el facilitador.
—No sé, por ejemplo con quien se anda de novio.
—No lo creo —interrumpe Yair —yo tuve una novia que me bateó porque no le gustaba a su mamá. Le hizo caso.
—En la escuela ¿se avanza hacia la inclusión? —retoma Carlos y redirige hacia otro tópico.
—En algunas cosas, ya hay rampas y algunas señalizaciones. —asegura Carolina.
—Sí hay cosas, pero todavía mal implementadas, no se ha capacitado a los maestros, por ejemplo, para la atención de sordos o con alguna discapacidad —sostiene nuevamente Fernanda.

El profesor Cesar Labastida Esqueda sigue atentamente la dinámica. Checa a Sofía que registra la imagen con su cámara digital, mientras Pedro recupera frases en el formato.

De pronto, la puerta se abre abruptamente. César voltea y ve a María, alumna de ese grupo, invadiendo el aula junto a otra chica que no conoce. Se interrumpe la práctica del grupo focal.
—Prof, sólo le vengo avisar que no voy a entrar a clase. —esclarece María.
—Sí, si ya nos dimos cuenta… —replica César con ironía.
—No, en serio, es que hay una conferencia de periodismo deportivo que nos interesa, —señala con un poco de pudor, y de inmediato se sobrepone: —A mi novia y a mí nos interesa…

María toma de la mano a la chica que le acompaña, se dan la vuelta y se alejan del salón exhibiendo unas espaldas delgadas, simétricas y altivas.

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

Agregar comentario