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Sala de Maestros

Maestros en la historia

Jesús Caballero y Díaz


Gabriela Mistral, la poeta chilena, educadora en México

Gabriela Mistral fue un fenómeno cultural que proyectó a Chile, a la cultura chilena hasta el Premio Nobel de Literatura y a su presencia en los organismos internacionales de promoción de la cultura; sin embargo fue duramente tratada por la vida desde su infancia, su iniciación en el trabajo, en su formación profesional, en carrera literaria y sobre todo por el origen proletario manifestado en su periodismo, su vida social y política en la defensa de las clases explotadas y la denuncia de la desigualdad chilena con el soberbio dominio de la burguesía chilena.

Gabriela vivió la mayor parte de su vida fuera de Chile, al volver llevaba a Chile todas las cartas triunfales, y el rostro de la burguesía dominante se torcía indignado obligándose a su reconocimiento. Siglo XXI, la sociedad chilena no ha cambiado y el recuerdo de la vida y la obra de Gabriela aún retrata las diferencias por ella denunciada. Gabriela está viva, no solo en sus cuentos infantiles, en su desgarrada poesía, en su nueva pedagogía, en su identificación con las clases explotadas y humilladas, vive en el aliento a quienes quieren una mejor vida en su país, a quienes saben que deben militar para democratizar esa sociedad y sus gobiernos.

La participación de Gabriela en la cultura chilena empezó en su formación familiar, su hermanastra convivió ella sus primeras letras: sus primeras lecturas literarias, sus composiciones, sus lecturas para sus primeros alumnitos, muy pronto en juventud practicó en su poesía la trascendencia de la educación literaria, el acceso a la escritura, a la poesía, al ensayo y al encuentro en sus expresiones literarias: contenidos y sus valores espirituales y sociales entre ellos el amor adolorido, la nostalgia, los valores femeninos, el descubrimiento de la belleza del paisaje chileno, su poesía se conjugó con su impredecible inicio en la profesión magisterial en la que descubrió-ingenua- las novísimas direcciones de la educación popular hasta entonces condenada a una pedagogía del avasallamiento, contra la cual se manifestó permanentemente acusándola de contrariar las necesidades y posibilidades educativas de los niños de las clase más humildes, produjo una nueva práctica educadora: la lectura y la escritura como posibilidad de expresión propia y de comunicación posible incluso en las viles condiciones de la educación oficial de los niños pobres y con ella una nueva concepción del magisterio: la de unirse al pueblo, a descubrirlo, a apoyarlo.

Pasó de la ingenuidad inicial a la denuncia de todas las pedagogías de su tiempo, las que vivió las encontró detestables, orientadas hacia las necesidades de la burguesía explotadora, hechas para humillar, subordinar a las clases populares.

Chile como todos los países americanos salió de su independencia con una republica de orgullosos señoríos feudales, agrícolas, mineros, comerciales bancarios y consecuentemente políticos. La diferencia de clases era marcada, la educación de señorío alemán dividía a la sociedad en clases antagónicas: las del poder :altivas, orgullosas; las de los trabajadores: humildes y serviles, lo peor para los pueblos originales mapuches y araucanos eran objeto de una marginación de elusión, todos eran chilenos, menos ellos; esto lo denunció Gabriela, quien también compartió la aspiración de las juventudes universitarias contrariadas con el autoritarismo escolar en el gobierno de la vida académica , en la cual como parte del pueblo democrático en la letra, querían y deberían participar democráticamente en la decisión de su presente escolar y en el diseño y destino de formación profesional. Los universitarios reconocieron su identificación e incluso en un momento decisorio de todas estas historias chilenas le pidieron que a su llegada a México transmitiera su saludo a los universitarios mexicanos, lo que Gabriela Mistral, hizo con gusto y con éxito en la Universidad Mexicana.

No encuentro en las biografías de Gabriela Mistral motivos, ni razones expresas por los cuales pactaron Gabriela Mistral y José Vasconcelos su presencia en la Revolución educativa mexicana. ¿Serían estos valores personales los que descubrió José Vasconcelos como importancia de la participación de Gabriela Mistral en el programa original de la Secretaría de Educación Pública mexicana de los años 20 del siglo pasado? El hecho es que Gabriela fue invitada a una aventura cultural en el novedoso caso de una revolución social mal vista por las sociedades y gobiernos latinoamericanos.

Si sabemos que pareció iniciarse como un reconocimiento a su labor literaria, como una invitación a darla conocer a los públicos mexicanos, al llegar fue obvio que Vasconcelos sabía también de su rebelde cultura pedagógica, del papel que podría jugar en el nuevo proyecto de la vida nacional: La Revolución Mexicana, en la tarea de su nueva Secretaría de Educación Pública: la educación, la redención de los pobres de México que necesitaban una nueva calidad del servicio educativo, nada menos que la prometida por el rector de la Universidad en 1921, aceptada por el gobierno de Álvaro Obregón al asumir el compromiso presidencial, el poder Legislativo lo apoyó en sus fines y métodos se creó la Secretaría de Educación Pública como el poder federal para lograrlo.

El México surgido de la Revolución de 1910-1920 al que Gabriela venía era no solo diferente, sino contrario a los estados y sociedades del resto de América. El chileno del que salía desairada Gabriela vivía el paradigma del orgulloso dominio de la burguesía feudataria.

México, el del movimiento revolucionario democrático y social, era para los gobiernos militares y autoritarios de Centro y Sudamérica una espina en el costado, una revolución política que se había transformado en una revolución política, que derrocó al antiguo régimen y establecía un nuevo orden social gobernado por una constitución que reconocía los derechos de todos los nacionales y la obligación gubernamental de reconocerlos, de garantizar su observancia, de promoverlos. Este fue el nuevo paradigma que ofendió al status sudamericano, que se obligaba a reconocer cuando los nuevos embajadores mexicanos presentaban sus cartas credenciales.

Vasconcelos hizo una gira por los países de Sud América para dar a conocer la calidad del nuevo gobierno que entre otras cosa se proponía una mayor comunicación con los estados y los pueblos de esa parte del continente, sabemos por Gabriela Mistral que en Chile fue duramente tratado, que aquello fue una vergüenza para las juventudes universitarias, los intelectuales, y el periodismo de vocación social.

Al informar Vasconcelos al gobierno chileno la invitación a Gabriela Mistral para dar a conocer su obra literaria en México, los gobernantes desconocieron moralmente a “la profesorcita rural” y propusieron a una persona de la alta sociedad chilena, Vasconcelos y Gabriela se salieron con la suya, luego ella afirmó que el único gobierno sudamericano que la había invitado a colaborar en su vida cultural nacional, fue el mexicano, así Gabriela denunciaba cuidadosamente a los poderes conservadores de todos los gobiernos y las sociedades del Cono Sur, Gabriela llegó a México como su homónimo el arcángel Gabriel y en nombre también de los poetas que le dieron su nombre universal: Gabriel D´Anuncio y Federic Mistral: Gabriela Mistral para todo el mundo, a descubrir la vocación social de la literatura, a poner en marcha la actividad escolar al servicio de la redención de los humildes, de los ignorados, de los desposeídos, a enseñarlos a vivir como adultos con derechos políticos a recuperar su vida comunitaria, a vivir una democracia de base.

Reynaldo Villegas Astudillo en su artículo: ”Gabriela Mistral en la Revolución educativa mexicana” nos dice; En 1922 Gabriela Mistral viaja a México invitada por José Vasconcelos y durante dos años participa en la revolución educativa mexicana. Se integra a las Misiones rurales donde participa instalando bibliotecas y talleres de lectura comentada: “México es la única nación del continente que le ofrece a la educadora chilena la posibilidad de plasmar ideas y proyectos que mínimamente realizó en Chile en una época de ausencias y abandonos…”

Y de acá de este lado, los maestros mexicanos saludaron con entusiasmo el arribo de la poeta, de la aguerrida maestra rural, de la profesora de los niños pobres de las ciudades pequeñas chilenas, a la poeta que hacía escribir poemas y cuentos a los niños en sus primeras lecciones.

Al grado que en una ausencia temporal de Vasconcelos, un Congreso de Maestros Rurales decidió que el programa de la SEP para tan altas metas tuviera recursos suficientes para lograrlas, Gabriela los asesoró y apoyó con entusiasmo, los maestros acudieron al Congreso Federal, a sus diputados más radicales y obtuvieron su apoyo total: se crearía en la SEP un Departamento de Educación rural y escuelas indígenas con un programa presupuestal específico para sus labores. Vasconcelos en el extranjero aceleró su regreso indignado por un aparente golpe de estado, los maestros se le habían adelantado en complicidad con Gabriela, pero al enterarse del éxito legislativo, Vasconcelos añadió una medalla más a su prestigio. Luego vendría la reflexión filosófica en sus libros: Indología y La Raza Cósmica.

Gabriela según Vilegas Astudillo: “se hizo parte de ese movimiento vasconceliano ya que en lo más hondo de su ser, sintió que había en él algo que la gratificaba y le permitía ser ella misma, De ese modo a partir de su viaje a México, su vivencia pedagógica se aleja cada vez mas de la escolaridad chilena (casi siempre mencionada peyorativamente) y se abre a otros horizontes en los que el autodidactismo tendrá cada vez mayor vigencia…Aun hoy (1992) casi setenta años después la realidad social es casi la misma y los problemas que enfrenta México en lo educacional es casi lo mismo. Villegas ve lo mismo que ella vio en la ciudad de México y siente algo semejante a lo que ella sintió: ha sido, sin duda un privilegio que permite escribir sobre este tema con mayor fundamento”

Vasconcelos sabía lo que hacía, desde joven con otros jóvenes profesionistas y la orientación de Pedro Henríquez Ureña fundaron El Ateneo de la Juventud en el cual se descubrieron las limitaciones de la filosofía oficial del gobierno porfirista: el positivismo que solo sirvió para la formación de “los Científicos” ,la camarilla política que gobernaba a don Porfirio y sus programas de gobierno, entre ellos el de la educación positivista que orientaba lo mismo a la educación primaria, la secundaria así como al nuevo bachillerato llamado “la preparatoria” y a la educación superior en las escuela profesionales, todas al servicio de los negocios de los científicos, a mi juicio: con las conferencian del Ateneo se inició la revolución cultural mexicana en la cual Vasconcelos y sus colegas ateneístas advirtieron los limites intelectuales y morales que imponía la ideología positivista de “el orden y el progreso” sobre las libertades individuales y la vida democrática del país. Vasconcelos personalmente descubriría que la carrera de abogado solo era requerida para la defensa de los privilegios de las empresas norteamericanas contra los derechos mexicanos de la explotación de los suelos y los subsuelos del territorio nacional, es decir una educación superior profesional contraria a los intereses nacionales.

Vasconcelos según Villegas es uno de los hombres más singulares que haya producido esta América Hispana y mestiza. Pocos como él juntaron la capacidad de sueño y utopía con la profundidad filosófica y compromiso político, con las misma palabras de Gabriela en su texto Primeras Luchas de Vasconcelos, julio de 1933 nos hacen pensar: “que nació en Oaxaca, tierra también de Benito Juárez y de Porfirio Díaz. De modo que: añadir (lo) al triángulo oaxaqueño, un breve complemento: se tiene la historia moderna de México”.

El Vasconcelos de Gabriela, según Villegas es así : “ con percepción femenina Gabriela advierte la debilidad del hombre: esta sólo: El caso de Vasconcelos es este: es un hombre grande, enorme y está solo. Los intelectuales mexicanos no son de su tipo, son los del casi de todas partes: hombres de cultura y refinamientos, sin ideales sociales efectivos” Gabriela denunciaba también, así, a la cultura literaria de los literatos sudamericanos de su generación.

Con todo México desde Perú, según el intelectual peruano Sánchez Latorre así se ve : “Entre 1921 y 1925, México será el emporio pedagógico de América”. Perú después intentaría una reforma agraria y una educación rural en ese momento inexistente. Las dictaduras y las clases dominantes sudamericanas veían con un enorme recelo tanto la Revolución Mexicana, como la constitución de 1917, sus gobiernos revolucionarios y desde luego: la Revolución educativa de Vasconcelos. Paulo Freire en Brasil, años después promovería la educación en el domino de la palabra, en la recuperación de la voz del puebo como una educación libertaria.

El Chile que dejó Gabriela Mistral celebraba que viviendo los rescoldos de la celebración del centenario de su vida republicanas hubo la ocasión de acalorados debates y evaluaciones de la realidad educativa chilena, el diagnóstico era sombrío, “Nuestra educación según Vial se caracterizaba por el sectarismo, cuya polémica había envenenado los ánimos por la desnacionalización y el extranjerismo, la irrealidad y la desvinculación de la educación con respecto del Chile real, el ausentismo escolar y el vacío moral creado por la ausencia de la cosmovisión cristiana y su reemplazo por un humanismo laico, científico, neutro y frío”. Ëste fue el ámbito en el que la joven maestra se iniciaba y denunciaba y desde la cual emigraría a México.

Gabriela Mistral en sus propias palabras: la enseñanza femenina en Chile

En carta a Ida Corbat, la felicita por la lucha que está dando por la reforma de los planes de estudio de la enseñanza femenina chilena las mismas que ella ha pedido durante años.

Tres son las cosas que en mi humilde opinión concretan la inferioridad de la educación que damos en nuestros liceos de niñas: la falta de preparación manual, la falta de ramos exclusivamente destinados a la mujer (puericultura sobre todo) y la dotación insuficiente de material de enseñanza para los ramos científicos.

Asuntos de fondo: la educación en valores

Miro con atención el ateísmo que se enseña en la educación masculina fiscal. No he corear a los conservadores que corean en contra de la enseñanza oficial; pero sé que hay algo de justicia en sus iras: cuando se hace dudar a un niño no se sabe qué delito se comete. Matarlo, mutilarlo, sería mejor. Mutilación estoy absolutamente convencida de que el hombre arreligioso es un hombre incompleto y que el vino del alma es una fe ardiente.

Las simpatías de Gabriela están con los estudiantes. Nada menos que en el bastión conservador de la política chilena ”El Diario ilustrado” publica su opinión:

Pienso como la federación de Estudiantes. Les encuentro toda la razón, es indispensable que los alumnos tengan alguna intervención en los rumbos de la enseñanza… Es también justo dar igual pretensión a los obreros, que, aunque no puedan aportar hoy una poderosa cultura, por lo menos han palpado en carnes vivas todos los errores y torpezas de los actuales rumbos. Una reforma pues, es justa.

¿Es un mal que los jóvenes se hagan dirigentes obreros? Yo no solo acepto esa colaboración, sino que la alabo cálidamente, todo lo que arranque al estudiante del ambiente libresco, todo lo que lo lleve a mezclarse con la vida, a sentir su aliento quemante me parece un inmenso bien.

Yo os invito a ir hacia el pueblo, sin orgullo intelectual, a dirigir las lecturas en las bibliotecas populares, a abrir los dispensarios. Y finalmente: Yo os invito a ser maestros. Todo hombre debía serlo y no solo el grupo de diplomáticos del instituto (los académicos titulados, con sus respectivos diplomas). El mejor maestro será siempre el alma encendida por dos cosas: la juventud y el ensueño redentor

Y de México, hablando de Vasconcelos, con percepción femenina advierte además la debilidad del hombre: Vasconcelos está solo.

El caso de Vasconcelos es éste: un hombre grande, enorme y que está solo. Los intelectuales mexicanos no son de su tipo, son del casi todas partes: hombres de cultura y refinamiento, sin ideales sociales efectivos.

Habiendo llegado a México a dar a conocer la literatura chilena, a poco andar Vasconcelos le pide que prepare un libro de lectura para mujeres y la enrola en su cruzada de enseñanza rural e indígena.

Por el mismo sueldo atendería la organización de las escuelas de Oaxaca. Presidí el Congreso de Maestros Misioneros (maestros de indios) y me cogió el corazón la obra. Me resucitó el espíritu apostólico, me mudó el alma vulgar que me iba encenagando… Caso ( el maestro Alfonso Caso) en una fiesta me ofreció que enseñara en la universidad. Ni allí, ni en la enseñanza secundaria: con ninguna dirección de pedagogos. No creo en la farsa pedagógica de todas partes, el mercantilismo disfrazado de ciencia i retórica embustera.

Las misiones: de una hermosa heterogeneidad, la directora, una enfermera, tres maestros primarios, algunos albañiles, un agrónomo, una modista, una profesora de economía doméstica, el especialista en pequeñas industrias. La consecuencia para todos era muy enriquecedora.los más beneficiados eran los mismos maestros: se arrancaba a los maestros de la limitación pedagógica, la mayor de las limitaciones humanas, para volverles la cara a la tierra y sus materiales creadores. Veía transformarse en otra cosa a los jóvenes de las Normales, en eso que es para mí el cabal tipo humano: un puente que baja del conocedor al artesano.

Y el libro para mujeres solicitado por Vasconcelos fue hermosamente pensado para valorar la femineidad, para rescatarla de la mutilación social que la hacía sin paga esclava del hogar y de la explotación moderna cuya participación tendía a excluir, devaluando los valores femeninos de la vida familiar y Gabriela escribe:

Recibí hace meses de la Secretaría de Educación de México el encargo de recopilar un libro de “lecturas escolares”. Comprendí que un texto (así) corresponde hacerlo a los maestros nacionales y no a una extranjera, y he recopilado esta obra solo para la escuela mexicana que lleva mi nombre…mis alumnas no cursarán humanidades…quedarán pues sin conocer las páginas hermosas de nuestra literatura. Bueno es darles en esta obra una mínima parte de la cultura artística que no recibirán completa y que una. Es muy femenino el amor de la gracia cultivado a través de la literatura que la mujer debe poseer…la participación cada día más intensa en las profesiones liberales trae una ventaja su independencia económica; pero trae también cierto desasimiento del hogar y sobre todo una pérdida lenta del sentido de la maternidad. En la mujer antigua este sentido fue más hondo y más vivo y por ello los mejores tipos de mi sexo yo los hallo en el pasado, me parecen más austeros que los de hoy, más leales a los fines verdaderos de la vida, creo que no deben pasar. Para mí son eternos

Pero en un libro de “lecturas para mujeres”, no todo debía ser de comentarios caseros y canciones de cuna, Se cae también en el error cuando por especializar la educación de la joven, se la empequeñece, eliminando de ella los grandes asuntos humanos, aquellos que le tocan tanto como al hombre: la justicia social, el trabajo, la naturaleza.

Quiero decir lo que pienso sobre la formación del amor patrio en la mujer…Para mí la forma del patriotismo femenino es la maternidad perfecta. La educación mas patriótica que se da a la mujer es la que acentúa el sentido de la familia.

Tal vez la falta de alegría que todos advierten en nuestra raza venga en parte de la escuela madrastra que hemos tenido en muchos años. El niño llega con gozo a nuestras manos, pero en las lecciones sin espíritu y sin frescura que casi siempre recibe, van empañándole ese gozo y volviéndose el joven o la muchacha fatigados, llenos de un desamor hacia el estudio, lo que viene a ser lógico…La juventud, esa agua viva, no puede amar al que tiene en la lengua viva la palabra muerta.

Andrés Henestrosa expresa que “es unánime que el libro de Lecturas Femeninas que compuso y apareció simultáneamente en México y España, superando su condición de libro para mujeres y destinado solo a la escuela mexicana que lleva su nombre, sirvió a todos los lectores de México. La autora maestra, mujer, poeta, ciudadana todo concurre en hacer de este libro, uno de los más hermosos de nuestra lengua y al libro: ”concebido como una armoniosa conjunción de todo aquello que constituye una vida en plenitud”

El humilde libro concebido para una escuela en su última edición que fue patrocinada por la FUNDACION DISTRITO FEDERAL CAMBIO XXI en 1993 con el Título LECTURAS PARA MAESTROS. Llegó a una edición de 90 000 ejemplares.

Gabriela se va alejando de México

y recuerda desde la otra orilla del Rio Grande que separa a México de su poderoso vecino del norte: Desde la otra orilla, la ajena, yo recojo en una gran bebedura de recuerdos el país que he recorrido con los trenes trepidantes o el paso lentos de de mi caballo de sierra…Y esta mirada mía, recogedora de cuarenta panoramas me lleva al corazón una oleada de sangre calurosa

Y nos deja finalmente un recordatorio específico:

Gracias a México por el regalo que me hizo de su niñez blanca, gracias a las aldeas indias donde viví segura y contenta, gracias al hospedaje no mercenario de las austeras casas coloniales donde fui recibida como hija; gracias a la luz de la meseta que me dio salud y dicha; a las huertas de Michoacán y Oaxaca, por sus frutos cuya sazón llevo todavía en mi garganta, gracias al paisaje línea por línea, y al cielo, que como en un cuento oriental pudiera llamarse —siete suavidades— Y enseguida, algo más relacionado como su quehacer docente: pero gracias sobre todo por estas cosas profundas: viví con mi norma y mi verdad en esa tierra y no se me impuso otra norma: enseñando siempre tuve señorío de mi misma; dije con gozo mi coincidencia con el ambiente, muchas veces ;pero dije otras de mi diversidad. No se me impuso norma de trabajo: tuve la gracia de elegirlo; cuidaron de no darme fatiga, tal vez porque me vieron interiormente rendida; nada de la patria me faltó, y si la patria fuese protección pudorosa, delicadísima, México fuera patria mía también.

Fue un gusto el reencuentro con Gabriela Mistral, recordar lo que sabía de ella, de la fundación de la educación pública mexicana, de la relación entre José Vasconcelos y la maestra y poeta chilena y para mí fue un acierto contar con su libro: LECTURAS PARA MAESTROS. así como las escrituras de los profesores chilenos Reynaldo Villegas Astudillo: “Gabriela Mistral en la Revolución educativa mexicana” y de Álvaro Valenzuela Fuenzalida: “Gabriela Mistral en la reforma educacional de Vasconcelos”, que añadidas a la biografía de Lauro G . Caloca, maestro revolucionario y de el libro del profr, Benjamín Fuentes: “Enrique Corona Morfín y La Educación Rural” me permitieron armar la un esbozo de la aventura inicial de el primer grupo de maestros revolucionarios que colaboraron con Vasconcelos y Gabriela Mistral en la que fueron el corazón de la primera existencia de las escuelas rurales e indígenas erigidas por un gobierno federal mexicano. Las misiones culturales formaron a los miles de maestros que sin formación pedagógica aceptaron el reto de trasladarse a los pueblecitos y a las comunidades indígenas , a su entusiasmo, las misiones les proporcionaron nuevos objetivos y recursos para promover el primer acercamiento del estado mexicano a los abandonados campesinos mestizos e indígenas. México Siglo XXI, los pueblos indígenas se unen para superar el demagógico abandono de casi noventa años de los gobiernos posrevolucionarios.

Pueblo de la Candelaria, Coyoacán, Ciudad de México a 19 de enero del 2018

Jesús Caballero y Díaz
Maestro y formador de docentes

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