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Tarea

Poesía coral

Estebanico


Poesía Cholera

Las veredas

1980

Crujir

Cruje la vereda seca,
Crujía y se estremecía
hace 100, 1000 años,
siempre han crujido
y temblado todas las veredas.
al paso de un par de
pies descalzos
pegados a un mecapal
con su peso ajeno
lo mismo que 10, 1000
o tri millones.

Yo vereda hablo Yo vereda los siento igual.
A cada uno, no solo es el peso
de tu dolor y tristeza
Y coraje:
¡contra el español!
¡contra el cashlan!
Lo que me hace
doblar mas el espinazo,
sino también la forma
en que cae tu sudor / sangre
en mi,
cada paso es una lluvia
de gotas de sangre.
Aquí tengo guardadas
tus sangres.
La de tus abuelos de tus
abuelos, de tus abuelas
de tus abuelas,
es todo un rio subterraneo
que guardo en mi,
que retengo,
pero que también dejo ir
junto con el agua que
me traspasa,para que
les llegue a la milpa:
el fertilizante sagrado,
el trabajo, la sangre,
la de ustedes, hermanos
de montaña.
Perlas rojas
de los sudores que he recibido
como lluvia de perlas sagradas,
llevo cuenta, desde que las
primeras garras del cashlan,
del barbado, desgarraron
las montañas.
Todos sabemos
los días de lucha
que han pasado y seguirán,
hemos sido testigos
del porque del peso ajeno
en el mecapal sudado.
Hemos visto como se consumían
las generaciones
de tanto pasar y pasar por mi,
hemos visto como solo
se cambio la armadura
por la avioneta.
Pero no el peso ajeno
en el mecapal sudado.
Hemos visto lo lento
que ha sido el que las semillas
que trajo el viento bueno
germinaran,
semillas de lucha que esperábamos,
semillas de pensamiento fuerte,
semillas de palabra de trueno,
semillas de la palabra del pueblo,
siempre dormido y aplastado
por el peso del ajeno,
del mecapal sudado.

Una sola voz Gusto me da el escuchar
la voz de trueno del relámpago
y junto a ella
ya no del barbado,
la del misere novis,
la del germano,
sino la palabra de la montaña,
del rio,
del maíz liberado,
del mecapal libre,
del machete cantante y luchador,
la voz del pueblo nuevo.
Voz que se junta
con el viento
que corre en los cafetales,
que serpentea en los acahuales
y juega y husmea en las quemas.
voz que ya no es un murmullo
perdido debajo de una ceiba,
sino que al contrario
es un poderoso trueno
porque ya no suplica,
porque es una voz
que rasga,
voz que exige,
voz que hace y
hara la historia.
Eso era lo que
tantos años esperamos,
para eso he guardado
las perlas rojas
de miles de días de lluvias.
Y de ahora en adelante,
aunque sea mayo,
yo estare fresca y alegre
al sentir que ya no
es sangre para el enemigo
la que llueve,
sino rocio de mecapales verdes
de mecapales de viento,
de mecapales con alas
y con voz:
la voz de la montaña,
¡una sola voz!
¡LA VOZ DEL PUEBLO”.

Vientos y volcanes

Vientos Es grande el espacio
Que invade mis valles
Cuando tu viento
Los atraveisas
Con tus palabras
Con tus miradas
Con tus silencios
Con tus lagrimas

Tus palabras viéntales
Que van mas alla del ayere
De ahora y …
Que llegan al futuro
Y marcan veredas
En nuestro caminar.

Volcanes

Y que decir de aquellos
momentos…
Donde se mezclan el viento
con el viento
La vereda con la vereda

La selva con la selva

El rocio con la hoja
Y la mariposa con la flor sedienta.

Momentos volcanosos
De erupciones de selva
De vientos y borrascas
De lluvias torrenciales
De ríos torrentosos
De cafetales floridos
De murmullos montañosos

De vuelos masivos de mariposas

Silvestres

De explosión de palomas al cielo…
Abierto y azul
Que se tiñe con nubes
Voluptuosas, blancas y silenciosas
En el gran estruendo del mundo

Verde.

Y… después…poco a poco
Con la prisa de la hoja
Que se descuelgal en la escalera
Que le tiende el viento mecedor,
La tarde va recogiendo sus hilos
Las bandadas retornan a sus selvas
Las mariposas se confunden con el

Atardecer

Y las nubes se extienden cual largas
Hebras en el telar del universo…y
El silencio teje su araña…
Solo queda el eco de la marimba
Milenaria
Junto con el olor
A brisa
A lluvia
A tierra mojada
A arco iris
A flores
A selva infinita

A tí pequeña.
Yo el cerro

Siento en mis entrañas
el caminar de miles
de pies,
durante el día y la noche,
es un tropel,
raizes miles,
millones de plantas,
arbustos, arboles,
guanacastles, ocotes,
hormiguillos, chalumes…
se hospedan en mi,
corren
en mi,
duermen
en mi,
y yo
los protejo,
les doy mi
sangre mineral.

Gustozo siento
la rozadura,
gustozo aguanto
la quema,
y disfruto
al abrirme
para recibir
las gotas de oro
y sostener
las lanzas verdes
durante largos días,
huelo y disfruto
nuestros elotes,
nuestros tamales,
y canto junto
con todos al ritmo
del machete doblador
para después con gran celo:
proteger la troje.

Mas… que tristeza
al ver que mi
sangre mineral
y el sudor
del mecapal.
hechos maíz,
caminan rumbo
a la casa del patrón,
ni la lluvia
me contenta
y lloro de rabia
Junto al machete
y al mecapal.

Caminando

1981

Con el sol…caminamos
junto con la vereda…caminamos,
las rocas de plata eran
y la tierra de cristal
el sol suave descendia
por las rama cafetales,
era lento su caminar
sin ruido lo hacia
como no queriendo lastimar
a las flores ni al cristal.
Ese dia al caminar
que de comer
que de ver
que de escuchar
que de cortar
…comer amarilla naranja mercadera.
dulce mandarina
y caminar
y ver arroyo cristalino
con orquestal sonidoy
burbujeante correr
…y caminar
y cortar orquídea disminuta,
blancas florecillas,
moradas, amarillas
en un ramo todas ellas
y seguir el caminar.
El sol al igual
con un paso de tarde
y una luz verde de través
y …caminar
y comer robada guayaba caminera
al igual que amarilla lima rodada
y níspero amargo regalado
y…
al terminar de… caminar
tejimos durante horas
con los colores miles
de las frutas, luces y flores
un gran manto de colores
sazonado con voces
de los compañeros
y…
el crepitar del fuego.

El amanecer

La luna – sartén
la tome del mango,
la luna naranja
la tome con mi mano.
la luna luz
la tome con cuidado
y… seguí capturando
sus luciérnagas
Sin prisas,
Sin prisas cogía sus hilos
De luz,
Luz de luna,
Luz de estrellas,
Hilos y voces llenos de lucha
descendíamos por la vereda
de plata
y de plata eran las hojas
que nos golpeaban en la cara,
de plata los cafetales
que saludábamos al pasar
y las aspas de los molinos verdes
lentos se movían al paso
de nuestro pisar
como elefantes al pasar
y toda una luz era
la cañada,
entre luz y noche
se entreveía
la intima quebrada
con sus verdes,
con sus casas
era un solo retumbar
luz de luna
luz de estrella
voces y ecos del pueblo
que alumbraban
y retumbaban,
era el amanecer de noche
era el despertar del pueblo.

+ + +

Algunos haikus.

1984

Seremos verdes vientos
con el corazón rojo,
y el puño al aire
y el machete razo.

Me gusta tu calma
con que miras
mi descalma.
Observo:
Llorando las lágrimas,
riendo las risas.

Lluvia traviesa:
verde recién llovido
que gritas desde la ladera
a los caminantes del sur.

+ + +

Pino que navegas en el viento:
pino navegante de mil vientos
que con tu quilla recibes
sin temor los huracanes
y de noche con tus luces
y los mástiles surcas
las galaxias.

Los árboles:
Humo desde la tierra

+ + +

Humos de mil formas y verdes:
humos tristes
humos melancólicos
humos solitarios
humos alegres
humos de laguna
humos arroyeros

Este café ¡hum!…
tiene un sabor a….
sudor Guatemalteco.

En un alto de la vereda:
¡estos kukallos*
que alto vuelan!

*Luciérnagas + + +

En una vereda del mercado
al lado de mil flores
tu sonrisa

Sonriente y silenciosa
descansa la perla
en su concha nocturna

La estrella juega
a esconderse
entre las ramas del pino.

La luna sale a pasear
con vestido morado

Al quitarme lo zapatos
¡ oh sorpresa!
una flor de jacaranda.

Tus lágrimas
mi pequeña
¿Por qué moradas?

1980

Encima de un tronco
descansan las hojas de mango:
amanecer Tapachulteco.

Amanecer Tapachulteco:
hojas de mango
descansan en un tronco.

Poesía
p>. 1981.

Olas

Olas trigueras
azotaban nuestra barca
mientras escribíamos
en el cielo
signos nuestros
de esperanza
…y el cayuco
se mecía
en el oleaje trigueril
el tiempo que
el viento verde
tomaba suavemente
en sus manos
los hilos amarillos
del mar espigado.

1981

Viajeras

Las gotas

¿Dónde nazco?
¿dónde?
tantos lugares cruzo
conozco tantos espacios,
viajo
soy tan nómada
que sin querer, me olvido
de mí,
que rápido desciendo
que lento asciendo
como platico
con las hojas verdes
al pasar de una en una
que de historias escucho,
con que ansía quieren
saber de otros mundos
y sigo errante
hacia la tierra
¡ah, esa tierra!
Siempre con su gran portón
abierto
y su fogón,
bonachona
contadora de leyendas
hospitalaria,
siempre hay un lugar
en ella para las viajeras,
recorro sus caminos
platico con sus huéspedes
al mismo tiempo que trabajamos,
las raíces amenas
y los minerales y sales
con su barullo
apenas dan lugar
al estruendo de la savia
al ir y venir,
de pronto se oye
una estampida,
el expreso que regresa,
la nueve que nace
de lo profundo de la quebrada.
nos llama y ahí vamos
hacia arriba de vuelta.
algo de nosotros dejamos
en las raíces
en el maíz
en el grano
en la tortilla
en la voz
en la comunión de todos.

+ + +

Las lanzas verdes

Estebanico 1981
Yo, que apenas recuerdo
aquellos mis abuelos
teozintles
¡qué de costumbres tenían!
Cuando vivían en sus
solares silvestres,
¡qué de fiestas hacían!
Cuando ya mayores de edad
los recogían
y a las batallas
con los macehuales y
los caballeros tigres
asistían
y allá quedaban a procrear,
a morir para vivir.

Eran manos morenas
las que los recogían con cuidado
las que los hacían ser más blandos
para después convertirse
en esa misma carne morena
esas mismas manos morenas
las que guardaban con celo
para que volvieran a nacer
a procrear
a ser espiga
a ser hoja
a ser bandera
a ser mayor
a ser muchos
a ser fuerza
de la mano que aprieta
el arco, el mazo
contra el invasor barbado…

Y el tiempo pasó
y mis abuelos y abuelas
y sus hijos e hijas
y el sol y el agua y el viento
siguieron dando la fuerza
a la mano morena
a la mano callosa
a la mano bautizada
a la mano del machete
a la mano de la coa
a la mano del fusil
a la mano llena de aceite
a la mano llena de gis.

Pero también…
¡qué pena decirlo!
tanta fuerza dada
tanta luz del sol
tantos vientos pasados
¿para qué?…

para que la mano
quedara abierta al cielo y
…vacía.
La fuerza que le dieron
mis abuelos y abuelas…
…¿ dónde se fue?…
…¿dónde quedó?…
la fuerza del mazo
la fuerza del fusil
la fuerza del machete
fuerza de…

El sol reclama
el viento reclama
el agua reclama
la tierra reclama
¿dónde dejaste mano morena nuestra fuerza?
¿La has regalado?
¿Te la han robado?
¿Te dormiste y se fue?
¿Acaso no la has sabido cuidar?
¿Dónde, dónde está?
Por tus manos sangre pasó,
por la sangre de tus hijos ha pasado…
¿acaso la tienes en la troje guardada?
¿qué has hecho con ella?

LOS MACEHUALES

Y lo mismo preguntan mis padres
y la misma respuesta:
¡sentimos que el grillete nos ahoga!
queremos alcanzar nuestra voz
y el machete
y hundirlo
pero…
sí apenas la fuerza nos toca
cuando ya se nos va
se la llevan
nos asaltan
nos aplastan
nos…
Nada podemos hacer
nacemos para beber fuerza
vivimos para darla

…perdón sol
…perdón lluvia
…perdón…

La mano quiere sujetarla
pero el grillete ha sido más fuerte
sentimos la fuerza que nos da vida
sentimos la fuerza del sol que nos infunde calor
la de viento que nos da vigor
la de la lluvia que nos da templanza
la de la tierra que nos da valor
pero es sólo un instante
como el momento del rayo
y se nos va de pronto
…la vemos ir…
la mano abierta, crispada… se queda
como rama seca,
y un eco de rabia infinita
retumba en nuestros corazones.

EL MAÍZ

Y ahora yo…
el nieto de mis abuelos
vivo en laderas limpias
me cuidan de las hierbas
y así llego a mayor también
y me llevan las manos morenas
les doy fuerza y
y a sus hijos
y también a las otras manos
y también me venden y llevan
gentes de otro color
gente de mano suave
de mano fría
de mano temblorosa
y mi fuerza cósmica
que llevo…
también se la roban
igual…
igual…
igual que mis abuelos
¿Será distinto el futuro?
el del viento, de la lluvia
de la tierra…

¿No habrá una mano, una voz morena
que retenga mi fuerza…
que crispe la mano sobre el machete?
¡Ya no quiero su fuerza ajena!
¡quiero ser mi fuerza!
¡quiero ser una sola fuerza!
Junto con el sol, el viento,
la lluvia, la tierra…
y con el sudor
de la piel morena.

Mural de Lorenzo Guel (+) En memoria.

Estebanico

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