Sombrasdepoder
Orientación educativa

Juegos de mentes

José de Jesús González Almaguer


Sombras del poder

El poder es una entelequia que fascina a los seres humanos. Es como si, al contar con él, abandonaran su condición terrenal y alcanzaran un estadio divino o sobrenatural. Sin embargo, aun los más poderosos suelen ser sensibles a su condición humana y son influidos por otras personas. Estos actores son los “poderes detrás del trono”, los articuladores de “políticas palaciegas”, son el poder ejercido desde las sombras. En este artículo me propongo abordar tres figuras históricas que se han convertido en arquetipos de quienes manipulan a los poderosos por estar dentro de su círculo íntimo. Cada una identifica alguna debilidad en quien ejerce el poder, la atiende y, al satisfacerla, abona en su haber para contar con sus favores a posteriori.

Madame Pompadour o los reflejos del deseo


Madame de Pompadour.
Por Maurice Quentin de La Tour.

Jeanne-Antoinette Poisson (1721-1764), quien habría de recibir del Rey de Francia el título de Marquesa de Pompadour, fue la amante más célebre del rey Luis XV (1710-1774). Hay quienes señalan que su relación íntima con el rey no fue larga. Sin embargo, encontró la manera de extender su condición de ser la “favorita” e incluso hay quienes la señalan como confidente hasta la muerte. Ella se convirtió en quien conducía a las nuevas y jóvenes acompañantes a la alcoba real. De ahí se derivó la noción de llamar “Madame” a quien regentea las casas dedicadas a la prostitución. Algunos de los elementos que rodean su mito señalan que conservó buena amistad con la reina y que preparaba informes para el rey y que los circulaba entre sus ministros. Al contar con la llave que conducía a la intimidad del rey, se hizo de un poder que ejercía sobre él y otros miembros de la corte.

L@s poderos@s que ejercen su voluntad sobre diferentes personas, comunidades, naciones enteras, suelen ansiar el ser queridos, amados, mimados en su privacidad. Les agrada sentir que es a ell@s a quienes se desea y no al poder que ostentan. Como todo ser humano, no sólo quieren amar, sino también ser amados. Ante la sensación de ser amados, suelen ceder algo de su poder, bien sea como gentil atención a su amante, como un mimo, como un gesto que se permiten en su fuero más íntimo, o bien, por ser sujetos de la pulsión del deseo sexual y como una de sus herramientas de conquista. Bajo éstas o cualquier otra consideración, quien se ubique en esa posición podrá tejer desde esa sombra su propia estela de poder. Marcel Proust señalaba que los seres amados reflejan nuestro amor, como objetos. Al observar esos reflejos, creemos que son muestras de amor que nacen de ellos y nos agradan más por creerlo así. Quien aprende a manipular esos reflejos, puede cegar y/o embelesar a l@s más poderos@s.

La versión actual incluye hombres y mujeres que son seducidas por el erotismo. Parece haber un acuerdo generalizado respecto a que el poder es un gran afrodisiaco, embellece a los dirigentes y los convierte en seductores irresistibles. Empero, también lo afrodisiaco es un poder sobre el poder: quien tiene control sobre los sentimientos y deseos de quien concentra el poder ejerce su influencia y hace usufructo de ello. No parece haber diferencias entre hombres y mujeres, no es cuestión de género, sino de poder.

Rasputin o la ilusión de poder sobrenatural.

Cuando alguien siente la plenitud de su poderío, muy pronto puede darse cuenta de que no es ilimitado. Aunque pueda hacer lo que su voluntad disponga sobre la realidad humana, de inmediato constata que hay un mundo más allá de lo natural que se niega a obedecerle, lo sobrenatural, aquello que escapa a nuestra naturaleza humana.

Esa carencia de poder, puede ser subsanada sólo cuando se puede extender a lo sobrenatural: vencer a la muerte, la extensión de la vida, adivinar el futuro… Magos, brujos, hechiceros, pitonisas, oráculos, videntes, puestos al servicio de hombres y mujeres poderos@s han hecho que coman en su mano y satisfagan sus caprichos y sigan sus órdenes. El poder más pleno: no sólo sobre el mundo, sino sobre la metafísica.

Quien encarna de muy buena manera este arquetipo y se convirtió en influyente por ello es Rasputín(1869-1926). El también apodado “Monje loco” ejerció su influencia con la familia Romanov que habría de ser la última en ejercer todo el poder del imperio de los zares rusos y habría de perderlo. Rasputín era un místico famoso por sus capacidades de sanación y fue llevado ante la presencia de la Zarina Alejandra a fin de que atendiera al zarevich quien sufría de hemofilia. Su intervención dio como resultado la mejoría en la salud del único hijo varón de la familia real y, rápidamente, su opinión cobró importancia ante la mirada y aprobación de los zares.

En la historia abundan los casos de quienes recibieron llamados del más allá para hacer uso del poder o conquistarlo. Francisco I. Madero asistía a reuniones de espiritismo, como es sabido. En nuestro país, se ha publicado un libro titulado Los brujos del poder. El ocultismo en la política mexicana, cuyo autor es José Gil Olmos, donde se detallan algunas anécdotas sobre el tema.

Curadores que se convierten en consejeros, rituales que añaden condición suprahumana a quien cuenta con poder, fantasías que atienden la necesidad humana de trascender más allá de nuestra vida pobre y limitada, sin importar qué tanto poder terrenal se llegue a acumular. El anhelo de la vida eterna, el dominio de poderes ocultos, la magia insuperable por la razón o ciencia son objetivos de quienes tienen poder, así que aquellos que puedan convencerlos de ponerlos a su alcance, son grandes influencias del poder y toman el crédito y la oportunidad de ejercerlo.

Tlacaélel o el brillo del poder intelectual

Tlacaélel (¿1398-1480?) es un personaje de la nobleza del imperio azteca que ha sido rescatado del olvido en la historia por el Dr. Miguel León Portilla. De acuerdo a su interpretación, fue un hombre que ocupó diversas posiciones en la jerarquía del imperio: sacerdote, consejero, guerrero y creador del mito de grandeza fundacional de los aztecas. Nunca ocupó el trono, pero era el gobernante, la inteligencia que guiaba al imperio. Su imagen aparece detrás del trono del Tlatoani. Se atribuye a él la idea de quemar los antiguos documentos de la historia del pueblo mexica para que se reescribiera una visión mítico-guerrera con base en la tradición oral recordada por los más viejos del pueblo. Dio origen así a una fundación mucho más noble, más idílica del principio y destino de su pueblo y entregó una historia más engrandecedora.

La historia la escriben los vencedores, se dice. Es mejor precisar que los vencedores re-escriben la historia y lo hacen tantas veces como sea necesario. Los regímenes totalitarios (nazis, comunistas, fundamentalistas) han mostrado cómo hacerlo. George Orwell ilustró claramente como se hace desde el poder y cómo ayudan los habitantes con su mecanismo de “no-pensar”. A los poderosos les gusta escribir una historia que los haga más grandes aún. Les agrada tener a los intelectuales cerca para ser admirado por ellos, para ser uno de sus iguales (pero con poder). Alejandro Magno tuvo al más ilustre de los filósofos a su lado, pero éste huyó antes de ser asesinado. La inteligencia seduce al poder, pero también lo amenaza. Es el cetro y la lira, el poder y el arte, la fuerza incontenible y la seducción gentil, Aquiles y Ulises, músculo y cerebro, inteligencia y sensibilidad, astucia y erudición… combinaciones que suelen ser impensadas.

L@s poderos@s anhelan todo y quieren ser temidos y admirados, reyes y poetas. Por ello, suelen hacerse acompañar por los pensadores, seres inteligentes y sensibles, cultivadores de las artes y sabios, y aspiran a recibir parte de ese reconocimiento como cerebros superiores, monarquías y déspotas ilustrados. Quienes puedan hacerles más inteligentes y cultos (o hacerles creer que lo son) cuenta con el espacio para diseñar estructuras de poder y ejercerlo. Esparta y Atenas se enfrentaron y todo mundo sabe que Esparta ganó la guerra. Sin embargo, en el largo plazo, la cultura ateniense se extendió: el imperio cultural se impuso al imperio guerrero. Quien haga que los poderosos anhelen la inmortalidad por su aportación superior a la cultura, a lo más noble del espíritu humano, ganará influencia en el poder.

14/VIII/ 2011

José de Jesús González Almaguer
Coordinador del Centro de Educación Continua, FES Acatlán. Experto en Comunicación, Responsabilidad Social y Procesos Organizacionales Docente de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 095, del Colegio de Imagen Pública y de la Universidad Anáhuac. Ha realizado intervenciones como consultor y brindado capacitación tanto en el sector privado como público y el tercer sector. Su trabajo profesional le ha llevado a recibir distinciones internacionales como el Premio Galardón eco (Estratega de Comunicación) y el Premio Gold Quill, otorgado por la International Association of Business Communicators (iabc). Ha sido Presidente de la Asociación Mexicana de Comunicadores Organizacionales (amco) y ha participado en once libros especializados en español y uno en inglés. Lic. en Periodismo y Comunicación Colectiva, Maestría en Educación, estudios de Maestría en Comunicación Institucional, Especialista en Valores, estudios doctorales en Humanidades y estudios doctorales en Innovación y Responsabilidad Social.

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