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Usos múltiples

Mentes peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


El informante, de hombres, gobiernos e instituciones

Otro escándalo en la Casa Blanca con repercusiones planetarias. El 30 de octubre del 2017 la prensa internacional público que gente muy cercana a la campaña del Presidente Donald Trump se entregó a los agentes federales norteamericanos:

WASHINGTON, D.C.- Paul Manafort, exjefe de la campaña electoral del presidente estadounidense Donald Trump, se entregó este lunes a las autoridades FBI acusado de cargos que incluyen conspirar contra Estados Unidos y lavado de dinero (El Financiero).

El caso sobre la participación del gobierno ruso en las elecciones de los Estados Unidos de noviembre del 2016, apenas inicia y va seguir derramando mucha tinta, certezas y seguirán rodando cabezas o irán a prisión. También vendrán las películas al respecto.

Por lo actual del caso y para estar en contexto merece la pena ver la cinta El Informante (Mark Felt: The Man Who Brought Down the White House; Landesman, P. EUA: 2017) que no trata sobre el caso en particular de la elección Trump- Clinton, pero es evidente que está presente en forma inevitable en el film.

En el film es el verano de 1972, estamos a más de 100 días de las elecciones entre el todavía presidente Richard Nixon (republicano que busca la reelección) y el demócrata George McGovern. Las campañas parecen trascurrir con normalidad. Mark Felt( representado actoralmente por un maduro y frio Liam Neeson), subdirector del FBI ( Oficina Federal de Investigación de los Estados Unidos) es citado en la Casa Blanca para que les recomiende- a los cercanos a Nixon- como hacer a un lado al histórico  J. Edgar Hoover, director del FBI por más de cuatro décadas. Felt amaga, sutil pero inquebrantable, con los famosos archivos secretos del Director del FBI, en los que parece haber detalles íntimos de todo el mundo. Poco tiempo después Hoover, muere y, cuando todo apuntaba a que Felt —con treinta años de trayectoria en la institución— sea nombrado sucesor se nombra a otra persona. En noviembre ganará las elecciones Nixon.

Es muy importante la reacción que tiene Felt, cuando su esposa enojada le pide que renuncie y él, de una sola pieza, le contesta que ahora no puede; hasta que haya mejores personas en el gobierno.

Lo que vino después ya lo sabíamos gracias al libro y la homónima y exitosa película Todos los hombres del Presidente ( Pakula, A, EUA: 1976), la investigación y el reportaje publicado en el Washington Post, conocido como el Caso Watergate sobre la intervención y espionaje a las oficinas del Partido Demócrata, ordenada por Nixon. Domina en esta versión, como resulta lógico, el trabajo periodístico de los dos jóvenes reporteros y de toma de decisión del periódico. Pero aún en esta trama aparece —marginalmente— el informante anónimo conocido Deep Throat, garganta profunda.

Garganta profunda, el que filtra la información clave desde el poder es Mark Felt, nos enteramos gracias a la cinta El informante, que se mantiene en su puesto en esta tormenta política. La película abre una gran incógnita, con otras subordinadas: ¿quién es un hombre institucional en la administración pública? ¿Aquel que cumple a cabalidad la cadena de mando como lo ha hecho Mark Felt con su jefe Hoover, no dudando en quemar los expedientes peligrosos al morir este? o ¿alguien que no acata las ordenes, justamente porque las instituciones sobreviven la vida de los hombres y se debe optar por la razón y no por el poder? ¿Quién es más importante: la autoridad, las instituciones, los gobiernos, los gobernados o los seres humanos que trabajan en las instituciones dándolo todo?

La película es aleccionadora al retratar un tramo importante de la historia vivida por Felt y las decisiones que le toca tomar para hacer evidente la verdad, no importando desafiar al poder federal norteamericano. Ni más ni menos. Las consecuencias las pagará en carne propia, cuando un jurado lo condena al ser acusado de un viejo asunto contra los derechos humanos.

Sin embargo, la actualidad de la cinta hace que nos preguntemos sobre si era necesaria una garganta profunda en el proceso electoral norteamericano del 2016 o si la verdad emergerá finalmente en la todavía cuestionada elección presidencial que ya no es un asunto nacional, sino global. Esperemos las cintas por venir sobre el caso Trump y su pos-verdad.

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

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