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LA CLASE

Tema del mes

Armando Zamora Quezada


A quién le toca decirlo

La naturaleza, con su fuerza, se manifiesta como el Oikos que organiza las entradas y salidas en el sistema. Esta fuerza remueve, en sus extremos mínimos y máximos, los límites sociales, bioculturales, naturales, económicos y políticos sedimentados por la apatía que provoca el individualismo, la contemplación, la represión, la sobreexplotación, la pérdida cultural, entre muchos otros.

Me parece que esta fuerza hace surgir lo que llamamos sustentabilidad, esa actitud de las mayorías que nos mueve a una organización social en la que organizamos de manera horizontal las dimensiones indispensables para satisfacer las necesidades humanas fundamentales, tanto propias como del prójimo, reconociendo y aprovechando el pasado biocultural y actuando con responsabilidad científica y tecnológica para asegurar el presente y el futuro de la vida en comunidad.

Eso es lo que veo hoy en día, un afán de reconstruir las viviendas afectadas, las oficinas, los caminos y todos aquellos puentes que de una u otra manera nos ayudan para regresar a la vida en comunidad. Una comunidad de la que todos los días esperamos nos reconozca e incluya pero que también reconocemos como el nicho donde nuestra labor, al mismo tiempo, la construye y fortalece.

No me tocó vivir la catástrofe de 1985 en la ciudad de México, pues mis padres me crecieron en el estado de Hidalgo, pero esta situación la veo hoy y todos los días desde el 7, y más aguda, el 19 de septiembre de 2017.

¿A quién le toca decírselo a los demás?

Talvez los educadores ambientales hemos bajado la intensidad y no estamos interpelando los límites máximos y mínimos de la sociedad en los procesos educativos que dirigimos.

O talvez en las familias, lo padres hemos dejado de ver y hacer tangible la motivación de salir adelante y por lo tanto los hijos viven, o sobreviven, impulsados por el fantasma de nuestra motivación, pero sin una inspiración, sin su inspiración, real que los conmine a dejar la pasividad y organizarse socialmente.

Quizás los políticos también pensaron que la construcción o reconstrucción de la comunidad nacional termina al reforzar los edificios o al ayudar a los damnificados por los diversos desastres naturales, cuando lo que realmente debimos evitar demoler fue la solidaridad y comunalidad que las catástrofes, y otros eventos, hacen surgir en cada manifestación de la fuerza del Oikos.

Armando Zamora Quezada
Egresado de la décima generación de la Maestría en Educación Ambiental de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 095 y está realizando una intervención educativo ambiental en la Zona Metropolitana de Ciudad de México.

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