Nacimiento
Deserciones

Mirador del Norte

G. Arturo Limón D.


Un regalo que se guarda en el corazón

Dedicado a los alumnos de la UPNECH Campus Chihuahua, quienes con su pastorela tan entusiastamente presentada y acciones de servicio a favor de quienes menos poseen en lo material, sea en donde sea que lo hayan realizado durante estos días, son bellos ejemplos de amor y servicio que es parte esencial, del llamado Espíritu Navideño, un abrazo a Todos

La Navidad es el regalo que damos y recibimos con amor a nuestros hermanos y amigos, el cual hemos de aprender a darlo y recibirlo de gracia, como de gracia fue la generosa ofrenda que nos diera en el meridiano de nuestros tiempos el Padre mismo. Al enviar a su Hijo Amado a nosotros, permitiéndole nacer en un pesebre en condición migrante, para que de esa manera nos diera a todos el modelo de humildad y amor en, que tanta falta hacen al mundo que vivimos hoy día.
Hacer una pausa para reflexionar en ello es una necesidad hoy más que nunca si tan sólo recordamos a ese autor anónimo que a la letra expreso; “Quisiera que la Navidad dure todos los días del año, pero si no es posible, al menos que dure lo suficiente para ennoblecer los corazones más duros.”

Y como hay un tema que es de vital preocupación me refiero a la migración forzada esa que llevo aquella noche a Belén a donde habían de pagar tributo a los jóvenes esposos María y José, y donde no hallaron lugar en el mesón, esa que les hizo salir de su Galilea a Egipto para huir de la furia de Herodes, estas historias que narran libros religiosos como la Biblia y otros testamentos de Jesucristo y su vida, nos dejan saber que la migración forzada es un problema de ayer, hoy y quizás de seguir esos corazones duros, como los de un Trump queirndo declarar a la mismísima Jerusalén capital de un Israel que quiere todo a modo, como se quiere y hace en las fronteras de México y Guatemala para nuestros territorios, donde también se implementan políticas lesiva por individuos que parecen mordidos por esa malhadada serpiente cuyos colmillos a mi parecer son la avaricia y el egoísmo, y que hacen igual de daño en Jerusalén que en México con la toma de decisiones equivocadas, mismas que estimo que se incrementará tragedias humanas por migración forzada en el próximo 2018 y es por ellos que al menos en esta tregua de Navidad quiero comentar esa dolorosa realidad y el antídoto que a avaricia y egoísmo se puede anteponer que no es más que servicio y amor, regalos del corazón de los que hablare aquí hoy.

Ojalá los caso que aquí se reseñaran sirvan a nuestros corazones, e incluyo el mío, para reflexionar, sobre el tema advierto que trasciendo los meros buenos deseos e intenciones que están de hecho implícitos en mi deseo de bienestar a todos, pero pensar es obligado aun en Navidad;

LA MIGRACION FORZADA, VIEJO PROBLEMA Y NUEVOS ROSTROS

La migración y eldesplazamiento forzado, un viejo rostro que esta hoy tan vigente como lo estuvo hace poco más de dos mil años cuando; “Al raso, al aire libre y sin ningún tipo de techo ni resguardo. Velando la noche y guardando sus vigilias sobre los rebaños” los pastores vivieron la primera Navidad. “Me recuerda la actual Navidad para muchos de los migrantes del mundo y, especialmente, para los refugiados. Muchos viven al raso, como los pastores de Belén, pero en una situación de mayor sufrimiento. Refugiados que huyen, muchos de ellos en medio de la noche, sin techo y sin ningún tipo de cobertura familiar. Algunos huyen junto a sus familias. Éstos, quizás, podrán tener algunas ventajas en estos días navideños. Sin embargo, muchos de ellos, entre los cuales puede haber niños de todas las edades, pasarán los días navideños al raso, a la intemperie, como los pastores de Belén, pero en la niñez, pasando frío. Sí, muchos de ellos sin tener siquiera la cobertura de una tienda de trapo. Al raso, como los pastores de Belén. ¡Qué triste! Muchos de estos migrantes, de estos refugiados huyentes, tienen ya miembros de la familia en ciudades de Europa y del mundo después de todo su periplo sufriente. Han cruzado fronteras, mares, terrenos enfangados con el riesgo de enfermedades y dolores varios, pero para ellos la Navidad no va a ser un tempo de reencuentro. Se han aventurado a un viaje largo y lleno de dificultades huyendo de las guerras, de las violencias, del fantasma de la muerte que llevan pegados a sus talones. ¿Pasarán su Navidad al raso, en el frío y húmedo suelo? Ni siquiera podrán vivir la nostalgia o la envidia viendo escaparates de lujo alumbrados por luces de colores. Para ellos existirá solamente la luz del sol por el día y la de la luna por la noche que les reflejará la nostalgia del imposible reencuentro. ¿Habrá muchos cristianos entre ellos? ¿Vivirá alguno de ellos el sentido de la auténtica Navidad en sus corazones? El ruido y el jolgorio de las fiestas de invierno, de la navidad pagana no llegarán hasta ellos. Vivirán al raso, al raso como los pastores de Belén pero con un mayor sufrimiento. Niños refugiados huyentes que recorréis el mundo en busca de un tiempo mejor. Espero que os llegue algún juguete, algún dulce navideño… aunque quizás no experimentéis la celebración de la Navidad… ¿Podrá consistir la paz para ellos en que alguien les dé algo de acogida y los proteja en una concordia solidaria? Al raso, como los pastores de Belén, helados en medio de la fría noche. Es posible que, también, en la noche navideña nazcan niños en los campos de refugiados, en los caminos embarrados con sus madres en plena marcha, cansadas, mal alimentadas, con el estrés que la huida produce. Nacerán en medio de una Navidad rodeados de personas de diferentes culturas que están experimentando una falta de amor humano, de solidaridad. Muéstrales tú tu amor, Señor. La verdad es que es muy difícil que experimenten la auténtica paz mundana, ya que ésta sólo se da acompañada de la justicia. Señor, dales tú tu paz. Señor, tú entiendes lo que es estar al raso como los pastores de Belén, pero en medio del frío y, quizás, mal alimentados. Tú, Señor, naciste sin lugar para ti en el mesón y muy pronto fuiste un niño refugiado que tuvo que huir en brazos de su madre y en medio de la noche a Egipto. ¿Cómo no vas a entender y amar a estos niños en busca de refugio? ¿Cómo no vas a entender a su madre, a su padre, a sus familiares en medio de un cielo raso en donde no pueden encontrar ni techo ni cobijo? Al raso, como los pastores de Belén. Mosaicos de pueblos y razas que estarán huyendo la noche navideña encontrando incluso a personas que no quieren ni siquiera pensar en su acogida. Dios quiera que lleguéis a alguna de las grandes ciudades de Europa, de Alemania, de Francia, de España, ciudades en donde se mueve el mundo entero. Ojalá que también se mueva la solidaridad humana de los habitantes de estas ciudades refugio. Deberíamos saber dar un mensaje de amor, de acogida, de brazos abiertos pensando en ese niño del que celebraremos su nacimiento en estas fechas navideñas: Jesús. Navidad con nostalgia, Navidad con lágrimas para muchos… y nosotros en medio de sociedades de consumo con mucho más de lo que nos vamos a poder comer. ¿Nos surgirán sentimientos de solidaridad en torno a las migraciones internacionales, en torno a los refugiados? En nuestras ciudades también nos encontraremos con muchos inmigrantes que han fracasado y que, quizás, estén pasando frío o hambre junto a sus hijos. Sí, al raso, como los pastores de Belén. También debemos acordarnos de ellos. Seguro que el niño del pesebre, el Jesús refugiado y migrante, se acordará de ellos, pero nosotros, seguidores suyos, también hemos de unirnos a los sentimientos solidarios y, siempre que podamos, a la acción. Señor, que entendamos que tu nacimiento, que la Navidad, debe ser motivo para que en nuestras ciudades se aprenda que ningún hombre es ilegal, que todos somos criaturas del mismo Padre, que todos nos debemos reconocer como ciudadanos del mundo, que debemos practicar la solidaridad y el amor al prójimo… como tú, Señor, nos has enseñado. Si no, la Navidad para nosotros pasará a ser, como para muchos de nuestros conciudadanos y habitantes del mundo, una fiesta pagana en donde se den los jolgorios, las borracheras, la falta de amor y la alegría del propio demonio. Peor que estar al raso, como los pastores de Belén”.1

LA TERCA MEMORIA DE LA HISTORIA

Una reflexión

“La Navidad de la Biblia, de la tradición cristiana, de los cuentos y de los sueños, siempre nos ha dejado una imagen, y es la que vemos reflejada en cualquiera de los belenes que se ponen en nuestras plazas, colegios, casas, iglesias. En ellos se amontonan ese periplo de personajes tan queridos y añorados para nosotros cada año por estas fechas: los ángeles, los pastores, los reyes magos, el rey Herodes, Belén como la ciudad de todos esos acontecimientos, y allá en las afueras, con los animales como única compañía: el pesebre. Él único, el último, el recóndito lugar que a nuestro Dios le dejamos para poder venir a este mundo y atar su destino con el de todos los desgraciados y descartados de nuestra historia.

Pues bien, en un pesebre semejante, o más crudo, vivirán unas navidades más miles y miles de refugiados y migrantes”

“Estas navidades del 2017 nuestros queridos refugiados no ocuparán tantos titulares mediáticos, ni portadas de los periódicos, ni minutos en los telediarios. Pero ahí siguen, en Lesbos, en Ceuta, en Melilla, en Serbia, en Turquía, en Lampedusa, en Sicilia y en tantos y tantos otros puntos de nuestras costas europeas.”

Agregaría a los que transitan por ese tren llamado la Bestia el territorio mexicano en busca de eses espejismo llamado sueño americano y los que han sido devueltos a nuestro país o van hacia el Norte también con familias hombres y mujeres de color que nos estrujan el alma, cuando los advertimos al verles en los camellones de la ciudad de Chihuahua, viendo a sus pequeños que por toda petición sonríen sin comprender cabalmente la dura circunstancia de su drama, que es nuestro drama.

Un drama que muchos no quieren ver porque suponen lo que bien dice; Seve Lázaro Pérez, SJ quien es Párroco de San Francisco Javier y San Luis Gonzaga, Madrid, que acoge hasta el 14 de enero la exposición Las Navidades de los otros pueblos, el cual seguramente al ser cuestionado por asociar la fecha navideña al tema migratorio respondió así; “No pega bien a bien con la alegría y glamur de estas fechas juntar la imagen de la Sagrada Familia de nuestros nacimientos a la de estas pobres criaturas migrantes y refugiadas de la mano de sus padres. Al fin y al cabo, siempre resuena en nosotros aquello de que una cosa es la fe y otra la desgraciada realidad que le toca vivir a mucha gente. Y entonces, y más en Navidad, nos sale el rosario entero de jaculatorias: pobrecitos, pobres criaturas, qué lástima y qué puedo hacer yo por ellos… Para terminar, si seguimos tirando del hilo, en aquello de yo no he hecho nada para que esta gente esté en esta situación. Pero justo ahí es donde está el problema del virus que nuestra cultura nos inocula: vaciarnos de la responsabilidad sobre la situación de nuestro prójimo migrante, hasta el punto de hacernos pensar solamente en nosotros mismos, nuestros problemas, nuestras necesidades y nuestros caprichos.” ¡Cuánto azúcar y cuánta tontería se nos desprendería del alma y del cuerpo al expresarnos estos días aquello de: «Feliz Navidad y próspero año nuevo». 2

COROLARIO

David O. McKay dijo: “La verdadera felicidad se obtiene solamente al hacer felices a otras personas, o sea, en la aplicación práctica de la doctrina del Salvador de perder la vida para hallarla. En resumen, el espíritu de la Navidad es el espíritu de Cristo que ilumina nuestro corazón con amor fraternal y amistad, y que nos inspira a rendir actos bondadosos de servicio.

“Es el espíritu del evangelio de Jesucristo, por cuya obediencia se obtendrá ‘paz en la tierra’, porque significa buena voluntad hacia todos los hombres”3

1 Citado en; http://protestantedigital.com/blogs/41060/al_raso_como_los_pastores_de_belen

2 El niño que falta en nuestros belenes Fecha de Publicación: 21 de Diciembre de 2017

3 La mejor de las Navidades, Liahona, diciembre de 2008, pág. 3.

G. Arturo Limón D.
G. Arturo Limón D. Miembro del Cuerpo académico de Sustentabilidad UNAM, y Miembro de la Comisión de Educación en Mesoamérica de la UICN. Profesor investigador de la Universidad Pedagógica Nacional de Chihuahua UPNECH

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