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Usos múltiples

Mentes peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


OJ Simpson: el sueño americano y el color de la piel

No hay que apagar la luz del otro, para lograr que brille la nuestra.

Gandhi

El racismo en los Estados Unidos de Norteamérica, es una enfermedad que lejos de ceder, aminorar o aliviar, parece que se ha vuelto crónica. Esta enfermedad es tan larga como la historia misma del vecino país. Ha pasado por diversos momentos: de la colonización a los procesos de independencia; de la conquista del oeste a la guerra de civil en el siglo XIX; de la gran inmigración europea de principio de siglo XX a la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos y laborales de los mexicanos y chicanos en los años sesenta. Del 11 de septiembre del 2001 a la pesadilla con redes sociales llamado Donald Trump.

En el último año se han recrudecido, evidenciado y concretado este racismo en por lo menos cuatro acontecimientos de impacto mundial:

  • Los discurso de campaña, de toma de posesión y ya como Presidente contra los mexicanos del citado personaje;
  • Las manifestaciones contra la violencia policiaca en Charlotte, Carolina del Norte, por varios días en septiembre del 2016;
  • Una manifestación nacionalistas blancos y militantes de ultra derecha ( algunos vinculados al Ku Klux Klan —KKK— y a grupos neo-nazis) que es enfrentada por grupos anti-racistas en Charlottesville, Virginia, en agosto del 2017, y ;
  • Recientemente, las manifestaciones de los jugadores profesionales de fut-bol americano (NFL) y de básquet bol (NBA), negándose a asistir a la Casa Blanca o hincándose cuando se entona el himno nacional de Estados Unidos, como gesto, contra la brutalidad policiaca dirigida a afroamericanos.

Lo que queremos puntualizar es que le conflicto racial en Norteamérica es histórico, está vivo y no se ven posibilidades de compostura en el mediano plazo. Mucho menos con la presidencia actual y su base social. El racismo sigue en la urdimbre social y en la cotidianidad del gobierno y el pueblo norteamericano.

Por lo anterior un film como O J : Made in America ( Edelman E, Estados Unidos de América: 2016) documenta tan sólo un pliegue de esta intrincada y, a nuestro juicio, absurda historia. El documental producido por la cadena televisiva de deportes ESPN y ganador del Oscar al mejor largometraje documental en el 2017 da cuenta —con cuanto material disponible existe en forma audiovisual— de la vida de uno de los corredores de balón de fut bol americano más conocidos en la historia: Orenthal James  o simplemente “O. J.” Simpson.

Durante más de cuatro horas desfilan ante nuestros ojos dos historias que sólo se articularán hasta el día del no menos famoso juicio a OJ Simpson por el asesinato de Nicole, su esposa.

La primera historia está centrada en el contexto social que viven los afroamericanos en las décadas de vida del personaje; los últimos sesenta años.

La otra crónica es la vida legendaria del hombre de color que logra sobresalir por su capacidad deportiva, su talento ante las cámaras de televisión y cine, por su físico y carisma y, sobre todo, porque intento pasar por una delgada línea en la guerra racial, siendo discreto, al punto de casi no ser visto, siendo tan famoso. OJ Simpson logra ser casi blanco, de tan exitoso y sonriente.

O más bien camuflado viviendo una vida de ciudadano anglosajón, llena de riqueza y fama, en una lujosa mansión de California.

En la primera historia vemos como ser afroamericano en el estado California – ese simple hecho evidenciado en el color de la piel- es muy riesgoso, casi un delito, particularmente por la policía de esos condados, que con frecuencia tiene tergiversados los valores en contra de minorías específicas, prácticamente desde el origen familiar y que provoca: asesinatos, violencia desmedida, discriminación, prisión y persecuciones. Vemos también el movimiento de resistencia comandados por líderes trascendentales como el Dr. Martin Luther King Jr. o Malcolm X. Se documenta también la célebre carrera el en la olimpiada de México y el puño levantado de las Panteras negras.

Casi a contrapelo observamos, la otra cara de la moneda: un OJ Simpson, siendo la sensación de los prestigiadísimos Troyanos, equipo de fut-bol americano de la Universidad del Sur de California o sus diez años de carrera exitosa en el mismo deporte a nivel profesional, la NFL ( con los equipos de Búfalo y San Francisco) , su primer y efímero matrimonio, para después disfrutar sus éxitos en películas como Infierno en la Torre (1974), en series con altos ratings como Raíces (1977) o conduciendo en la televisión los partidos o los programas deportivos. También su matrimonio y vida familiar con Nicole, que es más blanca que la nieve. Simpson vivió el sueño americano a plenitud y sin restricciones por el color.

En este mundo idílico, de asuntos como la golpiza, por parte de la policía de Los Ángeles, a Rodney King y la posterior revuelta racial que por su intensidad movilizó al ejército norteamericano en 1992, nadie se quiere acordar. Estos enfrentamientos raciales no caben mientras se disfruta el atardecer en una alberca en compañía de los hijos o champan en copas de cristal, en fiestas interminables con los amigos.

Sin embargo, otras golpizas serán difíciles de ocultar; las de la violencia familiar, en la mansión de los Simpson que terminarán por fracturar el sueño. El documental demuestra testimonialmente que esa violencia ocurrió varias veces, de OJ a su mujer y no se tuvo la suficiente prevención o persuasión en el caso. No se pudo o no se quiso detener a tiempo. Una noche Nicole aparece brutalmente muerta. Los indicios apuntan a Simpson aun cuando ya estaba separado de ella.

El film no se centra el llamado juicio del siglo, como lo han hecho reportajes y otras piezas de comunicación, sólo nos da apuntes muy reveladores sobre la justicia en América: lo caro que resultó la defensa; los manejos raciales de la fiscal; el contexto de apoyo ciego por al deportista por parte de la comunidad de color de los Estados Unidos a un OJ Simpson ajeno a la misma; el papel de la familia y los amigos; los testigos, el juez de origen oriental y las dificultades del nombramiento de testigos.

La final tiene uno tiene que recordar cómo empezó el film, con un OJ Simpson en prisión y no olvidar que sigue ahí, porque tal vez sea culpable y también porque es de color como millones, hechos en América, que tampoco gozan de libertad, ni adentro ni afuera de las prisiones.

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

jesùs caballero. 03 de Octubre de 2017 09:26

Rafael: El supremacismo blanco es la fuente de la historia moderna surgido del dolor de las clases proletarias europeas que fueron carne de cañón y victimas de sus 2500 años de de guerras , casi intestinas, y de el odio de las castas beligerantes que acabaron reinando a las naciones europeas. El supremacismo trasladó ese odio de clase , a los pueblos recièn descubiertos en el siglo XV, Africa, América y las Costas Asiáticas usándolos , asi, usándolos en calidad de esclavos, categorizados como indignos de "la civilización europea, con su compra los redujeron a mercancía de portugueses y españoles el comercio de esclavos pasó a las manos de los grandes comerciantes holandeses y británicos que hicieron de ese comercio no solo el beneficio de sus explotaciones agrícolas, si el sádico dominio de sus pertenencias humanas, aquí en México las guerras de independencia se iniciaron como guerras libertarias que acabaron expresándose en formales declaraciones de finalizar la esclavitud, lo en la lucha contra el mal gobierno de Hidalgo que en los fundamentos de la independencia de la América Española sostenida por el general Morelos. las castas indignas, infames de indígenas, negros y mestizos las colonias americanas terminaron por ser las poblaciones libres de las naciones independientes, lo que no se suprimió fue la explotación de las mismas, el saqueo de sus comunidades, aquí unpoco menos que en los Estados Unidos y en los dominios coloniales de los europeos. La discriminación racial permaneció a pesar del surgimiento de la ONU que declaró dignos de su organización a los pueblos y naciones en proceso de descolonización y con la declaración de los derechos humanos, la extinción de la esclavitud. En los Estados Unidos tras la guerra civil del siglo XIX declarada formalmente contra la esclavitud convirtió a los esclavos en personas dignas de la ciudadanía norteamericana, la que fue boicoteada hasta la fecha por los pobres supremacistas blancos de los estados sureños norteamericanos que radicalizaron sus posiciones hasta convertirse en los nazis norteamericanos,los ciudadanos negros vivieron la negación de sus derechos civiles y humanos, se mantuvo su marginación, los blancos atribuyeron su pobreza a la contratación libre de los negros en los estados del norte, a la industrialización contraria a su feudalismo, las razones económicas y sociales no explican el odio sostenido hasta la fecha. Insisto en que tal,odio de las clases bajas blancas es el resquicio por el respira una superioridad que a suz los aautodenigra. tal estado dela cultura norteamericana no puede con tal paraja y exhibe en sus contradicciones que no puede con sus declaraciones formales de igualdad, en los juicios la justicia norteamericana existe presunción de culpabilidad antes que de inocencia-sagrado principio jurídico del derecho anglosajona-los sofismas de as condenas revelan la supervivencia cultural del supremacismo blanco, entre mayor presencia en la vida americana , mayor tal odio-totalmente contrario las declaraciones formales de la democracia norteamericana, igual sucedió con ciudadanos judíos de las naciones europeas en España, los países del centro de Europa, hasta las norteñas Rusias de desde la Edad Media hasta la Modernidad. hoy el supremacismo blanco llegó a la presidencia norteamericana y no puede disfrazarlo.

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