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Sala de Maestros

Maestros en la historia

Jesús Caballero y Díaz


México y la otra América

En la lectura de Germán Arciniegas España nunca descubrió a América, en cuanto pudo la desconoció legal, moralmente; inicialmente la bautizó como las Indias y cuando se supo que era un nuevo mundo, terca, ignorando las evidencias continentales europeas, así la siguió llamando, el gobierno de los Austrias a base Concejos, inauguró uno más llamándolo “El Consejo de Indias” en cambio los americanos si descubrieron a Europa, a España: las conquistadoras, las dominadoras, las evangelizadoras, las explotadoras. Las Europas, las Españas que crearon al principio reinos dependientes de la Corona Española. Los reinos de la Nueva España, de la Nueva Galicia, del Perú, de la Nueva Castilla, de la Nueva Granada, etc. Es decir ignoraron lo americano y crearon otras Europas, pequeñas, siempre inferiores moral y políticamente a ellas.

Y así: los emperadores de la Casa de Austria españoles a los reinos americanos les dieron virreyes por gobernantes legales: integrantes de la nobleza aristocrática de Castilla a quienes concedieron una parcial autonomía, que no a sus súbditos criollos y menos a las repúblicas de indios.

A partir del siglo XVIII los monarcas de la Casa de Borbón el gobierno de las Américas aumentó su dependencia, las intendencias suplieron a sus corregimientos y el aparato fiscal a los virreyes que casi dejaron de serlo compartiendo con las autoridades regionales de las Intendencias el gobierno de los impuestos reales. Para el siglo XIX El dominio español parecía eterno, sus súbditos americanos aunque inconformes, solo querían un mejor gobierno o sea un trato menos justo, estaban conformes con el régimen colonial, pero caducaba el imperio de los borbones con Carlos IV de cabeza, con la Invasión napoleónica y la guerra de independencia contra Napoleón Bonaparte de la que surgió el régimen de juntas provinciales que en Cádiz proclamó la Constitución Liberal de 1812 y con ella una nueva relación de las colonias con las provincias peninsulares, la de igualdad en ella y ante ella.

Ni eso calmó el clima de insurgencia en la Nueva España entre los criollos ricos y los españoles hartos de contribuciones excesivas, también entre las clases media criollas desempleadas y mas subordinadas y sobre todo entre las castas infamadas de indios campesinos y de negros y mestizos de pueblos y ciudades. Todos soportaban a regañadientes el autoritarismo colonial, las tertulias criollas pasaron del chocolate y los chistes a el estudio de la dominación y de ahí a los propósitos conspiradores, no querían una nueva nación, querían un buen gobierno, pero los gobiernos españoles y napoleónico nunca pensaron en deshacerse de su colonias, eran fuentes de su riqueza y de financiamiento gubernamental.

De las tertulias los novohispanos pasaron a las conspiraciones y con ellas a la posibilidad militar de vencer al virreinato y declarar su independencia, con ella los criollos darse los privilegios y los poderes que no podrían obtener nunca de tal sujeción, se hicieron bolas sus integrantes se dividieron unos con miedo al poder , al castigo denunciaron a esas juntas que ya se parecían a las peninsulares antinapoleónicas, otros se alborotaron e Hidalgo y los militares de la guarnición de San Miguel el Grande se lanzaron a la lucha contra el mal gobierno, perdieron la vida en el empeño, no sin que Hidalgo declarara abolida la esclavitud y diera a José María Morelos, un ex alumno muy prestigiado de él ,el encargo de abrir la guerra en los territorio del Sur, de la Tierra Caliente de Michoacán y de la Intendencia de México.

México y la otra América.

Morelos y los insurgentes del sur y de la Tierra Caliente fueron algo más que guerrilleros, cultivaron una vida comunitaria militar que integraba diferenciando el trabajo de provisión y la lucha armada; supieron valorar y sostener esa integración comunitaria que alentaba el espíritu de la independencia ya obtenida particularmente en esta dichosa aventura; además sus dirigentes tenían otra clase de formación, de educación superior , muchos de ellos curas y abogados eran universitarios, estaban informados, aunque por contrabando de la Revolución Francesa Antiborbónica y la de la Independencia norteamericana, de sus componentes: sus guerras contra la Monarquía absoluta Francesa y el Imperio Británico, su nueva filosofía política y sus nuevas organizaciones republicanas, sus aconteceres legislativos soberanos y sobre todo sus propias constituciones. Los vivaques guerrilleros de sabrosas tertulias pasaron a sesiones de debates políticos, jurídicos y filosóficos sobre los objetivos y métodos de su lucha.

El ejército del Sur se organizó para formalizar la independencia de la Nueva España, de México, de la América Mexicana, buscaron ampliar su zona de influencia, congregarse para legitimar su independencia, ahí se formalizaron los conceptos de las libertades que querían los nuevos mexicanos, de su forma de gobierno, de los servicios del estado a la vida social, de los derechos democráticos de los mexicanos, de el reconocimiento del trabajo como digno de todo hombre y no maleficio esclavista, de la supresión de los privilegios de la nobleza y del régimen de castas, declarando la igualdad de todos los nacionales y como sombra protectora de todo esto las alas voladoras de el águila de la soberanía nacional frente a los imperialismos colonialistas y al lado de las otras soberanías americanas y europeas.

El esfuerzo constitucionalista del Ejercito del sur se concretó en un Congreso Constituyente formado para instituir la nueva república y el gobierno emanado de ella que tenía como fondo las tradiciones campesinas de las comunidades indias, tanto como de las espontaneas libertades de individuos y pueblos en las alejadas haciendas del Sur, así como las surgidas de la vida de las comunidades religiosas de los alejados pueblos pobres del sur de Michoacán mancomunados para su gobierno interior y sostener su parroquia, por su parte sus integrantes universitarios con sus estudios y conversaciones de su profundo interés por lo que sucedía mas allá de las fronteras geográficas de la Nueva España, lo mismo en América que en Europa reconocían el contrato social, la soberanía del pueblo sobre el gobierno, el papel del individuo en la democracia, la constitución como un formal documento para legitimar tanto la estructura de la nueva república como la soberanía nacional, es decir la independencia.

La independencia del pueblo norteamericano con respecto de la Corona británica fue descubierta por los americanos mexicanos a pesar del aislamiento colonial, para las clases dirigentes vista con horror y con temor , para las clases maltratadas por la vida colonial un aliento de esperanza. Con espaciosos periodos y precauciones virreinales los novohispanos supieron de la lucha por la independencia española del régimen napoleónico y el desarrollo del proceso legislativo que concluyó en la Constitución de Cádiz de 1812 con la heroica participación de los diputados novohispanos, experiencias sociales y constitucionalistas en las que los mexicanos se empezaron a ver con una soberanía nacional y libertades políticas, que rebasaban los compromisos constitucionales gaditanosg, urgía una verdadera independencia.

Para 1814 el movimiento de Hidalgo contra el mal gobierno de 1810 devenía con el Ejército de sur acaudillado por José María Morelos en la procuración de ese nuevo estado independiente de la corona española y con él, nuevas libertades y derechos individuales. Los ideales de la Revolución francesa y de la Independencia norteamericana se descubrían en los vivaques de las trincheras del Ejército de Morelos en el Sur, se discutía su pertinencia con las necesidades y esperanzas de las castas explotadas y malqueridas, la discusión entre 1812 y 1814 poco a poco se iba formalizando, avanzaba desde una meditación sobre la ontología del ser soberano de la lucha libertaria hasta las pragmáticas políticas y militares de sostener con la acción guerrillera las actividades congresistas que debieran formar en el nuevo estado independiente. Lo ilustrado y lo norteamericano parecían accesible a lo mexicano, al grado de buscarse una comunicación directa con las autoridades del estado norteamericano, que parece no haberse logrado, haberse perdido en el camino emisarios y dineros para ello, pero intentos, los hubieron.

Se hizo la independencia criollos españoles y mestizos mexicanos pactaron en Iguala la independencia, Luego Iturbide con O´´ Donojú la separación de la corona española. Primero surgió el Imperio Mexicano de Iturbide, duró un año, un proceso legislativo llegó finalmente en 1824 a proclamar la Constitución Política de la República Mexicana, los ideales de 1814 parecían logrados. Ya éramos mexicanos, teníamos un estado soberano, un orden constitucional, el reconocimiento de una buena parte de los estados soberanos, Y…

Sin embargo, lograda la independencia mexicana, la sociedad no terminaba de aceptar el nuevo estado de cosas, las clases españolas fueron expulsadas del país, pero no las actitudes europeizantes de algunos nuevos mexicanos que aún se sentían españoles y papistas, la hispanidad como signo de orgullo, como exigencia de privilegio sobre los demás, su aristocracia como mejor que la democracia, su religión como la única permitida, los extranjeros como virus infecciosos, las clases ricas conservadoras de sus valores europeizantes las clases medias como eternos buscadores de empleos en los nuevos gobiernos, o de ello los acusaban, los mestizos todavía vistos como castas infames, los pueblos indios ignorados , cuando no, sujetos a la ocupación ilegal de sus tierras, ellos , los conservadores, casi todos, ignoraron mentalmente durante muchos años que ya eran mexicanos; la civilidad, la democracia, la república, la igualdad, la fraternidad, las libertades no eran todavía valores predominantes de la nueva sociedad mexicana.

Los liberales fueron acusados de proyanquis, de copistas, de masones dominados por los ingleses, luego de masones poinsettianos, de enemigos de España, de anticatólicos, incluso de protestantes, la lucha se daba en los hogares, en las plazas públicas, en el periodismo, en la actividad legislativa, incluso en las proclamas de las frecuentes levantamientos. ¿Qué revelaban estos sentimientos?

Estos avatares de la vida nacional fuero capítulo concluyente del pensamiento de Edmundo O´Gorman el “La otra América” capítulo concluyente en su libro: “la invención de América”

Edmundo O´Gorman afirma “que no debe confundirse la independencia política lograda con la independencia ontológica que presuponen desarrollo original y autónomo”. O´Gorman continúa. “un alud de testimonios nos enseña no solo la tenacidad conservadora de mantener el ser hispánico bajo el especioso argumento de que seguía siendo “el propio”; sino nos muestra la constricción en que se vieron las nuevas naciones en continuar por la vida imitativa que ha presidido la historia latinoamericana desde su cuna colonial y es que el engaño de aquella confusión estriba en no ver o no querer ver que lo acontecido a partir del derrumbe de la colonia fue una mudanza en el modelo, cosa bien distinta a dejar de tenerlo”.

Veamos cual fue el nuevo modelo independentista según O´Gorman: “el nuevo modelo, el nuevo arquetipo no fue sino la otra América que tanto deslumbró a los pensadores políticos encargados de organizar a las nuevas naciones. Esa otra América, donde el modelo europeo se había transfigurado en un nuevo orden social y cuyo protagonista era ese nuevo tipo de hombre histórico a quien , seguramente y no por capricho se le conoce y se le reconoce como el americano por antonomasia, el de la América anglosajona… cierto que trasplantó creencias, costumbres, creencias, sistemas e instituciones europeas” “allá se generalizó un proceso de transformación alentado por el sentimiento de que las nuevas tierras no fueron un obsequio providencial” como el de las colonias españolas, “sino la oportunidad de ejercer sin los impedimentos tradicionales: la libertad religiosa y política y de dar libre curso a el esfuerzo y el ingenio personales”…aquí fue donde en la medida que fueron penetrando en el nuevo continente las viejas jerarquías sociales, los títulos nobiliarios, los privilegios de clase y muy particularmente los prejuicios sobre los llamados oficios mecánicos y las labores agrícolas fueron cediendo para engendrar nuevos hábitos y establecer bases no ensayadas antes de vida comunitaria”

Y continúa O´Gorman: “En contraste violento con los ideales señoriales y burocráticos de los conquistadores y pobladores españoles empeñados en obtener privilegios, premios, encomiendas y empleos, los hombres de la otra América elevaron a valores sociales supremos la libertad personal y el trabajo…la historia de esa América del Norte es sin duda de de cepa y molde europeos; pero por todas partes se percibe la huella de un molde personal y de la inconformidad con la mera repetición y ahí está como imponente ejemplo su constitución política europea en la doctrina, pero al mismo tiempo, atrevida y original aventura de un pueblo con legítimos derechos a la autenticidad histórica”

Y eso es lo que advertí en el espacio geopolítico del movimiento político encabezado por Morelos que muestra la emergencia de la conciencia política soberana de los mexicanos en su guerrilla política y militar que fundó la América Mexicana, promulgó la Constitución de 1814 de la que Morelos se declaró: “el siervo de la nación” por la que dio la vida, él fue el fundador de la nación independiente y soberana: nuestra América Mexicana hoy entregada a la otra América, la norteamericana por “ya saben quiénes”.

Jesús Caballero y Díaz

La Candelaria , Coyoacán, Ciudad de México a 23 de diciembre de 2017.

Jesús Caballero y Díaz
Maestro y formador de docentes

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