Enramada
Tarea

Poesía coral

Graciela de Olmos


La enramada

Las flores y la lluvia me acompañan
en mis horas de nostalgia
y de tristeza

Me arrebata el pensamiento la distancia
para hacer de mi vida
una pavesa

Ya la enramada se secó
el cielo el agua le negó
así tu altivo corazón
no me escuchó

Como ave errante viviré
buscando olvido a mi dolor
con la añoranza de tu amor
yo moriré

Ya la enramada se secó
el cielo el agua le negó
así tu altivo corazón
no me escuchó
Como ave errante viviré
buscando olvido a mi dolor
con la añoranza de tu amor
yo moriré

Graciela de Olmos
Nacida en 1895, en Chihuahua, siendo niña fue víctima del ataque de Pancho Villa y sus secuaces –cuando era bandolero- a la hacienda de La Buenaventura donde vivía y trabajaba con su familia. Pocos lograron sobrevivir, entre ellos Graciela y su hermano –que a la larga sería sacerdote-; a partir de ese momento su vida se convirtió en un constante peregrinar. Uno de los forajidos que perpetraron el asalto fue José Hernández, un antiguo maestro conocido como El Bandido de quien se enamoró 8 años después, cuando Villa colgó el traje de asaltante para vestir el de revolucionario, y con su ejército llegó a Irapuato, donde se encontraba por entonces Graciela. Graciela en la Ciudad de México puso un burdel conocido como la Casa de la Bandida. La Casa de la Bandida fue un lugar concurrido por políticos, empresarios, estrellas de cine, intelectuales, artistas, se dice que Diego Rivera, incluso, Pablo Neruda llegaron frecuentar el burdel. Toreros, cantautores como Agustín Lara, Pepe Jara, Los Panchos, y todo tipo de personalidades de la época, por ejemplo, se dice que Fidel Velázquez, el legendario líder sindical, dejó de usar sombrero debido a la infinidad de ocasiones en las que lo olvidó en el burdel. Hay historias de dos estudiantes llegados uno de cuba y el otro de Buenos aires que eran clientes de La Bandida; Fidel Castro y el Che Guevara. Graciela decía que la enorme casa de Durango 247 en la colonia Condesa, donde operaba su negocio había sido un regalo del famoso regente de la Ciudad de México, Ernesto P. Uruchurtu.

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