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Orientación educativa


Ana Gómez Donoso


Una mirada a “Laberintos". Leyendo la poesía Mapuche desde los ecofeminismos

Resumen:

En el presente ensayo pretendo analizar el poema “Laberintos”1 de la autora Maribel Mora Curriao bajo el paraguas teórico—filosófico de los Ecofeminismos. Es algo así como un experimento pues nunca antes había analizado un poema de mujeres bajo esta mirada que me parece interesante pues permite comprender la conexión entre los símbolos, el lenguaje, la forma de abordar los sueños, figuras de autoridad femenina, etc. todos estos están plasmados en un poema mediante el lenguaje castellano, con su matiz en mapudungun. Realizaré una explicación sobre lo que son los Ecofeminismos, seguido la presentación del poema y la explicación del mismo resultado de una entrevista con la autora como ante sala al análisis del mismo mediante las premisas Ecofeministas, y finalmente concluiré sobre este proceso, que como indiqué, es nuevo.

Palabras claves:

Ecofeminismos. Mujeres. Naturaleza. Sueños. Poema. Mapuche.

Abstract:

This essay analyses the poem “Laberintos” by author Maribel Mora Curriao under the theoretical and philosophical precepts of Ecofeminis. It’s like an experiment never done before; analyze women through poetry in order to understand the connection between the symbols, language, how they address their dreams, female authority figures, etc. all of these captured in a poem in Castilian language with its nuance in Mapudungun. I will perform an explanation about what Ecofeminisms are, followed by the presentation of the poem and an explanation that results from an interview with the author as a prelude to the analysis using ecofeminist premises.

Keywords:

Ecofeminism. Women. Nature. Dreams. Poem. Mapuche.

“La naturaleza ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad…”
Marco Tulio Cicerón

1.- Introducción

En mi búsqueda por acercarme al verdad en cuanto al ser mujer, no solamente ligada a roles sociales dentro de una sociedad o comunidad con un orden jerárquico, me he encontrado con teorías, y sobre todo con grandes debates, que se acercan a una explicación mediante distintas premisas y ejes de comprensión dependiendo el contexto social, cultural, geográfico, etc., lo cual me ha llevado al interés por entender la relación que tenemos con el medio natural, con la naturaleza.

Conocer la forma de convivir con la naturaleza en ciertos espacios puede ser realmente alucinante, un viaje a otro universo tan lejano al que vivimos pero tan cercano como decidir tomar un bus y transportarnos solo unas horas.

Las personas nos relacionamos con los demás seres de la naturaleza y con el hábitat de diferente manera. Comprender las diversas formas de relacionarnos con la naturaleza es importante, pues es el hogar donde habitamos y nos desarrollamos como especie, individuo y sociedades junto a otras especies de animales.

Hombres y mujeres tendemos a percibir a nuestro entorno desde diferentes ópticas, tenemos diferente forma de insertarnos y de existir, por ende desarrollamos percepción disímil sobre la existencia de nosotros en el planeta y universo, como individuos y sociedad. Una de las causas de esta premisa viene dada por el simple hecho de tener diferentes nichos sociales en las sociedades. Aun así, no se puede decir que las mujeres (todas las mujeres del mundo) nos relacionamos con nuestro entorno de la misma manera. Esto depende de varios factores, entre estos el más básico, advierte que si bien vivimos en un mismo planeta, este nos brinda diferentes ambientes en los cuales se han formado, con el pasar de los años, culturas, sociedades, formas de vida y organización, etc.

Esta heterogeneidad cultural da paso a un inimaginable universo de visiones y percepciones inmersas en un mismo territorio, me refiero con esto a que en un mismo país conviven (y a veces sin darnos cuenta) personas con una forma totalmente diferente de existir. Estas visiones y percepciones son expuestas de mil y un maneras mediante el arte junto a la literatura, en la mayoría de casos, como herramientas cargadas de información para ser presentada ante quienes quieren conocer (y abrir su mente y corazón) estas otras realidades, como he dicho en un inicio, matizadas con diferentes manera de relacionarse con el entorno, y tallar con estas herramientas una nueva realidad.

Ahora bien, estas relaciones que se establecen entre sociedades y naturaleza, hombres y mujeres, personas y animales, etc, se pueden comprender (o hacer aproximaciones) bajo diferentes paraguas teóricos, tomando en cuenta que, de manera personal, las teorías jamás explicarán de manera exacta la realidad, pero si son aproximaciones que nos ayudan en esta comprensión.

El presente trabajo es una primera aproximación a la relación de las mujeres Mapuches con la naturaleza, mediante el análisis de un poema que pertenece a una mujer Mapuche, la poeta Maribel Mora Curriao. Su poema, llamado “Laberintos”, será analizado bajo los preceptos que nos brindan las teorías filosóficas Ecofeministas, con el fin de comprender la voz de una Mapuche que trasladó su vida, desde la comunidad donde creció hacia la gran capital chilena, Santiago.

En primer lugar daré una explicación de lo más importante sobre los Ecofeminismos, en cuanto al debate actual y respondiendo algunos de los posibles cuestionamientos que surgen al respecto; seguido presentaré el poema y datos de la autora como ante sala al análisis del mismo bajo preceptos de los ecofeminismos; y finalmente concluiré sobre el análisis realizado, que como indiqué arriba es un experimento para el acercamiento a otra realidad.

2.- Ecofeminismos: génesis, corrientes y debate

Desde los años 60’s aparecen nuevas perspectivas de estudio sobre la relación —humanos/as-naturaleza— y conociendo que producto de las conferencias internacionales basadas en la preocupación del deterioro ambiental que acarrean la presencia del humano, se analiza el otro lado que esta relación posee; es decir el papel de la mujer dentro de esta relación. A partir de esto se ha dado énfasis en el estudio del rol de las mujeres como agentes importantes dentro de los nuevos paradigmas de desarrollo —Desarrollo Sostenible y Sustentable— que conllevan un análisis profundo de la relación entre la mujer y la naturaleza.

La corriente que engloba los Ecofeminismos, se la define como “una rama del feminismo que nace a finales de los años 70’s a inicios de los años 80’s”2 explica Bedoya. Se diferencia de los inicios del movimiento feminista puesto que este solo defendía derechos de la mujer de clase media en Europa. A raíz de este hecho se replantea las diferencias en el trabajo, comunicación, cultura entre mujeres y hombres, y entre mujeres de diferentes sociedades a nivel mundial. Se puede decir que esta diferencia entre feministas de esas décadas marca el inicio de los Ecofeminismos.

Según explica Elizabeth Maier en su ensayo Construyendo la relación entre la mujer y el medio Ambiente: una exploración conceptual, “el Ecofeminismo aparece como la tercera ola feminista, después del derecho al voto -la primera— y diferencias de género en el marco de la equidad —la segunda—”.3 Esto quiere decir que fue un proceso que partió del derecho genuino que tiene la mujer al voto, al igual que el hombre, y la equidad entre hombre y mujer manteniendo sus diferencias, que condujeron a enfatizar la relación estrecha entre la mujer y la naturaleza.

Ahora bien, los ecofeminismos no son solamente teorías, son movimientos y son debate constante, que intenta un acercamiento a conocer la relación entre las mujeres y la naturaleza. No existe un solo movimiento u orientación único, existen varios argumentos, contraposiciones y debates. Estas corrientes concurren actualmente dentro de un campo constante de discusión, pues como veremos a continuación, sus dos fuertes premisas son: la relación mujeres y naturaleza está dada por que las mujeres estamos ligadas a la naturaleza de manera natural, o esta relación como resultado de procesos sociales y culturales. Estos debates se desarrollan desde una postura crítica hacia el patriarcado y sistema capitalista en el que estamos viviendo (o sobreviviendo) hombres y mujeres, que como lo hemos podido vivenciar, tiene grandes falencias en cuanto a equidad e igualdad entre géneros y cuidado con la naturaleza.

Es por esto que daré una breve explicación sobre los Ecofeminismos y sus diversificaciones para entender cuál es el papel que desempeña dentro la comprensión de la relación humanos/as-naturaleza, y ciertos aportes dentro de este debate.

2.1 Ejes ecofeministas

Los ecofeminismos intentan dar una explicación a las relaciones de poder que existen entre “hombre-naturaleza” y “hombre-mujer”. Tiene también como objetivo principal romper las dicotomías que han existido desde hace muchos años “Naturaleza-cultura” y transformar dichas relaciones impuestas por la primacía del patriarcado en diferentes sociedades.

Así, parten de enfatizar que existe una doble opresión por parte del hombre hacia la naturaleza, como hacia la mujer. También se analiza la dicotomía Hombre: cultura—Mujer: Naturaleza. Y como resultado de estas relaciones se estudia el interés particular que existe por parte de la mujer en cuidar el medio ambiente, como explica Carole Paterman:

La humanidad intenta transcender una existencia meramente natural, de manera que la naturaleza siempre se considera como algo de orden inferior a la cultura. La cultura se identifica con la creación y el mundo de los hombres, porque la biología y los cuerpos de las mujeres las acercan más a la naturaleza, y porque la crianza de los hijos y las tareas domésticas, su trato con infantes no socializados y su trato con materias primas, hacen que tengan un íntimo contacto con ella. Así, la esfera cultural siempre será considerada como esfera superior a la esfera doméstica, y así las actividades de hombres superiores a las actividades de las mujeres, indicando que las mujeres son consideradas inferiores a los hombres4.

El análisis que ofrecen varias teóricas desde los ecofeminismos mantiene sus argumentos centrados en la crítica a esta dicotomía que ha marcado la modernidad.

El hecho de que se relacione siempre a la mujer con la naturaleza y al hombre con la cultura, pasa a estructurar el habitus, en términos de Bourdieu5. Así siempre lo intuitivo, lo débil, poco racional y hasta cierto punto negativo son las nociones que se le dan a la relación Mujer: Naturaleza; y todo lo contrario, lo lógico, lo racional y hasta cierto punto superior son características de la relación Hombre: cultura, explica Bedoya (1999). Esta dicotomía es expuesta como la “justificación para la dominación que se ha dado a los dos elementos que la componen: mujer y naturaleza, por parte del hombre. Es la justificación que se da por parte de este patriarcado”6. A su vez es la premisa de las ecofeministas, el hecho de relacionar directamente y de forma estrecha a la mujer con la naturaleza, pero algunas ecofeministas, “señalan que este vínculo hay que revalorizarlo positivamente” explica Bedoya. Es así que la relación hombre: cultura, ha ejercido dominación en aspectos culturales, económicos y políticos sobre la relación mujer: naturaleza.

También es importante añadir que los ecofeminismos conllevan gran cantidad de pros y contras pues, como los menciona Alicia Puleo, “son una corriente teórica y práctica política feminista”7, y en la actualidad enfrentan una serie de nuevos desafíos dentro de esta nueva era donde se siente la fuerte crisis ecológica, “y obliga avanzar a los ecofeminismos con escasos datos sobre los resultados de su posicionamiento para el colectivo feminista”8. Sin embargo, el presente análisis tiene como objetivo dar a conocer las teorías de las dos ramas ecofeministas y sus postulados, los cuales ayudan a comprender la temática que se está tratando en el presente estudio, que se sitúa en el ecofeminismo constructivista, aun así basa su análisis en las dos ramas ecofeministas.

Ahora bien, teniendo como ejes principales lo explicado arriba, los ecofeminismos son varios, no se puede hablar de una sola teoría ecofeminista, es más no se la considera una sola teoría, como lo menciona María José Agra “en general podemos hablar de un movimiento y teoría feminista y de un movimiento y teoría ecologista”9 a propósito de los cuestionamientos sobre lo que es en realidad el ecofeminismo, y haciendo alusión a los ejes compartidos dentro de este movimiento compuestos por el feminismo y la ecología.

2.2 Corrientes ecofeministas

Como he explicado, a pesar de que los ecofeminismos tienen objetivos en común, son teorías con marcadas diferencias, justamente donde radica el debate actual. Así María José Agra lo dice claramente: “las posiciones ecofeministas no solo son distintas sino incluso enfrentadas”.10 A grandes rasgos se puede resumir que existen dos grandes ramas: la primera es el ecofeminismo esencialista y la segunda es el ecofeminismo constructivista.

El ecofeminismo esencialista tiene como base la explicación de las relaciones y dicotomías presentadas a partir de que la esencia biológica y psicológica de la mujer, siendo esta la respuesta a la relación estrecha entre las mujeres y la naturaleza. Esta corriente mantiene esa dualidad, esa separación entre la relación hombre-naturaleza y mujer-naturaleza.

La autora pionera de esta rama de los Ecofeminismos es Vandana Shiva. Shiva indica a la naturaleza como el “principio femenino”11, donde explica que está relacionada de manera íntima con las mujeres, así añade “las mujeres en la India son una parte íntima de la naturaleza, tanto en la imaginación como en la práctica”12 y seguido anota, “a un nivel, la naturaleza es simbolizada como la encarnación del principio femenino y, a otro nivel, es nutrida por lo femenino para producir vida y proporcionar sustento”.13 En este sentido es pertinente traer a colación, como lo cito en mi libro actualmente en edición “Viviendo bajo la sombra de la mama Tungurahua. Percepciones de mujeres ante el riesgo volcánico”, la explicación sobre la premisa esencialista como lo hace Mary Daly y citada por Alicia Puleo en: Luces y Sombras del ecofeminismo “…a lo largo de la historia los hombres dotados de una fuerza agresiva, han creado una civilización destructora de la naturaleza y dominadora de las mujeres”14. Básicamente en estos lineamientos se basan las premisas de lo que profesa el eco feminismo esencialista.

Por otro lado el Ecofeminismo constructivista explica sobre el aporte necesario de otros elementos para que se de esta relación estrecha entre la mujer y la naturaleza, elementos como la ideología, historia, cultura, y de qué manera los efectos de la dinámica dentro de cada sociedad impactan con la relación de la mujer y la naturaleza. Así explica Bina Agarwall, citado por Germán Quimbayo en el artículo virtual Ecofeminismo como posición política en el ambientalismo_, que “el lazo que ciertas mujeres (especialmente la de los países llamados “_en desarrollo”) sienten con la naturaleza tiene origen en sus responsabilidades de género en la economía familiar”.15 Esto da a entender que la relación que se plantea está basada en relaciones complejas dentro de la forma de vida y del rol que las mujeres tienen dentro de las distintas sociedades.

Es importante anotar que las Ecofeministas de esta rama constructivista rechazan las premisas esencialistas pues al tomar en cuenta la base que se sostiene en el ecofeminismo esencialista solo acepta la premisa de subordinación patriarcal que existe sobre la mujer, siendo así añaden que “la mujer es un objeto de construcción ideológica, histórica y social”16, como explica Bedoya. Y es esta la base para el actual debate entre ecofeministas a nivel mundial.

2.3 Otros aportes el debate

Ahora bien, los aportes que hacen los Ecofeminismos al estudio de la relación de la mujer con la naturaleza, la relación patriarcal que existe, incrementan el conocimiento sobre la dinámica entre humanos/as y la naturaleza. Y como se ha explicado, los ecofeminismos dan pautas para entender por qué existe una relación estrecha y/o diferente entre la mujer y la naturaleza en los diversos entornos alrededor del mundo.

En este punto cabe anotar el aporte de Enrique Leff, quien resuelve a breves rasgos el dilema entre estas dos corrientes, y que de forma más “neutra”, arroja nuevas luces y nuevos aspectos a ser analizados:

En esta perspectiva, lo que distingue a la mujer del hombre, no es tanto su afinidad con la naturaleza por las funciones orgánico-naturales que cumple como mujer (gestación, maternidad, cuidado de la casa y la progenie), sino en su resistencia a subsumirse dentro de un orden plenamente racional, su amalgama de inteligencia y sensibilidad y su renuncia a doblegar las emociones y sentimientos bajo el régimen de la lógica racional. La equidad de género demanda un derecho que no es sólo el de una mejor distribución de los lugares y puestos que ha ganado el hombre en la sociedad. La reivindicación ecofeminista busca recuperar, para hombres y mujeres, el sentido de una feminidad perdida al equipararse e igualarse con el hombre dentro de los códigos de la razón que separan y dominan, al hombre, a la mujer, a la cultura y a la naturaleza. La política de la diferencia lleva así a indagar más allá de todo esencialismo, la manera como en la división de los sexos se configura el enigma del género y del erotismo, cómo se constituye el carácter simbólico del ser humano donde se inscribe el orden del deseo, que marca para siempre el problema de la dominación y de la justicia humana. Pues más allá de los derechos a la igualdad ante la diferencia de los sexos, más allá de la división de los seres humanos cosificados a través de su distribución (natural/simbólica) en géneros (masculino, femenino, neutro), que se designan como “el”, “la”, “lo” —la diferencia entre la “a” y la “o” que los definen—, el género como cuestión que atañe al ser, y al derecho a ser, se inscribe en el orden del erotismo.17

Al decir que Leff lo analiza de forma “neutra” me refiero a que no se centra en el mantiene en el debate en cuanto a la opresión solamente de las mujeres y la naturaleza,, sino que rescata la pérdida de feminidad tanto para mujeres como para hombres, algo muy importante que las autoras exponenciales de las dos ramas no tocan en sus discusiones.

Enrique Leff nos lleva a una realidad de la que las dos corrientes no hablan, y es justamente el deseo, la lucha de regresar a esa feminidad (tanto en hombres como en mujeres) que se ha perdido o invisibilizado dentro de este sistema patriarcal y capitalista del trabajo. La feminidad se la ha mercantilizado, se ha vuelto una herramienta para compra y venta de productos, se ha vuelto símbolo de debilidad, y se ha dado un sin número de nuevas interpretaciones, dentro de esta matriz racional con categorías androcéntricas y patriarcales.

Así Leff aporta para un macro debate en cuanto a que el sistema patriarcal afecta tanto a mujeres como a hombres. Aun así, sin desacreditar el debate entre ecofeministas, es importante dar cuenta a este aporte muy importante.

Por otro lado existen críticas a los Ecofeminismos, al esencialista principalmente, pues como Bedoya en cuanto a su investigación que realizó Leach18 sobre el pueblo Mende, indica que “el Ecofeminismo esencialista es una construcción ideológica y cultural elaborada en occidente y proyectada a otros grupos culturales”, pues en la forma de vida de los Mende, a lo hombres se les identifica con la naturaleza, con el bosque, pues son destinados a la caza y recolección; no así a las mujeres que son identificadas con agricultura, parcelas y degradación. Con este argumento se desvanece la esencia de esa rama del Ecofeminismo que como se dijo anteriormente, sostiene que la relación mujer-naturaleza está dada por la biología de la mujer y su psicología.

Por otro lado tenemos el aporte de Philip Descola, quien describe la relación que existe entre las mujeres de la etnia Achuar y la naturaleza. Explica que la mujer tiene la labor de mantener la agricultura, y es desde niñas que inicia su acumulación de conocimientos en torno a esta labor. No así lo hombres que se responsabilizan de la caza y pesca, quienes en la edad infantil no tienen ningún tipo de responsabilidad. El huerto en el caso de los Achuar es un lugar femenino, de armonía y sagrado donde los hombres no pueden entrar. Estas características que se le dan al huerto tienen su base en la relación estrecha que existe entre la mujer que se mantiene a cargo y el micro sistema que representa el mismo.

Así Descola, explica en su libro Las Lanzas del Crepúsculo, “que la sangre es el fluido que conecta a la mujer y al huerto”19, pues el huerto tiene como principal cultivo el de la mandioca, esta planta se alimenta, por así llamar, de sangre. Para que los niños y las demás personas que cruzan el huerto no sean víctimas de esta necesidad, la “madre humana” que planta la mandioca realiza un ritual que se caracteriza por verter agua enrojecida sobre tallos de las jóvenes plantas, “con el objetivo de dar de beber un sustituto de sangre humana para así proteger a los niños despreocupados que se acerquen a ellas”.20 Pero es importante explicar que la menopausia en las mujeres mayores de edad las hace menos vulnerables a la punción de las plantas ávidas de sangre humana de mujeres fértiles. Así se puede comprender que la sangre es una “fuente de energía” que desarrolla la relación entre las mujeres Achuar con el huerto, es un “circuito de intercambio fisiológico que une a las mujeres y a sus hijos humano y vegetales para la conservación de la sangre en cantidad finita”21 explica Descola.

Con estos dos casos que se han explicado se puede anotar que hay culturas donde existe una relación estrecha en la mujer y la naturaleza, que podrían ser explicadas con los postulados del Ecofeminismo esencialista, pero también existen culturas donde el esencialismo no explicaría la relación entre las mujeres y su entorno natural.

3.- Maribel y “Laberintos”

El poema que escogí se titula “Laberintos” de la autora Mapuche Maribel Mora Curriao. La entrevista que le realicé fue suficiente para percibirla como una mujer tan lúcida como tierna por la manera de explicarme sobre su poema, sobre su cultura y algunos pasajes de su vida.

Maribel nació en Panguipulli en el seno de una familia compuesta por padre chileno y madre mapuche. Aun así desde el primer mes de vida vivió junto a la familia materna en Freire, una comunidad dentro de la novena región al sur de Temuco, mapuches pertenecientes a Pewenches. Su abuelo materno, dirigente social de la comunidad a la que perteneció, fue la persona que la adentró mediante sus relatos e historias, costumbres, reglas a la cultura mapuche y quien infundiría en ella el sentirse pertenecida a su cultura, aun siendo champurria 22 por tener su sangre mezclada o como ella lo llama “mestizaje biológico”.23

A los 35 años de edad viaja a la ciudad de Santiago para seguir sus estudios y donde actualmente vive. Es profesora de castellano y varios ramos en universidades. Estudia el doctorado en Estudios Americanos en la Universidad de Santiago.

Es coautora del libro “El Pozo Negro y otros relatos mapuche”, Pewma Ediciones, Temuco 2001. Algunos poemas de su autoría se han publicado en las revista Pewma, Literatura y Arte, Pentukún, Instituto de Estudios Indígenas, UFRO, 2000, Sur Fugitivo: Poesía Joven de la Novena y Décima Regiones y Epu Mari ülkantufe ta Fachantü / 20 poetas mapuche contemporáneos, Temuco 2003.

Durante el año 2002 dirigió el proyecto financiado por el Fondart Nacional Ko fentén pülli, Mapu fentén pülli / Espirítus del agua y de la tierra: 3 mitos mapuche para niños, montaje teatral realizado con niños mapuche y basado en relatos orales tradicionales.

Parte de su trabajo es el poema “Laberintos”, el cual fue publicado en la Antología de poesía indígena latinoamericana “Los cantos ocultos”, del compilador Jaime Huenún Villa.
El poema que se presenta a continuación es parte reflejo de la autora y parte ficción como ella me lo comentó.

LABERINTOS

Yo malen24 de otras edades
engendrada mujer
y criada madre
vago a tientas por laberintos
de un mal sueño.

La casa de mis padres me es negada
y el silbido del viento rehúsa mi cuerpo.
Ayer los presagios
antiguas palabras
anudaban mi cerebro
las certezas.
Confundidas las visiones y los miedos
el camino
los himnos
la memoria.

¡Madre mía
machi25
espíritu sagrado
ten piedad de mí!
¡Abandona esta piel oscura!
Estos huesos yertos
no pueden ser tu casa.
Estas palabras no pueden ya
decir tu canto.
El río del cielo llevará
mis cabellos
cortados
en señal de sacrificio.
Meulen26 dispersará las plegarias
en ciudades paridas 
como visiones.
Carne
y fuego
los signos de mi vientre
el cáliz que redime la blasfemia.

Las puertas 
la muerte
los caminos
la luz
las señales
la luna nueva
me confunden
se confunden
los signos 
agobiados
los hijos de la memoria
en huerfanía.
Hasta el silencio ahogándose
en las sombras
arde
las sangres
de mis hijos
aún nonatos.
Un valle de sombras
de lágrimas
de ojos cerrados
se dibuja en el horizonte.

4.- “Laberintos”, mujeres y naturaleza

El poema es la voz de una doncella o malen como lo escribe la autora, que se niega a aceptar el rol de machi. La machi es un ser superior, como lo explica Maribel, “un personaje entre salvadora y que daba mucho miedo”27, al referirse a una mujer perteneciente a un ámbito muy desconocido, “mágico no es la palabra, no me alcanzan las palabras occidentales para definir”28 al proponer la palabra “misterio” me responde: “misterioso es la que más se adecúa”.29
El rol que la mujer malen que habla en el poema, el ser machi, está muy ligado a la naturaleza, como explica Maribel “la machi tiene una relación súper estrecha con la naturaleza, sus ritos están asociados a la naturaleza, a más del canto y éxtasis en que entra a través de cantos y ritos, las yerbas medicinales, las piedras, cualquier elemento de la naturaleza puede ser importante para ella”.30 No cualquiera puede ser machi, y este proceso es distinto en cada persona. Así explica Maribel hay ciertos elementos comunes o por medio del perrimontun31 que es una especie de visión de algo que te indica que te va a pasar en tu vida, en caso de las machis ven algo extraño y eso indica que tienen una capacidad especial.

En este punto cabe recalcar que no solamente las mujeres pueden ser machi. Según varios estudios etnohistóricos realizados sobre la historia del ser machi, indican que antiguamente los hombres ejercían este rol. Los hombres machi reche32 eran personajes influyentes dentro de la comunidad, pero que con la llegada de los españoles fueron descalificados pues las nuevas categorías de análisis sobre este rol particular los calificó desde “afeminados” hasta “pervertidos”33. Existen otras fuentes que explican el cambio del rol a las mujeres, debido al problema con las tierras a finales del siglo XIX.

Para completar esta idea es importante agregar que el rol de machi no es único, tiene su variantes, como explica Ana Bacigalupo34 siguiendo un proceso de “cambio y de conservación natural”, es un rol que varía según su ubicación geográfica, según su grado de adaptación frente a prácticas medicinales chilenas, o según su tipo de llamamiento.

Ahora bien, continuando con el poema, los primeros versos declaman:

Yo malen de otras edades
engendrada mujer
y criada madre
vago a tientas por laberintos
de un mal sueño.

Aquí parte de la idea central que advierte que se encuentra en un laberinto, en un enredo, de un mal sueño.

Este mal sueño ella lo continúa desarrollando en el siguiente verso con la frase: la casa de mis padres me es negada, habla del despojo del territorio que la comunidad mapuche ha sido víctima durante años. Este despojo ha producido la pérdida no solamente de las tierras como bien material sino de la cultura, del entorno necesario para anidar la cultura mapuche, que como comenta Maribel “la matriz cultural mapuche está asociada al campo, ligada a la naturaleza, y al salir del campo, la ciudad es el desarraigo de esa cultura, no hay los elementos propios del campo”.35

Es este desprendimiento el que refleja la voz del poema, la voz de la mujer que ha sido despojada de su territorio y que vaga por laberintos, dando a entender la confusión, donde da vueltas, donde se confunde, de donde no puede salir. En cuanto a esto Maribel añade: “Tiene carga de que te encomienda algo y que sientes que es demasiado grande, el ser _machi_” 36. Estos laberintos o caminos inciertos lleno de miedos es consecuencia de la perdida de parte importante de su cultura su tierra ancestral.

Siguiendo con el análisis, la doncella clama que no es apta para recibir al espíritu y ser machi, y que a manera de cambio, hará el sacrificio de dar sus cabellos, esto lo dice de la siguiente manera en el tercer verso:

Estos huesos yertos
no pueden ser tu casa.
Estas palabras no pueden ya
decir tu canto.

Maribel explica de manera perfecta como se encomienda a una joven el rol de machi y el ritual que se realiza si no quiere aceptarlo, como es el caso de la voz de la malen del poema:

“No es que tu decidas ser machi. Ejercer casi todo rol en la cultura mapuche no se decide sino que es parte de una especie de llamado o espíritu que se posesiona sobre ti que viene desde fuera, uno puede aceptar o no. El rol de machi es precedida por enfermedades generalmente a mujeres (u hombres) que reciben este llamado si no quieren no lo aceptan.” 37

Como se dijo, al no aceptar el rol de machi, la malen habla de cortar su cabello, y explica Maribel que en estos casos el cabello es un símbolo muy importante para la cultura mapuche, y en un m_achitún_38 las mujeres cortan sus cabellos y lo ofrecen como sacrificio.

La última estrofa del poema marca el desenlace de lo que viene al no aceptar este papel, se deja entrever que le angustia el mantenerse en ese laberinto de ideas confusas entre dos culturas (la mapuche y la chilena) y vislumbra un futuro doloroso, humedecido por lágrimas y opacado por sombras: “un valle de sombras, de lágrimas, de ojos cerrados se dibuja en el horizonte”.

Claramente, este poema, se lo puede presentar como un ejemplo de la existencia de las dos ramas de los ecofeminismos, el esencialista y el constructivista, está lleno de símbolos, construcciones, da muestra de deconstrucciones, sobre la cultura dentro de una mujer joven.

El primer punto que abordar, como pauta principal del poema, es el de los sueños, puesto que el poema es sobre los sueños de la mujer joven, y como veremos es un aspecto de suma importancia dentro de la cultura mapuche.

Así, los sueños o perrimontu, como explica Maribel, tienen una relación estrecha con la naturaleza con el mundo entero, y esta relación se expresa en los sueños.39 Este rasgo cultural es primordial pues los sueños son las “guías” en la cultura mapuche, y estas guías ayudan en la cotidianidad presente y en el devenir futuro de la población, “no dice el futuro, no es cuestión mágica y maravillosa, da pistas, para trazar una mismo el camino a seguir.” 40

Es así que soñar, en la cultura mapuche, es mantener una conexión estrecha y viva con la naturaleza, esta conexión la tienen hombres y mujeres, como cuenta Maribel en cuanto a la importancia de soñar dentro de la comunidad muchos años atrás:

Relatos más antiguos hablan sobre como iría a la comunidad en la guerra. Si nadie en la comunidad soñaba sobre la guerra que estaba por venir, mandaban una persona que pueda soñar hacia algún lugar apartado, y permanecer sentado durante la noche. A su regreso contaba el sueño que tenía para saber cómo iría en la guerra. Generalmente no decían si perderían o ganaban, sino daban datos o pistas para prepararse. 41

Entonces es tan vital para los pobladores mapuches el hecho de soñar, tener alucinaciones, visiones, etc., pues están conectados con la naturaleza, esto significa mantener esa conexión activa, natural, positiva con el entorno, con el mundo externo, como aporta Maribel “si nunca sueñas no estas conectada con el mundo” 42

Ahora bien, teniendo todos estos elementos del poema, la figura los sueños, de la machi, los rituales con sacrificio, el espíritu que ingresa en un cuerpo femenino (en este caso) para curar, para guiar, para compartir sabiduría como lo hace una machi, son símbolos estrechamente ligados a la naturaleza, característica del ecofeminismo esencialista, así lo anota Vandana Shiva “las mujeres en la India son una parte íntima de la naturaleza, tanto en la imaginación como en la práctica”43 y seguido aporta, “a un nivel, la naturaleza es simbolizada como la encarnación del principio femenino y, a otro nivel, es nutrida por lo femenino para producir vida y proporcionar sustento”44. Así este apego a la naturaleza mediante símbolos hace notar claramente que tenemos una estrecha relación con el entorno y con nuestro primer espacio que es nuestro cuerpo. Aun así es importante recalcar que en cuanto a los sueños, hombres y mujeres, deben soñar, alucinar, tener visiones, como signo de normalidad dentro de la cultura mapuche, y en este punto esta “conexión con el mundo” es tanto para hombres como para mujeres.

Pero por otro lado, la malen cuyo su clamor es recogido en el poema, está consciente de que su cambio abrupto de realidad, su despojo de territorio, el dolor de esta invasión, han provocado un fallo en su existencia, y es no responder positivamente al llamado del espíritu para asumir el rol que se le ha encomendado, el ser machi.

Es justamente esta construcción histórica tejida entre hito e hito doloroso de la cultura mapuche, marcada por el despojo de tierras ancestrales, de la transculturación por poner en palabras de Ángel Rama, del aceptar el cambio a una nueva realidad, asumiendo el laberinto que todo esto provoca por la perdida y ganancia de elementos culturales, y que desencadena su angustia, provocando su negación y por ende su sacrificio, como pago justo al espíritu sagrado.

En este punto cabe anotar el aporte de Catharine MacKinnon refiriéndose al argumento de Marx ante la diferencia de la relación hombre-naturaleza, la autora del Criticas feministas de Marx y Engels dice que “desde un punto feminista, la mujer no tiene naturalmente una relación más especial con la naturaleza que los hombres, su relación con la naturaleza, al igual que la de los hombres, es un producto social”45.

Y así podríamos decir entonces que es el resultado de construcciones sociales, ahora la doncella mapuche está dentro de los laberintos sin encontrar una salida, solamente la que vislumbra, y es dolorosa, pero no podemos negar que esta divinidad, este espíritu que llega a su cuerpo para ser machi, un ser superior dentro de la comunidad, indican un apego a la naturaleza que es imposible eliminar dentro de un análisis netamente constructivista de la relación con el entorno, y como lo hice notar arriba, los hombres, en la cultura mapuche, tienen este eje esencialista también al soñar.

5.- Conclusión

Las relaciones de las personas con el entorno puede ser vista desde varios ángulos y perspectivas, en mi caso los ecofeminismos son las corrientes teórico-filosóficas que pueden arrojar varios ejes tanto esencialistas como constructivistas para comprender estas relaciones.

En particular el análisis bajo los ecofeminismos, es una forma de abarcar la amplia gama de posibilidades para comprender la realidad de otras culturas sin dejar a un lado sus creencias más arraigadas a la naturaleza en comparación con personas que habitan áreas urbanas (capitales, ciudades, metrópolis etc.).

En este caso, el poema “laberintos” es un reflejo de la realidad actual de muchas de las mujeres mapuches que han salido de sus comunidades y que han sentido el despojo de sus tierras por parte del Estado chileno y wincas.

Con dije antes, en este poema se ejemplifican las dos grandes premisas de los ecofeminismos sobre la relación de las mujeres con la naturaleza y antes de mencionar las dos grandes conclusiones sobre el análisis del poema, es necesario apuntar algunos aspectos que muestran la construcción cultural y social del rol de machi, que dan cuenta sobre el contexto y realidad Mapuche, tanto para hombres como para mujeres, pero aspectos que dan pautas para continuar futuros análisis bajo las premisas ecofeministas.

Primeramente y como se explicó anteriormente, históricamente los hombres fueron los encargados de ser machi en las comunidades, luego de varios hitos históricos las mujeres adquirieron el papel, y que ser machi es un rol netamente construido social y culturalmente, desde dentro y fuera de la comunidad Mapuche, con fuera me refiero a que la mirada de los conquistadores, al parecer, fue vital para el giro que se dio.

Como segundo punto importante dentro de este aspecto, la mujer quien lo escribe ha tenido un cambio en su ambiente de crecimiento, de pequeña en la comunidad y luego en la gran ciudad de Santiago. Cambios que construyen y destruyen.

Otro punto que es valiosa para señalar es el despojo de las tierras hacia las comunidades Mapuche. Este hecho produce también cambios importantes en cuanto a su relación con el entorno, pues se despoja de su matriz cultural: el territorio, dando cuenta de la construcción de la premisa del ecofeminismo constructivista.

Ahora bien, el poema muestra el clamor y la negación de una doncella a ser machi. Esta negación acentuada y justificada por el desarraigo de saberse en un lugar ajeno a la cultura y de no sentirse como apta para asumir esto, no tener las herramientas, concebirse muy fuera de esa misión que se le pide. El clamor a la divinidad para no ser elegida.

Puedo concluir agrupando el análisis en dos situaciones. La primera situación es la creencia sobre sueños y perrimontu que se da en la cultura mapuche, y la segunda es que este laberinto en el que se encuentra la mujer de la voz del poema es creado por ese desarraigo de su territorio, esa lejanía a su cultura. Esto implica una deconstrucción y una nueva construcción de su persona.

En cuanto a los sueños y perimontu, los hombres y mujeres deben soñar como signo de normalidad dentro de su cultura pues estar en conexión con el entorno natural, es parte de su salud y normalidad. En este caso hombres y mujeres Mapuche tienen una relación estrecha con la naturaleza identificado por el hecho de soñar.

Por otro lado la situación de desarraigo del territorio, el cambio en la matriz cultural, la ganancia y perdida de elementos culturales de la mujer joven, tienen como consecuencia un laberinto de ideas, miedos, tristeza, dolor, por no poder corresponder a este llamado de la naturaleza y espíritu divino, lo cual provoca angustia representada en el poema en las visiones negativas a futuro.

Como dije desde un inicio, este fue un experimento para acercarme, mediante el paraguas de los ecofeminismos, a la realidad de una mujer de la comunidad Mapuche en cuanto a su relación con la naturaleza. Así pude comprender un poco más todo este proceso de lo que he leído y he escuchado sobre el despojo de sus tierras, y así acercarme a la coyuntura sobre sus demandas y las consecuencias que acarrean los hechos pasados sobre las pobladoras mapuches.

Por otro lado, tocar de este tema es de vital importancia debido a la coyuntura en torno a la problemática ambiental a nivel mundial. Y al escuchar en pleno siglo XXI hablar de nuestra relación con la naturaleza como “hombres-naturaleza” refleja vivir inmersos en un modelo patriarcal el cual se legitima desde el lenguaje con este tipo de aseveraciones. Pienso que es hora de producir cambios en nuestra estructura cultural, a sabiendas de ser un campo dinámico, para así comprender nuestro papel en esta relación: humanos/as-naturaleza, tomando en cuenta el aporte de Enrique Leff, volviendo acercarnos (mujeres y hombres) a la feminidad que se ha perdido dentro de este sistema capitalista y patriarcal.

Para finalizar, es importante anotar que puede resultar muy interesante analizar de la misma manera poemas tanto de hombres como de mujeres Mapuche en este caso, pero de cualquier población rural o indígena, para comprender mediante sus palabras, los símbolos, ideas, hitos históricos, etc., las diferencias en cuanto a la relación con la naturaleza, aunque no es parte de mi interés académico, pero los hombres también se relacionan con el entorno a su manera, y esta vez fue una sorpresa que Maribel me indique que los sueños y visiones son síntomas de estar conectados/as con el entorno tanto para mujeres y hombres.

Bibliografía

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  • Shiva, Vandana (1998). Las mujeres en la naturaleza. María José Agra (Comp.): 161. Granada-España. Ed. Comares.

1 Poema de Maribel Mora Curriao.

2 Bedoya, Eduardo. Género y Medio Ambiente. Material de trabajo Ecología Política. Quito: FLACSO. 1999.

3 Maier, Elizabeth (2003). “Construyendo la relación entre la Mujer y el Medio Ambiente. Una exploración conceptual”. En: Género y Medio ambiente. Esperanza Tuñón (Comp.) 27. Ed. Esperanza.

4 Pateman, Carole (1996). “Críticas feministas a la dicotomía público/privado”. En Carme Castells, Perspectivas feministas en teoría política., Barcelona: Ed. Paidós, Págs. 31-52.

5 Bourdieu, Pierre (2000). La dominación masculina. Barcelona: Ed. Anagrama. Págs. 79.

6 Bedoya, Eduardo. Género y Medio Ambiente. Material de trabajo Ecología Política. Quito: FLACSO. 1999.

7 Puelo, Alicia. “Luces y Sombras del Ecofeminismo”. RACO. www.raco.cat/index.php/Asparkia/article/viewFile/108559/154851. Julio, 2013.

8 Ibíd.

9 Agra, María José. Ecología y Ecofeminismo. Granada: Ed. Comares. 1998.

10 Agra, María José. Ecología y Ecofeminismo. Granada: Ed. Comares. 1998.

11 Shiva, Vandana. Las mujeres en la naturaleza. María José Agra (Comp.): 161. Granada-España. Ed. Comares. 1998.

12 Ibíd.

13 Ibíd.

14 Puleo, Alicia. “Luces y Sombras del Ecofeminismo”. RACO. www.raco.cat/index.php/Asparkia/article/viewFile/108559/154851. Julio, 2013.

15 Agarwal, Bina (2008) citada por: Quimbayo Germán. En: “Ecofeminismo como posición política en el ambientalismo”. http://www.equinoxio.org/especial-dia-de-la-mujer-2008/ecofeminismo-como- posicion-politica-en-el-ambientalismo-2584/ (Julio, 2010)

16 Bedoya, Eduardo. Género y Medio Ambiente. Material de trabajo Ecología Política. Quito: FLACSO. 1999.

17 Leff, Enrique. Ecofeminismo: el género del ambiente. Revista Latinoamericana POLIS. 2004.

18 Bedoya, Eduardo. Género y Medio Ambiente. Material de trabajo Ecología Política. Quito: FLACSO. 1999.

19 Descola, Philippe. Las Lanzas del Crepúsculo. Buenos Aires: Editorial Fondo de cultura económica. 2005.

20 Ibíd.

21 Descola, Philippe. Las Lanzas del Crepúsculo. Buenos Aires: Editorial Fondo de cultura económica. 2005.

22 Champurria: Mestiza en dialecto mapudungun.

23 Entrevista a Maribel Mora Curriao, julio del 2013.

24 Malen: Doncella. Mujer joven, adolescente soltera.

25 Machi: Curandera. Médica mapuche. Guía espiritual de la comunidad.

26 Maulen: Remolino. Torbellino de viento.

27 Maribel Mora Curriao, entrevista julio 2013.

28 Íd.

29 Íd.

30 Íd.

31 Perrimontun: Visiones.

32 Reche: Gente verdadera.

33 Ana Mariella Bacigalupo, Variación del
rol de machi dentro de la cultura mapuche: tipología geográfica, adaptativa e iniciática. Revista Chilena de Antropología. Nº 12. 1993-1994.

34 Ibíd.

35 Maribel Mora Curriao, entrevista julio 2013.

36 Íd.

37 Maribel Mora Curriao, entrevista julio 2013.

38 Machitun: Ritual mapuche.

39 Maribel Mora Curriao, entrevista julio 2013.

40 Maribel Mora Curriao, entrevista julio 2013.

41 Íd.

42 Íd.

43 Shiva, Vandana (1998). Las mujeres en la naturaleza. María José Agra (Comp.): 161. Granada-España. Ed. Comares.

44 Ibíd.

45 Mackinnon, Catharine. Hacia una teoría feminista del Estado. Madrid: Cátedra, 1995.

Ana Gómez Donoso
Ingeniera en Geografía y Desarrollo sustentable, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, 2007. MSC en Estudios Socio ambientales, FLACSO-SEDE ECUADOR, 2010. Estudios de Género PUEG-UNAM, México, 2012.

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