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LA CLASE

Tema del mes

Alfredo Villegas Ortega


Las lecciones del sismo. Renacer entre los escombros.

Nuestras autoridades están empeñadas en el cumplimiento cabal del calendario escolar. Los días que se ‘perdieron’, dice Nuño, se habrán de recuperar en vacaciones, fines de semana o a contra turno. Eso lo muestra una vez más como lo que es: Un personaje ajeno a lo que significa la educación. Nunca ha sabido lo que son los maestros ni mucho menos los niños y jóvenes a quienes dice defender. Es un vulgar suspirante a la candidatura presidencial que se sobreexpone en los medios haciendo aparecer como conquistas sociales lo que no es sino una afrenta laboral y una insensatez de dizque proyecto educativo.

La ciudadanía rebasó, una vez más al paquidermo gubernamental (con perdón de los elefantes), se vio torpe, inepto y en claro contubernio con la televisión al inventar historias, como la de la ‘niña Frida Sofía’ que es una broma macabra que desnudó a los medios y al secretario de educación o, al menos, mostró a éste como un ingenuo cordero que quiso aprovechar el efecto mediático para tomarse la foto de héroe. Grave, cualquiera que haya sido la circunstancia por la que el secretario hubiera dedicado buena parte de su tiempo en ese show mediático.

Nuño no entendió, ni entenderá, la tremenda responsabilidad que significa llevar las riendas de la educación nacional. No sabe, por ejemplo, que lo más importante en estos momentos es garantizar la seguridad de los miles de estudiantes y maestros del país, principalmente los de las poblaciones afectadas y no abrir escuelas sin los peritajes adecuados como se lo señaló el Colegio de Ingenieros Civiles.

Tiene prisa, como otros funcionarios en volver a una ‘normalidad’ que apuesta al desvanecimiento a la memoria. Grave error. Estupidez suprema. Es imposible borrar una tragedia de esa naturaleza. Nadie los culpa por la fuerza de la naturaleza, sí se les responsabiliza por su impericia, por la corrupción evidenciada en los permisos de construcción, en las inspecciones que no se hicieron o se efectuaron mal, por encubrimiento, al exponer a los alumnos y a muchos ciudadanos al habitar o recibir clases en escuelas inseguras. Él y quienes resulten responsables en las diversas dependencias estatales, municipales y federales, así como las empresas constructoras que hayan incurrido en faltas deberán ser sancionados hasta las últimas consecuencias.

La gran lección de civismo que recibimos gran parte de los mexicanos la tarde del 19 de septiembre y los días subsecuentes, es tan grande como la falta de sensibilidad gubernamental para dar una lectura correcta de los hechos.

Esos jóvenes voluntarios que auxiliaron en las tareas de rescate, son muchos de los estudiantes que el secretario y el gobierno federal ignoran. Esa gente que se movilizó, es la gente que sufre las inclemencias de políticas aberrantes, ajenas a su realidad. Mostraron que no son tan domesticables como supone el gobierno, muchos empresarios y los medios de comunicación de mayor penetración nacional. Hay idea, rabia, valor, organización, solidaridad.

Los jóvenes educados en esas escuelas que Nuño afirma que son obsoletas, sin alma y con maestros incompetentes, salieron a las calles a enseñarnos una vez más, que la podredumbre está en el palacio de gobierno, en muchas secretarías y en los diversos niveles de gobierno. No en las escuelas, no en sus maestros, no en la inmensa mayoría de sus estudiantes, a pesar de las condiciones adversas con las que, muchas veces, se lleva a cabo la labor educativa.

El sismo, doloroso para todos, nos presentó visiones diferentes de los hechos. La que intentaron los medios atados a intereses comerciales; la del gobierno hablando de promesas y proyectos, también, atados a intereses de grupo; y la que nos mostró la juventud y la sociedad en general, que hizo temblar los cimientos de una arcaica, inoperante y corrupta clase política.

Hay luz al final del túnel. El miedo que sentimos muchos, la pérdida lamentable de vidas y patrimonios inmobiliarios y el saber que somos frágiles ante la fuerza de la naturaleza, nos regresó, en contraparte, la esperanza de un país mejor.

La organización ciudadana habrá de mantenerse fuerte y con la memoria fresca para revertir las condiciones de secuestro virtual en la que nos han mantenido durante varios sexenios.

2018 está a la vuelta de la esquina. Que esta página triste de nuestra historia, se convierta en la punta de lanza para derribar los muros de la ignominia, la intolerancia, la corrupción, la oligarquía, el terror cotidiano y demás lastres para dar paso al nacimiento de una nueva república que se corresponda, realmente, con su significado.

Ya nos hemos levantado de otras desgracias. La clave somos nosotros, la gente, siguiendo la ruta fresca, diferente y valiente que nos han enseñado los jóvenes. De los escombros rescataron vida. De los escombros políticos rescatemos nuestra condición ciudadana y hagámosla valer, antes de que nos vuelva a caer la noche.

Alfredo Villegas Ortega
Maestro en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional y Académico de la Escuela Normal Superior de México.

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