5519_2018
LA CLASE

Educación Ambiental

Felipe Reyes


Para este 2018, dar sustento a la esperanza.

Es asfixiante y dolorosa la necesidad siempre viva de ser humano en una sociedad sometida por la corrupción, la apatía, la violencia, la exclusión, la inequidad, la insensatez, el desarraigo, el culto a la posesión de lo material y la cosificación de la vida, legalizada e impuesta desde las propias instituciones modernas, en especial en un país como el nuestro en el que se desvanecen nuestras identidades y utopías personales, comunitarias y nacionales ante la dictadura insaciable del capital y sus siervos.

En un escenario así, desear una esperanza banalizada y ajena a nuestras realidades no sólo incrementa el dolor sino que nos aleja también del deseo profundo de transformar tales realidades y a nosotros mismos, nos paraliza. Es de urgencia construir una esperanza crítica; desear y abrazar una vida digna para todos los seres que habitamos este aun hermoso planeta; desear, imaginar y construir una Humanidad intercultural amorosa, dialogante y solidaria entre los pueblos, respetuosa, perteneciente y festiva en la sacralidad de la Vida. Es imprescindible no sólo desear esperanza, sino vivir y ser esperanza.

Somos educadores ambientales, partícipes por convicción en la construcción de humanidad, de comunidad y de vida —y con ello, y en la construcción colectiva y dialogada— de identidades, imaginarios y utopías para ser en la vida, para vivir verdaderamente. La pobreza material y humana, el agotamiento de la diversidad cultural, el empobrecimiento de la imaginación, el adormecimiento del pensamiento crítico, la fragmentación y erosión de nuestra humanidad, la inequidad que empobrece, mata, enferma y extingue territorios, personas, culturas y pueblos; la pérdida de la esperanza, la erosión de identidades, la corrupción, la exclusión, la violencia social son problemas de la Educación ambiental.

Así que, en este inicio de ciclo, nos deseo fortalecer y avivar nuestro ser comunidad educativa ambiental en la palabra colectiva vuelta colaboración y propuesta, en el diálogo y la construcción de comprensiones críticas de nuestras realidades, en la hermandad con otras comunidades que trabajan por la dignidad humana, en el reconocer y asumir poéticamente un nosotros con quienes somos diferentes para ser perteneciendo, en la recuperación de la espiritualidad amorosa de nuestra humanidad para corresponder críticamente nuestras propuestas, nuestro sentir, nuestro pensar y nuestro hacer con el carácter sagrado, amoroso y poético de la Vida.

Hagamos sustentable nuestra esperanza. Nos liberemos de nuestras ataduras disciplinares e institucionales, trascendamos los obstáculos académicos que condicionan nuestro ser y hacer social; descolonicemos nuestro pensamiento, nuestro espíritu y nuestra práctica; vivamos críticamente los dolores de las realidades en las que nos inscribimos y comprendamos sus territorios, historias y temporalidades para construir utopía; dialogando, construyamos concepto y método desde ellas para transformarlas.

Felipe Reyes

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