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Usos múltiples


Estebanico


“El capital” en las instituciones educativas. La necesidad de tener un “censo” del capital humano

Empezamos, a manera de un marco de referencia…

Hablar de capital en los instituciones educativas es hablar de diferentes tipos de capital: las personas (y sus familias), los conocimientos, el material, el de relaciones, etc.

Al igual que en la familia – y en la sociedad – el capital humano es la madre, el padre y l@s hij@s, niet@s, ti@s, abuel@s, etc., tod@s con sus “usos y costumbres”, con una “identidad territorial” (mi casa, nuestra casa) y una “identidad estructural, cultural” mi Mamá, mi Papá, mis herman@s, mis ti@s, etc. y el capital material es la casa, equipo, vehículos, animales, servicios, etc.

En las instituciones educativas es algo similar, el capital material, incluye los terrenos, los edificios, maquinaria, vehículos, animales, laboratorios, equipos, etc.

Por otra parte están las personas, los conocimientos, las estructuras organizativas, el, los registros ante la SEP, convenios, certificaciones, patentes y similares, etc.
Pero lo más importante –al igual que en la familia y en la sociedad– es el capital humano. En este rubro debemos empezar haciendo el ejercicio de ordenar / enumerar los diferentes integrantes de dicho capital:

  • Personal administrativo*
  • Personal de apoyo logístico*
  • Personal de la academia*
  • Estudiantes actuales / graduados*
    **Sus Familias

Un institución educativa ubicada en un entorno rural del centro, sur del país por lo general su capital estudiantil es con una gran composición rural, étnica (se auto-reconozcan o no). Lo cual debe tomarse en cuenta para que se de esa “Tropicalización” de los programas, contenidos y acciones formativas en lo general. Lo cual es lo normal en muchos países de América latina y de otras partes del mundo (como en Finlandia)

Esto es fundamental, porque una institución educativa, de cualquier nivel (primaria hasta superior) en ese entorno debe ser el agente principal en la formación del recurso humano que las comunidades, familias les entregan por años para que tengan, complementen al formación que se les dio en la comunidad, familia. Y que al mismo tiempo dicha formación en las instituciones educativas sea un valor agregado importante no solo a la persona, a la familia sino también al desarrollo local, regional, nacional, internacional.

Y ese valor agregado no debe ser solo en base a los parámetros, indicadores numéricos (intelectuales, racionales) sino también complementado con lo cultural. Social, emocional.

En las regiones rurales indígenas (donde hay millones de la población total de México) las instituciones educativas deben rescatar, considerar, respetar el capital cultural, social, económico, ecológico del entorno y sus necesidades reales para que las comunidades, pueblos, familias tengan una vida resiliente y con armonía integral. Lo cual debe por supuesto fortalecer “la identidad territorial y estructural” al interior de la familia, la comunidad, incluyendo el municipio.

Lo anterior es teniendo por eje central el desarrollo económico de la región, municipio, estado, a partir del desarrollo de empresas familiares o de soci@s. Junto con los otros ejes claves como son: salud, servicios, cultural, ecológicos, religiosos, de género, etc.

Retomando el título del documento, cuando hablamos de “capitales” de las instituciones educativas se ha caído en la inercia de solo pensar en l@s profesor@s y estudiantes (se supone que debe haber personal operativo que permite que dicho centro opere) y nada más.

Sin embargo desde una visión holística, compleja, empezando por lo formal, una parte importante del capital de las instituciones educativas es “la certificación formal de su personal (sobre todo la academia) y pero por otra, algo que no se hace nunca es el reconocimiento a los “oficios y saberes no certificados” de todas las personas que están en la institución educativa (esto es que otros saberes y habilidades tienen además de desempeñarse en su rol que les toca en la universidad, léase de limpieza, vigilancia, chofer, administrativo, profesor, estudiante) pero igual pasa en empresas de todo tipo.

La otra parte del capital de las instituciones educativas esta en las familias de todo el personal pero en especial la de los estudiantes , graduad@s, ya que de ahí fue la “matriz” inicial de sus valores, conocimientos, habilidades y sentires sobre los cuales se injertan los conocimientos de las instituciones educativas.

Por desgracia esta parte del capital (las familias de los estudiantes) no es tomada en cuenta casi para nada, menos en los niveles de educación de más alto nivel.

Se ha formado una muralla entre las instituciones educativas y las familias de los estudiantes.

En parte porque se les ha considerado, considera (desde primaria) ALUMN@S (A: sin, luminus: luz) y solo en las instituciones de educación es donde se les dará “la luz”.

Lo cual se expresa en la opinión de algún@s profesor@s : “Que sabrán de educación los padres y madres de los Alumnos si no fueron a la normal y ni han estudiado licenciaturas en educación como nosotros”

Por otra parte ahora con las facilidades de los medios cibernéticos se amplía más esa brecha y se supone que los estudiantes con esos medios tienen para ser “superiores” que sus padres y madres (más aún si son del medio rural e indígena).

De ahí que las instituciones educativas es raro que tengan un “inventario, censo” de las ocupaciones (conocimientos y saberes no certificados”) de los padres y madres de los estudiantes y del personal en general y si es así, la lista es para pedirles recursos económicos, perdón cooperaciones…

Esta falta de información, percepción de las instituciones educativas sobre ese capital tan importante es perder la oportunidad —entre otras —de acompañar procesos de empoderamiento de los negocios que tienen las familias del personal y de los estudiantes (que por lo general son numerosos)

En lugar de eso se diseñan “proyectos” , “innovaciones” , “emprendimientos”, etc., surgidos –muy frecuentemente – de un “escritorio, perdón computadora” cuando hay todo un universo potencial para desarrollar , solidarizarse con esos negocios (que pueden ser desde un puesto de tacos, tiendas, cultivos, talleres mecánicos, taxis, fabricas, artesanías, productores de café, maíz, quesos, árboles de navidad, madera, ecoturismo, Invernaderos, agro negocios, etc.)

Este inventario mencionado (de empresas) renglones anteriores ayudaría mucho a ciertas instituciones educativas en un entorno rural a llevar a cabo un desarrollo local, regional de un sinnúmero de iniciativas que han tenido solo las familias de los estudiantes, personal o parientes, más otras más que existen.

En la planeación de instancias como incubadoras, facultades de empresas, negocios, ingeniería ambiental, etc. se debería contemplar esta posibilidad, dado que habría un puente único entre esas empresas y la institución educativa: los estudiantes, el personal.

Además de que ese estudiante podría tener un potencial empleo en esas empresas acompañadas por la institución educativa por años….ya que por lo general el darles talleres o cursos (como se han dado por millones de veces durante las últimas décadas por el gobierno, incubadoras, ongs, fundaciones, etc.) no resuelve lo estructural, por eso el proceso de acompañamiento pertinente deben ser de corto, medio y largo plazo.

Sin embargo es necesario revisar los conceptos y definiciones de la academia (realidad virtual) y analizar, compararlos con la realidad real (esto es fuera de las instituciones educativas).

Un ejemplo: a las familias rurales siempre se les ha dicho “productores” sin embargo son y siempre han sido “empresas familiares agropecuarias” (EFAS) pero el trato que se les ha dado es solo como productores cuando toda la familia ha sido y es parte de esa empresa.

Lo mismo a las personas que venden tacos, hacen artesanías, tienen un peinador, arreglan carros, hacen ataúdes, hacen pan, venden tortillas, etc. Tod@s son empresari@s y por desgracia ni ell@s se autoreconocen como empresarios.

Y lo grave no es tanto el no reconocimiento sino al momento de la relación, con gobierno, fundaciones, incubadoras, Ongs, instituciones educativas, ya que por lo general casi lo único que se les da son talleres, capacitaciones, etc. pero no como empresari@s…y lo más grave es que derivado de esa concepción, determinación conceptual y estructural, no se les da un acompañamiento a medio y largo plazo, aunque así lo requieren. Y sobre todo porque se ha pensado que con talleres, cursos, conferencias como un gran % del tiempo invertido es suficiente para lograr la auto-sostenibilidad (concepto importado) de lo cual los datos estadísticos hablan por si solos: alto % de fracasos.

La designación de empresarios solo como “productores” en el pasado y en el presente en el mundo de los pequeñas y medianas empresas sobre todo (no únicamente) en el mundo rural ha hecho mucho daño.

El poco desarrollo, fracaso, de un alto % de empresas familiares agropecuarias, empresas pequeñas y medianas (millones) del campo en las últimas 4 décadas por lo general es en gran parte por esas situaciones mencionadas: falta de un acompañamiento pertinente, de medio y largo plazo.

Propuesta:

Después de este “marco de referencia” me permito proponer cosas concretas:

1. Elaborar un inventario de:
a. Los estudiantes actuales y graduados y sus lugares de origen y agruparlos por estado, municipio, comunidad o pueblo.
b. Igual de todo el personal operativo (de ser posible, pertinente, el resto del personal)
c. Los negocios o actividades productivas a la que se dedican sus padres y madres ( de los estudiantes) , pero también algunos de sus parientes más cercanos.
I.Y agrupar dichas actividades por ramas y por lugar geográfico y el tiempo que le han dedicado a esas actividades.
d. El número, tipo de negocios y tiempo que tienen en el pueblo de San Martin Texmelucan
e. Empresas / negocios con los que el ITESSMT ha estado en contacto en sus 15 años de existencia, tipo de relación (y el valor agregado dado a esas empresas por parte del Tecnológico) y el área del ITESSMT que estuvo implicada.
f. Del personal operativo (vigilancia, limpieza y similares) sus oficios y sus saberes NO certificados, diferentes por lo general a sus funciones que ejercen en el ITESSMT.

Lo anterior no requiere mucha inversión de tiempo ni dinero, es solo recabar la información (previa capacitación el personal que lo haga) que ya hay en el ITESSMT y enviar cuestionarios sencillos a las personas requeridas.

Ya recabada esta información se podrá hacer “mapas mentales” para generar un marco de referencia mas amplio y ver la reacción de cierta gente de la institución —que se considere conveniente— en una primera etapa.

Esto es tener los “datos duros” para hacer un esbozo, ejercicio sobre una posible estrategia de tender nuevos y diferentes puentes entre el ITESSMT y su contexto geográfico.

Claro el reto más grande es que la institución “tenga el tiempo” para invertirle a propuestas como estas.

Estebanico

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