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Usos múltiples

Mentes peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


Epitafio: trozo de conquista, contemplación y ausencia

…llegaron a lo postrero por debajo de un espeso de humo, y miraron un rato parecióles que tenían media legua de boca aquella concavidad en que retumbaba el ruido que estremecía la sierra, y por hondo y más como un horno de vidrio cuando más hierve.

Bernal Diaz del Castillo

Tiene razón el cineasta Rubén Imaz —co- director junto a Yulene Olaizola de la cinta Epitafio (España- México: 2015)— cuando afirma que: “siempre que se piensa en la conquista, se piensa en grandes ciudades y sangrientas batallas. El reto fue hacer una película histórica de aventura concentrada en un espacio mínimo, con pocos personajes y que partiera de un conflicto menor pero que al mismo tiempo sintetizara la conquista”1.

Lo que cuenta la historia mínima de este film no es la Conquista México ( así con mayúsculas) en general aunque se ubique en esta época (1519), sino un trozo de la conquista de la de uno de los volcanes más emblemáticos de nuestro país: el Popocatépetl, por Diego de Ordaz y dos soldados españoles. No es menor la tarea asignada a este trio: conseguir azufre como fuente de abastecimiento para las armas de fuego con las que años después, conseguirán doblar a México- Tenochtitlan la magnífica ciudad sacerdotal y de intercambio comercial del reino mexica.

A pesar de la decisión minimalista a la que apuesta la cinta, que nos permite ver el esplendor de un zona del volcán pocas veces visto en el cine mexicano; desde la cúspide a más de cinco mil metros de altura totalmente cubierta de nieve. Nos recuerda, del mismo modo, que tenemos en nuestro territorio un amplio eje volcánico sembrado de este tipo de accidentes geográficos (que va de Veracruz a Colima) al que a veces no le damos la importancia que tiene como definitorio de México.

La cinta se vuelve casi documental al ver a los conquistadores en el territorio real de la actual Reserva del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl y también en del Pico de Orizaba. No es el acento en el que se focaliza el film, sólo el escenario: bello, violento y enigmático al mismo tiempo, sobre el que transitan estos personajes con una convicción casi ciega de posesión.

Nos enteramos de esta convicción cuando ascienden por diferentes parajes hasta la luz y blancura de la cumbre del volcán, apenas pertrechados con algunos instrumentos de sobrevivencia y sin dejar las armas, pecheras y cascos, por cierto, muy bien hechas y portadas.

Ante la duda, por lo agreste y frio de camino, no se permiten regresar; la misión de dominio y epopeya está bien enraizada en sus vidas. No se detienen tampoco ante las advertencias de los lugareños, los mensajeros de Moctezuma o los chamanes viejos que les sentencian sobre los efectos ruidosos de las erupciones y los movimientos del suelo.

La película recrea la belleza del periplo y también las dificultades siempre con una magnifica fotografía que nos obliga a contemplar esta naturaleza ya tocada por estos valientes, y reseñadas en otras obras históricas, por ejemplo Casiano García documenta sobre esta misma travesía:

Era el monte delicioso en sus principios, hermoseado por frondosas arboledas que, subiendo largo tiempo con la cuesta, suavizan el camino con su amenidad (…) parte con la nieve que dura todo el año en los parajes en que no da el sol o perdona el fuego, y parte con la ceniza que lo blanquea todo. Se quedaron los indios a mitad de camino y siguió Ordaz con los dos soldados trepando por la ladera con tanta dificultad que a veces tenían que poner los pies donde habían puesto las manos. Cuando llegaron a poca distancia de la cumbre sintieron que se moví a la tierra con violentos y repetidos vaivenes, y percibieron los bramidos horribles del volcán, que a breve rato disparó con el mayor estruendo gran cantidad de fuego envuelto en cenizas que cayó sobre ellos obligándoles a buscar el abrigo de una peña . Los dos españoles se desanimaron y quisieron volverse, pero Diego de Ordaz, viendo que cesaban un tanto los temblores y salía menos humo, les animó a seguir hasta arriba.2

El film no sólo es contemplativo; nos hace vivir estos pasajes, mostrándonos una cara poco conocida; la de uno de los conquistadores que atado de su fe, en Dios, el Rey y la conquista, se va sobreponiendo a la desventura.

La película no alcanza a contar la inmensa dimensión y matices de este personaje: este mismo Diego de Ordaz, estará presente en la obscuridad de la noche triste y participara en otras expediciones hacia Sudamérica en donde se le asigna el mérito de haber recorrido por vez primera el Río Orinoco. A veces acusado de traidor; otras nombrado héroe.

Por último, y recuperando la ausencia que señalaba Imaz y que citábamos al inicio de este texto: ¿falta la gran historia filmada sobre la Conquista de México, con la gran México- Tenochtitlan bañada en rojo cenizo? Si. ¿Es necesaria? Creemos que sí, pero tiene muchos riesgos una película así, tal vez por eso no se ha realizado: de dinero, producción, idioma, presupuesto, cultura, enfoque histórico, elementos artísticos, actuaciones, extras, dirección, tono, género, investigación, etc. Si hay dinero y creatividad, el tema, daría hasta para una o varias series y temporadas.

Podemos predecir y sentenciar que se vienen otras cintas históricas y eso siempre hace bien a la cultura general de un pueblo al que se le ha borrado la memoria. Pero si eso sucede en el caso de tocar temas relacionados con la conquista y la colonia, preferiríamos otra La Misión (1986) a nueva Apocalypto (2006) y francamente otra También la lluvia (2011) a la segunda parte de Cabeza de Vaca (1990). Que este sea el epitafio de esta columna.

1. Hernández, S (2017). Un epitafio para Diego de Ordaz. Revista Gatopardo. Versión digital “https://www.gatopardo.com/portafolio/medios/epitafio-diego-de-ordaz/”:https://www.gatopardo.com/portafolio/medios/epitafio-diego-de-ordaz/

2 García C. (1952) La vida de Diego de Ordaz, descubridor del Orinoco_. Editorial Jus. México. Pág. 50-51 “http://bibliotecadigital.jcyl.es/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=10071848”:http://bibliotecadigital.jcyl.es/es/catalogoimagenes/grupo.cmd?path=10071848

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

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