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LA CLASE

Tema del mes

Fernanda Prado


19 septiembre 2017, no te olvidaré

Eran las 13:00 y yo me había quedado de ver a esa hora con mi novio en una cancha de tenis para jugar. Ya iba tarde pues había mucho tráfico pero ya estaba a punto de llegar. A las 13:14 me llego un mensaje de el “Esta temblando horrible”. No fue hasta que leí este mensaje que me di cuenta de lo que estaba pasando. Parecía que los postes se iban a caer encima de nosotros. Cuando llegue a donde me iba a ver con mi novio ya había dejado de temblar, me subí a su coche y me dijo que llamara a mi casa porque había estado muy fuerte y que seguro algo se había caído.

Le mande mensajes a todos y todos estaban bien. Fue entonces cuando me empezaron a llegar videos de la ciudad cayéndose, en el radio seguían diciendo de más y más lugares. Escuchamos como decían de Polanco y de la calle donde vive mi cuñada. Mi novio se puso como loco porque nadie se podía comunicar con ella entonces nos fuimos con su mamá para ver que hacíamos. Cuando llegamos a su casa, la calle estaba cerrada entonces nos tuvimos que estacionar en otra calle y bajarnos caminando. Toda su calle estaba evacuada, había gente llorando, las banquetas deshechas, vidrios rotos. Si en bosques que nunca se sienten los temblores estaba así de amolado, no me podía imaginar como estaba la ciudad, el centro, la condesa.

Cuando llegamos a su casa supimos que uno de sus hermanos ya se había podido comunicar con su hermana entonces ya nos tranquilizamos un poco más. Prendimos las noticias de inmediato y, en efecto, habían muchos edificios que se habían caído, oficinas, multifamiliares, escuelas, universidades. No lo podía creer, algo que vivieron mis abuelitos y mis papás hace 32 años lo estaba viviendo yo. Me empecé a asustar más porque empezó a correr la voz de que estaban asaltando, así que no quise salir tan rápido a mi casa, entonces me quedé a comer.

Comimos muy rápido porque estábamos muy alterados, y en cuanto acabamos de comer le pedí a mi novio que me llevara a mi casa. Todo el camino a mi casa lloré, cuando me dejó en mi casa y me despedí de él, lloré. Cuando vi a mi mamá y me abrazo, lloré. Lloré todo el tiempo, no sé porque estaba tan afectada por lo que había pasado y sabía que la única manera que se me iba a quitar era ayudando. Así que eso hice, ayudar. Compre comida, fui a centros de acopio, recolecté ropa para los damnificados, me fui de brigadista. Ayudé mucho y me dio mucho gusto ver a tana gente ayudando. 19 de septiembre del 2017, nunca te voy a olvidar.

Fernanda Prado

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