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Deserciones

Afilar las garras al Puma

Joel Ortega Juárez


Universidad Nacional Autónoma de México: autocracia o democracia

El Consejo Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aprobó por unanimidad, incrementar su composición con 55 integrantes para sumar un total de 283 Consejeros.

Si nos atenemos al ritmo que implica esta reforma realizada después de la promulgación de la Ley Orgánica en 1945, a lo mejor en un siglo más estaríamos cerca de una composición menos desequilibrada que la actual en el Consejo Universitario y quedaría pendiente suprimir la Junta de Gobierno de 15 gobernadores, establecer un mecanismo democrático en la elección de Rector y Directores; para que la UNAM no siguiese siendo, como lo es actualmente, un resabio autocrático.

Una buena parte de la estructura autocrática de la UNAM, se debe a la postura conservadora de sus autoridades a lo largo de 66 años. Tan es así que ahora fue posible realizar estos cambios, recurriendo a una modificación del Estatuto General sin tener que esperar un cambio o abrogación de la Ley Orgánica; ese atajo jurídico es el contenido en la propuesta del Director de Derecho, Ruperto Patiño Manffer, presidente de la Comisión Legislativa que se encargó de elaborar dicha propuesta.

Aunque es muy limitada esta ampliación del Consejo Universitario, demuestra como una voluntad política del Rector puede traducirse en un cambio, por limitado que sea. y al contrario se pueden frenar los cambios aún cuando exista un ambiente favorable a las reformas, como ocurrió en el Congreso de 1990, si las autoridades universitarias se oponen a las más mínima reforma.

La lección es contundente: sin un movimiento universitario reformista no será posible cambiar a la UNAM. Ni en su estructura autocrática de Gobierno; ni en su diseño napoleónico o profesionalizante; ni en la precariedad de las relaciones de trabajo con sus académicos ( 85 % interinos o a contrato semestral ) ni mucho menos en los inexistentes derechos estudiantiles y su constitución mediante unas Condiciones generales de Estudio que estableciesen: salario estudiantil; internados; hospital; cuotas de descuento en el transporte público; libros baratos; ingerencia en la elaboración de contenidos de los programas y demás elementos que serían la vía para realmente combatir la existencia de los Ni Ni.

Todo lo anterior es muy chocante para el conservadurismo de dentro y fuera de la UNAM, incluso para quienes se conmueven y “apoyan” a los estudiantes chilenos con la máxima: hágase la voluntad divina en los bueyes de mi compadre.

La UNAM debe reformarse, es su mejor autodefensa.

05/09/2011

Joel Ortega Juárez
Economista y pensador social

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