Monumento_a_beethoven
Sala de Maestros

Maestros en la historia

Jesús Caballero y Díaz


Sentimiento y moral en la obra musical de Beethoven

Abel me invitó a un abrazo que rebasara nuestra hermandad, curioso me preguntaba que trataba de decirme y en el viaje a su cueva mexiquense tarareaba leyendo los papeles más recientes sobre los sismos y sus efectos, las catástrofes determinadas por la historia, la caducidad de la obra humana, la complejidad de Meshico-Tenoshtitlan: una ciudad que pasó de los trescientos mil habitantes al estado no.32: Ciudad de México, además metrópoli de mas de veinte millones contando las cotidianas visitas laborales de las áreas adyacentes, una catástrofe impunemente producida, indiferentemente consentida por sus propios ciudadanos.

Llegamos a la terminal, descendimos como veinte pasajeros que nos dispersamos sin hablar, sin despedirnos, aproveché, era domingo- tianguis:barbacoa,frutos de la cocina vegetal mazahua, frutos del otoño de la localidad y de la tienda del Issste dos botellas de vino tinto para la eterna sed de mi oso hermano, de pronto veo salir de una tortería a un joven con un enorme envoltorio, una torta gigante y no resistí fui por mia, por la nuestra, mi ofrenda a una hermandad recuperada, a una amistad encontrada: la de la amistad misma de mi mismo.

Llegué, la puerta del jardín abierta y lo encontré bailando con la escoba jardinera: ¿Dónde está Antonio Yankovic? Y el oso respondió: ¡pues llegando! y me puso a que lo bailara como al oso del gitano de nuestra infancia.

Pasa hermano, esta mesa te estaba esperando: cuatro variedades de quesos de Atlacomulco, de Aculco, y de Polotitán, entreverados con una compota de capulines, otra de peritas lecheras en piloncillos y una charola de galletas de maíz cacahuazintle que olía a mantequilla desde la entrada.

Siéntate, me dijo y me ofreció una nueva poltrona de asiento y respaldo de fibra de palma. ¿Michoacana? Sí, me contesto, me pagaron con esto una asesoría para una evaluación magisterial . ¿pasó? ¡obvio bro! goloso se apoderó de los aromas y de los sabores de mis entremeses. Deja ahí, ven prende la tele, y el reproductor, hay una sorpresa.

Intrigado advertí la caja de un compacto, ni más ni menos que la Novena Sinfonía de Beethoven ¿Cómo la ves? ¿Cómo y cuando la oiremos? Pues a las viandas primero que se enfrían, saca el espumoso que está esperándote desde hace dos meses, lo descorchó, no desperdició nada, sirvió las dos copas generosamente, eran de vino tinto y … ¡A la salud del “español” asombrado pregunté ¿por el idioma español? y chocando las copas disfrutando las burbujas añadió … ¡a la salud de Ludwig! Entendí y nos tomamos la tercera. Me cayó el veinte hablaríamos de Beethoven su persona, su obra, su circunstancia y su legado

Calenté de nuevo la barabacoa y las tortillas, pregunté ¿y a que español te refieres? A uno de un metro, sesenta y dos centímetros de estatura, de piel oscura, de alborotada cabellera negra de brillantes ojos oscuros, de ascendencia holandesa y de presuntos antepasados españoles, nacido en Bonn Alemania, la parte de mayor ascendencia romana de las naciones alemanas, liaba mi segundo taco jugueteé: ¡Carlos Hank o su abuelo!

¡Frio, frío! Contestó Abel poniendo cara de inocencia. ¡Claro que se quién es! Ludwig Van Beethoven, añadí, Fue el discípulo malquerido de su padre, reviró Abel. Y para no quedarme atrás le recordé: y luego el pupilo de quien descubrió el genial poder para la improvisación y de sus maravillosas manos: Christian Gotlob Neefe, parar pulirlo lo inició en la música de Johan Sebastian Bach, en el dominio de sus fugas y sus contrapuntos y el poder orquetal del órgano de iglesia órgano. Abel no quería perder: el hallazgo de Haydn, el retador de Mozart sobre improvisación, y con ambos maestros compartió su participación en la famosa música vienesa que llegó a considerarse clásica. ¡Nada menos! ¿Cómo te quedó el ojo? Reímos a carcajadas y el menù retó nuestra atención, Abel sacó de pronto unas salsas espectaculares y la barbacoa estaba calientita y suculenta. ¡pues a darle que es mole de olla! Entre risas y bocados le dimos mate a mi menú.

Abel me planteó cuestiones asombrosas, aunque me preparé mentalmente en un instante, lo advirtió y me cedió la palabra: La personalidad de Bethoven, Abel es tan fascínante como su obra, su psicología era irresistible, tenía un gran poder espiritual, atraía a sus contemporáneos: mujeres, amigos, aristócratas, músicos famosos, de cámara y populares, se imponía, era altivo, orgulloso de su propio ser y sobre todo de su musical hacer. Para mí Abel eso fue la clave de su encanto.

¿ Y si fuese al revés, querido hermano? si fue la músicalidad beethoveniana, ese que dices su poder musical, su atractivo mayor, dominaba los pianos, el órgano , las cuerdas, las maderas, los vientos, las percusiones, sobre todo la mùsica de su tiempo y sobre todo el hallazgo de la mùsica nueva. La propia, la que solo él podía componer, instrumentar, escribir:creó una notación musical. Claro Abel, respondí,canciones, danzas, marchas, trios, cuartetos, arpegios,óperas, y el poder mágico de las sinfonías.¡ Salud hermano por el genio musical que adivirtió tiempos nuevos para la mùsica, la moral y la política!. ¡Salud Abel! le diste al clavo¡salud!por los tiempos nuevos de Ludwig, el poder creciente de la burguesía, por la nueva cara del retador que se pareaba con la aristocracia… y que lo paro… y con los genios ya clásicos de su tiempo! ¡salud!

Abel estaba en su cátedra: Bien Jesús,su origen revela también el descubrimiento del poder cultural de la burguesía, incluso la presencia de la pequeña, de la que él procedía, no te olvides de su rebeldía, y que fué con sus contemporàneos fanático admirador de la Revolución Francesa, de la guillotina sobre los reyes franceses, de los fogosos discursos de los revolucionarios ante la plebe de los furiosos parisinos y querido hermano de la Marsellesa: ¿Allons enfants dela patrie le jour de gloire est arrivèe..Beethoven posesionando a mi hermano…tras un largo respiro, ya calmado continuó..de los debates entre jacobinos y girondinos en el local de los Tres Estados convertido luego en la Asamblea Republicana,Aquellos muchachos alemanes hubieran querido compartir con ellos esa terrible y brillante etapa.

Recordemos Abel: Beethoven era un pequeño burgués, uno de familia venida a menos, en ese tiempo la clase revolucionaria que en Alemania quería hacer lo mismo que los franceses con la aristocracia y la monarquía,pero le faltó el poder revolucionario, la rebeldía fue sofocada con una sólida represión tanto en los estados alemanes y en la fuerte , fortísima Austria y sin embargo la burguesìa aprendía en medio de ese clima represivo a hacer valer y notar pacíficamente sus poderes económicos, morales y culturales, sus negocios, sus oficios, sus artes eran la nueva cultura, los nuevos poderes que luchaban por identificarse con la clase gobernante, no tirarlos.no te olvides Jesús de los banqueros que eran deudos de los reyes y machaqué: ¡mejor aún: los reyes y emperadores eran ya los grandes deudores de los banqueros burgueses.

¡Bien hermano:Para los aristocráticos vieneses y sus cohortes: Beethoven en sus inicios fue considerado un arribista, sin embargo para él, su genio era único en el mundo y en su tiempo. Y…Abel, ese fue su genio musical, el genio que combatió con su nueva y apasionada música al carácter armónico ente la pasión y la razón de los clásicos músicos vieneses: Hydn, Mozart, Salieri quienes finalmente sucumbieron arrobados al poder de sus jóvenes manos pianísticas en cuantos escenarios estuvieron a su alcance; esos arrebatos tenían un enorme poder estético que la burguesía sentía propios, eran de ellos: la belleza apasionante de sus ejecuciones panísticas y luego de sus innovadoras composiciones. ¡Bravo Jesús! eso parece un análisis marxista, la lucha de clases en plenos paracios de la nobleza austriaca. Solo un pequeño ejercicio de memoria dialéctica de esa historia, Beethvoven era el músico heroico alemán que retaba a la opulenta y retrógrada aristocracia vienesa y su corte de criados y lambiscones. Musicalmente su obra combatió a cañonazos sinfónicos no solo a la aristocracia vienesa , incluso a sus retrogrados ciudadanos, su música no solo es única, es nueva, y fue mas allá de su tiempo era y es considerada como el gozne entre la música clásica vienesa y la música romántica europea, es más los músicos del siglo veinte, los más avanzados, entre ellos Arnold Schoenberg quienes crearon las disonancias que a mí no me divierten.

En el México postrevoluciónario, los directores de el Instituto Nacional de Bellas Artes recibieron en 1921 de La Comidad alemana radicada en México el monumento en honor a Beethoven en el lado oriente de la Alameda Central al cual rodeaba una pérgola hoy desaparecida frente al costado poniente del Palacio de Bellas Artes. Carlos Chavez debe haber bailado de gusto.

Recuerdas Abel, a nuestro también genial amigo “Dumbo”:Zahed Bárcenas el mismo, tu siguiente mancuerna, mi primera Abel ¡claro! Cuantos años lo escuchamos al piano desde sus doce: “y ahora para ustedes: Para Elisa de Ludwig Van Beethoven” y nuestro rabioso aplauso al recibir la presentación y su conclusión con sus chistosas venias. ¡y que bien lo hacía! Le encantaba también la Serenata Claro de Luna, no se la escuché, respondió Abel. Yo sí , querido hermano, viví con él los seis años de mi normalismo y los útimos veinte de su musical vida. Desde la secundaria me independicé de ti Jesús, empecé a descubrir el mundo, mi mundo. No me divirtió su salida, pero brindamos para aclarar la voz.

Lwdvig Van Beethoven, el niño castigado por su padre, quien celoso del dominio de sus lecciones escritas no disfrutaba de su primeras y notables improvisaciones, mucho mas ingeniosas y mucsicales que aquellas aburriciones. desde ahí se fraguó el descubrimiento de su original musicalidad y el reto de hacer valer su proia creación, ese fue el reto mayor de “Luisito” como le decían cariñosamente sus entrañables (en alemán). Y deben haber sido excepcionales amigos Jesús, él se los ganaba, había en él la proclamación del genio y esa actitud de franco enfrentamiento a su tiempo, a la diferencia de clases, era indefectiblemente la expresión consciente de su arrebatado orgullo, sus biografos comentan que fue reconocido y amado como el paradigma del cambio, la promesa del arribo de la clase media- que quería dejar de serlo- al poder de su tiempo, aunque según Emil Ludwig los alemanes nunca fueron revolucionarios, la podrida aristocracia vienesa los toleraba, y de todos ellos, solo a él lo reconocieron, no faltaron quienes adviertieran en Beethoven al músico de la nueva aristocracia vienesa, y efectivamente,la cual lo reconoció, lo aceptó y hasta lo patrocinó en su segunda etapa, esos "nobles se igualaban gustosamente con lo mejor de la joven burguesía, de ello Abel, Beethoven no solo lo intuía, lo proclamaba cuando en público el relampagueante genio afirmó: ¿Aristócratas? hay muchos, Beethoven ¡solo hay uno!. Incluso en sus lides amorosas él enamoró a sus discípulas aristócratas, se sintió infeliz cuando queriendo casarse, una de sus enamoradas pragmáticamente renuncio a él para mantener su nobleza, Incluso de esas desgracias creó bellìsimas sonatas.

Beethoven se hizo famoso en su juventud, su primera etapa vienesa como un asombroso pianista interpretando clásicos y presentado sus primeras sonatas para piano, era el joven virtuoso. Abel descorchó, sirvió y brindamos por Luigi, Luisito, Ludvig, limpiándose el bozo, Abel recordó el período de 1801 a 1814 en el cual reveló el poder de su ingenio, la palabra ingenio, Jesús tiene dos traducciones: una el genio interior: espiritual, artístico, estético, patético, moral y muy voluntarioso reconocible y también el ingenio, que quen Beethoven es la nueva máquina orquestal: the engine, el genio mecánico de expresar las fuerzas de la espiritualidad, de la música nueva, la propia y con sus manos y su cerbro el dominio de los instrumentos, de los mùsicos, de los pequeños conjuntos, de las grandes orquestas, además con su creación literaria: la redacción, la nueva escritura musical Beethoveniana para ponerla al alcance las nuevas generaciones de mùsicos y públicos.

Los criticos del arte musical descubrieron el lado patético de la musicalidad de Beethoven en la rabia de su origen,así como en su peculiar lucha revolucionaria, un hecho famoso es la ruptura en sus partituras de la dedicatoria a Napoleón por el desencanto de su ofensiva militar sobre Alemaniay por la traición a la Revolución Francesa; beethoven odió la guerra como solución polìtica, amaba a la Paz. ¡Ala paz heroica! la guerra que movió sus nervios, potenció a sus manos, a sus ideas musicales, a su mùsica sinfónica..fue el hèroe de su proia batalla musical y sin embargo su otra mùsica, la ítima, la amorosa es un deleite, es bella, es deliciosa, induce al amor,a la amistad, a la paz. nos falta apreciar algo Abel, su sordera, sus enfermedades dolorosas todas,lo arruinaron fìsicamente; la peor, la que le impidió escuchar lo mejor de su mùsica,creciente en la muy productiva etapa final de su carrera. ..reinó el silencio, ya no quisimos pensar, ni decir nada…

Escuchamos luego el Concierto de piano No 1 con la pianista Kathia Bugashtivili y Zubin Meta en la dirección. Les juro encontré en las manos maravillosas de la pianista: la fuerza física, moral y estética de el joven Beethoven que asombró a Viena, Kathia tiene además en su espléndida belleza: la revolucionaria melena de Beethoven. Para tus lectores Jesús escribe que la encontrarán en el Youtube tecleando el título del concierto o el nombre de la bella pianista, es un enorme regalo. y claro: mucha de la obra de Ludwig y las interpretaciones de Katia.

Por cierto Abel en mi estancia en la Universidad Pedagògica Nacional y gracias a la presencia en el area de Difusión de la maestra Sara Díaz Muñoz un grupo de upenianos hicimos dos o tres temporadas de conciertos, cena y charla los fines de semana y es que los directores dominantes de la Sala Netzahualcóyotl fueron Eduardo Díaz Muñoz y Enrique Diemeke con alguno de ellos habremos escuchado conciertos y sinfonías, entre ellas: la Novena Sinfonía, éramos unos chavales, lo descubríamos en las batutas de dos genios de la dirección musical, igual de pasionados por su hacer musical..

Abel casi se duerme, mas de doce horas de música y charla , logramos lo que el propio Ludvig Van Beethoven no pudo hacer: ¡oir la última de sus creaciones! Un brindis final por el Himno a la Alegría de Schiller ¡Salud hermanos, todos juntos! Antes de echarse sobre el sofá, Abel me comprometió que en la entrega siguiente, Si Trotski no se interpone, oigamos y escribamos sobre lo esencial, lo particular y lo diferencial de esa enorme obra para invitar a tus lectores a escuchar y disfrutar de su obra. ¡Si Froylan Caballero! ¡Si Gerardo Kleinburg! arrastrándome, me fuí a la recámara.

Atlacomulco de Fabela a 18 de octubre del 2017

Jesús Caballero y Díaz
Maestro y formador de docentes

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