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LA CLASE

Cuentos en el muro

Fernanda Huerta


Dos hasta llegar a tres

Había una vez un par de niños que se habían quedado sin padres debido a la guerra. Eran muy pequeños pero su instinto de supervivencia era muy fuerte. Ellos se querían mantener juntos sin importar lo que pasará. Era lo único que les quedaba después de la guerra; el uno al otro. Algunas personas pasaban y los veían regalándoles comida y algún abrigo. No siempre les regalaban comida ya que las personas tampoco tenían mucho que comer. Era muy preocupante la situación. Pero los niños a veces seguían sus instintos y jugaban entre ellos olvidando todo el desastre de la guerra aunque fuera por un momento. Los días eran calurosos y las noches muy frías. Siempre dormían abrazados y se calentaban con ropa vieja que encontraban en las calles.

Las noches eran tan frías que para resguardarse tenían que encontrar un lugar abandonado. Una vez se metieron a un coche abandonado pero el dueño los corrió a la mañana siguiente. No siempre había gente buena con ganas de ayudarlos. Tenían que ingeniárselas solos. Había días en los que no encontraban nada que comer. Buscaban comida en la basura, siempre compartían. Ellos se querían mucho ya que eran la única familia que tenían y se cuidaban entre sí. Mutuamente eran la única familia que habían conocido.

Pasaron dos años en esas condiciones y las cosas empeoran. Ellos seguían juntos sin importarles nada. Ya cada vez había menos comida. Ellos buscaban pero no encontraban nada. Ya era mucha escasez. Un día una señora paso y le regalo un plato de sopa a la niña. Ella en vez de comérselo sola se lo compartió a su amigo. La señora regreso al día siguiente y le dijo a la niña que se fuera a vivir con ella, la niña acepto solo con una condición: que se fueran los dos juntos. La señora semanas antes había perdido a su familia y acepto. Los 3 se quedaron juntos y formaron una familia.

Fernanda Huerta

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