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Usos múltiples

Mentes peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Armando Meixueiro Hernández


El hombre que vio demasiado o el ser humano detrás del disparo

La finalidad del documental, tal como yo lo entiendo, es representar la vida bajo la forma en que se vive. (…) El documental se rueda en el mismo lugar que se quiere reproducir, con los individuos del lugar. Así, cuando lleva a cabo la labor de selección, la realiza sobre material documental, persiguiendo el fin de narrar la verdad de la forma más adecuada y no ya disimulándola tras un velo elegante de ficción, y cuando, como corresponde al ámbito de sus atribuciones, infunde a la realidad del sentido dramático, dicho sentido surge de la misma naturaleza y no únicamente del cerebro de un novelista más o menos ingenioso. La Función del Documental (1937), R. Flaherty

El género documental es también una herramienta poderosa que el cine ha desarrollado para poder penetrar, por ejemplo, en la vida secreta de una especie viva y su entorno, la existencia o una parte de la vida de una persona, situación, acontecimiento o relato.

El fin último de un documental es aspirar a visibilizar las múltiples dimensiones, casi siempre ocultas en complejas tramas, de lo que se propone trabajar y representarlas en forma entendible para el gran público. Dar cuenta de su esencia más profunda, por lo que descarta fílmicamente una mirada superficial de sus objetivos. Más bien: guía, hace hablar, narra, comparte, confesa, incomoda, señala, detona pensamiento, afirma, anticipa, propone una o varias lecturas, sobre lo real. Busca diferentes ángulos y distintos lentes, miradas, voces y actores. Pregunta sobre el suceso a los cercanos al mismo: a los que lo aprueban o ponderan y los que lo detestan y/o padecen.

El documental retrata tan certeramente como le es posible lo que piensan, hacen, viven, perciben, sienten y aspiran los implicados en un objeto o hecho. Trabaja con un pedazo de lo real que delimita y recrea, el realizador. Aunque hay diversos tipos de documentales (sociales, reportajes cinematográficos, crónicas, biográficos, históricos, de la naturaleza, científicos, de denuncia, etc.1) es con frecuencia una fotografía en movimiento de los abismos del alma humana. Una fotografía que atiende a estos preceptos puede aspirar, como un fractal, a ser un documento de la realidad también sujeto a diversas interpretaciones

Como es el caso de mucho de la obra del fotógrafo de la película que compartimos en esta ocasión en la sección Mentes peligrosas.

Metinides es un potente fotógrafo social mexicano, que se inició de niño (9 años) en el oficio de tomar fotos a los accidentes automovilísticos por gusto y de ahí salto a la llamada fotografía de nota roja en los periódicos. Lo observamos, ya mayor, en una serie de entrevistas contar su historia como foto-reportero de prensa mexicana, al mismo tiempo que vemos un repaso de su incontable obra, de una dolorosa estética. Fotos que a veces comenta, describe o cuenta la anécdota. Se trata del documental mexicano El hombre que vio demasiado (Ziff, T: 2015) que narra la vida, oficio, posiciones y pasiones de Enrique Metinides, film ganador de dos premios Ariel en el 2016.

La pieza comunicativa da cuenta de cómo Metinides, no tiene opción para elegir una forma de vida o trabajo, este le llega muy temprano en su existencia. La fotografía lo escoge a él: primero con una cámara que le regala su padre (que era vendedor de las mismas) y luego su afición por levantar imágenes de automóviles accidentados y de ahí la invitación a un periódico. Gran aficionado al cine de gánster recrea con su lente, la historia que hay detrás de los delitos a los que es llamado a fotografiar.

Metinides no se pregunta sobre el deber ético o si lo que hace por casi cincuenta años está bien o mal. Si retratar y aceptar que se publiquen sus imágenes de crímenes y delincuentes, muertos y volteados, heridos y contusos puede impactar negativamente a la sociedad, simplemente lo hace casi como si fuera obra del destino.

En El hombre que vio demasiado nos aproximamos a la manera de ver el mundo urbano y negro, oportuno e impertinente, de un hombre sencillo, elegante, disciplinado, decente, trabajador, buen padre, que las circunstancias lo van determinado a dedicarse a tomar la fotografía, que por desgracia, todavía colaboran en forma importante a vender los periódicos impresos.

En la película paseamos por su pequeña casa- museo, vemos no sin sorpresa a un Enrique Metinides que, como un niño de más de sesenta años, continua coleccionando fotos de él y de otros fotógrafos y juntando en los álbumes fotográficos, como si fueran de familiares, documentados y archivados, año por año, con una delicadeza y pasión infinita. También colecciona fotografías sobresus preocupaciones como el terrorismo.

Metinides colecciona también ranas (que asegura le dan suerte) y juguetes que representan servicios de emergencia: bomberos, patrullas, helicópteros y ambulancias de muchas partes del mundo (más de tres mil), con los que hace montajes fotográficos en la sala de esa casa. Como si quiera recuperar la infancia que le robó la fotografía, con esas colecciones.

A lo largo de la película escuchamos diversas teorías en el documental, de colegas y familiares sobre diversas cuestiones: a un país se le conoce por la forma en que publica su realidad; sobre la delincuencia de antes y de ahora; sobre cómo se ha transformado cuantitativamente el crimen en nuestro país. Sobre las miradas a la cámara, de los mirones en una tragedia; sobre el dolor y el quebranto de los próximos de los que quedan con vida.

Metinides dice con la frialdad, contundencia y costumbre de quien tiene un oficio adquirido después de muchas batallas urbanas, emplazando y rescatando imágenes, batallas de las cuales no ha salido ileso, que ha fotografiado miles de colgados, delincuentes con armas, documentos con sangre, trabajadores en peligro, suicidios, ahogados, atropellados, incendios, efectos de los temblores, asesinatos, robos, balaceras, el dolor de los familiares, en los que ha buscado resaltar el hecho, el contexto y el documento por sobre la inmoralidad del dolor ajeno.

Metinides asegura tener mayor reconocimiento fuera de México. Este documental le ha hecho cierta justicia y una considerable parte de su obra se puede ver en el siguiente sitio del Conaculta/Fonca#

1  Sánchez, L (2014). Documental cinematográfico. Recuperado 24 de 01 2018. https://formacionaudiovisual.blogspot.mx/2014/09/documental-cinematografico.html

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

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