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Usos múltiples

Mentes peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Armando Meixueiro Hernández


Antes de que sea tarde o la complejidad de sobrevivir

En casi tres décadas de trabajar, en y para, la educación ambiental podemos dar fe que la preocupación sobre el ambiente sufre oleadas temporales, flujos y re-flujos, que hacen que el interés crezca o disminuya, se aleje o se acerque, casi siempre ligado a un asunto concreto.

Si, por ejemplo, se incrementa el nivel de factores contaminantes en la atmosfera de una zona urbana o en un cuerpo de agua es alterado quimicamente, en una región rural, crece el interés y hasta cierto nivel de participación ciudadana, pero pasado un tiempo, al disminuir la atención, sobre todo de los medios de comunicación y/o la percepción o hay cierta solución parcial que se tiene sobre el problema, la gente se aleja del asunto, sin más. Muchos son visitantes del campo ambiental que jamás regresan ni a la reflexión; mucho menos a la participación.

Por eso se habla de moda o modas ambientales. Justo por eso no nos gusta hablar de problemática ambiental —ironizamos en nuestras pláticas y clases que eso la gente lo resuelve en México, por ejemplo, con un altar religioso en la calle, cuando se deja la basura en un lugar recurrentemente— y nos parece mejor hablar de crisis ambiental y esos puntos problemáticos los nombramos síntomas de algo de mayores dimensiones. Sin duda, la complejidad y dimensiones de la crisis ambiental global encierra algunos de los grandes problemas civilizatorios contemporáneos.

Tampoco se trata entonces de repetir obstinadamente y gritar sobre la omnipresencia de la crisis ambiental y los desastres ocasionados por el capitalismo en la naturaleza por la cultura occidental actual y su vinculación con el estilo de desarrollo; sino más bien de desentrañar, demostrar y explicarnos cuál es el entramado y la urdimbre de la los síntomas (factores, actores, relaciones, espacios, temporalidades, etc.) de esos fractales de la crisis ambiental, caso por caso.

Ante esa necesidad nos hemos acercado y deslumbrado con el género cinematográfico del documental con fines educativos. Por citar algunos ejemplo: una película como La Pesadilla de Darwin (2004) nos da cuenta del entramado de la sobreexplotación de un recurso o la introducción de una especie a un ecosistema como el Lago Victoria, en África, y todo lo que puede detonar (extinción de especies endémicas, conflictos armados, prostitución, miseria, hambre, mercados mundiales, tráfico de armas, etc.) en poco tiempo y ante evidencias visuales y claras. O un documental como Sierra Norte por la Vida (2014) relata cinematográficamente el valor de la vida para los pobladores en la Sierra Norte de Puebla y los peligros del fracking (fractura hidráulica de la capa sedimentaria del subsuelo, con el fin de obtener gas o petróleo), con la que ahora está amenazada esa región. En Cielo Abierto (2007) observamos las implicaciones económicas, políticas, sociales y culturales de la resistencia ambiental de los pobladores de Famatina y de Chilecito, en la provincia de La Rioja en Argentina, ante las empresas trasnacionales y su forma de explotación minera a cielo abierto.

El documental cinematográfico se ha vuelto una poderosa arma que documenta casos concretos, con frecuencia ambientales, en el contexto de la crisis civilizatoria. Ricard Mamblona (2012)1, en su tesis doctoral, da cuenta de los elementos del género documental cinematográfico:

En su intento de describir o explicar la esencia del documental seguramente deberá hacerse mención especial de tres elementos: realidad, sociedad y punto de vista. Si hay algo de lo que el documental puede afirmar con rotundidad es de trabajar con los elementos propios de la realidad que lo envuelve. Una realidad limitada por las posibilidades técnicas y especiales que supone el uso de dispositivos técnicos cinematográficos, y que está expuesta, inevitablemente, a los valores, interpretaciones, objetivos e intenciones del autor. Todo ello inmerso en un contexto eminentemente social (pág. 55).

Lo anterior, porque según nosotros, estos son los cuatro elementos constitutivos del film Antes de que sea tarde (DiCaprio, L.- Stevens F. Estados Unidos: 2017, producido por National Geographic Chanel y el gran realizador Martin Scorsese), a saber: un compromiso social de largo aliento del protagonista y narrador para denunciar el daño al planeta; mostrarlo en la realidad y con protagonistas claves en el contexto mundial y proponer un punto de vista de un actor cinematográfico de trascendencia mundial.

DiCaprio no sólo ha militado a favor del medio ambiente por largo tiempo, en este documental lo hace evidente y se implica de muchas formas: relata su relación infantil con la pintura El Jardín de las delicias pintado en tres paneles por el Bosco hace más de quinientos años y que observó —en una reproducción— desde su cuna largo tiempo colocado ahí por su padre (habitante de la contracultura norteamericana); sus visitas al Museo de Historia Natural de su ciudad natal los Ángeles en California, para saber de las especies en peligro de extinción; da cuenta su relación con el vicepresidente Al Gore, que le explica el calentamiento global ( aclarando que así se le nombraba antes) con un dibujo cuando él tiene veinte años; comenta su experiencia con el presidente Clinton, o cuando es nombrado Mensajero de la Paz , por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para el cambio climático. El documental es una larga ilustración de cómo le ha tocado interactúa con líderes mundial que van de Obama al Papa Francisco y participar en situaciones claves como la Cumbre de Paris, Cop 21 (2015).

Del mismo modo, va dando cuenta como esa militancia se ha hecho notoria aun en su obra cinematográfica, para nosotros esto es claro desde Diamantes de Sangre (2006), pero de forma explícita, en La última hora (2007) y en El Renacido (2015). Es muy rica esta parte de la película dado que hace el documental en paralelo de la filmación y nos permite tener una lectura ambiental de este multi-premiado film, desde la pre-producción hasta la filmación en la que tienen que viajar, más de trecientos participantes de la cinta, del Polo Norte al Sur en busca de la nieve necesaria para algunas escenas de la producción. De paso señala la posibilidad de que seamos la última generación en conocer la nieve, antes de que sea mar en forma inevitable.

Es importante este documental por lo menos por cuatro razones más: 1) tiene fundamento científico ( en casos como las formas de explotación actual para la obtención de energías, las perdidas forestales y selváticas, el uso de energías fósiles y la generalizada producción de C02) en cada parte que va argumentando va resaltando que hay opositores a las políticas a favor de la sustentabilidad o cambio climático; 2) visibiliza con imágenes y entrevistas con actores claves como el destino de la vida en el planeta, parece no importar ante los interés económicos y la rentabilidad sobre todo de las empresas trasnacionales ; 3) da continuidad a la línea de documental ambientales, evitando lo arriba afirmado sobre las modas ambientales, y; 4) hace evidente la necesidad de mayor participación política y de la sociedad civil internacional en todos los niveles, desde los simples votantes informados hasta los habitantes de la Casa Blanca, la ONU o el Vaticano.

1 Ricard Mamblona (2012). Las nuevas Subjetividades del cine documental contemporáneo. Análisis de los factores influyentes en la expansión del cine de lo real en la era digital. Universidad Internacional de Cataluña. España.

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

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