Usos múltiples

El timbre de las ocho

Armando Meixueiro Hernández
Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


Formas de cambiar al mundo

El profesor César Labastida está decidido a desconectarse de todo trabajo académico, de las clases escolares y de la detestable información periodística mundial y nacional durante las vacaciones decembrinas del 2017. Estuvo abrumado por decenas de estudiantes que en el cierre del semestre reclamaron una calificación más alta o le exigieron la lectura de sus incipientes proyectos de tesis; quedó sumido en la depresión con las últimas declaraciones del infumable Trump, de los resultados en las elecciones hondureñas y chilenas, de la situación infame en Argentina, y de la aprobación de la Ley de seguridad interior por parte del Senado mexicano. Al terminar de leer el periódico, dijo para sí:

—El mundo está para llorar, pero no de alegría…

Un hastío característico de cada fin de año envuelve a César Labastida entre sus garras afiladas por lo que está dispuesto a enajenarse y dejarse llevar como millennial con jueguitos de computadora o en la lujuriosa pasividad que ofrece ver series de televisión hasta la adicción, programas deportivos o películas insulsas.

César Labastida intenta entretenerse con un juego de su tableta electrónica. Descubre un par de ellos en los que nunca había puesto suficiente atención a pesar de ser invitado cientos de veces a jugar: Angry bird y Candy crush. El primero lo detesta porque alguno de sus alumnos le dedicaba la clase entera obteniendo sus mejores puntajes. Además, le parece sumamente absurdo lanzar en tiro parabólico especies de aves simplificadas para derribar estructuras con el propósito de recuperar huevos.

El profesor Labastida ocupa varios minutos en el segundo juego, Candy crush, pero muy pronto renuncia, desesperado por ignorar la mecánica del pasatiempo. Abre entonces Netflix, con la cuenta de un colega que le ha compartido la contraseña. Selecciona una serie recomendada por la misma plataforma, y que aborda las peripecias de un profesor de filosofía y de sus alumnos de bachillerato en una escuela catalana: Merlí, declara el título. No han faltado amigos y familiares que le han asegurado que se parece a él.

Aplastado en un futón, el profesor César engulle tres capítulos de Merlí. Percibe en la serie un gusto semejante a la cinta Sociedad de poetas muertos que le provocó un sabor rancio, desalentador. Nunca le convenció el personaje del maestro Keating en la película norteamericana de 1989; y tampoco lo cautiva, ahora, el profesor catalán.

—¡Qué se va a parecer a mí, que no me jodan!

César deja a medias el capítulo cuatro de la serie televisiva e inicia una búsqueda más estimulante en el menú de Netflix. Después de un recorrido aleatorio visualizando títulos, elige entre los documentales algo que suena narcotizante: Cómo cambiar al mundo.

El documental sugiere, desde el título, una de esas películas motivacionales a lo Bob Fisher, El monje y el Ferrari, los ratones distraídos o Miguel Ángel Cornejo y su excelencia ya en desuso. César Labastida comienza a verla con ese escozor que provoca el optimismo irracional. Piensa que servirá para arrullarse y mantener un estado somnoliento desentendiéndose de la realidad; sin embargo, la cinta lo engancha en una más de sus obsesivas reflexiones.

Cómo cambiar al mundo aborda el origen y desarrollo de la organización ambientalista Greenpeace. Entrevistan a los iniciadores del movimiento, que van expresando sus experiencias, sentimientos y opiniones acerca de lo sucedido. El profesor Labastida muestra interés en el tema. Le parece singular el modo en el que un grupo de personas van adquiriendo conciencia de los problemas ambientales y de cómo establecen estrategias prácticas para detener los daños que infringen a la naturaleza.

Los casos de la prueba nuclear en Amchitka, Alaska y el de la intervención contra la cacería de ballenas en los inicios de los setentas, que se describen en el documental, son emblemáticos del nacimiento de la organización ecológica, piensa Labastida, y dignos de analizar, como prácticas sociales que conformaron una importante conciencia social en el mundo moderno.

De cualquier modo, continúa en sus disquisiciones el profesor César, la idea de promover una cultura en armonía con la naturaleza tiene antecedentes más remotos, en organizaciones como los boy scouts o en escritores como Henry David Thoreau y Jack London.

César Labastida descubre, a través del documental Cómo cambiar al mundo, que los activistas ambientales, y en particular el grupo de ecologistas de Vancouver, han jugado un papel muy importante en la constitución de una relación distinta con la naturaleza en el contexto de las sociedades modernas. Reconoce el gran valor que tienen estos ambientalistas, arriesgando sus vidas, al enfrentar a aquellos grupos que sin escrúpulos exterminan el planeta.

El profesor universitario ha comprendido que existen otros modos de educar ambientalmente y otros procedimientos de formación, que en la periferia de los procesos escolares y profesionales, coadyuvan a cambiar el estilo irracional de la existencia humana. “No sólo se educa a través de las instituciones formales, ni nada más por los caminos que éstas imponen. Cuándo una crisis se manifiesta, emergen prácticas sociales muy potentes que transforman la condición humana”, concluye César Labastida en un torbellino de esperanza y asegurando que la historia del ambientalismo merece ser documentada, porque es amor a la vida, pasión y no pocas veces muerte.

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

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