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LA CLASE


Jessica Azareth Barreto Gutiérrez


Práctica docente y la realidad durante mis primeros ocho años de servicio

Desde que tengo memoria siempre he estado en este proceso de aprender en una escuela, siendo una alumna que ha tenido experiencias significativas y no tan significativas en relación con mi propio proceso formativo, en este trayecto me he cruzado con diferentes docentes, unos que marcaron mi vida de manera positiva y otros no tanto. Pero en especial una maestra fue la que marco mi decisión de ser lo que soy ahora, cuando cursaba el 5° de primaria, yo venía de un cambio de escuela donde mi estancia ahí fue difícil, ya que nunca fui integrada y viví situaciones emocionales complicadas con la maestra y los compañeros. Pero al llegar de nuevo a la primaria de donde me habían sacado, esta maestra marco mi vida.

Posteriormente la tuve en el 6° de primaria, y puedo mencionar que hasta la fecha recuerdo las dinámicas de clase, el cómo mantenía la atención de todos en el salón de clases, y como se involucraba con cada uno de nosotros de manera personal, preocupándose por nuestras situaciones. Recuerdo también de un niño que era algo difícil en su conducta y más allá de excluirlo o sacarlo del salón o pararlo en alguna esquina como en algún momento me sucedió a mí, ella siempre buscaba la manera de integrarlo y dialogar con él.

Tengo conocimientos todavía presentes de aquellas clases, como cuando hablamos de todos los continentes, y vimos las banderas, a mi me toco hablar de Belice, o cuando aprendí a dividir y de dos cifras afuera, las fracciones, los cruzados. Este fue el inicio de aquella decisión que cambiaria mi vida; ya que en ser momento elegí ser Maestra. No fue fácil esta decisión ya que me enfrente a varios intentos para quedar en la Normal de Educadoras y no pase el examen por dos aciertos, así que mis ganas por ser Maestra nunca declinaron, por lo que trabaje durante esos dos años y junte dinero para entrar a una escuela privada, y posteriormente conseguí una beca para el tiempo que curse la carrera.

Al terminar no me había dado cuenta a lo que me enfrentaría en la realidad en relación al sistema educativo, los mismos alumnos, las gestiones de las escuelas, las familias y mi propia práctica docente, era algo que no me habían enseñado en la escuela, no era como cuando jugaba con los muñecos siendo yo una maestra de mentiras, o hasta en las mismas prácticas que tuve durante mi formación, era un monstruo a lo que me iba a enfrentar, y que por que hubiera leído en las antologías no venia una guía de cómo enfrentar esta situación.

En mi primer trabajo era una escuela muy pequeña, quedaba a unos 30 pasos de mi casa, con una población demasiado baja en alumnos y por mi poca experiencia no me contrataban en otro tipo de escuelas, grandes y de renombre; así que decidí empezar ahí. Termine el ciclo escolar ahí y ya teniendo un año como experiencia pude entrar a una escuela más grande con una población de alumnos más grande, y fue ahí donde comencé a enfrentar situaciones administrativas y aun modelo educativo totalmente tradicionalista, donde los niños estaban siendo cuartados de su propia identidad, ya que la escuela es católica, es decir está dirigida por monjas y la gestión que se daba ahí era más que seguir las cuestiones de la SEP era generar en los niños la vocación por ser monjas o sacerdotes. Al principio no lo veía pero conforme paso el tiempo se iba aclarando dicha situación.

Es como en la película “Los coristas”, manejaban esta parte de acción reacción, si los niños cometían alguna falta moral, que para ellas no estaba bien, les decían que Dios los podía castigar y tenían una consecuencia a sus actos, y ellas los castigaban dejándolos parados, sacándolos del salón, hasta nalgadas les legaban a dar. Par mi fue muy caótico porque me sentía entre la espada y la pared, por un lado necesitaba el trabajo por la cuestión del dinero, por otro lado no podía permitir estos tratos, estas prácticas que atentaban contra la integridad de los niños. Por lo que tome la decisión de hacer mi intervención a escondidas, mientras que ellas me vieran cubría el perfil de su modelo educativo y llenaba los planes a lo que me pedían, pero cuando no me veían hacia las cosas a mi manera.

Es decir, me centraba en los intereses de los pequeños, los tomaba en cuenta y manejaba una línea constructivista, donde ellos pudiera decidir, opinar, expresarse y sobre todo que no tuvieran miedo a equivocarse, no fue nada fácil llevar estas dos situaciones, por lo que al final mejor termine mi estancia ahí. Considero que el que sigan existiendo este tipo de escuelas no apoya en nada a formar personas pensantes, que sepan tomar decisiones y que sobre todo tengan la habilidad de decidir sobre sus propias acciones, y en lo particular maestros que llevan años generando prácticas tradicionales y no se logran dar cuenta de lo mucho que afectan a los alumnos en estos procesos, que mas allá de formar deforman.

Yo quería ser más que una maestra, ser una persona que trascendieran en la vida de los niños que pasaban por el aula donde yo me encontraba, ser esa persona como mi maestra de primaria que me había inspirado a mí. Durante estos ocho años de mi práctica docente me he seguido enfrentando a muchas situaciones difíciles que estancan el proceso de los alumnos y que mas allá de ayudar estancan el avance de la educación en nuestro país.

Así que la película de “los coristas” para mí refleja toda esta situación de las practicas tradicionalistas en las escuelas particulares, por lo menos en las pocas en las que yo he estado trabajando y platicas que he tenido con otros docentes que han tenido experiencias muy similares a las mías; en esta cinta muestra de manera detalla tradiciones, valores, formas de vida en la sociedad, que sucedieron o siguen sucediendo en algunas escuelas o instituciones de comunidades urbanizadas y rurales dentro y fuera de México
Puedo decir, que con el tipo de Organización Informal que transmite la película, el modelo de gestión que implica definir, es que se viola una calidad educativa de parte de la institución que guía una formación del niño o joven, con o sin facultades intelectuales, psicológicas y sociales. El modelo de gestión que se expone, es la problemática de un director que se encuentra en la misma situación que los alumnos, demuestra un comportamiento desequilibrado hacia los jóvenes con preparación obsoleta y no de una vocación por el trabajo que hace. Posteriormente los maestros se encuentran en el mismo actuar que conlleva las normas del director. No había alguien que alzara la voz y dijera lo que el maestro (músico) dio a conocerle a sus alumnos, es decir, atención, motivación y aprendizaje por lo que ellos sabían hacer.

Es aquí donde puedo decir que el proceso de gestión que encontré fue, que el profesor logro la formación, aprendizaje de sus alumnos, con el único recurso que tenía para llamar la atención y respeto de sus alumnos, por medio de la música. Muy independiente de que el director lo haya despedido y en algunas ocasiones desvalorizado por los comentarios grotescos que le expresaba. La chispa que involucro a los alumnos fue ser amable, sonreírles, ponerles atención, jugar con ellos, introdujo un proceso de gestión nueva y comprensible para que les devolviera la luz y dejar lo que hacían cotidianamente. Solo con el simple hecho de observar la conducta de los jóvenes día con día.
Al igual, las funciones que tenían que hacer cada persona que se encontraba en la institución incluyendo los alumnos, no eran valorizados por nadie. Todos hacían un trabajo para una alimentación que se les otorgaba. A simple vista, se refleja el poder de mando que tenía el director con sus administrativos y alumnos.
Es importante destacar que tanto en la historia de la película y en mi práctica docente, los procesos de integración grupal son sumamente importantes; la interacción cumple diferentes funciones en el proceso de socialización del individuo, y debe de ser concebida como una experiencia fundamental del ser humano, ya que por una parte influye sobre el desarrollo de su personalidad y por otro lado promueve las características que comparte con los demás miembros de la sociedad promoviendo la convivencia sana y pacifica donde pueda preservar su integridad frente a situaciones difíciles.

Cabe destacar que había una buena gestión pedagógica  pero una pésima gestión institucional, lo que pone en evidencia que allí no existía un aprendizaje autentico, aunque el maestro hacia hasta lo imposible por lograrlo. Así que puedo contrastar que la realidad no estaba tan alejada de lo que estaba viviendo y a lo que me sigo enfrentando con forme pasa el tiempo, la gestión educativa es algo que está aislado de los procesos educativos y considero que estos dos deben de ir de la mano.

Jessica Azareth Barreto Gutiérrez

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